¡Buenos días!
Voy a ver si
consigo que estos matutinos de mi alma se pongan conmigo a aprender a cocinar,
o a guisarse a ellos mismos, mientras yo me dedico a otros menesteres,
encantado haciendo mis pinitos en el arte de elaborar buenos y gustosos
alimentos para mi propio regocijo y el de los demás. Buen provecho. Pues eso, a
seguir aprovechando las bondades de estos fríos días de invierno, que volvieron
por sus fueros de nuevo desde ayer, y con ganas y apetito atrasado, en esta
rasa, soleada y radiante mañana de viento cortante que nos madrugó al borde de
la helada por los madriles (0ºC), donde está previsto que la máxima llegue
hasta los 10ºC.
Ayer por la tarde
terminé de ver en Netflix una serie de televisión, que
desde ya mismo os recomiendo muy encarecidamente aun a sabiendas de que no será
muy del gusto de bastantes paladares. Se trató de "Makanai: La
cocinera de las maiko" ("Maiko-san chi no
makanai-san", 2023), creada por Hirokazu Kore-Eda, dirigida por él mismo y
otros, e interpretada por Nana Mori, Natsuki Deguchi, Ai Hashimoto, Takako
Tokiwa, Aju Makita, Mayu Matsuoka y Keiko Matsuzaka. Consta de una temporada de
nueve capítulos de entre cuarenta y cuarenta y cinco minutos de duración cada
uno. Es una adaptación de la homónima serie de anime (2021) de Youhei Suzuki, a
su vez versión del manga de Aiko Koyama.
De Hirokazu
Kore-Eda, veterano cineasta japonés que me entusiasma y maravilla, todo un
reverendo maestro del cine para mí, había visto los doce más recientes de sus
anteriores largometrajes, a saber: "Broker" ("Beurokeo", 2022), "La verdad" ("La vérité", 2019), "Un asunto de familia" ("Manbiki kazoku", 2018),
"El tercer asesinato" ("Sando-me no satsujin",
2017), "Después de la tormenta" ("Umi yori mo mada fukaku",
2016), "Nuestra hermana pequeña" ("Umimachi diary", 2015),
"De tal padre, tal hijo" ("Soshite chichi ni naru",
2013), "Kiseki (Milagro)" ("Kiseki", 2011), "Air doll" ("Kûki ningyô", 2009),
"Still walking" ("Aruitemo, aruitemo",
2008), "Hana" ("Hana yori mo naho", 2006),
y "Nadie sabe" ("Daremo shiranai", 2004).
Dos adolescentes,
amigas inseparables desde su más temprana infancia, llegan a Kyoto desde su
pequeña ciudad de provincias soñando con convertirse en maikos (aprendices de
geisha). Tras un tiempo en la casa escuela en la que se inscriben e instalan,
las maestras ven que una de ellas no tiene madera para la profesión (la otra
todo lo contrario), así que la recomiendan abandonar sus estudios, pero dado
que ambas amigas del alma no quieren separarse y que hace poco la cocinera se
jubiló, en lugar de seguir encargando comida a domicilio, le sugieren que se
dedique a cocinar para todas ellas... tarea en la que demuestra una enorme
habilidad y a la que se aplica con sumo esmero.
Sobresaliente
serie de televisión (nota: 9), cocinada a fuego lento, el
modo de hacer los mejores guisos, una absoluta delicia de lo más sensual (en lo
que se ve, se dice, se oye, se respira y huele, y que te acaricia con sus
texturas, puro umami), bellísima, sutilísima, que todo lo dice cuando los
personajes callan, adorables y entrañables todos, femeninos y masculinos, que
rezuman bondad por todo su ser, y de cuando en cuando hondísima sabiduría vital,
pero muy especialmente las dos protagonistas, la muy achuchable cual osito de
peluche Nana Mori (la cocinera) y el bomboncito Natsuki Deguchi (su íntima
amiga), ambas un embelesador encanto... y los demás. Por ponerle algunos peros,
en ciertos pasajes fue algo naíf y también incomprensible en otros, quizá cosas
de nuestro desconocimiento de los ceremoniales y códigos de conducta de ese
mundo, críptico, como suspendido en el espacio y el tiempo, levitando en su
propia burbuja bastante ajena al mundo moderno.
A través de la
reposada cadencia en la cotidianidad de estas mujeres nos habla de profundísima
amistad y cariño, de familia no de sangre, de amores no correspondidos, y del
buen cocinar y del disfrute en el comer al amor del hogar, donde parece no
pasar nada, pero donde todo ocurre en la recatada intimidad de cada uno de los
personajes, teniendo que estar atentos al más leve detalle de cada escena. Pura
poesía en sus imágenes, delicadísimas, un éxtasis contemplativo, donde su
condensado resumen, cual aromático consomé que entona el estómago para los
platos que siguen, está en las imágenes que ilustran los títulos de crédito al
inicio de cada capítulo, sublimes, arrobadoras; de similar modo a como lo
fueron para mí, en otro muy distinto estilo, las de la serie española "Hierro" (dos temporadas, 2019 y 2021).
Ahora toca
paladear estas citas de sabiduría ajena que otros cocinaron en sus entendederas
para nutrir las nuestras:
- "La vida interior necesita una casa
confortable y una buena cocina".
(D. H. Lawrence).
- "Es fundamental poner un poco de
misterio en la mujer. La mujer, sin ese halo de misterio, es como un exquisito
manjar un poco soso. Por fuerza hay que confesar que, en la noble cocina del
amor, sin enigma no existe salsa ni sabor". (Amado Nervo).
Besos y abrazos,
Don.
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