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lunes, 21 de septiembre de 2026

Camino a la matutina libertad

¡Buenos días!

Quedan dos días para el equinoccio, cuando el otoño astronómico iniciará su andadura para llevarnos hasta sus excelencias cromáticas y de sensaciones corporales y vitales en los alrededores de su apogeo. De momento, aquí seguimos, coqueteando con el verano por los madriles, con los 32ºC de máxima prevista para hoy. Mientras tanto, ya comencé mi camino con este matutino, que espero que me lleve, como me sucedió con los otros que ya fueron, por los vericuetos que nuestro libre albedrío vaya escogiendo en cada momento, sin innecesarias cortapisas de otros, de nadie más que nosotros mismos, que bien sabemos lo que hacemos, y si no, pues allá nosotros, por mucho (supuesto) bien que traten de procurarnos.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Camino a La Meca" ("The road to Mecca", 1984), escrita por Athol Fugard, adaptada y dirigida por Claudio Tolcachir, e interpretada por Lola Herrera, Natalia Dicenta, y Carlos Olalla. De su autor, sudafricano, basado en una novela suya, homónima (1980), había visto una película, "Tsotsi" (2005) de Gavin Hood. De su director, argentino, y también dramaturgo y actor, había visto anteriormente otras cinco dirigidas por él aunque escritas por otros, "Las guerras de nuestros antepasados" de Miguel Delibes, "Copenhague" ("Copenhagen") de Michael Frayn, "La mentira" ("Le mensonge") de Florian Zeller; "Tierra del fuego" de Mario Diament, y "Todos eran mis hijos" ("All my sons") de Arthur Miller, dos escritas y dirigidas por él, "Tercer cuerpo (La historia de un intento absurdo)" y "La omisión de la familia Coleman", y otra más, coescrita, codirigida e interpretada tan solo por él, "Rabia".

Años 70 en Sudáfrica, durante el régimen del apartheid. Una anciana, obsesionada con su excéntrica obra escultórica que empezó a crear tras la muerte de su marido, que tiene expuesta en el jardín de su casa, en un pequeño pueblo, con todas las piezas orientadas hacia La Meca, lugar ideal hacia el que ella sueña con ir, aislada de su comunidad de mojigatos vecinos, con la que mantiene muy difíciles relaciones, siendo tildada de loca, recibe la visita de una amiga, a la que conoció casualmente hace unos pocos años, y que de cuando en cuando viene a verla desde la muy lejana capital (Ciudad El Cabo) donde trabaja como maestra de escuela.

Estupenda obra (nota: 8), con espléndidas actuaciones de los tres intérpretes (a mí me gustó especialmente Natalia Dicenta, quizá por cosas de su personaje). Con el trasfondo de la segregación racial de aquel tiempo y lugar, que apenas se menciona, si acaso al principio, nos habla de muchas e interesantísimas cuestiones, tales como la tendencia a sobreproteger a los ancianos y a decidir por ellos por su (presunto) bien, que bastantes veces suele ser el bien de quien decide. También de la dificultad e incomprensión para aceptar lo diferente, de la presión social para tratar de reconducir por el (presunto) buen camino a los que se salen de las convenciones, que otros dictan, acogotando la libertad de cada cual, a veces con la falsa excusa de velar por su (presunto) bien; y de la libertad que proporciona el arte a quienes lo realizan, ayudándoles a encontrar (o reforzar) su propia identidad. De perseguir los sueños y deseos de cada cual sin tener que acomodarse a las expectativas que los otros puedan depositar sobre nosotros... y de la buena amistad nada interesada. En definitiva, que el título destila el viaje que todos tenemos que hacer en nuestro interior para encontrar la luz que cada uno contenemos y dejarnos llevar por ella, sin el interesado condicionamiento del entorno.

Pues el camino matutino de hoy, como siempre, nos ha terminado trayendo hasta la sabiduría ajena, a estas citas que surgieron a nuestro paso:

 - "No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino".  (William Shakespeare).

 - "Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal que debe afrontar frente al destino- para decidir su propio camino".  (Viktor Frankl).

 - "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".  (Eduardo Galeano).

 - "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo".  (Albert Camus).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 10 de junio de 2026

Matutina quemazón sin resquemor

¡Buenos días!

No nos vamos a quemar en este plácido amanecer, tanto porque el sol todavía anda lejos de su cenit, como porque la canícula, aunque cercana, todavía no nos oprime. Ya me gustaría que hiciera más fresco, pero en fin, habrá que apañarse con los 31ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Y con total alegría entro a este matutino, cual idílico jardín en el que recuperaré un tanto mi cordura, sin guardarme rencor a mí mismo, obnubilado como ya estoy en su sereno ambiente.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "El jardín quemado" (1999), escrita y dirigida por Juan Mayorga, e interpretada por Adriana Ozores, Loreto Mauleón, Jesús Barranco, Joserra Iglesias, Mariano Llorente, y Miguel Hermoso. De su autor y director había visto anteriormente tres funciones suyas, "Intensamente azules" (2018), "Amistad" (2017), "El cartógrafo" (2009), la versión que hizo de la inconclusa obra de teatro de Georg Brüchner "Woyzeck" (1837); y dos películas basadas en obras suyas, "Teresa" (2023) de Paula Ortiz, basada en su obra teatral "La lengua en pedazos" (2011), y la magistral película francesa inspirada en su obra "El chico de la última fila" (2006), "En la casa" ("Dans la maison", 2012) de François Ozon.

La veterana directora de un hospital psiquiátrico sito en una pequeña isla lejos del mundanal ruido, que se jubilará en breve, cuenta desde hace poco con la ayuda de una joven psiquiatra con impresionantes credenciales académicas, con muchas inquietudes de cambiar las cosas en ese lugar, abstraído del tiempo que allende sus muros no se ha detenido. El dictador del país ha muerto y ahora hay una recién estrenada democracia. Cuarenta años antes, con la guerra civil recién terminada, fueron ingresados allí doce hombres perfectamente sanos con la connivencia de la misma directora, muy joven por entonces, de los que no se volvió a saber nada. La veterana y la joven enfrentan sus pareceres y razones alrededor de aquel misterio, cuyo recuerdo se encuentra en la difusa memoria de los pocos internos que todavía quedan, abstraídos de la realidad en su mundo de fantasía.

Buena obra de teatro (nota: 6), compleja y exigente para el espectador, que se mueve siempre en una muy difusa zona de grises, muy filosófica, con aires de teatro del absurdo al estilo Samuel Beckett ("Esperando a Godot", 1952), con demasiada metáfora que a ratos se escapaba de mi entendimiento, perdida en mis sinapsis neuronales, un tanto rigurosa y árida para mis entendederas, que sin embargo en ciertos momentos, cuando sintonizaba con ella, me dejó excelente poso reflexivo. Una ficción, que quizá recuerde a ciertos hechos históricos que no se citan expresamente, sobre locura como vía de escape de cada cual de una realidad cruel e insoportable, y también colectiva, de verdugos y víctimas, y de como algunas de estas pueden llegar a ejercer de verdugos por mera supervivencia. También de memoria (y olvido) y de lo difícil que es juzgar hechos pasados a la luz de los parámetros actuales, provocándonos debate sobre memoria histórica de si es mejor dejar a los muertos enterrados (o encerrados), o no, además de hacernos dudar de la mitificación de ciertos hechos, de si esos hombres desean ser salvados, por muy buenas intenciones que se tengan en querer rescatar a alguien.

Tranquilidad, no penemos, que ya está aquí la sabiduría ajena, con estas citas de lo más floridas, que tal vez nos aporten algo de sensatez:

 - "El pasado es imprevisible, está no menos abierto que el futuro y laten en él preguntas que pueden poner en peligro el presente que se arriesga a observarlo".  (Juan Mayorga).

 - "El fuego, al parecer extinto, duerme a menudo bajo la ceniza".  (Pierre Corneille).

 - "El pasado es un cubo lleno de cenizas. No vivas en el ayer ni en el mañana, sino aquí y ahora".  (Carl Sandburg).

 - "El tiempo lo cura todo, pero también lo quema todo. Lo bueno y lo malo. Te arranca de la memoria cosas que quisieras tener ahí. El tiempo se lo lleva".  (Ana María Matute).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 12 de mayo de 2026

Gratitud matutina

¡Buenos días!

Se agradece que la primavera sea tan voluble, tan inesperada siempre, con el meteoro justo que nos dice todo de ella en ese preciso momento, hoy indecisa de si manifestarse lluviosa o no con la alternancia de sol y nubes. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 18ºC. Y gracias a mis matutinos por estar siempre ahí, a mi lado, cuidando de mí, como yo trato de hacer con ellos tecla a tecla, tratando de que no se me permuten ni letras ni palabras ni frases, para que conserven todo su sentido para mí... y para el resto.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Las gratitudes", basada en la novela superventas "Les gratitudes" (2019) de Delphine de Vigan, adaptada para el teatro por Marta Betoldi a partir de la traducción de Pablo Martín Sánchez, dirigida por Juan Carlos Fisher, e interpretada por Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto. De su director había visto anteriormente otro montaje teatral, la de la excelentísima obra "Prima facie", que vi hace un par de años.

Una mujer mayor ha ingresado hace poco en un geriátrico y anda algo desconcertada, no le gusta el sitio, siente que ha perdido algo a lo que no puede poner nombre, no encuentra las palabras. Padece afasia, un deterioro cognitivo del cerebro que le va imposibilitando paulatinamente la facultad del habla, pues van desapareciendo las conexiones entre los conceptos y objetos y las palabras que los denominan, confundiendo unas con otras. Recibe periódicamente en su habitación las visitas de un amable logopeda de la residencia de ancianos que intenta frenar la progresión de su enfermedad, y la de una joven que era su vecina y que cuando era niña y su madre la dejaba sola por varios días, corría a refugiarse en casa de la mujer, que la cuidaba y trataba como a la hija que no pudo tener. El gran deseo de la anciana es encontrar a las personas que cuando ella era niña le salvaron la vida, y poder agradecérselo antes de no poder articular palabra.

Muy buena obra de teatro (nota: 7), conmovedora y divertida por momentos, bonita, con estupendas actuaciones, especialmente de su protagonista, estructurada cual retablo de estampas, breves momentos entre la anciana y el logopeda, la anciana y la joven, y así sucesivamente, alternándose ambas situaciones sin entremezclarse (hasta la estampa final), progresando paulatinamente a lo largo del tiempo. Nos habla de diversas cuestiones, como de la vejez, de su soledad y otras soledades, de cuidarnos los unos a los otros, de la importancia de las palabras, y sobre esas buenas personas que, para bien, marcaron nuestras vidas, que nos ayudaron, y de la deuda de agradecimiento que tenemos hacia ellos, que hay que manifestar verbalmente sí o sí, antes de que por azares del destino ya no podamos hacerlo por haber esperado demasiado, cosa de la que probablemente nos arrepintamos.

Llegó el momento de agradecer a los otros que no soy yo por esas citas de sabiduría que por aquí suelo desparramar a cuenta de la obra de teatro, o película de cine, que acabo de ver:

 - "Uno piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente".  (Delphine de Vigan).

 - "Es de bien nacidos ser agradecidos".  (Refrán).

 - "La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás".  (Marco Tulio Cicerón).

 - "Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma".  (Marcel Proust).

Y antes de despedirnos, no podemos dejar de escuchar una de las canciones en español que más me gustan, "Gracias a la vida" de Violeta Parra, muy especialmente en la versión, la mejor para mí, cantada por la maravillosa voz de Mercedes Sosa.

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 31 de marzo de 2026

Gran matutino bonachón

¡Buenos días!

Parece que volverá a hacer unos días de amable primavera, como ya mismo sucede en este que hoy comienza, sin el érase una vez, con sol a raudales, sin rastro de nubes y una máxima prevista por los madriles de unos 21ºC. Y también comienzo con este matutino que ahora tengo entre manos, agigantándose a golpe de tecla, sin tener muy claro cuan grande se me llegará a hacer, cosa que no me importa gran cosa, dadas las enormes bondades que seguro me proporcionará.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Gigante", escrita por Mark Rosenblatt ("Giant", 2024), adaptada por José María Pou, dirigida por Josep María Mestres, e interpretada por José María Pou, Victoria Pagès, Pep Planas, Claudia Benito, Aida Llop y Jep Barceló. Del director había visto anteriormente en teatro "Purgatorio", y del actor principal, "Sócrates: juicio y muerte de un ciudadano" y "La cabra o ¿quién es Silvia?".

Verano de 1983. Roald Dahl, el prestigiosísimo escritor británico de literatura infantil, se encuentra en su casa de campo, que está un tanto patas arriba por unas obras de reforma. Se separó hace años de su esposa y convive con su asistente personal, con quien mantiene una relación amorosa hasta hace poco en secreto. Su último libro está a punto de salir a la venta, motivo por el cual acuden a su casa tanto su editor en Reino Unido, y amigo, como una enviada de su editorial estadounidense, con el fin de templar gaitas con él, dado que hace poco publicó una reseña literaria sobre otro libro, sobre la cruenta invasión del Líbano por parte de Israel el año anterior, en el que vertía unas incendiarias opiniones que causaron gran revuelo y mucha repercusión mediática, indignado con la masacre de inocentes, especialmente niños, siendo tachado de antisemita e incluso amenazado de muerte, lo que podría afectar a su reputación y que su obra fuera cancelada, cosa que preocupaba mucho a sus editores, quienes le piden que debería disculparse públicamente.

Muy buena obra en general (nota: 7), con sus más y sus menos, en la que los eventos suceden casi en tiempo real, durante unas horas de un solo día, cuyo primer cuarto de duración, aproximadamente, me pareció muy de andar por casa, nada me decía y casi me aburría, pero al poco de la llegada de la enviada de la editorial estadounidense empieza una batalla dialéctica de alto voltaje que me enganchó hondamente, hasta su culmen justo antes del descanso de 15 minutos, porque la obra es demasiado larga, dos horas y media partida en dos perfectas mitades, y si hubieran quitado el innecesario inicio que antes decía, o lo hubiesen reducido a la mínima expresión, y algún que otro trocito más de la segunda mitad, hubiera sido mejor a mi parecer. Las actuaciones, bien, muy especialmente la de José María Pou y la de Claudia Benito, que interpreta a la norteamericana. En cualquier caso, la puesta en escena de la obra me pareció bastante convencional, no así las muy interesantes y poliédricas reflexiones que induce sobre diversas cuestiones, como el conflicto palestino-israelí y sus brutalidades, por ambas partes, tan de actualidad y que viene de bastante lejos. También sobre la posible (o no) separación entre la persona con sus contradicciones y su obra, sobre libertad de expresión, sobre retractarse de un qué sé yo o mantener la dignidad personal a pesar de las consecuencias, asumiéndolas, sobre la cancelación (tan de moda últimamente), sobre el revisionismo con ojos actuales de hechos y comportamientos del pasado, cosa no demasiado conveniente. Retrato de un tipo rebelde con el sentir mayoritario, desafiante, convencido de sus razones, aunque algunas puedan ser erradas (según para quién), que reclama su derecho a decir lo que piensa y se niega a que le impongan nada.

Bueno, ahora que estoy de buenas, os dejo estas citas de sabiduría ajena, hoy todas de ese gigante de la literatura infantil del que habla la obra hoy glosada:

 - "Comenzó en 1982 cuando los israelíes invadieron el Líbano. Mataron a 22.000 civiles cuando bombardearon Beirut. Fue muy silenciado en los periódicos porque son principalmente propiedad judía. Desde luego, soy antiisraelí y me he vuelto antisemita en la medida en que haya judíos en otros países, como Inglaterra, apoyando firmemente el sionismo. Creo que deberían ver ambos lados [...]"  (Roald Dahl).

 - "El problema con los seres humanos es que se niegan absolutamente a creer en nada a menos que realmente lo vean delante de sus narices".  (Roald Dahl).

 - "Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles".  (Roald Dahl).

 - "No importa quién seas ni cómo te veas, siempre y cuando alguien te ame".  (Roald Dahl).

 - "Empecé a darme cuenta de que lo verdaderamente importante era entusiasmarse con la vida. Si algo te interesa, da igual lo que sea, lánzate a por ello sin demora. Abrázalo, ámalo y, sobre todo, apasiónate".  (Roald Dahl).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 6 de enero de 2026

Matutina desintoxicación

¡Buenos días!

El invierno parece haberse aficionado, no sé si en demasía, no vaya a volverse adicto a ello, a mostrarnos su crudeza sin contemplaciones, como en el día de hoy que, tras pasados amagos de nevada, nos regala como buen Rey Mago un despertar helador por debajo de cero, una máxima prevista por los madriles de unos 5ºC y sol, que espero le ilumine para no irse demasiado arriba en su chute de frialdad, todavía más, que de esos pozos es difícil salir. Bueno, de nuevo con otro matutino, el lugar en el que compartiendo mis más o menos alienados desvaríos sano de todas esas cosas que pudieran envenenarme por el mero e inevitable contacto con ellas, sobre todo cuando es en exceso, a lo que no suelo dar lugar casi nunca.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Personas, lugares y cosas", escrita por Duncan MacMillan ("People, places and things", 2015), adaptada y dirigida por Pablo Messiez, e interpretada por Irene Escolar, Javier Ballesteros, Tomás del Estal, Brays Efe, y Sonia Almarcha, entre varios otros más. Del director había visto anteriormente, hace unos diez años, "La piedra oscura".

Una actriz está interpretando "La gaviota" de Antón Chejov y, tras declamar la frase de su personaje "a mí habría que matarme", presa de la alienación vital, confundiendo la obra y su vida, sufre un colapso en medio de la función. Tras esto, como medida para poder seguir trabajando en lo que le apasiona, ingresa en una clínica de desintoxicación para recuperarse, donde junto al equipo de profesionales del lugar y de otros pacientes que como ella intentan dejar sus adicciones, tratará de enfrentarse a sus fantasmas, llegar al origen de su trauma y así poder sanar sus heridas del alma y mente, pero primero tendrá que asumir que es una politoxicómana, aunque se resista tercamente a ello.

Estupenda obra (nota: 8), que me fue enganchando poco a poco, casi inadvertidamente, cada vez más, sin dejarme volver atrás, a mi escepticismo inicial, narrada desde el punto de vista de su protagonista, con sus delirios y alucinaciones incluidos, que alteran su percepción de las cosas, y algo la nuestra como espectadores, difuminando a ratos la separación entre realidad y ficción, verdad y mentira, con otros de suma lucidez, y en la que no se juzga a sus personajes, tal y como asimismo se propugna en las terapias de grupo a las que asiste ella, bastante reacia a interactuar, viviendo en una perpetua ficción y negación, para intentar sobrevivir a sus miserias, aunque se esté autodestruyendo. Perspicaces reflexiones, nada condescendientes, con dejes de dolido y doliente humor, sarcástico, sobre el mundo de las adicciones, y no solo a las más variopintas sustancias psicotrópicas, sino también a obsesivos comportamientos, como en el caso de la absoluta protagonista, quien además de chutarse de todo, no puede vivir sin actuar, sin mentir, sin tergiversar como coraza ante una cruda realidad que la hiere. Nos habla de como manejamos el dolor y el placer que nos acaece, y de apoyarnos en los demás, aunque a veces nos fallen, para mejor salir adelante.

Bueno, pues ahora dejémonos envenenar por la sabiduría de estas citas ajenas, espero que buen fármaco para nuestras entendederas:

 - "La mayoría de la gente adicta a una sustancia también es adicta a pensar, lo cual significa que mantienen una relación compulsiva y enfermiza con su propio pensamiento".  (David Foster Wallace).

 - "Una de las características del adicto al trabajo es la costumbre de aplazar las decisiones. Con frecuencia, nuestras ocupaciones son una forma sutil de aplazar decisiones que deberíamos tomar".  (Anne Wilson Shaef).

 - "Es más fuerte la sed que el miedo al veneno".  (George Eliot).

 - "Callar es peor; todas las verdades silenciadas se vuelven venenosas".  (Friedrich Nietzsche).

 - "Una buena regla para la vida es no ser demasiado adicto a una sola ocupación".  (Publio Terencio).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 11 de marzo de 2025

Ellos, los matutinos, cantan, se recomponen

¡Buenos días!

Ya da igual lo que canten los matutinos, o yo mismo, que lloverá, llueve y ha llovido tanto que debe ser bastante insignificante nuestra contribución a ello, si acaso algunas pocas gotas arañadas de las nubes, de las ya infinitas caídas hasta ahora por sus propios medios en estas algo más de dos semanas de pertinaces aguaceros. La máxima prevista por los madriles para hoy será de 13ºC. Pues en estas empapadas circunstancias me encuentro tratando de volver a componer, sin partitura de por medio, a otro de mis matutinos, que espero no dé el cante so pena de que me ponga a llorar, siendo estas lágrimas, irrelevantes, barridas por la copiosa lluvia.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Ella", escrita por Albert Boadella y Martina Cabanas, sobre una idea de María Rey-Joly, dirigida por Albert Boadella, e interpretada por María Rey-Joly (actuando y cantando), Rubén Sánchez Vieco (piano) y Alfredo Ancillo (violín).

Una mujer acaba de ser violada. En su casa todo está desordenado. Para abstraerse del trauma sufrido, su mente evoca diversas situaciones, lo que sea con tal de alejarla del dolor, y canta, porque así su mal espanta, lo que la ayuda a recomponerse, a reordenar su mente, a volver a estabilizar su turbado ánimo.

No me dijo gran cosa esta obra (nota: 5), incluso me llegó a desconcertar, a pesar de su buena interpretación, tanto musical como actoral, especie de teatro musical con una intérprete que declama y canta (soprano lírica) en solitario, acompañada por un piano y un violín, que podría verse como un drama operístico tipo Frankenstein, compuesto a partir de retales concatenados a base de samplers de arias varias, o lieder (plural de lied), piezas breves hechas poniendo música (de piano y poco más) a un poema, típicas del Romanticismo alemán, en la que se muestra, digamos que metafóricamente, la evolución anímica de una mujer tras haber sufrido una violación, y que no encuentra mejor modo de expresar sus emociones que con la música para así tratar de volver a la vida.

Pues tecleando, tecleando, como quien tararea, hemos llegado casi sin darnos cuenta a las citas de sabiduría ajena:

 - "Los traumas no desaparecen por desdeñarlos; son una medusa persistente que espera en la sombra y en la primera ocasión ataca con su cabellera de serpientes".  (Isabel Allende).

 - "No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros".  (Lucio Anneo Séneca).

 - "La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero no puede permanecer en silencio".  (Víctor Hugo).

 - "La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu".  (Miguel de Cervantes).

Besos y abrazos,

Don.

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domingo, 23 de febrero de 2025

Matutino encapuchado... y emboscado

¡Buenos días!

Va a amanecer, el sol emboscado tras el horizonte espera a salir no sin antes hacer que se encienda casi de carmín el filo levantino del cielo, sin nubes, así que no lloverá ni necesitaremos por tanto de encapucharnos en esta deliciosa y serena jornada primaveral de la que hoy disfrutaremos en pleno invierno de calendario, con una máxima prevista por los madriles de 15ºC. Y al acecho de incautos matutinitos ando yo, como siempre, habiéndome llevado esta mañana a mis alforjas, o cestita de mimbre, este que ahora tengo entre manos, que garras no creo tener, y del que daré buena cuenta a no mucho tardar.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Caperucita en Manhattan", basada en la novela homónima (1990) de Carmen Martín Gaite, adaptada y dirigida por Lucía Miranda, e interpretada por Carolina Yuste, Carmen Navarro, Miriam Montilla, Mamen García, y Marcel Mihok.

Una jovencita que vive en Brooklin, un distrito de Nueva York, desea ir ella sola a Manhattan (otro de sus distritos urbanos), donde vive su abuela, una mujer de lo más moderno, para llevarle una tarta de fresa de las que hace su madre. Por ello un día se escapa de casa y por el camino hacia la de su abuela vivirá nuevas experiencias y, atravesando un oscuro parque, se encontrará con Mr. Woolf, un multimillonario pastelero, y también con una excéntrica pordiosera que durante el día duerme en el interior de la Estatua de la Libertad y por la noche sale a ayudar a quien lo necesite.

Buena obra en general (nota: 6) esta muy particular e imaginativa reinterpretación del cuento clásico, pero con sus más y sus menos, de la que me gustaron su original creatividad, montaje, escenografía, música y actuaciones, especialmente de Carolina Yuste (canta muy bien) y Carmen Navarro (muy divertida), pero no tanto lo que me contaban ni el cómo lo hacían, de un modo un tanto confuso e incomprensible para mí. Las más de las veces no sabía de qué me querían hablar. Pero bueno, algo conseguí libar de lo que trataba de destilar; como de la libertad de elección y lo difícil que es a veces llevarla a cabo; de tratar de ser uno mismo, por diferentes que creamos ser de los demás... vamos, todo un tratado de maduración vital.

Bueno, llegó el momento de desembozarme y enseñar los dientes y las garras de la sabiduría ajena, con estas citas más o menos afiladas que atrapen bien a nuestras entendederas:

 - "En un bosque se bifurcaron dos caminos, y yo... yo tomé el menos transitado. Esto marcó toda la diferencia".  (Robert Frost).

 - "No creo para nada en la eficacia de los sermones; son como los avisos que vemos en las curvas peligrosas: inútiles para los que conducen con prudencia; más inútiles todavía para los que van decididos a estrellarse".  (Jacinto Benavente).

 - "Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál tiene que ser su destino".  (Proverbio Árabe).

 - "También las indecisiones se toman, también dejar de hacer es una forma de hacer".  (Carmen Martín Gaite).

 - "Lo sé. Me complico la vida, me hago preguntas y me meto en líos. Digo lo que pienso y lo que siento; no tengo miedo de lo que piensen de mí. Y estoy contenta, a pesar de todo, siendo como soy".  (Carmen Martín Gaite).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 9 de diciembre de 2024

Un matutino, ahí es nada

¡Buenos días!

Hace más frío, naderías si comparamos con lo que probablemente esté por venir por aquí y ya hace por otros lares peninsulares, pues nos vamos acercando al invierno, en el que ya estamos meteorológicamente aunque no astronómicamente. Sensaciones suavemente invernales las que hoy nos esperan con sus 9ºC de máxima prevista por los madriles, poco viento y sol con nubes. Por lo demás, nada me importa más que terminar de escribir este recién iniciado nuevo matutino, tan importante para mí como cualesquiera de los otros que han sido y serán, a los que dedico toda mi atención y cuidados, y que siempre me acompañan tanto y tan bien.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo "Nada", basada en la novela homónima (1945) de Carmen Laforet, novela que no he leído (y me apetece leer de resultas de ver esta obra), adaptada por Joan Yago, dirigida por Beatriz Jaén, e interpretada por Julia Roch, Peter Vives, Manuel Minaya, Carmen Barrantes, Laura Ferrer, Amparo Pamplona, Julia Rubio, Pau Escobar, Andrea Soto, y Jordan Blasco.

A poco de terminar la Guerra Civil, una chica de 18 años, huérfana, llega desde su pueblo a la casa familiar de Barcelona, donde viven su abuela, su tía, sus dos tíos, la esposa de uno de ellos y su bebé, y la criada, envueltos en un ambiente de casi constante y agobiante tensión y violencia (psicológica y física), amén de pobreza y hambre. La visión idílica que tenía de ese hogar, venido a menos y que vivió tiempos mejores, cuando lo visitaba de niña, antes de la guerra, queda rota casi al instante. Ella comienza sus estudios de letras en la universidad, y allí hace su grupo de amigos, en el que se siente rara, pero es su refugio exterior donde se libera de parte de su angustia vital, donde conoce a la que será su mejor amiga y a otro joven que la pretende.

Espléndida obra (nota: 9), narrada (literalmente por la actriz protagonista) en primera persona, con minuciosas descripciones de ambientes, personajes y estados de ánimo, de modo parecido a cómo será en la que intuyo excelente novela de la que procede (su autora tenía 23 años cuando la escribió), sobre un abigarrado escenario, tanto de mobiliario como de diversos ambientes superpuestos, cacofonía de voces incluidas, con mucha fuerza e intensidad dramáticas. Me encantó esta triste mirada (femenina y sensible, juvenil a la par que madura) a las miserias de la época, sin esconder la sordidez, tanto por sus interpretaciones como por el cómo está montada y contada. Retrato de una juventud, y sus estados de ánimo, embebidos de bastante negrura y cierta angustia por el futuro, que siente que no encaja en ese mundo, pero con cierto aire de esperanza juvenil en un futuro mejor, que es toda un crítica social del momento y de cómo ciertos ideales platónicos, amores incluidos, se desmoronan al contacto con el opresivo ambiente, con la cruda realidad sin tapujos.

Ahora, sin nada más que decir por mi parte, dejo la voz a la sabiduría ajena, con estas citas, todas de la escritora y que supongo (al menos una recuerdo haberla oído en la obra) pertenecen a la novela:

 - "¡Cuántos días sin importancia! Los días sin importancia [...] me pesaban como una cuadrada piedra gris en el cerebro". (Carmen Laforet).

 - "Me parece que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, y otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme". (Carmen Laforet).

 - "Siempre hasta que me muera estaré volcada en los demás. Los querré y me querrán. Y al mismo tiempo estaré sola". (Carmen Laforet).

Besos y abrazos,

Don.

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domingo, 1 de diciembre de 2024

Matutino ofendidito

¡Buenos días!

Me siento halagado por este maravilloso y dulce día de otoño, soleado, con alguna nube que tal vez pueda dejar caer alguna gotita por los madriles y una máxima prevista de 16ºC, que me mece tranquilamente al albur de su delicada brisa. Así que no hay berrinche posible que me pueda afectar en estos precisos momentos. Así que en este maravilloso estado anímico, provocado por el clima circundante, me enfrento a otro de mis matutinos, tratando de que no se me desboque al intentar salir a través de mis ametralladores dedos aporreando el teclado, a borbotones desde la olla a presión de mi encerrada sesera, desde mis entendederas.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo "War baby" (2023), creado y dirigido por la compañía Yllana, e interpretado por Fidel Fernández, Juanfran Dorado, Luis Cao, Jony Elías, y Raúl Cano. De Yllana había visto anteriormente tres de sus otros muchos espectáculos, "The Opera Locos" (2018), "The primitals" (2016), "PaGAGnini" (2007).

En un país, dominado totalitariamente por su líder, un bebé consentido y cagón que declara una caprichosa guerra contra los del país de al lado, un grupo de incautos ciudadanos es reclutado sin comerlo ni beberlo y entrenado para tal fin.

Un espectáculo un tanto deplorable (nota: 3), por lo que a mí respecta, esta presunta comedia satírica antibelicista, que me pareció una solemne memez, en la que se trata de hacernos reflexionar sobre asuntos tales como el poder (el totalitario) y sus indisolubles guerras, cosa que no consiguió conmigo, como tampoco hacerme reír, salvo algún esbozo de sonrisa y de agrado en muy puntuales momentos. Los actores, bien, con algunos gags sueltos y muy esporádicos realmente interesantes. El bastante inconexo pastiche de escenas es lo que principalmente me falló. Es teatro muy mímico, hecho a base de gestos y momos, algo apoyado en lenguaje ininteligible y de cuando en cuando alguna palabra conocida para desatar más risas.

Bueno, que ya llega el advenimiento de la sabiduría ajena en este matutino, como suele ser, y antes de que os molestéis, ahí os dejo estas citas, cual opio para los ávidos de saber más:

 - "Engullimos de un sorbo la mentira que nos vanagloria y apuramos gota a gota la verdad que nos amarga".  (Denis Diderot).

 - "El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad".  (Albert Einstein).

 - "Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra donde ser prematuramente enterrados".  (Santiago Ramón y Cajal).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 9 de septiembre de 2024

Legal matutino de un vistazo

¡Buenos días!

Prima facie (a primera o simple vista) parece que estos legales, por leales, días de veroño meteorológico, en cierto modo equidistantes entre ambas estaciones, no son deshonestos con nosotros, nos dan lo que podría esperarse de ellos, sin mentirnos ni llevarnos a engaño, como lo que nos toca en el día de hoy, con sol y leve brisa que refresca (si te pones a la sombra) los 29ºC previstos por los madriles; pero si rascamos de verdad, no nos vayamos a violentar, seguro que hay más chicha. Bueno, pues sin más entro en profundidad en otro de mis matutinos, por supuesto con su consentimiento, a tratar de disfrutar de lo que me pueda deparar.

Este pasado fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Prima facie", escrita por Suzie Miller (2019), dirigida por Juan Carlos Fisher, e interpretada por Victoria Luengo, ella sola (impresionante actriz), que podría decirse que es un monólogo, aunque no lo sea sensu stricto (en sentido estricto), cuestión de matices, pues también habla por boca de otros personajes secundarios.

Una joven y brillante abogada defensora penalista que disfruta ganando sus pleitos, lo que consigue la mayoría de las veces dado su impecable e implacable desempeño profesional, muchas veces defendiendo a hombres acusados de agresión sexual, de los que no le importa lo más mínimo si eran culpables o no, ha conseguido llegar a lo más alto en ese elitista mundo, predominantemente masculino, desde sus humildes orígenes. Pero un inesperado acontecimiento, muy traumático para ella, la hará tener que enfrentarse cara a cara a la fina y borrosa línea que hay entre lo legal y lo justo, que hasta ahora había sido incapaz de ver pues le parecían lo mismo.

Excelentísima obra de teatro (nota: 10), por forma (minimalista) y contenido (profundísimo), de rota linealidad temporal, cuyo visionado debería ser tanto de obligado cumplimiento como difundirse urbi et orbi (a los cuatro vientos), y que, podría decirse, consta de dos partes bien diferenciadas, tanto monta, monta tanto, la primera mostrándonos el desempeño profesional de la protagonista, y la segunda sufriendo en su propia alma las consecuencias de lo anterior tras el traumático incidente padecido en sus propias carnes. En todo momento, apabullante, vibrante, agilísima, honda e inteligentísima, te agarra bien agarrado desde el mismo comienzo, muy intensamente, te encandila y te zarandea hasta descoyuntarte cualquier atisbo de duda sobre los hechos (y emociones) mostrados, ambos indisolublemente unidos, no hay legal quid pro quo posible aquí. Y lo dicho antes, a sus pies, ¡chapeau señora Luengo!, luenga ovación la mía.

Ahora os invito a que leáis estas cuatro citas de sabiduría ajena, no precisamente por encima, sino que sinceramente profundicéis en cada una individualmente y en ellas en conjunto, y quizá veáis nuevas perspectivas:

 - "Vale más un testigo de vista que diez de oídas".  (Plauto).

 - "Se dice que existen tres clases de testigos: los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto; los que han visto mal, pero creen haber visto bien; y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo".  (Marco Aurelio Almazán).

 - "Como todos los grandes viajeros, yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto".  (Benjamín Disraeli).

 - "Cuando dos puntos de vista erróneos se expresan con igual intensidad, la verdad no se encuentra necesariamente a medio camino entre ambos. Es posible que uno de ellos sea simplemente erróneo".  (Richard Dawkins).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 26 de julio de 2024

Estrecho matutino

¡Buenos días!

Cual si en un hammam estuviésemos todos tan estrechamente apretados como dentro de un autobús en hora punta, así es la sensación térmica que tengo en estos días de canícula veraniega, vaya por donde vaya por estos lares. Noches ecuatoriales (25ºC esta madrugada) y máxima prevista para hoy por los madriles de 39ºC, algo más llevaderos que cuando sobrepasaron la cuarentena hace un par de días. Aparte de esto, no, no vayáis por las acepciones negativas del título (estrecho), y mucho menos en patera, que naufragaríais irremisiblemente, dada la habitual naturaleza de estos matutinos, caracterizados por su íntima cercanía, al menos conmigo.

Antes de ayer por la tarde no estuve en el cine, sino en el teatro, viendo la obra "14.4", escrita por Juan Diego Botto, Sergio Peris-Mencheta y Ahmed Younoussi, dirigida por Sergio Peris-Mencheta, e interpretada por Ahmed Younoussi. De los dos primeros autores había visto hace tres años otra de sus obras, "Una noche sin luna".

14,4 es la distancia en kilómetros que hay entre los dos puntos más cercanos, separados por el Estrecho de Gibraltar, de Europa (España) y África (Marruecos), acercándose geológicamente ambas placas tectónicas cada vez más. Ahmed (35 años) nos cuenta su historia, al vaivén de las olas de cierto lirismo que ocultan en sus profundidades oscuros abismos de violencia y miserias de todo tipo, del maltrato familiar que padeció desde que tuvo uso de razón con 3 años, de la huida (con 6 años y casi sin querer) de su hogar, en una pequeña ciudad del interior marroquí, hasta las calles de Tánger, donde convivió con otros niños como él, malviviendo, buscándose la vida y huyendo de las palizas de la policía, mientras soñaban con cruzar a España, el mismísimo paraíso donde todos sus deseos se harán realidad. Con 9 años, tras varios intentos fallidos en los que se jugó la vida, logró colarse inadvertidamente en un camión con destino a España, la tierra prometida, pero una vez aquí las cosas no sucedieron como había imaginado.

Muy buena obra (nota: 7), y muy recomendable, de esas de obligado visionado que quizá ayude a romper algún que otro prejuicio, este monólogo basado en la propia experiencia vital del actor, y de otros como él, toda una odisea, en el que interpreta diversos personajes además de a sí mismo y también hay diversas proyecciones visuales que ayudan a enfatizar la cuestión. Toda la parafernalia escénica, bastante minimalista, es bastante similar a la de la otra obra que vi de sus autores, "Una noche sin luna". Con algunas notas de humor entre tanta trágica peripecia que encoge el alma y nos interpela como sociedad primermundista. También se reparte estopa a las políticas gubernamentales europeas del estilo de barrer debajo de la alfombra (y su perspectiva histórica). A pesar de las tablas y del desparpajo del actor (le viene de nacimiento y además por adquisición, a golpes, durante su dura peripecia personal), por poner un pero (defectillo a corregir en adelante) noté que a veces su dicción fue algo ininteligible, aunque ni lo fue por acento (perfecto español) ni por los breves y escasos fragmentos en marroquí (subtitulados)... tendría que haber vocalizado y proyectado la voz algo mejor... o eso, o es que con la edad voy ganando en dureza de oído (a no mucho tardar supongo que tendré que corregirme esto con audífonos).

Bueno, antes de que este matutino migre al albur del destino o de sus deseos, nada como unas citas de sabiduría ajena que ayuden a ampliar nuestras eventuales estrecheces de miras:

  - "Toda reflexión que transporta al hombre fuera del círculo estrecho de su egoísmo, es saludable y buena para el alma, cualquiera que sea el giro que tome esa reflexión".  (Ernest Renan).

 - "Ocurre con la gente de mente pequeña lo mismo que con las botellas de cuello estrecho. Cuanto menos contiene, más ruido hacen al vaciarlas".  (Alexander Pope).

 - "Es propio de aquellos con mentes estrechas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza".  (Antonio Machado).

 - "Esta vida es la travesía de un mar, en el que nos encontramos en el mismo estrecho bajel, en la muerte alcanzamos la playa y marchamos a nuestros mundos distintos".  (Rabindranath Tagore).

Besos y abrazos,

Don.

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sábado, 8 de junio de 2024

Espero por, y lo espero todo de, cada matutino

¡Buenos días!

Ya estaba tardando en llegar, ya lo estaba echando en mucha falta, pero por fin hoy habrá un grandísimo bajón térmico en las máximas por los madriles, pues tras los muy sofocantes 37 de ayer hoy tan solo se quedarán en los 25ºC, acompañados de tormentas varias. Así que, con renovada frescura, me pongo a escribir este matutino del que, como de cualquiera de los otros anteriores, espero lo más de lo más, ya veremos si no defrauda mis muy altas expectativas... seguro que no, que nunca lo han hecho pues, aunque amaguen, siempre acabamos por reconciliarnos, que al fin y al cabo no son más que fruslerías casi siempre, y el resto es perdonable.

Ayer por la tarde, no sin la lógica sudadera por tanto calor y las prisas por llegar a tiempo, no estuve en el cine, sino en el teatro, viendo la obra "Los amigos de ellos dos" (2021), escrita por Matías del Federico y Daniel Veronese, dirigida por Daniel Veronese, e interpretada por Malena Alterio y David Lorente. De sus autores, ambos argentinos, había visto la adaptación cinematográfica de una de las obras del primero, "Bajo terapia" (2023) de Gerardo Herrero, y del segundo otra obra teatral, adaptada y dirigida por él, "Retorno al hogar" ("The homecoming", 1965), escrita por Harold Pinter.

Un matrimonio llega a un restaurante para cenar con otra pareja, sus más íntimos amigos, con los que desde hace más de 10 años quedan cada jueves por la noche, pero los amigos todavía no han llegado. Los minutos pasan y siguen sin llegar, y se impacientan, bueno, él especialmente, y empiezan a preocuparse por su tardanza, a pesar de que siempre llegan tarde a las citas, pues ya empieza a ser más excesiva que nunca, y hablan y hablan mientras esperan, y se preguntan, sobre todo él, el porqué siempre llegan tarde los otros, si llega a preocuparles cómo se sienten por su falta de respeto, el porqué siguen siendo sus amigos, si ya llegó el momento de manifestarles sin tapujos su profundo descontento con sus reiteradísimas tardanzas, y demás bagatelas... o no tanto.

Estupenda obra de teatro (nota: 8), muy divertida, con la que se sueltan unas cuantas carcajadas, pero no de humor tontorrón precisamente, pues es de las que te hacen reflexionar sobre las cosas del amor y la amistad y sus cotidianidades, y sobre eso de compararnos con los demás, que no suele llevar a buen puerto, a partir de esta historia en la que se abren fisuras en la relación de un matrimonio a causa de sus diferentes posturas en torno a su pareja de amigos, a los que ven como entes superiores dignos de reverencia por su glamurosa vida en comparación con la corrientita suya, o eso es lo que les parece, que se sienten unos don nadie en comparación con los otros, y de cómo esto también podría dinamitar la relación de amistad de las dos parejas. Magníficas actuaciones de su par de protagonistas, actorazos ambos. Además, percibí en la obra cierto aire de teatro del absurdo, como en la obra "Esperando a Godot" (1952) de Samuel Beckett, en la que los protagonistas esperan en vano a que llegue (o no) el tal Godot, concentrado lo más ilógico hacia el final, pues al principio no es más que una conversación de lo más habitual, no exenta de mucha agudeza en la observación, entre cualquier matrimonio o pareja de consolidada convivencia, y que va deviniendo en cierta irracionalidad.

Bueno, pues no esperemos más, que llegó el momento de la sabiduría ajena, perfectamente engalanada con estas citas siempre tan puntuales:

 - "La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Robas el tiempo de una persona, del mismo modo que podrías robar su dinero".  (Horace Mann).

 - "Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera".  (Nicolás Boileau).

Besos y abrazos,

Don.

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domingo, 3 de marzo de 2024

Matutino de los errores, ¡qué enredo!

¡Buenos días!

Espero no enredarme con este matutino, no vaya a ser que me equivoque, que me confunda y la líe, en esta jornada dominical que no sé si es invernal o primaveral, que el tiempo anda algo enmarañado, ora con lluvias, ora con viento frío del norte, ahora mismo, en el amanecer, con sol y nubes que tal vez dejen caer alguna gota vespertina en esta jornada en la que están previstos unos fresquetes 10ºC de máxima por los madriles. Y con flores tempranas (demasiado) por doquier, que espero no tiriten.

Ayer por la tarde estuve en el teatro viendo la obra "La comedia de los errores", escrita por William Shakespeare (1592), que está inspirada en la comedia de Plauto "Los dos Menecmos", de quien el año pasado vi otra de sus obras, "Miles gloriosus". Está adaptada por Albert Boronat, dirigida por Andrés Lima, e interpretada por Pepón Nieto, Antonio Pagudo, Fernando Soto, Rulo Pardo, Avelino Piedad, y Esteban Garrido.

En la Grecia clásica un matrimonio tiene dos hijos gemelos, y ese mismo día el padre compra otros dos gemelos recién nacidos a una famila humilde para que así cada uno de sus hijos tuviera un sirviente cuando crecieran. En un viaje por mar, la familia queda separada debido a un naufragio; con el padre, uno de sus hijos y uno de los sirvientes, que acaban en Siracusa; y con la madre y los otros hijo y sirviente, que acaban en Éfeso. Los dos pares de gemelos separados tienen los mismos nombres, Antífolo los hijos y Dromio los sirvientes. Después de muchos años sin saber los unos de los otros, desembarcan en Éfeso los que vivían en Siracusa, tras un largo periplo en busca del resto de su familia, momento a partir del cual comienzan a producirse toda clase de confusiones y equívocos, comenzando por las mujeres de los de Éfeso, a su vez ellas también gemelas entre sí.

Estupenda obra de teatro (nota: 8), con la que me reí mucho y que me gustó y dio que algo que pensar, más que por su texto original, ya de por sí gracioso, aunque algo simplón para nuestros tiempos, fundamentalmente por su adaptación más que ingeniosa y requetedivertida, con morcillas y guiños más o menos soterrados a nuestra actualidad, donde acaban por confundirse y sobre todo entremezclarse los actores con sus personajes interpretados, varios, que solo seis actores se afanan en representar aceleradamente a varios personajes, incluso los de otros actores mientras estos hacen otros, por escasez de elenco, lo que también les obliga a tirar de su personal técnico e incluso de varios espectadores, añadiéndose todavía más enredo y diversión a la cosa... convenientemente aclarado con acotaciones en el momento o un rato antes o después, acotaciones también de cuando en cuando durante toda la obra para intentar desentrañar tanto lío.

Ahora, sin el más mínimo temor a equivocarme, llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas que espero ayuden a desenredar nuestras entendederas:

 - "Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce en los demás".  (Anónimo).

 - "Una de las características del ser humano es la falibilidad, la posibilidad de equivocarse; por tanto no nos machaquemos por algo que inevitablemente va unido a nuestra condición de ser humano".  (María Jesús Álava Reyes).

 - "De hombres es equivocarse; de locos, persistir en el error".  (Marco Tulio Cicerón).

 - "Más cordura nos enseñan nuestros fracasos que nuestros éxitos. Con frecuencia descubrimos que es lo que nos acarreará el triunfo después de hallar lo que nos apartaría de él, y me atrevo a decir que, probablemente, quien nunca cometió una equivocación jamás hizo ningún descubrimiento".  (Samuel Smiles).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 30 de octubre de 2023

Bienestar en el corazón de los matutinos

¡Buenos días!

Aunque por calendario todavía no estamos en el centro del otoño, queda poco más de una semana, por meteorología seguro que sí, que hoy vuelve a amanecer gris y lluvioso, como en este pasado fin de semana ha estado sucediendo, con un ambiente muy agradable por lo que a mí respecta, que nos hará crecer a poco que salga el sol, como a la misma vegetación, ya rebosante de lozano verdor por el suelo y empezando a teñirse cada vez más de ocres por las copas. La máxima prevista para hoy por los madriles será de 15ºC. Así que en cuanto salga de este reconfortante matutino de buen corazón, disfrutaré indemne del ambiente otoñal que tanto me gusta.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "El corazón del daño", de María Negroni, basada en su propia novela homónima, adaptada en colaboración con Oria Puppo y Alejandro Tantanian, siendo este su director, e interpretada por Marilú Marini.

Una mujer, ya anciana, rememora pasajes de su vida anterior pasando por su infancia, adolescencia, juventud... centrándose en la ambivalente relación de amor-odio, dañina, tóxica que se diría ahora, con su madre distante, poco o nada desprendida con ella, muerta hace poco, aunque todavía no lo suficiente o debidamente muerta (según sus palabras).

Buena obra (nota: 6), sin alharacas, este monólogo que, a ratos sueltos, especialmente hacia el final, me gustó bastante, pero que en general no me llegó, e incluso hubo momentos que no me gustaron, me chirriaron, tanto como algunos sonidos disonantes del montaje que me parecieron no venir a cuento. A veces, además, me pareció incomprensible, no entendía que quería decirnos con su recargado texto, excesivamente críptico, remedando ser poético, pero sin alma. Parece una auto ficción de su autora, donde la extremadamente difusa frontera entre la propia realidad vivida y la creación ficcionada de ella se diluye. Historia que revisita las zonas más oscuras de la relación maternofilial a cuenta del duelo, especie de ajuste de cuentas con ella a modo de catarsis liberadora, y de refilón, hacia el final, se trata de la dictadura argentina de los 70 y del forzado exilio que a algunos indujo (como a la propia autora y a la actriz).

Pues antes de despedirnos, tampoco hagamos de tripas corazón con ello, entremos en el meollo de la sabiduría ajena con estas citas, que tal vez nos ayuden a salir ilesos de ciertas situaciones:

 - "Es difícil decir quién nos hace en la vida más daño, si nuestros enemigos con su peor intención, o nuestros amigos con la mejor".  (George Bulwer Lytton).

 - "Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos".  (Siddhartha Gautama, Buda).

 - "Nada puede hacerme daño excepto yo mismo; el mal que me agobia lo llevo conmigo y jamás sufro realmente sino por mi culpa".  (San Bernardo).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 19 de septiembre de 2023

Enrabietada rata matutina

¡Buenos días!

No sé si es una errata, pero quizá quería haber puesto esto mismo en lugar de rata en el título, porque no nos equivoquemos, que estos matutinos, amén de sosegados siempre, ni son tacaños, viles o despreciables, al menos para mí y conmigo. Pero ni por esas me enfado, así que me dedico a ver a través de mi ventanuco como pasan las nubes que esta mañana recién amanecida apenas ensombrecen el sol y que ni por asomo dejan ni dejarán caer gota alguna, como las generosas de este pasado fin de semana que nos empaparon a base de bien. La máxima prevista para hoy por los madriles será de 25ºC.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Rabia", escrita por Claudio Tolcachir y otros a partir de la novela homónima de Sergio Bizzio, dirigida por él mismo y Lautaro Perotti, e interpretada también por Claudio Tolcachir... el solo, que es un monólogo. De este director, dramaturgo y actor argentino había visto anteriormente otras dos obras suyas escritas y dirigidas por él (aunque no interpretadas), "Tercer cuerpo (La historia de un intento absurdo)", y "La omisión de la familia Coleman", y otras cinco dirigidas por él aunque escritas por otros, "Las guerras de nuestros antepasados" de Miguel Delibes, "Copenhague" ("Copenhagen") de Michael Frayn, "La mentira" ("Le mensonge") de Florian Zeller; "Tierra del fuego" de Mario Diament, y "Todos eran mis hijos" ("All my sons") de Arthur Miller.

Tras ser despedido y haber tenido un grave incidente con su jefe, un hombre se esconde en la buhardilla de la mansión señorial en la que trabaja su novia como criada interna, sin que nadie lo sepa, ni siquiera su chica. Allí, cual fantasma, será testigo de la vida de ella y de sus señores, sin poder hacer nada ante las injusticias de las que va siendo testigo, mientras se las ingenia para buscarse la vida allí y tratar de contactar con ella sin que sepa dónde está.

Fascinante obra de teatro (nota: 9), extremadamente simple, un actor hablando en tercera persona de sí mismo (el personaje), un escenario sin apenas aparejos, algo de iluminación que refuerza la narración, y el sumo arte de saber contar un cuento, o historia para no dormir (o sí), el sumo placer de que te lo cuenten, en el que se masca la constante tensión de ser descubierto, y no veas como me enganchó, exacerbando mi imaginación, viendo cosas sin que se muestren en escena, como cuando se lee una novela. Por momentos, llegué a sentir que más que en una sala de teatro estaba escuchando un audiolibro. Y además subyace cierta crítica social. El argumento se parece, y mucho, al de una película que vi hace menos de un año, "No mires a los ojos" (2022) de Félix Viscarret, también basada en otra novela de autor distinto.

Pues ya toca que, tranquilamente, pasemos a estas citas de sabiduría ajena, que no son precisamente de rabiosa actualidad, pero que nos valen desde y para siempre, incluso ahora mismo:

 - "Prefiero pasar por necio o estúpido, con tal de que mis faltas me den placeres o ilusiones, que ser sabio a rabiar".  (Horacio).

 - "La rabia de los celos es tan fuerte que fuerza a hacer cualquier desatino".  (Miguel de Cervantes).

 - "Muerto el perro, se acabó la rabia".  (Refrán).

 - "Muchas veces me ha pasado eso: luchar incesantemente contra un obstáculo que me impide hacer algo que juzgo necesario o conveniente, aceptar con rabia la derrota y finalmente, un tiempo después, comprobar que el destino tenía razón".  (Ernesto Sábato).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 25 de abril de 2023

Vanagloria matutina

¡Buenos días!

A veces gano, a veces pierdo, en mi lucha en contra de no darme demasiadas ínfulas (mejor ninguna) tras haber perpetrado cada uno de estos matutinos, pero de momento, hasta que llegue la despedida, aquí estoy a pie de obra, tecleando abnegadamente como el que pica en una cantera, y por lo menos, si me tuviera que jactar de algo, que sea con cierto fundamento, y no porque me lo haya inventado del todo, y además regalarme con la satisfacción del trabajo bien cumplido. Y el que también se está viniendo arriba es este calor primaveral, que parece querer competir antes de tiempo con el del verano aún por llegar, en esta soleada jornada en la que se espera una máxima de 27ºC por los madriles, con alguna que otra nubecilla por el cielo y algo de suave brisa que nos refresque.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Miles gloriosus" ("El soldado fanfarrón"), escrita por Plauto (205 a.C.), adaptada libremente por Antonio Prieto, dirigida por Pep Antón Gómez, e interpretada por Carlos Sobera, Ángel Pardo, Elisa Matilla, Juanjo Cucalón, David Tortosa, Silvia Vacas, Antonio Prieto, y Arianna Aragón. No había visto, ni leído, hasta ahora obra alguna de este comediógrafo latino.

Un militar, que se jacta de todo tipo de hazañas bélicas, de su extremada belleza, del irresistible atractivo que tiene para las mujeres, totalmente infundados, y obsesionado por el sexo, vive con una joven princesa creyendo que bebe los vientos por él, cuando en realidad la secuestró en una de sus campañas. Uno de los sirvientes esclavos del soldado, en connivencia con el vecino de éste, hartos ambos de sus fanfarronadas, traman un elaborado plan para que el verdadero amor de la joven, todo un pánfilo, la consiga sacar de su forzado encierro, incluso con el engañado consentimiento del militar glorioso (en la segunda acepción del diccionario de la RAE), aprovechándose de su rijosidad y de su gusto por que le regalen el oído, a la par que le dan un merecido escarmiento.

Una obra que se dejó ver (nota: 5), divertidilla, con buenas actuaciones de su elenco y algunas risas por mi parte, muy pocas y contenidas, que la mayoría de sus simplones artificios cómicos, cuajados de tontunas, ni siquiera consiguieron amagar el más leve rictus de mis labios. Con maneras sainetescas, vodevilescas, casi que de infantil guiñol, incluso con toques de revista, cancioncillas incluidas, esta inocentona y ligerísima sátira moral, para regocijo de la plebe, moralejas finales incluidas, nos quiere hablar sobre como nuestra arrogancia y presunción nos convierte en perfectos gilipollas, de quien los demás se burlan casi sin que nos enteremos, tan pagados de sí mismos que a veces estamos. Tomemos nota.

Ahora, para mayor gloria de estos matutinos, ahí os dejo estas citas de sabiduría ajena, no mil, pero sí las suficientes como para ayudarnos a rellenar nuestros eventuales vanos mentales y envanecimientos:

 - "La vanagloria florece, mas no engrandece".  (Refrán).

 - "Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones, muchas veces no son el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar".  (François de La Rochefoucauld).

 - "Al hombre ambicioso y fanfarrón se le llega a perdonar muchas cosas: la audacia, la inconsecuencia, la maniobra desleal; pero al prudente y de pocas aspiraciones no se le perdona casi nada y se mide su conducta al milímetro".  (Pío Baroja).

 - "Engullimos de un sorbo la mentira que nos vanagloria y apuramos gota a gota la verdad que nos amarga".  (Denis Diderot).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 20 de marzo de 2023

Matutina bienvenida

¡Buenos días!

Otra mañana más que otro de mis matutinos me recibe con agrado, con júbilo incluso, donde me encuentro como en casa, en mi muy reiterado regreso a ellos, en mi constante vaivén, felices de reencontrarnos cada vez como si fuera la primera, donde ni por lo más remoto se nos ocurre ponernos caras largas ni vomitar reproches, pues no ha lugar por estos lares. Hoy también damos la bienvenida a la primavera astronómica, pues hoy día 20, en la hora 22 y el minuto 24, en este día equinoccial, llegará tras despedirse el invierno, con naturalidad, sin aspavientos, que casi ni brisa sopla en esta mañana soleada, apenas velada por sutil nubosidad. La máxima prevista para hoy por los madriles será de 20ºC.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Retorno al hogar" ("The homecoming", 1965), escrita por Harold Pinter, adaptada y dirigida por Daniel Veronese, e interpretada (según orden de intervención) por Alfonso Lara, Miguel Rellán, Fran Perea, David Castillo, Juan Carlos Vellido, y Silma López. De Harold Pinter (dramaturgo, escritor, poeta, director de teatro, televisión y cine, y también actor y guionista), Premio Nobel de Literatura en 2005, había visto en teatro otra de sus obras, "Invernadero" ("The hothouse", escrita en 1958 y estrenada en 1980), así como una película de las varias que hizo su guion, "El sirviente" ("The servant", 1963) de Joseph Losey.

Tras seis años fuera, un profesor de filosofía que vive en Estados Unidos regresa por sorpresa, acompañado por su mujer, que nadie conocía, a la casa familiar en Londres, donde todavía viven su padre viudo, sus dos hermanos pequeños (ya adultos) y su tío. De entrada, no son bienvenidos.

Muy buena obra (nota: 7) por lo que a mí respecta, muy desconcertante, que no gustará a muchos, pues este crudo retrato familiar es muy poco convencional, además de perturbador y provocador, y cuyos personajes son miserables, desagradables y nada edificantes. Es una obra difícil, con mucha querencia por el ilógico absurdo, con un desarrollo muy sincopado de los acontecimientos, con conversaciones incoherentes por momentos, que generan extrañeza y casi que estupor, pero que hizo que me planteara montones de cuestiones en lo relativo a las relaciones familiares y sus demonios, que aquí son muy sacadas de madre. Además de otros recursos escénicos, el deliberado uso de risas enlatadas de sitcom, totalmente injustificadas y fuera de contexto, acrecienta la sensación de extrañeza y descoloque.

Ahora demos la bienvenida a las citas de sabiduría ajena, que siempre regresan a esta casa matutina poco antes de despedirnos:

 - "Porque la vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos".  (José Saramago).

 - "Una casa es el lugar donde uno es esperado".  (Antonio Gala).

 - "A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar".  (Franz Kafka).

 - "Esto nunca ocurrió. Nunca ocurrió nada. No ocurrió ni siquiera mientras estaba ocurriendo".  (Harold Pinter).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 8 de marzo de 2023

Pacífico matutino y su descendencia

¡Buenos días!

Otro matutino que seguramente dejará su herencia en la estirpe de los que le seguirán... o quizá no, si es que no les apetece y saben zafarse de tal destino, o si caen en la cuenta de su libre albedrío. Aunque siempre en paz consigo mismos o eso espero, lo que suele llevar a estarlo con los demás. La mañana se nos ha levantado algo revoltosilla, con ventoleras, muy gris y nubosa, en la que más que llover llovizna; tibia, sin embargo, que para hoy se espera una máxima de 16ºC por los madriles.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Las guerras de nuestros antepasados", adaptación para el escenario de Eduardo Galán de la novela homónima (1975) de Miguel Delibes, dirigida por Claudio Tolcachir, e interpretada por Carmelo Gómez y Miguel Hermoso. Es la segunda adaptación teatral que veo de una novela de Delibes, tras "Señora de rojo sobre fondo gris", tan excelentísima como la que glosaré hoy. A este paso acabaré por leerme las obras completas de Miguel Delibes, de quien también había visto adaptaciones de algunas otras suyas para varias películas, cuyo culmen para mí es "Los santos inocentes" (1984) de Mario Camus, tremenda película, tremenda historia. Conforme voy descubriendo más y más de Delibes, hasta ahora solo indirectamente, a través de cine y teatro, mi fascinación por su obra no cesa de aumentar. De Claudio Tolcachir había visto varias obras teatrales escritas o dirigidas por él.

Año 1961. Pacífico Pérez es un recluso acusado por doble asesinato que va recordando su vida, y la de sus antepasados, a instancias del médico del sanatorio penitenciario donde está internado a causa de su avanzada tuberculosis. Es un tipo rústico, inocentón y sensible, que hace honor a su nombre propio pues le duelen los árboles podados y no mataría una mosca, que está profundamente marcado por las batallitas que le contaron su bisabuelo, abuelo y padre, quienes lucharon y mataron, respectivamente, en la 3ª guerra carlista (1872-76) a bayonetazos, en la del Rif (1911-27) ametrallando, y en la civil española (1936-39) granada en mano, y le animaban a prepararse para la guerra que estuviera por venir, que ya iba siendo tiempo de que hubiera una nueva para que él también combatiese.

Magnífica obra teatral (nota: 9), compleja y profunda como la novela de la que parte, que os recomiendo ver (o leer) si tenéis ocasión, todo un alegato antibelicista que se mofa socarronamente del ardor guerrero y reflexiona sobre la violencia secular heredada generación tras generación, especialmente en España, y del cainismo de las dos Españas (sin mentarlas directamente) mediante la rivalidad de dos villas vecinas, la de arriba y la de abajo, parábola de todo un país y una sociedad, con proyecciones universales y muy actuales (guerra de Ucrania, por ejemplo). Con toques de humor, negro, negrísimo a veces, con el personaje principal (inmensa, colosal actuación de Carmelo Gómez) hablando como lo hacen los aldeanos de la Castilla profunda, absolutamente resignado ante su destino, del que no sabe, ni quiere, salir.

Ahora, ahí dejo para que nos peleemos, en el sentido de afanarnos, contra estas citas de sabiduría ajena, bueno, mejor a su favor, hoy solo de nuestro insigne antepasado Miguel Delibes, esforzándonos por tratar de asimilarlas, que mucho tienen que decirnos y mejor nos irá, seguro:

- "La imposibilidad de poder replantearte el pasado y rectificarlo, es una de las limitaciones más crueles de la condición humana. La vida sería más llevadera si dispusiéramos de una segunda oportunidad".  (Miguel Delibes).

 - "Cada cual maneja su historia y sus palabras, y, como son suyas, puede hacer filigranas con ellas si quiere para acomodarlas a lo que le conviene, Jacinto, convéncete, porque el defecto de la historia. ¿Sabes cuál es?, pues sólo uno, mira, que la escriban los vivos, Jacinto, eso, que la historia deberían escribirla los muertos; pero hay una dificultad, Jacinto, ¿sabes?, como tienen las manos tan frías no pueden ni agarrar el palillero, no saben, pero es lo que digo, Jacinto; ¿por qué no les alfabetizamos?".  (Miguel Delibes, "Parábola del náufrago", 1969).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 7 de marzo de 2023

Matutino que escucha su más hondo ser

¡Buenos días!

A veces afloran por aquí algunas de mis ocultas e intrínsecas sensaciones, a las que voy dando voz tecla a tecla, incluso a veces recreándolas, y recreándome en ellas más o menos ensimismadamente. Esto me libera tal vez de ciertos fantasmas que pudieran abrumarme. A pesar del nuboso y gris despertar de hoy, la primavera ya late en estos terminales días de invierno, tratando de asomar por doquier, incluso por los poros de mi piel en forma de adolescentes espinillas, cual las verdes hojas brotadas del machadiano olmo viejo, infundiéndonos de una exultante vitalidad. El sol quiere también sacar su cabecita por entre la maraña nubosa en esta tibia jornada en la que se esperan 16ºC de máxima por los madriles.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "El sonido oculto", escrita por Adam Rapp ("The sound inside", 2018), adaptada (muy bien) y dirigida por Juan Carlos Rubio, e interpretada por Toni Acosta y Omar Ayuso.

Una profesora de escritura en la Universidad de Salamanca, y también novelista, una mujer madura, solitaria y enfrascada en sus libros, a quien los médicos le acaban de diagnosticar un grave cáncer, recibe un día la visita, durante sus horas de tutoría, de uno de sus alumnos, brillante y enigmático, quien allí se planta sin haber pedido cita previa, y que quiere que ella le oriente con la novela que está escribiendo. Los encuentros y sus charlas literarias se irán repitiendo más o menos regularmente, sus vínculos intensificándose, y ella abriéndose hasta que se anime a pedirle un favor bastante chocante (por decirlo de algún modo).

Estupenda obra de teatro (nota: 8), contada en tercera persona por parte de la protagonista, de sendos personajes solitarios aversos al correo electrónico y demás redes sociales virtuales y que encuentran en la literatura una válvula de escape a sus algo atormentadas vidas, donde se habla y se cuentan otras historias con paralelismos con la que vemos, con suspense, siendo casi inapreciable la fina línea entre realidad y ficción y de cómo el proceso creativo interconecta ambas, mezclándolas como en el mejor cóctel... por esto me recordó a una película, "En la casa" ("Dans la maison", 2012) de François Ozon, basada a su vez en obra del dramaturgo español Juan Mayorga titulada "El chico de la última fila" (2006), y que se menta en la hoy glosada. Además, también me recordó a otra película por otro motivo bien distinto, a "Wilbur se quiere suicidar" ("Wilbur wants to kill himself", 2002) de Lone Scherfig, por eso de gente que quiere morir y de gente que quiere vivir y no sabe lo difícil y lo fácil que es esto y aquello y todos los viceversas que se os ocurran.

Ahora espero que escuchéis lo que dicen estas citas, profundas, todas de Dostoievski, del que se habla unas cuantas veces en la obra:

 - "A veces nos ocurre que personas a las que no conocemos nos inspiran un interés súbito cuando las vemos por primera vez, incluso antes de cruzar una palabra con ellas".  (Fiódor Dostoievski).

 - "Sólo se vive una vez, y yo no quiero esperar esa felicidad universal. Ante todo, quiero vivir. Si no sintiese este deseo, sería preferible no tener vida".  (Fiódor Dostoievski).

 - "El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él y por tanto pierde todo respeto por sí mismo y por los demás".  (Fiódor Dostoievski).

 - "El secreto de la existencia humana está no solo en vivir, sino también en saber para qué se vive".  (Fiódor Dostoievski).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 14 de febrero de 2023

Velada amistad matutina

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que desvelo otro de mis bien amados matutinos, que bien sabéis que somos más que uña y carne, tras haberlo cuidado con esmero mientras éste se iba desperezando y saliendo de mis todavía adormiladas entendederas, a la par que voy desparramando mis desvaríos, no tanto espetándolos contra él (o ellos) como contra nadie en particular, al albur de los vientos que quieran llevárselos. Velada de nubes está la madrugada, bien amigadas con el sol al que no dejan mostrarse, como abrigándole de quien sabe qué. La máxima prevista para hoy por los madriles será de 13ºC.

Este fin de semana estuve en el teatro, viendo la obra "Amistad" (2017), escrita por Juan Mayorga, dirigida por José Luis García-Pérez, e interpretada por Ginés García Millán, el propio José Luis García-Pérez y Daniel Albaladejo. De este magnífico autor había visto anteriormente un par de funciones suyas, "Intensamente azules" (2018) y "El cartógrafo" (2009); una magistral película francesa inspirada en su obra "El chico de la última fila" (2006), "En la casa" ("Dans la maison", 2012) de François Ozon; y también la versión que hizo de la inconclusa obra de teatro de Georg Brüchner "Woyzeck" (1837).

Tres amigos desde la infancia, cincuentones, juegan a un juego como cuando eran niños, fingir que están muertos e irse espetando verdades sin filtro nunca antes dichas a modo de catarsis en un rotatorio velatorio simulado (cada vez uno hace de muerto), cosa peligrosa, porque pondrán en juego su íntima amistad de tantos años.

Una buena obra (nota: 6), aunque algo irregular a mi parecer, que no me llegó a atrapar del todo, solo a ratos sueltos. Induce interesantes reflexiones, pero le falta un qué sé yo, quizá algo más de la profundidad e inteligencia propia de otras de las obras de su autor. Historia sobre tres amigotes que siempre han estado juntos para las más triviales actividades humanas (y de machitos) tales como ver el fútbol, correr maratones, hablar de mujeres, etc., y que siempre que han podido han hecho juntos, salvo para hablar de lo verdaderamente importante, sobre ellos mismos y su íntima relación, de lo bueno y de lo malo, y que ahora se auto obligan a afrontar a modo de macabro juego, por pura necesidad o vaya usted a saber qué razones.

Ahora, antes de que este matutino se me muera, fingida y ficticiamente, ahí os dejo, para vuestra reflexión, estas citas de sabiduría ajena:

 - "Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene".  (Baltasar Gracián)

 - "Por decir verdades, se pierden las amistades".  (Refrán).

 - "En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber".  (William Shakespeare).

 - "La verdadera amistad es como la fosforescencia, que resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido".  (Rabindranath Tagore).

 - "Los amigos que tienes, y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero".  (William Shakespeare).

Besos y abrazos,

Don.

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