miércoles, 9 de septiembre de 2026

Matutino resquemor, ¡la leche!

¡Buenos días!

Parece que la reciente y abrasadora canícula veraniega a destiempo que hemos sufrido ha sido castrada, quitándole toda esa desmedida bravura que no hacía sino aplatanarnos, por un frente frío que es posible que deje caer alguna gota y ha refrescado bastante el ambiente por los madriles, pues la máxima prevista para hoy será de tan solo 27ºC, unos diez grados menos que el pasado fin de semana, aunque todavía me queda cierto resquemor de que vuelva por sus fueros. Mientras tanto, me pongo a la faena con otro de mis matutinos, que siempre son la leche, al menos para mí, a sembrarlos y cebarlos con lo que bulle por mis entendederas con la esperanza de que fructifiquen lo mejor posible.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "El olor a leche quemada" ("Milch ins feuer", 2024), de Justine Bauer, y con Karolin Nothacker, Johanna Wokalek, y Pauline Bullinger. Es la primera película de largometraje de esta directora alemana.

Una adolescente vive con su madre, abuela, hermanas y hermano, en una granja, pequeña explotación familiar de vacas lecheras al borde de la ruina (la leche es cada vez menos rentable), tanto como las de la mayoría del resto de sus convecinos. La joven sueña con seguir con el negocio familiar a pesar de los consejos de su madre para que estudie otra profesión, tras haber acabado el instituto, pues no ve ningún futuro a esa clase de pequeñas ganaderías. Durante ese verano, ella sigue con las rutinas de labor campestre y jugando en los ratos libres con sus hermanas y amigas, una de las cuales está inesperadamente embarazada y no sabe si tener el bebé o no.

Película interesante (nota: 5), con estupendas maneras formales y bellas imágenes que, aunque no me desagradó, tampoco me dijo mucho, le faltó que me emocionara. Especie de docucrama rural, cuyas actrices (y algún esporádico actor) en su gran mayoría eran no profesionales, que empieza bucólico-pastoril, con sensaciones juveniles a flor de piel, aunque luego no oculte cierta crudeza de la vida campestre tradicional no exenta de cierta socarronería (en lo que a la castración se refiere). Mirada femenina, y con mucha naturalidad, a las mujeres del campo, auténtico sostén de la comunidad, despojada de cualquier referencia masculina, no más allá de lo testimonial... y a un mundo que tiende a desaparecer, sin obviar la crítica a los roles tradicionales de la mujer en el campo.

Me huele, y no a chamusquina precisamente, que ha llegado el momento de la sabiduría ajena, con estas citas que he recogido por ahí y pastoreado hasta aquí:

 - "Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril".  (Proverbio estonio).

 - "Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar".  (Bertrand Russell).

 - "No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino".  (Simone de Beauvoir).

 - "El tiempo lo cura todo, pero también lo quema todo. Lo bueno y lo malo. Te arranca de la memoria cosas que quisieras tener ahí. El tiempo se lo lleva".  (Ana María Matute).

Besos y abrazos,

Don.

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