¡Buenos días!
Es de justicia que mañana, en el equinoccio, el otoño envuelva nuestras vidas, es lo que tiene que ser, o tendría, porque parece que el verano se niega a dejarnos, no lo va a hacer ni a sol ni a sombra, al menos a los pocos días vista que las previsiones fiables alcanzan a vislumbrar. Pero no desisto en mi anhelo de que en algún momento se avendrá a razones sin necesidad de que tengamos que llegar a pleitear. Pues eso, la máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 32ºC, y así seguirá, grado arriba, grado abajo, a una semana vista. Con estas, para no desfallecer y conservar la esperanza, me refugio en otro de mis matutinos, lo que seguro me protege de darme algún trompazo que otro allende su mundo.
Este pasado fin de semana estuve en el cine viendo "Coyote vs. ACME" (2026), de Dave Green, y con Will Forte, Lana Condor, y John Cena, entre otros, incluida buena parte de la galería de personajes animados de la Looney Tunes, muy especialmente el Coyote (que fue creado en 1949), pues se mezcla animación con imagen real. Es la primera película de largometraje que veo de su director.
Tras años y años de calamitosos fracasos del Coyote en su intento de cazar y comerse al Correcaminos, en buena parte debidos a que los productos marca ACME que utilizaba para ello nunca funcionaban o, si lo hacían, era en el sentido opuesto al esperado, haciendo que acabara despanzurrado contra el suelo o cualquier otra superficie o chamuscado y descompuesto por cualquier explosión, harto de ello, decide demandar a la poderosísima compañía que fabrica tales productos, sumamente ineficaces, cuando no inservibles, acudiendo a un abogado de poca monta y poco o nulo éxito en sus anteriores pleitos, un tanto desalentado por ello, tan perdedor como el propio Coyote (que jamás se rinde) y al que le viene un tanto grande el encargo.
Película para pasar un rato entretenido (nota: 5), irregular y con altibajos, de guion normalito, convencional y blandito en algunos momentos, y en otros mucho más atinado, esta comedia familiar que se deja ver y conserva algo del espíritu de aquellas fantasías animadas de ayer y hoy, aquellos afilados cortometrajes televisivos de la Looney Tunes, geniales, de variadísimos personajes, henchidos de humor absurdo, surrealista y muy físico (porrazos y demás), con la locura como hilo conductor, que devoraba en mi infancia y adolescencia, y más allá incluso, y que en el caso concreto del Coyote y del Correcaminos el primero me parecía un ser desdichado y entrañable, así como sumamente odioso el segundo, que ni un ápice de empatía sentía por los fracasos del otro, que solo quería comérselo a toda costa. Se añade una trama judicial en la que se confronta, con no muy buen resultado en general, la lógica judicial y el alocado disparate animado (acaba todo descabelladamente), para criticar el capitalismo desaforado y sus impunes abusos corporativos, a la par que ensalza la perseverancia, el caer y levantarse una vez tras otra a pesar de los pesares, que a veces da sus frutos... y otras no... y a tener un propósito en la vida, se acabe por alcanzarlo o no.
Pues en estas hemos alcanzado a la sabiduría ajena, que no corrió tanto como mi empeño por atrapar estas citas que ahí dejo para saciar el hambre de nuestras entendederas:
- "Existen algunos momentos y ocasiones extrañas en este complejo y difícil asunto que llamamos vida, en que el hombre toma el universo entero por una broma pesada, aunque no pueda ver en ella gracia alguna y esté totalmente persuadido de que la broma corre a sus expensas". (Herman Melville).
- "Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión". (Erich Fromm).
- "El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre". (Benjamín Franklin).
- "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar". (Eduardo Galeano).
Besos y abrazos,
Don.
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