miércoles, 23 de septiembre de 2026

Y mis matutinos

¡Buenos días!

Y así seguimos, un día tras otro, como este mismo de hoy, el del equinoccio otoñal, un calco de los anteriores, con calor veraniego pasado de frenada, con 33ºC de máxima prevista por los madriles, casi que devastadores por lo fuera de época en que se manifiestan. Y aquí estoy, con otro de mis matutinos, tan igual, tan distinto a los anteriores, y a los que le seguirán, tratando de que tome las mejores decisiones y no cometa los mismos errores que yo. En su mano, y un poco en la mía, está el que lo puedan conseguir.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Sus hijos" ("& sons", 2025), de Pablo Trapero, basada en la novela homónima (2013) de David Gilbert, y con Bill Nighy, Noah Jupe, George Mackay, Johnny Flynn, e Imelda Staunton. De este director argentino había visto cuatro de sus anteriores películas de largometraje: "La quietud" (2018), "El clan" (2015), "Elefante blanco" (2012), y "El bonaerense" (2002), así como uno de los siete episodios que dirigió en la comunal película "7 días en La Habana" (2012).

Un reputadísimo novelista británico, al que todos veneran por la excelencia de su obra, ya anciano, adicto al alcohol y a las pastillas, lleva unos veinte años sin escribir nada y sin apenas salir de su vieja mansión ni relacionarse con nadie más que con quien convive, su ama de llaves extranjera y su hijo menor, a punto de entrar en la universidad, y al parecer fruto de una relación extramarital, lo que provocó su divorcio y que sus dos hijos mayores también le abandonaran, yéndose uno a vivir a Estados Unidos y el otro quedarse con su madre. Tras la muerte de su mejor amigo, al que tampoco veía desde hace veinte años, toma conciencia de que va a morir en breve, así que decide convocar a sus dos hijos mayores para informales de una cuestión sumamente importante para él, quienes acuden recelosos suponiendo que su padre quiere reconciliarse con ellos y limpiar su conciencia. Pero la revelación que les hace les deja sumamente atónitos, transformando completamente las relaciones familiares.

Estupenda película (nota: 8) de la que, a pesar de algunos breves y escasos momentos confusos y quizá algo pasados de densidad, me gustó mucho el modo de narrarme la historia, por su puntito de originalidad, y la historia misma, obviando el argumental giro fantástico (la revelación paterna), digamos que de ciencia-ficción, que bastante probablemente dejará de serlo a no mucho tardar, que no hace sino resaltar tanto el drama familiar mostrado, con el que conecté, como las complicadas relaciones paternofiliales, más todavía, si cabe, debido al arrollador modo de ser del patriarca, que trituró a sus hijos (y mujer) casi que sin querer, simplemente siendo él mismo y asfixiando a sus queridos retoños. Induce reflexiones en relación con diversos temas, tales como la culpa paternal, el tiempo perdido por no haberlo dedicado más a la familia (y haberlo sabido hacer mejor), la herencia (la conductual) que nos dejan nuestros progenitores, si los genes determinan nuestras decisiones o tenemos el poder de cambiarlas, etc.

Y llegó el momento de mi cita con la sabiduría ajena, con estas citas que sus autores nos dejaron en herencia... saquemos de ellas lo mejor que puedan darnos:

 - "Y así vamos adelante, como botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado".  (Francis Scott Fitzgerald).

 - "Sus hijos no son sus hijos, son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de sí misma. Vienen a través de ustedes, mas no de ustedes y aunque vivan con ustedes, no les pertenecen [...]".  (Khalil Gibran, "Los hijos").

 - "El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día".  (León Battista Alberti).

Besos y abrazos,

Don.

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