lunes, 31 de agosto de 2026

El ser matutino

¡Buenos días!

Quiero que regresen los recientes días de frescor veraniego ahora que han vuelto a subir las temperaturas, aunque no tanto como para volvernos a derretir, como en los más anteriores días de canícula en los que nuestro ser era poco más que un desecado guiñapo. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 32ºC. Y me vuelvo a abandonar a lo que me depare este nuevo matutino, con la esperanza de que cuide de mí tan bien como cualesquiera de los ya habidos, tan queridos por mí todos, que no me dejan ni a sol ni a sombra, salvo cuando acordamos ir cada uno por nuestro lado tras los besos y abrazos para volver cuando se tercie.

Este pasado fin de semana estuve en el cine viendo "El ser querido" (2026), de Rodrigo Sorogoyen, y con Javier Bardem, Victoria Luengo, Marina Foïs, y Raúl Arévalo. De este director había visto sus seis anteriores largometrajes, "As bestas" (2022), "Madre" (2019), "El reino" (2018), "Que Dios nos perdone" (2016), "Stockholm" (2013), y "8 citas" (2008), ésta codirigida con Peris Romano, además de sus dos series de televisión "Los años nuevos" (2024) y "Antidisturbios" (2020) y del primer capítulo de otra, "Apagón" (2022).

Un afamado y premiado director español de cine, hasta ahora afincado en el extranjero, con pasada reputación de violencia y excesos tanto en su vida privada como laboral, regresa a España para rodar su nueva película, y le ofrece el papel de protagonista femenina a la hija que tuvo con su anterior pareja, a las que no ve desde hace muchos años, prometiéndole que reactivará su estancada carrera actoral. La convivencia entre ambos reabrirá heridas del pasado que nunca cicatrizaron.

Muy buena película (nota: 7), con un arranque excepcional, esa larga primera escena, hasta que aparece el título de la película, un intenso cara a cara entre padre e hija, que comienza cortés y natural para ir subiendo de potencia, y otra escena más que también me atrapó con fuerza, la de la múltiple repetición de una escena de la película (dentro de la que vemos) con desmedido cabreo fuera de tono y lugar de su protagonista masculino. Es un drama familiar, de padre e hija, que nos habla del abandono, de la culpa (y la dificultad de algunos en admitirla) y del perdón; y también es de cine dentro del cine, metalenguaje en varios sentidos que hace paralelismos entre lo narrado en la película filmada, aunque aparentemente no tenga que ver, y lo vivido por sus dos protagonistas. Sin embargo, tuvo pequeñas irregularidades que me la deslucieron un poquito, como que no llegué a conectar mucho emocionalmente con sus protagonistas y ciertas maneras formales (escenas en blanco y negro y demás variaciones, a las que no le vi mucho sentido), pero que tampoco fueron para tanto. En definitiva, me gustó mucho, en ocasiones muchísimo, la vi con sumo interés, y con excepcionales interpretaciones de sus dos protagonistas, así que mis peros son como peritas de San Juan, pequeñitos... y siempre encantado de ir a ver una de Sorogoyen, sea película o serie.

En el natural ser de los matutinos está esta sección de sabiduría ajena, con estas citas de hoy que espero sepamos querer:

 - "Normalmente sólo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está".  (Eric Hoffer).

 - "Ser profundamente querido por alguien te da fortaleza, y querer profundamente a alguien te da valor".  (Lao-Tse).

 - "Aprendamos a amar a un ser querido, no cuando encontremos a lo largo de nuestra existencia a la persona perfecta, sino cuando logremos llegar a entender, admirar y comprender de una manera perfecta a una persona imperfecta".  (Sam Keen).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 27 de agosto de 2026

Corifeo matutino

¡Buenos días!

No creo que se haya puesto feo el día por el coro de nubes grises que esta mañana acompañan al sol, hasta obnubilarlo totalmente, e incluso declaman sutiles notas musicales, tintineando en los cristales, repicando en ellos sus precipitadas gotas de agua, más bien al contrario, me parece hermoso en su lozano frescor, tras tantos caniculares días pasados. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 25ºC. Pues como fiel corifeo que soy de estos matutinos, aquí me tiene este a su entera disposición, rendido a sus encantos, esperando que no se aproveche más de la cuenta de mí, que sin darme cuenta puedo llegar a perderme con él, inconscientemente.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El coro de Praga" ("Sbormistr", 2025), de Ondřej Provazník, y con Katerina Falbrová, Juraj Loj, y Maya Kintera. Es la primera película de largometraje que veo de este director checo.

Una chica de 13 años, que forma parte del coro de su colegio, anhela unirse al coro de mayor nivel, formado por chicas de su ciudad, del que ya forma parte su hermana mayor. Su excelente voz hace que, tras abandonar el coro praguense una de las chicas, su director, a quien admira, la llame para sustituir la baja. Todas las chicas del coro, junto con el muy exigente director y la subdirectora, se reúnen en un albergue de montaña para concentrarse y preparar la gira de conciertos que darán por Estados Unidos, a la que solo irán las mejores de las convocadas, habiendo cierta rivalidad entre ellas. Algunas chicas tontean con el director quien, aprovechándose de los sueños e ilusiones de la recién llegada, como quien no quiere la cosa, irá acercándose más a ella, totalmente obnubilada por él.

Buena película (nota: 6), basada en un caso real, este drama psicológico, también de iniciación a la edad adulta, y de pérdida brusca de la inocencia, narrado con sutileza y contención, con parsimonia y cierta morosidad y frialdad sobre una adolescente necesitada de aceptación que, precisamente por eso, y gracias a su inocencia e inexperiencia vitales, cae en la trampa de la manipulación emocional de su profesor y director del coro. Historia que comienza como si nada y va haciéndose cada vez más incómoda y perturbadora conforme va avanzando debido al espinoso tema que trata, y que tarda en manifestarse, lo hace bastante hacia el final, aunque los indicios van asomando tímidamente de cuando en cuando. La banda sonora es muy bonita, con canciones corales de lo más hermoso.

Llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas a coro para que ayuden a mejor entonarse a nuestras entendederas:

 - "Cualquier día una persona que lleve la llama en los ojos, el corazón en los labios, un matiz de dulzura en el tono de su voz, abatirá al momento, con su mágico poder, la muralla de nuestras defensas sentimentales".  (Victoriano García Martí).

 - "Las personas nos influyen, las voces nos conmueven, los libros nos convencen, los hechos nos entusiasman".  (John H. Newman).

 - "El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él serás un eterno desafinado en el inmenso coro de la humanidad".  (Roque Schneider).

 - "Porque entre tanto rigor
y habiendo perdido tanto,
no perdí mi amor al canto
ni mi voz como cantor".  (José Hernández).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 26 de agosto de 2026

Inalterable celebración matutina

¡Buenos días!

Desde ayer poco ha cambiado la suavización térmica del hasta hace no demasiado tiempo opresivo calor veraniego, así que no me queda otra que festejarlo. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 28ºC. Y yo, erre que erre, aquí sigo con otro de mis matutinos, celebrando a cada ocasión que tengo el tenerlos conmigo, sabedor de que seguro me han librado más de una vez de perniciosas contaminaciones mentales que me hubieran abocado a quien sabe qué abismos.

Ayer por la tarde no estuve en el cine, sino viendo una película en una plataforma digital (Amazon Prime). Se trató de "Anniversary" (2025), de Jan Komasa, y con Diane Lane, Kyle Chandler, Madeline Brewer, Zoey Deutch, Phoebe Dynevor, Mckenna Grace, Daryl McCormack, y Dylan O'Brien. De este director polaco había visto una de sus anteriores películas, la espléndida "Corpus Christi" ("Boże Ciało", 2019).

Un matrimonio acomodado y muy bien avenido, ella profesora en una prestigiosa universidad y él cocinero y dueño de un restaurante, va a celebrar su vigésimo quinto aniversario de boda en su casa, fiesta a la que acuden sus tres hijas e hijo, cada uno de los cuales viene con sus respectivas parejas, además de otros familiares y amigos. La madre reconoce a la novia de su hijo (a quien nota algo cambiado), pues fue una antigua alumna suya, a quien le discutía su ideario político en los debates académicos. Ahora, la joven es una de las abanderadas de un controvertido nuevo movimiento social denominado "El Cambio", que propugna ideas totalitarias para renovar la sociedad y acaba de publicar un libro sobre ello, que al poco se convertirá en un gran éxito de ventas. Con el paso del tiempo la distancia irá aumentando, a la par que la otrora buena armonía familiar se irá resquebrajando hasta acabar estallando por los aires.

Estupenda película (nota: 8), un drama familiar, brechas generacionales incluidas, y político (sobre la polarización política y el nuevo advenimiento de los totalitarismos), muy apegada a la realidad que se nos está viniendo encima y a la que habría que poner coto, si es que se puede, por mucho que sea toda una alegoría en la que la familia retratada bien podría ser toda una nación, contaminada por un virus ideológico de lo más maligno que acaba por provocar su colapso. El estiloso modo de narrar es frío y genera tensión continua (mal rollo incluido de cuando en cuando), más conforme va avanzando, que me mantuvo totalmente atrapado en su calmado discurrir. Por eso de una festiva reunión familiar que deviene en total ruptura, me recordó a la también espléndida "Celebración" ("Festen", 1998) de Thomas Vinterberg, aunque esta va luego por otros derroteros.

Pues ahora toca celebrar la sabiduría ajena, en esta sección que no cambia desde hace tanto tiempo que ni recuerdo, con estas citas, una solo esta vez, que espero pueda oxigenar nuestras entendederas:

 - "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Enseguida vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Después vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque era protestante. Por último, vinieron por mí, pero ya era tarde, pues ya no quedaba nadie que dijera nada".  (Martin Niemöller).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 25 de agosto de 2026

Matutino a extinguir

¡Buenos días!

No le queda mucho, por calendario, a este verano que nos ha tratado de consumir a base de desmedido calor, y que parece ya va aflojando y siendo más llevadero, con los 28ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Acabo de empezar con este matutino así que ni me planteo todavía cuando tendré que despedirme de él, ni tampoco cuando acabarán de surgir periódicamente, lo que en algún momento será, lejano, espero, por lo que tendré que apañármelas con este, de momento, estando a los imprevistos que me vaya planteando conforme vayamos transitando hasta el final con los consabidos besos y abrazos.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El final de Oak Street" ("The end of Oak Street", 2026), de David Robert Mitchell, y con Anne Hathaway, Ewan Mcgregor, Maisy Stella, Christian Convery, y Jordan Alexa Davis. Es el cuarto largo de este director y guionista, de quien había visto sus dos anteriores más recientes, "Lo que esconde Silver Lake" ("Under the Silver Lake", 2018) e "It follows" (2014).

Años 80 en un barrio residencial de una localidad estadounidense, donde vive una familia, matrimonio con hija adolescente e hijo preadolescente... y problemas conyugales de andar por casa. Unos extraños fenómenos cósmicos hacen que el barrio entero sea absorbido por un agujero de gusano y trasladado en el espacio y el tiempo hasta un pantanal jurásico. Cuando despiertan por la mañana se encontrarán en un lugar completamente desconocido, sin luz, agua corriente ni comunicaciones, teniendo que luchar desesperadamente, como el resto de sus vecinos, por su supervivencia (que los dinosaurios están a la que salta y muy hambrientos).

Película normalita (nota: 5), con sus más y sus menos, que podría ser tanto drama familiar como de ciencia ficción y aventuras fantásticas, con un guion un tanto convencional que a veces me chirrió, cual garra de dinosaurio rascando el techo metálico de un coche para abrirlo y comerse lo que hay dentro. Desde luego es muy entretenida, aunque no más que un divertimento veraniego que pasa fugaz como cualquier meteorito atravesando la atmósfera. Con algo de tensión, cierto humor y deje socarrón, también con algún ramalazo casi que puritano combinado con aspectos sociales más modernos, como sucedió en anteriores películas de su director, con final complaciente y melosón, nos habla de conflictos familiares con trasfondo de voraces criaturas que obligan a hacer la familia más unida si quiere sobrevivir, a la rutina o a los monstruos.

Bueno, no rujáis de hambre de sabiduría ajena, que ya llegó el momento, así que antes de que se nos acabe este matutino ahí os dejo con estas citas de las que espero sorbáis hasta el tuétano:

 - "El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente".  (Carl Sagan).

 - "Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es sólo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos".  (Carl Sagan).

 - "Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto".  (Martín Lutero).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 19 de agosto de 2026

Me invaden los matutinos

¡Buenos días!

Oprimido por este desmedido calor veraniego, no importa que algún que otro día baje su intensidad, aquí sigo por los madriles, dejándome invadir por el anhelo de alzar el vuelo hacia tierras más boreales, y frescas. En cualquier caso, esté donde esté o quiera estar, siempre se apodera de mí el deseo de pasarme de cuando en cuando por este terruño matutino, tan querido por mí, y del que me da cierta pena el tener que abandonar, aunque sea para volver a regresar a la primera ocasión que se tercie.

Hace unos días estuve en el cine viendo "Palestina 36" ("Palestine'36", 2025), de Annemarie Jacir, y con Hiam Abbass, Kamel Al Basha, Yasmine Al Massri, Jalal Altawil, Robert Aramayo, Saleh Bakri, Yafa Bakri, Karim Daoud Anaya, y Jeremy Irons, entre muchos otros más, pues es bastante coral. Es la segunda película de largometraje que veo de esta directora y guionista palestina, tras "Invitación de boda" ("Wajib", 2017).

En 1936 Palestina vive al borde del colapso, con la población autóctona cada vez más sublevada contra las autoridades británicas que rigen ese territorio colonial. Además, la continua llegada de refugiados judíos desde Europa huyendo del nazismo, que paulatina y cada vez más violentamente les van arrebatando sus tierras (con la connivencia británica), no hace más que agravar la situación. Abrumado por tales desmanes, un joven campesino del lugar, ante las continuas tropelías padecidas, decide unirse a la incipiente revolución que se va formando contra británicos y sionistas. Por otro lado, una comprometida periodista, que alterna en las altas esferas y va descubriendo intrigas contra su pueblo por aquí y por allá, las va tratando de sacar a la luz.

Buena película (nota: 6), a la que le faltó un qué sé yo para que me gustase algo más, y que podría decirse que es un drama épico de particulares vidas entrecruzadas, en la que la ficción de la historia, basada en muy trágicos eventos reales (masacre final incluida), está punteada con imágenes documentales de archivo. La vi con interés, sin embargo, a pesar de algunas flojedades de su guion, dejándome sobrecoger e indignándome con la brutalidad e injusticias padecidas por los protagonistas. Por tanto, me pareció pertinente y necesaria para mejor conocer el cómo y el porqué del inicio de aquellos polvos (pésimamente gestionados por aquellos imperialistas británicos) que llevaron a aquestos lodos de hoy en día de enconados odios genocidas a los que nadie (que pudiera hacerlo) trata de ponerles coto.

Bueno, llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas, espero que nada invasivas, pues solo entrarán en nuestras entendederas con nuestro propio permiso:

 - "Comenzó en 1982 cuando los israelíes invadieron el Líbano. Mataron a 22.000 civiles cuando bombardearon Beirut. Fue muy silenciado en los periódicos porque son principalmente propiedad judía. Desde luego, soy antiisraelí y me he vuelto antisemita en la medida en que haya judíos en otros países, como Inglaterra, apoyando firmemente el sionismo. Creo que deberían ver ambos lados [...]".  (Roald Dahl).

 - "El derecho irrenunciable a no ser oprimido, perseguido ni torturado por la imposición de algunos o por la invasión extranjera, constituye y representa un derecho sagrado e imprescindible en los corazones de todos los hombres".  (Giuseppe Mazzini).

 - "Cuando nos invade la pena, un día dura tanto como tres otoños".  (Le Thanh Tong).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 13 de agosto de 2026

Insignificancia matutina

¡Buenos días!

De tantos días que ya llevamos de desmedido calor estival ya me parece que el que hoy hace, que no es poco, es de lo más intranscendente, una nimiedad al lado de tantos otros como él, con sus banales 38ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Cual troglodita habrá que refugiarse de él en lo más hondo de una caverna. Así que me vuelvo hacia quienes lo son todo para mí, como estos matutinos, como este mismo con el que ahora trato de ligotear, casi que lagotear, para que se quede conmigo por un rato y nos solacemos mutuamente.

Hace unos días estuve en el cine viendo "El último mono" (2026), de Joaquín Mazón, y con Juan Dávila, Susana Abaitua, Conchi Espejo, y Óscar Lasarte. De las anteriores películas de largometraje de su director había visto una de ellas, "La vida padre" (2022).

Un gurú de la seducción y coach emocional de célibes involuntarios para convertirlos en machos alfa, que triunfa en internet con su canal de pago, promete públicamente a sus seguidores que conquistará en un fin de semana a una cómica y feminista que en su último libro sobre el machismo le ha puesto como hoja de perejil (verde).

Película un tanto bochornosa (nota: 2), por lo que a mí respecta, esta comedia romántica de lo más manida, sobre la guerra de sexos, sin casi nada de gracia, con humor facilón y de lo más superficial, tontorrón incluso, que sin embargo, para mi sorpresa, me sacó alguna fugaz y esporádica sonrisilla que se me escapó (¿como un pedo involuntario?), casi que contra mi voluntad y abusando de mí (no sé si esto sería denunciable por lo civil o lo criminal). A pesar de sus buenas intenciones de cierta crítica social del asunto, o eso creo, el modo de llevarlo a cabo, de lo más estereotipado, con un guion de juzgado de guardia, bastante ramploncete, rancio incluso, no me gustó nada de nada. En cuanto a las actuaciones, la protagonista femenina y los dos principales secundarios hacen lo que buenamente pueden con este engendro fílmico, del que todavía sigo preguntándome el cómo acabé yendo a ver, pero al actor principal le falta un hervor actoral (o dos); de hecho, ya no me gustó en otra película en la que recientemente le vi, "Castigo divino" (2026) de Pablo Guerrero. En varias fases, me recordó a una serie televisiva, que ya lleva cinco temporadas vistas por mí (y parece que habrá más), a la que parece copiar en esos momentos, la muy divertida "Machos alfa" (2022-2026), muchísimo mejor que la mindundi de película hoy glosada.

Bueno, para terminar, y no por ello menos importante, llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas de lo más mono a la que siempre tengo en cuenta:

 - "Comparado con las mentiras que hay dentro de nosotros, las mentiras que nos rodean son un asunto insignificante".  (Ralph Waldo Emerson).

 - "La vida es un montón de insignificantes e irónicas ruinas".  (Pier Paolo Pasolini).

 - "Un buen escritor dice grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas".  (Ernesto Sábato).

 - "Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción".  (Arthur Schopenhauer).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 12 de agosto de 2026

Críticos síntomas matutinos nada pintureros

¡Buenos días!

No quiero ser alarmista, pero a tenor de lo que llevamos sintiendo desde hace algunas jornadas, y no pocas, y de las previsiones meteorológicas, basada en rigurosos cálculos científicos, no pinta nada bien la cosa, pues seguirá haciendo un calor desmedido, aumentando incluso algo más en siguientes días. Pues eso, la máxima que se espera para hoy por los madriles será de unos 38ºC... a ver si el eclipse total de hoy, aunque lo rozaremos casi tangencialmente por estos lares madrileños (más del 99%), alcanzándose la plenitud por breves segundos en la sierra norte, nos alivia por un rato de los rigores solares y térmicos poco antes del crepúsculo vespertino. Espero que a nadie le dé un soponcio por ello, cosas del síndrome de Stendhal, que a veces creo sentir en cuanto paso el umbral de cada uno de mis matutinos, con difusos síntomas que bien podrían deberse a las legañas y éteres de Morfeo todavía mal disipados en el entorno del crepúsculo mañanero.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El síndrome Rembrandt" ("Rembrandt", 2025), de Pierre Schoeller, y con Camille Cottin, Romain Duris, Denis Podalydès, y Céleste Brunnquell. De este director francés había visto una de sus anteriores películas de largometraje, "El ejercicio del poder" ("L'exercice de l'état", 2011).

Un matrimonio, ambos ingenieros que trabajan en la industria nuclear francesa, están en Londres en una reunión de trabajo. Tras ello, visitan la National Gallery londinense y ella queda absorta ante varios cuadros de Rembrandt y acaba por abrazarse a uno de ellos y descolgarlo ante la estupefacción de público y cuidadores del museo, tras lo que se desmaya, habiendo establecido una mística conexión emocional con esas obras pictóricas. Cuando regresa, empieza a cuestionar la política nacional y de seguridad de las centrales nucleares de su país, tanto de las existentes como de las nuevas que se proyecta construir, así como el sentido de su vida personal y profesional. Su atribulado marido no entiende que le está pasando, y ella se guarda para sí cualquier explicación, diciéndole tan solo que dejará su trabajo, abstrayéndose cada vez más del mundo que la rodea.

Interesante película (nota: 5) que, aunque tuvo una buena premisa de partida, en general no me pareció bien llevada en su desarrollo, una extraña mezcla de racionalidad científica y creencias místicas, plena de claroscuros, como la misma obra pictórica de Rembrandt, pues no me casaron bien el éxtasis contemplativo de la obra de Rembrandt, las sensaciones místicas y los cada vez más probables desastres medioambientales basados en datos observados y matemática. A través de las extrañas y poco comprensibles tribulaciones de su protagonista se nos habla de crisis tanto personales y profesionales como de relaciones de pareja, así como también planetarias (medioambientales y más), además de más o menos inminentes catástrofes climáticas. Me tuvo atraído por su atmósfera de inquietud casi constante y me tiró para atrás, amén de por otras cuestiones, por lo críptico de algunas situaciones y reacciones de la protagonista, que no entendí.

Pues ciertas señales en este ámbito matutino me están indicando que ya llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas reveladoras citas que pueden darnos pistas sobre el modo de proceder en eventuales momentos de crisis:

 - "El arte es bajo cierto aspecto una crítica de la realidad".  (Arturo Graf).

 - "Nadie puede en su vida escapar a una deplorable crisis de entusiasmo".  (Stendhal).

 - "Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremendamente importante".  (Bertrand Russell).

 - "En los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento".  (Albert Einstein).

 - "En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".  (Eugenio Trías).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 10 de agosto de 2026

Permanencia matutina

¡Buenos días!

La canícula veraniega aquí sigue con nosotros, sin dejarnos ni a sol ni a sombra, calor de día y también de noche, y yo tratando de darle infructuosamente esquinazo sin alas que me lleven a regiones más boreales mucho más frescas. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 37ºC, con mínimas casi tórridas al amanecer (unos 24ºC). Así que vuelvo a quedarme con otro de mis matutinos a ver si consigo airear al menos mis entendederas, que mi cuerpo ya anda por ahí exangüe de humor sudoroso, casi cabreado por el desmedido y pegajoso calor del que quiero ya mismo divorciarme.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "El amor que permanece" ("Ástin sem eftir er", 2025), de Hlynur Pálmason, y con Saga Garðarsdóttir y Sverrir Gudnason. Quinta película de largometraje de este director islandés, de quien había visto dos de sus anteriores, "Godland" ("Vanskabte land", "Volaða land", 2022) y "Un blanco, blanco día" ("Hvítur, hvítur dagur", 2019).

Una pareja que ronda la cuarentena, con tres hijos, la mayor adolescente y dos gemelos más pequeños, acaba de separarse. Ella es artista plástica, él trabaja en un barco pesquero en alta mar. A pesar de su ruptura sentimental, cuando él vuelve de sus largas ausencias laborales, pasa siempre el día con la familia, comiendo y cenando con ellos, jugando juntos, haciendo excursiones y demás otras actividades de la cotidianidad hogareña, pero no se queda a dormir, pues ella no se lo permite y debe irse a su casa de soltero, aunque él insiste, de cuando en cuando e infructuosamente, en seguir manteniendo relaciones sexuales. Aparentemente se siguen llevando bien.

Buena película (nota: 6) esta especie de tragicomedia, con humor absurdo y surrealista, con un modo de mirar (y narrar) de lo más original y extravagante, con un punto de vista (y maneras formales) muy de documental, incluso de vídeo doméstico, sobre las relaciones familiares y de pareja, con insertos de realismo fantástico u onírico (al estilo nórdico), muy contemplativa y sensorial, con toques sensuales e incluso sexuales, muy matizados. Aunque no me llegó a entusiasmar, me tuvo siempre atento, por momentos fascinado en sus imágenes y algunas de sus rocambolescas situaciones, todo bañado por un mar en relativa calma, parsimonioso. Pasamos un año completo con esta familia, cuyos progenitores están en un imparable proceso de ruptura, asistiendo a como lo llevan, cada uno a su manera (el uno no quiere romper y la otra sí), narrada a modo de cómic, a base de sucesivas viñetas vitales, pero no lineales en tiempo y espacio, sobre sus cotidianas situaciones, intimidades y extraños sueños. Entre otras cuestiones, nos viene a hablar de lo importante que es, a pesar de los pesares de estar en medio del proceso de una ruptura sentimental a causa del amor oxidado por el tiempo, el pasar tiempo con la familia, con los seres queridos, compartiendo esas pequeñas cosas de la vida, las más importantes en realidad.

Pues ya solo queda, antes de separarnos hasta el siguiente, unas citas de sabiduría ajena, que espero permanezcan con nosotros el tiempo suficiente para disfrutarlas y saber aprovecharlas:

 - "El matrimonio funciona mejor si ambos cónyuges permanecen un poco solteros".  (Claudia Cardinale).

 - "El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del amor no es un instinto".  (André Maurois).

 - "El amor es como mercurio en la mano. Deja la mano abierta y él permanecerá; agárralo firmemente y escapará".  (Dorothy Parker).

 - "En ciertas circunstancias de la vida conviene que el amigo permanezca silencioso a nuestro lado, pues el consuelo hablado ensancha la llaga y nos deja ver su profundidad".  (Honoré de Balzac).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 5 de agosto de 2026

Nos tomamos la penúltima, matutino

¡Buenos días!

No será la última vez que la canícula veraniega nos vuelva a embriagar, en el sentido de atontarnos y llevarnos al desatino con sus desmedidos calores, cual copazo pasado de graduación, térmica en este caso, pues tras unos pocos días con algo de alivio calórico, volvemos hoy a los 35ºC de máxima por los madriles, y subiendo en próximos días. Y tampoco creo que será este el último matutino que se beban mis entendederas, que el empinar (levemente) el codo mientras los tecleo me lleva a cierto grado de embriagador éxtasis mental sin el que parece no puedo vivir, dada mi adicción a ello, reconozcámoslo.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La última ronda en Venecia" ("Le città di pianura", 2025), de Francesco Sossai, y con Filippo Scotti, Sergio Romano y Pierpaolo Capovilla. Es la segunda película de largometraje, y primera que veo, de este director italiano, y gran triunfadora en los premios David di Donatello de este mismo año.

El empleado de una pequeña fábrica en un pueblo del Véneto se jubila. Tras la fiesta de jubilación, dos de los asistentes, dos cincuentones, sin oficio ni beneficio, ya bastante borrachos, deciden tomarse la última copa (siempre la penúltima) en Venecia antes de ir al aeropuerto a recoger a un viejo amigo de correrías juveniles que a la mañana siguiente regresa desde Argentina y al que no ven desde hace casi veinte años cuando se fue para allá. Por el camino, copa va, copa viene, tras otros alcohólicos encuentros, se topan con un grupo de jóvenes estudiantes de arquitectura que celebran la graduación de una de ellos, uno de los cuales, tímido, responsable (y abstemio), enamorado de ella y a la que no se atreve a decirle nada, acaba sin comerlo ni beberlo deambulando de pueblo en pueblo, de bar en bar, con ese par de liantes y pícaros vivalavirgen que siguen comportándose cual irresponsables adolescentes.

Buena película (nota: 6) esta tragicomedia de amigotes, de viajes emocionales embebidos en alcohol por entre una etérea atmósfera, por no decir etílica, un tanto sucia, difusa y brumosa, en las antípodas de la postal turística de Venecia y alrededores. Divertida pero con regusto amargo y un toque ácido; simpática a pesar de sus algo zarrapastrosos personajes principales más maduros (presuntamente), dos pobres diablos, desencantados, que van dando tumbos por ahí, con problemas para recordar el verdadero sentido de la vida, sin otra expectativa que emborracharse en todo momento, que malean al muchacho con sus poco o nada edificantes consejos, aunque alguno que otro le llegue a servir de gran ayuda para reconducir su anodina existencia, todo a través de paisajes un tanto destartalados, y desolados, como ellos mismos tres se sienten, tratando de ahogarlo todo en alcohol. Por esto y otras cuestiones me recordó en algo a una película danesa, de similar título en español, que vi hace unos cinco años, "Otra ronda" ("Druk", 2020) de Thomas Vinterberg.

Pues antes de acabar y volver a nuestras casas, estén donde estén, sin dar demasiados tumbos por ahí, ahí os dejo estas citas de sabiduría ajena que espero despejen nuestras mentes de eventuales obnubilaciones... no os las toméis de un solo trago, paladeadlas:

 - "Más vale llegar a tiempo que rondar un año".  (Refrán).

 - "Se dice que el hombre ha nacido para ser feliz y, sin embargo, con su particular modo de vivir, parece que la felicidad le ronda siempre y la alcanza muy rara vez".  (Anónimo).

 - "Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre".  (Proverbio japonés).

 - "Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una".  (Voltaire).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 3 de agosto de 2026

Matutina fantasmagoría un tanto desmadrada

¡Buenos días!

No sé si será una vana ilusión de mis sentidos, pero el caso es que noto que hace menos calor que en pasados días de calorífico desmadre. De hecho, las previsiones para hoy anuncian que la temperatura máxima por los madriles será de unos razonablemente llevaderos 32ºC, con sol y nubosidad alternada... y no estaría nada mal que mi deseo, no sé si demasiado imaginario, de que esta situación se mantenga siga haciéndose realidad día a día. Así que bueno, llega otro de mis matutinos, con los que me figuro que, a base de ilusiones, más mentales que ópticas, pasaré un agradable rato mientras desfilan por mis entendederas sin que llegue a invocarlas, que vienen sin más por aquí.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Mother Mary" (2026), de David Lowery, y con Anne Hathaway y Michaela Coel. Es el octavo largo de este director, y cuarto suyo que veo tras "The old man and the gun" (2018), "A ghost story" (2017) y "En un lugar sin ley" ("Ain't them bodies saints", 2013).

Mother Mary, una diva de la canción pop, se enfrenta a su próxima gira de conciertos, pero no está cómoda con el vestuario que le tienen preparado para la ocasión, tras haber estado sumida en una profunda crisis existencial y creativa que la tuvo apartada de los escenarios por un tiempo. Así que se dirige desesperadamente (queda menos de una semana para el primer concierto) a ver a una examiga, diseñadora de moda, ahora también en la cumbre de su carrera, que en sus inicios artísticos fue su estilista personal y mejor amiga, pero que hace tiempo cortaron todo contacto y relación, tanto profesional como personal, para que, dado lo bien que la conoce, le diseñe una indumentaria que lo diga todo de ella.

Buena película en general (nota: 6), con sus más y sus menos, con sus originalidades, este podría decirse que drama psicológico (y alucinatorio) con elementos fantasmales y estética un tanto gótica, que me gustó mucho en su primera mitad, básicamente una intensa conversación entre sus dos protagonistas sobre sus dimes y diretes pasados (estupendas las dos actrices, pero me sorprendió mucho y gustó más la menos conocida de las dos), a pesar de que en algunos momentos me pareció que se excedió el guion con sus florituras verbales, demasiado preñadas de metáforas, y que en su segunda mitad, donde viró hacia cuestiones místico-fantasmales, me dejó de gustar y no entendí demasiado bien que pretendía contarnos. En ambas mitades el despliegue visual, deslumbrante e hipnótico, no permitió que me desentendiera de la película en ningún momento. Nos habla de los peajes de la fama, de su lado oscuro, de lo que se pierde en busca de ella, de los cadáveres que van quedando por el camino y los fantasmas que arrostran quienes la alcanzan. En ciertos momentos, la elaboradísima estética visual me recordó a una película que vi hace años, "Under the skin" (2013) de Jonathan Glazer, muy considerada en el mundillo crítico y que no me dijo apenas nada, y los devaneos fantasmales, hacia el final, cosas de mi sexto sentido, me recordaron al homónimo de M. Night Shyamalan, sin tener muy claro cual de las dos protagonistas estaba acá o más allá (quizá ninguna de las dos). Por tanto, os recomendaría una fantástica historia de fantasmas (con un fantasma) que en realidad nos habla de otra cosa, que me encandiló en su día, "A ghost story" (2017), del propio director. No os perdáis esta, si es que se os aparece.

Bueno, se nos reveló la sabiduría ajena, con estas citas, de tan reducido espectro que en realidad solo es una (más que suficiente):

 - "Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo".  (Frédéric Chopin).

Besos y abrazos,

Don.

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