¡Buenos días!
Lo diré sin pelos en la lengua, ¡quiero que el otoño vuelva por sus canónicos fueros!, pues aunque hoy ha bajado significativamente la temperatura, unos 15ºC de máxima prevista por los madriles, sigue haciendo sol, que se agradece por su tibieza, así que quiero invocar que alguna borrasca que otra se pase por aquí, esperando no crear un monstruo con ello, tipo tren de borrascas de ciclogénesis explosiva, y me salga el tiro por la culata. Bueno, pues ya que estamos, me viene que ni al pelo comenzar a crear, con desmembradas piezas de aquí y de allá que andan dispersas por entre mis circunvoluciones cerebrales, este matutino a mayor gloria de su creador, que soy yo... ¡ja, ja, ja!
Este fin de semana estuve en el cine viendo una de animación, de las hechas con la técnica de stop motion con muñecos de plastilina. "La oveja Shaun: Misión calabaza" ("Shaun the sheep: The beast of Mossy Bottom", 2026), de Steve Cox y Matthew Walker. Está hecha por el británico estudio de animación Aardman, especializado en esa técnica. Aparte de tres cortos de Wallace y Groomit de los años 80 y 90, había visto con anterioridad otros seis largos de entre los varios más de la factoría Aardman: "La oveja Shaun, la película: Granjaguedón" ("A Shaun the sheep movie: Farmageddon", 2019), "Cavernícola" ("Early man", 2018), "La oveja Shaun: La película" ("Shaun the sheep: The movie", 2015), "¡Piratas!" ("The pirates! Band of misfits", 2012), "Wallace y Gromit: La maldición de las verduras" ("Wallace y Gromit: the curse of were-rabbit", 2005), y "Chicken run: Evasión en la granja" ("Chicken run", 2000).
A escondidas del granjero y su perro guardián, Shaun y el resto del rebaño están cultivando un pequeño huerto de calabazas con el fin de utilizarlas como decoración en el inminente festejo de Halloween, pero cuando están a punto de cosecharlas y tallarlas para la ocasión una torpeza del granjero acaba espachurrando todas las calabazas. Shaun recurre a la ciencia de andar por casa para tratar de solucionar el estropicio y tener sus calabazas de nuevo de un día para otro, pero su experimento se descontrola, el granjero desaparece y una misteriosa bestia aterroriza a todos, tanto a los animales de la granja como a los habitantes de la aledaña localidad de Mossy Bottom. Así que tratará de poner todo de su parte, con la ayuda del resto de animales, sorteando situaciones de lo más peliagudas, para tratar de enmendar el desaguisado.
Muy buena película (nota: 7), con sobresaliente técnica de animación lo más artesanal que ya no se estila, sin diálogos, solo gruñidos más o menos inteligibles, con muchos gags muy divertidos, recomendable para todos los públicos, y no solo para niños, es decir, de cero a cien años, con aires de terror, juguetón e ingenuo, como de infantil truco o trato de Halloween y, como siempre en las películas de Aardman, repletas de guiños cinéfilos y demás artes visuales, pues arranca cual si fuera el mítico videoclip de "Thriller" de Michael Jackson, y que principalmente homenajea películas tipo Frankenstein y en general del mito del aprendiz de brujo. Además, incluye de cuando en cuando, de refilón, ciertos detalles de crítica social, como nuestro excesivo apego a las nuevas tecnologías que nos aíslan de la vida que pasa a nuestro lado. Por cierto, no salgáis de la sala en cuanto comiencen los créditos finales, que hay un bonus entre ellos.
Casi que por los pelos llego a esta sección de sabiduría ajena, con estas citas que tendremos que recomponer en nuestras entendederas:
- "Cual más cual menos, toda la lana es pelos" (Refrán).
- "Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar" (Refrán).
Besos y abrazos,
Don.
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