¡Buenos días!
Menos mal que la canícula veraniega solo sucede una vez al año, pues nos deja exánimes, sin humores, sean diversos fluidos corporales o ganas de diversión, o eso creía, porque parece que volvemos a ella cuando al estío no le queda mucho para seguir mostrándonos su casi que lujurioso e impúdico poderío solar. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 37ºC... ¡y subiendo en próximos días!... Así que me subo a este carro matutino para ver a dónde lleva nuestra más que amistosa relación, tan buena habitualmente que me quedo con ganas de repetir casi que a diario, para eyacular lo que bulle por mis entendederas con cierta regularidad, que si solo fuera una vez al año seguramente me explotaría un qué sé yo.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Una noche al año" ("One night only", 2026), de Will Gluck, y con Monica Barbaro y Callum Turner. Es la primera película de largometraje que veo de su director.
Hace tres años que el gobierno ultraconservador de Estados Unidos promulgó una ley según la cual los solteros tienen absolutamente prohibido, so pena de cárcel, el mantener relaciones sexuales. Solo pueden los casados... ¡con su propia pareja! Para controlar esto, toda la población tiene implantados unos chips en su antebrazo. Sin embargo, una vez al año, durante doce horas, de siete de la tarde a siete de la madrugada del día siguiente, se suspende temporalmente esa veda, así que todos los célibes, cual pollos sin cabeza, van a la desesperada en busca de echar cuantos más polvos mejor. Dos jóvenes, él, a quien su novia acaba de dejar por otro en ese fatídico día, y ella, una romántica empedernida, se conocen casualmente, salta la chispa entre ellos, y podrían, si deciden juntarse, tener algo más que una fugaz aventura, que él busca por despecho y ella empujada por su amiga para que se anime. A lo largo de esa noche, cruzándose con la pintoresca fauna neoyorquina, cada uno por su lado, con puntuales y repetidos encuentros y desencuentros entre los dos, tal vez descubran que lo que más desean está a su lado, aunque no lo vean.
Buena película (nota: 6), con la que pasé un rato muy entretenido y divertido, con algunas carcajadas incluidas, y con la que además quedé extasiado con la exultante y lúbrica belleza de su protagonista femenina. Comedia romántica que, a pesar de su premisa inicial con su puntito de originalidad, acaba por ser bastante canónica, sin llegar a ser pastelona, excepción hecha de su más que mejorable final, con un tufillo muy puritano que, mirado con otra perspectiva, y considerando todo su metraje, incluidos los ideogramas que aparecen en sus créditos finales, tal vez sea una crítica a las relaciones (amorosas y sobre todo sexuales) de usar y tirar deliberadamente, con el inestimable apoyo de las redes sociales y aplicaciones de citas ad hoc. En cualquier caso, podría haberse hecho algo más gamberrete, socarrón y cáustico con ese material.
Parte de una situación distópica en un futuro tan cercano que podría ser ya mismo, no lejos de poder hacerse realidad dada la actual situación en la sociedad y política estadounidenses, de lo más delirante, cada vez más si cabe, cual camarote de los hermanos Marx y su parte contratante de la primera o segunda parte y demás. Tiene cierto grado de extrañeza, con la peculiar fauna nocturna que aparece, con encuentros surrealistas, al estilo de un tipo de películas que se popularizaron a mediados de los 80, cuyos mejores ejemplos podrían ser las estupendas "Jo, qué noche" ("After hours", 1985) de Martin Scorsese o "Cuando llega la noche" ("Into the night", 1985) de John Landis, que disfruté en mi juventud.
Y no una cita por matutino, necesariamente, sino más, normalmente, como hoy, son las que suele haber en esta sección de sabiduría ajena, con sexo o sin él, a gusto de cada cual:
- "A la noche, chichirimoche; a la mañana, chichirinada". (Refrán).
- "He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta". (Groucho Marx).
- "Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado". (Groucho Marx).
- "No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche". (Khalil Gibran).
Besos y abrazos,
Don.
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