jueves, 29 de octubre de 2026

Amoscado matutino

¡Buenos días!

Por si las moscas, las nubes que esta mañana tratan de velar el sol se cuidan de no hacerlo del todo no vaya a ser que se enfade y las evapore, con lo que este anda con la mosca detrás de la oreja no vaya a ser que vuelvan las lluvias, lo que me encantaría, a pesar de que a pocos días vista no parezca que vaya a suceder, a tenor de las previsiones. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 21ºC. Así que, sin que este matutino sepa muy bien que mosca me habrá picado, trata en cualquier caso de que no me altere, cosa que consigue con su mera presencia de lo más reconfortante.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Moscas" (2026), de Fernando Eimbcke, y con Teresita Sánchez, Bastian Escobar, Hugo Ramírez y Enrique Arreola. De su director mexicano había visto una de sus anteriores películas de largometraje, la primera, "Temporada de patos" (2004).

Una mujer, que vive sola, sin apenas salir a la calle ni tener relación con otras personas, apesadumbrada y huraña, a la que molestan los ruidos de los vecinos y las moscas que pululan por su casa, cuya rutinaria vida consiste en dormir, comer y hacer pasatiempos y ver la televisión en casa, necesita dinero que no tiene para poder pagarse una pequeña operación en el pie, así que se ve obligada a tener que alquilar una habitación de su casa a familiares de enfermos, mientras estos pasan largas estancias en el hospital de al lado. Se la alquila a un hombre cuya esposa está ingresada por estar gravemente enferma de cáncer quien, para ahorrarse un poco de dinero, mete a escondidas a dormir también a su hijo de nueve años. Unos días después, la casera descubre al niño, el padre debe ausentarse para volver al trabajo, y ella comienza, poco a poco y casi que a regañadientes, a establecer un inesperado y sorprendente vínculo con el chaval, lo que ayudará a sacarla de su ensimismamiento.

Muy buena película (nota: 7), rodada en blanco y negro, que me gustó principalmente por el modo de contarme la historia, por su modo de mirar, que nos habla de la pérdida y el dolor que conlleva y como cada cual lo sobrelleva como buenamente puede, de como conectar con otro puede ayudarnos a salir del pozo a pesar de lo difícil que sea para algunos el poder establecer vínculos emocionales, lo que les aboca al aislamiento, del que es difícil salir. Las moscas del título, además de que literalmente aparecen al principio en su versión cojonera (latosa), y al final no tanto, vienen a representar a las personas que nos molestan (todas a la protagonista) y también me trajo a la mente un videojuego tipo Arcade al que jugaba en mi postrera adolescencia y primera juventud, al que llamábamos coloquialmente así, las moscas, que en realidad era el videojuego "Galaxian", muy parecido y especie de evolución "Space Invaders", que aparece (con otro nombre) y tiene mucho significado en la trama de esta película.

Bueno, no estéis moscas, que ya llega la sabiduría ajena, con estas citas que, entre las muchas otras que revoloteaban por ahí, acabaron por posarse por aquí:

 - "¡Cuán fácil es rechazar los pensamientos molestos o que no nos convienen y hallar inmediatamente la calma absoluta!".  (Marco Aurelio).

 - "No quiero que la gente sea muy agradable, pues así me ahorran la molestia de que me tengan que gustar demasiado".  (Jane Austen).

 - "Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel".  (Abraham Lincoln).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 28 de octubre de 2026

Engarce matutino

¡Buenos días!

Tras varios días de serenidad otoñal, muy soleada, algo subida de temperatura, empiezo ya a no recordar claramente como es o debería ser esta estación según los cánones... así que confío en que en próximos días me lo muestre él mismo cuando vuelva de donde quiera que se haya perdido y nos manifieste su natural ser, de momento oculto para mí. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 22ºC. Pues me pongo ya con este nuevo matutino, que al final engarzaré con el resto para que ninguno se me pierda, en íntima unión que ponga muchísimo más difícil el que rompamos nuestra buena relación.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Blue heron" (2025), de Sophy Romvari, y con Eylul Guven, Réti Iringó, Ádám Tompa, Edik Beddoes, y Amy Zimmer. Es la primera película de largometraje de esta directora canadiense.

A finales de la pasada década de los 90, una familia inmigrante húngara, matrimonio y cuatro hijos, acaba de mudarse a una nueva casa en Vancouver desde otra ciudad del país. El mayor, adolescente, que tuvo la madre en un anterior matrimonio, es bastante problemático, siempre sumido en su mundo interior, con extrañas ideas y comportamientos que asustan al resto, y que no hace caso a nadie ni se atiene a norma alguna. Los padres, desesperados, incluso tras haber acudido a numerosos especialistas y a pesar del amor y comprensión con el que lo tratan, no saben muy bien qué hacer con él, pues ven un potencial peligro tanto para el propio muchacho como para el resto de la familia y vecindario, motivo por el cual han estado cambiando de domicilio con cierta regularidad. La hermana pequeña, de 8 años, observa con atención todo... lo que alcanza a ver, oír y comprender.

Muy buena película (nota: 7), espléndidamente narrada, de un modo tremendamente honesto y natural, casi que con estilo documental (de hecho, tiene elementos documentales) y con algún toque de realismo fantástico, basada en la propia experiencia infantil de su directora, con lo que el punto de vista es el de la hija pequeña y de cuando, veintitantos años mayor, trata de comprender lo vivido entonces a base de difusos recuerdos. Nos habla, a través de la fragilidad de los recuerdos, de lo que nos queda de ellos en la distancia, también de la infancia, de los traumas familiares y la autoinculpación por no haber sabido abordarlos adecuadamente, de no llegar a alcanzar a comprender los problemas del otro, y de refilón y totalmente fuera de plano, de acoso escolar.

Ahora, sin solución de continuidad, toca enlazar con la sabiduría ajena, con estas citas espero que bien trabadas:

 - "El niño enlaza el pasado con el futuro".  (Oswald Spengler).

 - "El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente".  (Gustave Flaubert).

 - "El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios".  (Madame de Staël).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 27 de octubre de 2026

Imaginación matutina de lo más sana

¡Buenos días!

Me imagino días otoñales nubosos y con lluvia fina y caladera, y ocres encendidos sobre un fondo de verde reventón, pero de momento solo me queda soñar con ello y esperar que a no mucho tardar lleguen esos días a curarnos de nuestra melancolía estacional. La máxima prevista por los madriles para hoy, soleado día con algún sutil velo nuboso, será de unos 21ºC. Mientras tanto, vengo a reponer fuerzas a este matutino, en la absoluta seguridad de que sanará cualquier eventual mal que pudiera llegar a aquejarme.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "El enfermo imaginario" ("Le malade imaginaire", 1673), escrita por Molière, versionada por María Cóndor, dirigida por Manuel Galiana, e interpretada por Manuel Galiana, Myriam Gas, Rita Liarte, Ángeles Porras, Albert Roca, Hugo de la Vega, José Carabias, Carlos Arroyo, Óscar Olmeda, y María Cóndor.

Un hombre hipocondríaco y quejica que toma toda clase de inútiles medicinas y se somete a remedios tales como lavativas y sangrías a cada rato para tratar de mejorar su salud (que sin embargo la tiene intacta), prescritos por doctores que miran más por engrosar sus bolsillos y dorarle la píldora al presunto enfermo que por cuidar verdaderamente de su salud, está casado en segundas nupcias con una mujer más joven que finge ser atenta con él pero que está más interesada en que se muera, enviar a un convento a la hija de este, y poder quedarse con su fortuna. El viejo planea casar a su hija con el pedante hijo médico de otro matasanos para así garantizarse un galeno en la familia y ahorrarse de pagar tanto dinero por sus servicios y caros remedios. Pero ella tiene sus propios planes, pues está enamorada de otro joven, y con la ayuda de la astuta sirvienta tratará de convencer con ardides a su aprensivo padre.

Buena obra de teatro (nota: 6), la última que escribió Molière; de hecho, falleció a los pocos días de su estreno tras haber estado representando él mismo el papel protagonista en aquellos días. Sátira social sobre los médicos y la medicina de la época, la charlatanería, la obsesión y el temor por la enfermedad, el dolor y la muerte, y lo ridículamente grotescos que podemos llegar a ser los humanos. Además, contiene cierta reivindicación feminista. Obra divertida, con algunas buenas mojigangas para hacer más de reír, con una escenografía sencilla y buenas actuaciones en general, unas mejor (las más) que otras a mi parecer.

Y no es imaginario, sino de lo más real, que llegó el momento de la sabiduría ajena, bálsamo para nuestras entendederas:

 - "No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus dolencias a los goznes y a los cerrojos".  (Molière).

 - "Los médicos no son para eso; su misión es recetar y cobrar; el curarse o no es cuenta del enfermo".  (Molière).

 - "Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades".  (Molière).

 - "La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora".  (Molière).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 26 de octubre de 2026

Fragoso matutino

¡Buenos días!

Pasó hace ya unos cuantos días el fragor de encrespadas lluvias y tormentas y nos quedamos al amparo de serenos días de otoño, sin máculas nubosas y tan soleados que han hecho subir bastante las temperaturas. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 23ºC. Así que por este camino mañanero, libre de cualquier clase de maleza, llego sin problema hasta otro de mis matutinos, tan ameno como los demás.

Este fin de semana estuve en el cine viendo una película, de personajes animados con la técnica de stop-motion (también con técnica de 3D para los fondos y demás), del estudio de animación Laika. Se trató de "Wildwood: El bosque salvaje" ("Wildwood", 2026), de Travis Knight, basada en la novela de fantasía juvenil homónima (2011), escrita por Colin Meloy e ilustrada por Carson Ellis. Es la tercera película de largometraje de su director, de quien había visto su primero, "Kubo y las dos cuerdas mágicas" ("Kubo and the two strings", 2016). Es la sexta película de largometraje de Laika, de quien había visto, menos una, todas sus anteriores, a saber, "Mr. Link. El origen perdido" ("Missing Link", 2019) de Chris Butler, "Kubo y las dos cuerdas mágicas" ("Kubo and the two strings", 2016), "El alucinante mundo de Norman" ("ParaNorman", 2012) de Chris Butler y Sam Fell, y "Los mundos de Coraline" ("Coraline", 2009) de Henry Selick; y la que no he visto todavía es "Los Boxtrolls" ("The Boxtrolls", 2014) de Graham Annable y Anthony Stacchi.

Una chica de 12 años queda al cuidado de su hermanito pequeño pues sus padres deben ir a un mercadillo de artesanía en el que estos venden sus productos, quienes le han dicho que no salga de casa ni se acerque lo más mínimo al bosque infranqueable que está al lado de la ciudad, pero ella desobedece y se va con su hermano a jugar al parque infantil. Allí el crío es raptado por una bandada de cuervos que se lo llevan al cercano bosque infranqueable, así que ella corre detrás desesperadamente tratando de rescatarle y, acompañada por un torpe y leal compañero de clase que por azar se cruzó en su camino, se mete en la espesura, donde se encontrará un mundo de animales parlantes, bandidos y gentes con poderes mágicos, en conflicto entre ellos, lo que amenaza el equilibrio de la otrora tranquila floresta.

Muy buena película (nota: 7) de impresionante y fascinante técnica de animación así como de excelentísima factura, tanto técnica como visual, espectacular, entretenidísima, emocionantísima en sus escenas de acción, muy divertida en muchos momentos y en otros de reflexiva sabiduría vital, y de la que me tiró algo para atrás su parte épica, que apareció con mayor fuerza hacia el final con la gran batalla entre buenos y no tan buenos, ya que la epopeya y yo no nos llevamos nada bien, pues salvo contadísimas ocasiones no me gusta lo más mínimo. Dado su algo excesivo metraje, con una buena elipsis de esas partes habría mejorado sobremanera por lo que a mí respecta. Nos habla de la muerte, de dejar ir, de guerra, de aceptar las desgracias y su consecuente dolor tal cual vienen y seguir adelante, aceptándolo cada cual a su particular manera (unas mejores y otras peores). También de unirse por encima de las diferencias para lograr un bien común. Aunque los protagonistas son niños no es muy para niños (pequeños no lo veo, desde luego), si acaso a partir de la edad de la protagonista. Por eso de niño raptado por una bruja y hermana mayor que corre a rescatarle arrostrando toda clase de peligrosas vicisitudes, me recordó a "Dentro del laberinto" ("Labyrinth", 1986) de Jim Henson, y también, a fogonazos, a "El viaje de Chihiro" ("Sen to Chihiro no kamikakushi", 2001) de Hayao Miyazaki... en definitiva, a Alicia en el país de las maravillas (1865) de Lewis Carroll, un fantástico viaje de crecimiento, de iniciático paso a la madurez.

Pues llegó el momento de entrar en la selva de la sabiduría ajena, con este par de escogidas citas que quizá nos ayuden a mejor vislumbrar el bosque a pesar de sus muchos árboles:

 - "Los cuentos de hadas son más que ciertos, no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos". (G. K. Chesterton).

 - "Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan".  (Henry van Dyke).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 22 de octubre de 2026

Matutino para un buen inicio de mañana

¡Buenos días!

La mañana se nos despierta soleada, con alguna velada gasa nubosa queriendo atenuar su luz, pero el sol se resiste, regateando en su quietud y sereno transcurrir cualquier intento de amordazarle. La máxima prevista para hoy por los madriles en este sosegado día otoñal será de unos 17ºC. Y como siempre, para entonar mi buen ánimo, me pongo a teclear palabras este matutino tratando de darles sentido y que me lo den a mí mismo, en buena armonía con mi circunstancia (orteguiana) y alrededores.

Ayer por la tarde no estuve en el cine pero sí viendo una película en la plataforma de RTVE Play. Se trató de "Palabras para un fin del mundo" (2020), de Manuel Menchón, y con las voces de José Sacristán, Marián Álvarez, Víctor Clavijo, Andrés Gertrúdix, y Antonio de la Torre, quienes hablan por boca de las varias figuras históricas que aparecen en este documental. De su director había visto, antes de ayer mismo en el cine, su película más reciente, "La voz quebrada" (2026), que es la siguiente a la que hoy glosaré.

En la proclamación de la Segunda República el filósofo y escritor Miguel de Unamuno es considerado uno de sus fundadores, tras haber regresado del exilio que le fue impuesto por la derrocada dictadura de Primo de Rivera, llegando incluso a ser propuesto para presidir el nuevo régimen, lo que rechazó. Cinco años después, el 31 de diciembre de 1936, con la Guerra Civil en marcha desde hace seis meses, moría en su casa de Salamanca, ciudad que era el centro de propaganda de las tropas franquistas, siendo enterrado 24 horas después con honores falangistas. Pocos días antes, recluido en su casa, había manifestado por carta a algunos amigos su inquietud de que podría ser asesinado, como tantos otros intelectuales ya lo habían sido, por los sublevados contra la República.

Muy buena película (nota: 7), espléndida y rigurosamente documentada a base de imágenes de archivo y diversa documentación, muchas de ellas inéditas, resultado de años de investigación del equipo de la película, de muy recomendable visionado por todos ahora que los tiempos actuales quieren parecerse a aquellos, y que bien podría ser un complemento a lo narrado en la película "Mientras dure la guerra" (2019) de Alejandro Amenábar. Aunque hace un repaso a aquellos convulsos años, para tratar de esclarecer el misterio de su muerte, se centra en últimos meses de vida de Unamuno, especie de Pepito Grillo del sinsentido radical de aquellos tiempos y sus barbaries, dando bandazos y latigazos a uno y otro lado del espectro, pero muy especialmente para hablarnos de la manipulación de su figura a través de la propaganda de los diversos bandos contendientes, inventando noticias sobre él para conseguir sus propios fines... incluso del mundo, que las guerras abocan a esto, al apocalipsis... cosas también de hoy en día, tan en boga siempre.

Pues para el fin de este matutino, antes de los besos y abrazos, las palabras que otros dijeron para ayudarnos a repensar el mundo en que vivimos, hoy, obviamente, de Unamuno:

 - "Y pasan los días sin que pase nada, y todo queda pues pasa todo".  (Miguel de Unamuno).

 - "De esta enorme injusticia sé testigo,
que así mi canto con tu canto entona,
y no me digas lo que no te digo".  (Miguel de Unamuno).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 21 de octubre de 2026

Matutina voz de lo más tenaz

¡Buenos días!

Aunque haga sol, la perseverancia y tenacidad otoñal hace que, gracias a que el astro rey se obnubila de cuando en cuando con los restos nubosos de anteriores lluvias, las sensaciones que tenga sean las propias de esta estación, mi preferida, la que más amo con diferencia, en la que nos encontramos por calendario, lo que quizá sea cosa también de mi recién pasado resfriado. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 17ºC. Y aquí me tenéis, inasequible al desaliento, prestando mi voz a otro de mis matutinos, que ya borbotea por mis entendederas, cual desbordada pasión que puja por salir de mí, sin tapujos.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La voz quebrada" (2026), de Manuel Menchón, y con las voces de Álvaro Morte, Francesco Carril, Joaquín Notario, Pedro Casablanc, Verónica Sánchez, Víctor Clavijo, María Galiana, y Alberto San Juan, quienes hablan por boca de las diversas figuras históricas y personajes que aparecen en este documental. Es la primera película de largometraje que veo de su director.

Juan Ramírez de Lucas permitió que salieran a la luz, tras su fallecimiento en 2010, una serie de notas y documentos que atesoraba sobre la relación afectiva que mantuvo cuando era joven (19 años) con Federico García Lorca en sus últimos meses de vida, incluida la última carta que Lorca escribió y le envió pocos días antes de morir en el verano de 1936. Con numerosa documentación de archivo, mucha de ella inédita, y con la dramatización a través de la voz de actores de ciertas situaciones, se hace un repaso de ese amor truncado por la Guerra Civil, y de las vidas del protagonista y de la figura de Lorca en aquellos convulsos años previos y posteriores a aquella fatídica contienda fratricida.

Estupendo documental (nota: 8), de muy hermosas y poéticas imágenes, como no podía ser menos andando Lorca de por medio, que no velan la realidad de lo ocurrido, y que bien podría ser un complemento a lo narrado en la reciente y exitosísima película de "La bola negra" (2026) de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Podría verse como la tragedia de un amor roto, que no pudo ser, imposible, también como una investigación histórica (y recreación de esta en base a la documentación), también del asesinato del poeta, al que se trata de descubrir más allá del mito (poético y literario), hasta llegar al hombre (que siente, que vive).

Pues llegó el momento de dejar la voz a otros, en esta inquebrantable sección de sabiduría ajena, con estas citas:

 - "Porque en la vida no hay más realidades que éstas: un destello de sol, un aroma de rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor del mundo para mí".  (Luis Cernuda).

 - "La armonía más dulce de escuchar es el sonido de la voz del ser amado".  (Jean de la Bruyère).

 - "Cualquier día una persona que lleve la llama en los ojos, el corazón en los labios, un matiz de dulzura en el tono de su voz, abatirá al momento, con su mágico poder, la muralla de nuestras defensas sentimentales".  (Victoriano García Martí).

 - "Me puedo caer, me puedo herir, puedo quebrarme, pero con eso no desaparecerá mi fuerza de voluntad".  (Teresa de Calcuta).

 - "Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando".  (Rabindranath Tagore).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 20 de octubre de 2026

Invitado matutino, ¡qué gusto!

¡Buenos días!

Aunque ya no llueva, sigue con nosotros el otoño, invitado con sumo gusto por mi ser y mis circunstancias (ambientales), aunque debería entrar como Pedro por su casa, sin pedir permiso, que es su estación, con este día de hoy que se nos presenta entre nuboso y soleado y con una máxima prevista por los madriles de unos 18ºC. Y como siempre llamo a la puerta de este matutino que, como los otros ya habidos, sé que me recibirá de mil amores, incluso con la posibilidad de darnos un revolcón en el caso de que ambos nos vayamos viniendo arriba.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "La invitación" ("The invite", 2026), de Olivia Wilde, readaptación estadounidense de la película española "Sentimental" (2020) de Cesc Gay, la enésima versión, pues lo mismo ha sucedido en otros variopintos países, y con Seth Rogen, Olivia Wilde, Penélope Cruz y Edward Norton. Es la tercera película de largometraje como directora de esta también actriz, tras "No te preocupes querida" ("Don't worry darling", 2022) y "Súper empollonas" ("Booksmart", 2019).

Una pareja (con hija casi adolescente) que lleva varios años de convivencia y está estancada en anodinas rutinas maritales, que desde hace bastantes meses no tiene sexo, y que se comunica a base de reproches mutuos, invita a cenar en su casa, con las objeciones del sarcástico cascarrabias de él, a sus nuevos vecinos de la planta de arriba, otra pareja (sin hijos), de lo más desinhibida, que lleva poco tiempo de relación y todavía bullen de mutua pasión (amorosa y sexual). La velada irá transitando por derroteros inesperados, acabando los cuatro por mostrar sin tapujos sus escondidas emociones.

Muy buena película (nota: 7), muy entretenida y divertida, alguna carcajada que otra incluida, esta comedia un tanto alocada, de chispeantes diálogos y afiladas palabras (y gestos), como la original que readapta, algo distintas ambas, incidiendo la una y la otra más o menos en esto y aquello, pero que en conjunto me gustaron de modo similar, que cada una tiene sus méritos (y deméritos), no demasiado relevantes en cualquier caso. Historia que saca a la luz las miserias de cada uno de los personajes y los reprimidos sentimientos y deseos que acaban por envenenar la relación de cada una de las parejas, casi que radiografiadas, para invitarnos a reflexionar jocosamente sobre esto.

Pues con sumo placer os invito a la sabiduría ajena, con este escogido menú de citas que espero os deleiten las entendederas, hasta tal punto que os puedan provocar un orgasmo neuronal, espero:

 - "Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos".  (Aldous Huxley).

 - "Empieza por no tratarte con tus vecinos. Siempre es tiempo de hacer una excepción".  (Noel Clarasó).

 - "El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa".  (Jules Renard).

 - "No tiene importancia que maldigamos al vecino, siempre que no nos admiremos a nosotros mismos".  (Gilbert Keith Chesterton).

 - "Nada lo vuelve a uno más tolerante a la ruidosa fiesta de un vecino que estar allí".  (Franklin Jones).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 19 de octubre de 2026

Matutino, si no te veo, renaces en mi imaginación

¡Buenos días!

No veo el sol, me lo imagino, en este amanecer lluvioso por los madriles, en una jornada de lo más otoñal en lo meteorológico (¡ya estaba echando en falta esto!) en la que se esperan unos 15ºC de máxima prevista. Bueno, pues me pongo a la faena con otro de mis intangibles matutinos tirando tanto de mi imaginación como de varias sensaciones vividas a flor de piel que trato de conjugar lo más naturalmente posible.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Kakeru" ("Hako no naka no hitsuji", 2026), de Hirokazu Koreeda, y con Haruka Ayase, Daigo Yamamoto, y Rimu Kuwaki. De este veterano cineasta japonés, que me entusiasma y maravilla, todo un reverendo maestro del cine para mí, había visto las trece más recientes de sus anteriores películas de largometraje, a saber, "Monstruo" ("Kaibutsu", 2023), "Broker" ("Beurokeo", 2022), "La verdad" ("La vérité", 2019), "Un asunto de familia" ("Manbiki kazoku", 2018), "El tercer asesinato" ("Sando-me no satsujin", 2017), "Después de la tormenta" ("Umi yori mo mada fukaku", 2016), "Nuestra hermana pequeña" ("Umimachi diary", 2015), "De tal padre, tal hijo" ("Soshite chichi ni naru", 2013), "Kiseki (Milagro)" ("Kiseki", 2011), "Air doll" ("Kûki ningyô", 2009), "Still walking" ("Aruitemo, aruitemo", 2008), "Hana" ("Hana yori mo naho", 2006), y "Nadie sabe" ("Daremo shiranai", 2004), además de su serie de televisión "Makanai: La cocinera de las maiko" ("Maiko-san chi no makanai-san", 2023).

En un futuro cercano, una pareja afligida por la accidental muerte de su hijo Kakeru hace dos años, pérdida que todavía no han superado a pesar del tiempo pasado, se plantea acoger en su casa, con ciertas reticencias por parte de él, a un humanoide creado por inteligencia artificial y con la apariencia de su niño fallecido, un nuevo modelo experimental creado por una empresa, en la esperanza de poder aliviar su dolor, que cada uno de los dos arrostra a su manera, y superar su duelo, que quedó en suspenso desde entonces.

Muy buena película (nota: 7), extraña por momentos, que a mi parecer está en el pelotón de cola de su más que excelente filmografía en general, pues no me tocó del modo en que lo hicieron otras muchas suyas (excelentísimas). Empezó desconcertándome un tanto, no acababa de engancharme con su frialdad, pero poco a poco, sobre todo a partir de su segunda mitad, aunque con vaivenes, me fue gustando cada vez más, conforme iba comprendiendo ciertas cuestiones hasta llegar a provocarme de cuando en cuando interesantes reflexiones. Desde luego posee la exquisita sutileza, delicadeza y sensibilidad propias de su autor, extensible también a buena parte de la cinematografía japonesa que tanto me cautiva en general. Es un drama familiar, y una de ciencia ficción, no tanto distópica sino levemente utópica (o justo lo contrario), pero por poco, pues estimo que no queda mucho para llegar a eso realmente. Nos habla de dolor y duelo, de culpa y remordimiento no sanados (hasta que el robot lo logre provocar en los atribulados padres); también de pasar página, de aprender a dejar ir cuando llegue su momento a los hijos (y a los seres queridos fallecidos). Por cierto, el título original japonés significa "La oveja en la caja", que procede de un famoso pasaje de la popularísima novela corta "El principito" ("Le petit prince", 1943) de Antoine de Saint Exupéry, que la madre le lee a su pseudohijo robot y que destila el leitmotiv de la película, a saber, que aunque alguien ya no esté (no puedas verle), siempre podrá vivir en nuestro corazón, en nuestro cerebro.

Bueno, pues vuelve a renacer la sabiduría ajena en este matutino, con estas citas que no tendréis que imaginar, pues aquí las veis desenvueltas:

 - "Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos".  (Antoine de Saint Exupéry).

 - "En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días".  (Sealtiel Alatriste).

 - "La ausencia hay que dejarla doler lo que ella pida y transformarla en bien, ahora lo sé, no se trata de sustituirla atolondradamente por otras presencias sino de vivirla y dejar que destile conocimiento y bien, a palo seco".  (Carmen Martín Gaite).

 - "Siguiendo el curso normal de la naturaleza, los ausentes son siempre reemplazados por los presentes; lo mismo que los que huyen de las dificultades y las fatigas son apartados por quienes pueden superar ambas cosas".  (Demóstenes).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 16 de octubre de 2026

Matutino coste (de oportunidad) estimado

¡Buenos días!

El otoño debería ya de estar ajustando cuentas con este veranillo sobrevenido, fuera de tiempo y lugar, un tanto inoportuno, que todavía estamos padeciendo o disfrutando, según los casos, en estos últimos días por estos lares madrileños. De momento, la máxima prevista para hoy por los madriles se mantiene, unos 27ºC, aunque parece que mañana comenzará a cambiar la cosa, a normalizarse. Bueno, como siempre, llegó el oportuno momento de loguearme para contactar con otro de mis matutinos, que tanto estimo, de gran valor para mí, aunque nada hay que estimar pues nada me cuestan.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El precio de la red" ("The social reckoning", 2026), de Aaron Sorkin (también coguionista), y con Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen y Bill Burr. Es la cuarta película de largometraje como director de este también muy afamado guionista de otras películas y series de TV, de quien había visto dos de sus anteriores, sus dos primeras, "El juicio de los 7 de Chicago" ("The trial of the Chicago 7", 2020) y "Molly's game" (2017).

A finales de la década pasada, una joven ingeniera de datos que trabajaba en Facebook (hoy Meta) trata de hacer llegar a sus superiores el descubrimiento que ha hecho de que los algoritmos que condicionan las búsquedas y resultados de sus usuarios empujan a estos hacia posiciones de máxima radicalidad sociopolítica, más probable cuanto más se abuse de las plataformas, pero ni compañeros ni jefes le dan la más mínima oportunidad de explicarse. Por otro lado, un reportero de investigación del Wall Street Journal está tratando de escribir un artículo de fondo sobre los tejemanejes de las grandes empresas tecnológicas, centrándose en los peligros de las redes sociales. El periodista acabará por contactar con la analista informática y ambos, en mutua colaboración, emprenderán un tortuoso viaje para tratar de destapar los nocivos efectos de las redes sociales sobre la sociedad y que las empresas tratan de ocultar a toda costa en aras del máximo beneficio posible, sin otros miramientos.

Estupenda película (nota: 8), basada en un caso real que, aunque tenía maneras visuales un tanto convencionales (como tantas otras), me pareció muy entretenida y que tocaba temas muy interesantes (para reflexionar), con guion y diálogos muy bien tramados y que me enganchó desde el principio, ya desde su mismo prólogo, una situación de lo más delirante y kafkiana, como igualmente sucedía en el arranque de "La red social" ("The social network", 2010) de David Fincher, no en vano es el guionista de ambas, centrada esta en el meteórico ascenso de Mark Zuckerberg y su imperio tecnológico (Facebook y demás), personaje que en la hoy glosada es un secundario (esencial), un Asperger de manual, como también me lo pareció su personaje femenino principal. Thriller sobre la investigación de como el algoritmo de Facebook realzó exponencialmente, a sabiendas, la difusión de desinformación, el consecuente odio que producía y la polarización y violencia políticas que acabó en el tremebundo asalto al Capitolio en enero de 2021, narrado a saltos temporales entre finales de la pasada década y principios de esta, y en dos situaciones paralelas, la de la investigación periodística, y la de la preparación de la futura declaración del capitoste tecnológico, asesorado por su equipo, ante el Congreso estadounidense para rendir cuentas sobre ello, muy teatral, cual ensayo de una función entre bastidores.

Calculo más o menos atinadamente que ha llegado el momento de la sabiduría ajena, con la que siempre mantengo una espléndida relación, mediante estas citas que no me cuesta nada dejaros aquí para que interaccionéis con ellas... controlaos, no os vengáis demasiado arriba en caso de que os provoquen discusión mental en vosotros mismos:

 - "Se puede pecar contra la verdad lo mismo por omisiones calculadas como por informaciones inexactas".  (Pablo VI).

 - "Ser el más rico del cementerio no es lo que más me importa... Acostarme por la noche y pensar que he hecho algo genial, eso es lo que más me importa".  (Steve Jobs).

 - "Vuestro tiempo tiene un límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario".  (Steve Jobs).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 15 de octubre de 2026

Toma de ceniza matutina

¡Buenos días!

No hace tanto calor como para que entremos en combustión y quedemos hechos polvo (de ceniza), pero el caso es que lo sigue haciendo por encima de lo que debería ser normal por estas fechas, pues la máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 26ºC. Así que como siempre aquí estoy de nuevo, en comunión, con otro matutino que llevarme a la boca, lanzándome al vacío con la segura esperanza de que me acogerá en su regazo evitando que me haga cisco, casi que polvo.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Ceniza en la boca" (2026), de Diego Luna, basada en la novela homónima (2022) de Brenda Navarro, y con Anna Díaz y Adriana Paz. Había visto una de las anteriores películas de largometraje de su director como tal, "Abel" (2010), que también es guionista, productor y, sobre todo, actor, faceta esta en la que le he visto en otras varias más.

Una mujer abandona su hogar mexicano, dejando a su hija adolescente e hijo todavía niño al cuidado de los abuelos de estos, y se va a España buscando un futuro mejor. Años después, la hija, ya veinteañera, viaja con su hermano adolescente para reunirse con su madre que trabaja en Madrid por un sueldo muy escaso en jornadas maratonianas. La joven ayuda con esporádicos trabajos por horas, de lo más precario y muy mal pagados, a la par que tiene que cuidar cual madre postiza de su problemático hermano, con el que está muy unida. La relación entre madre e hija es distante y muy tensa, así que esta decide irse con su mejor amiga a buscarse la vida en Barcelona, dejando atrás a su hermano y madre.

Interesante película (nota: 5) con la que conecté a ratos y en otros no tanto. Drama social y familiar, de problemáticas relaciones maternofiliales, de abandono parental (por el bien de los retoños) y separaciones forzadas (incomprendidas por estos), de la violencia que obliga a partir, de la dura vida que sobrellevan la mayoría de los migrantes, plena de muy difícil y dura adaptación al nuevo entorno, por mucho que se comparta idioma, de inalcanzable prosperidad soñada, de desigualdad, pobreza, desarraigo y añoranza del lugar del que se parte, de la mitificada Ítaca de la que se partió; y también de pérdida de seres queridos y remordimientos por no haberles atendido lo suficiente (tratando de ser purgados comiendo cenizas).

Bueno, llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas a pedir de boca que ahí os dejo para que las paladeéis:

 - "Emigrar no es fácil, sin importar a donde vayas. Lo más difícil es lo que dejas atrás. Tener que irse, sea cual sea la razón, debe de ser extremadamente doloroso".  (Diego Luna).

 - "Honra igualmente al extranjero que al ciudadano, porque todos somos viajeros esparcidos por la Tierra".  (Focílides).

 - "El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país".  (René Descartes).

 - "Todo pasa: lo que amábamos en nuestros días de entusiasmo desaparece. Llega un momento en nuestra vida en que somos ya extranjeros entre la gente que nos rodea y ama".  (Azorín).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 14 de octubre de 2026

Banalidad matutina adrede

¡Buenos días!

Como quien no quiere la cosa parece que el verano quiere volver a meterse con este otoño que ya parecía haber asentado sus reales por estos lares, expulsándole, dejando como víctima colateral (espero que momentánea) mis ganas de disfrutar en su plenitud de esta estación que toca por calendario. Pues eso, unos 27ªC de máxima prevista para hoy por los madriles, con sol y alguna que otra nube tratando infructuosamente de ensombrecerle. Pues bueno, entro ya mismo en otro de mis matutinos con toda la intención de profundizar lo más que pueda en él, tratando de comprenderle en su plenitud.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una película documental. Se trató de "NAZA" (2026), dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor. Es la primera película que veo de cualquiera de ambos directores.

NAZA es el acrónimo utilizado por el ejército israelí para denominar a las víctimas civiles, para despojarlas de humanidad, despersonalizarlas, y así soslayar casi cualquier atisbo de remordimiento moral en sus filas. No son propiamente daños colaterales (muertos sin querer), pues también se quiere eliminarlos a modo de escarmiento y cualquier medio es justificable con tal de alcanzar el genocida fin de arrasar con todo. Un periodista israelí, a la luz nocturna de la iluminada ciudad de Tel Aviv, en azoteas, entrevista clandestinamente a militares y exmilitares (anónimos y cuya voz y figura han sido distorsionadas y oscurecidas), tanto de inteligencia como sobre el terreno de combate, que van revelando con todo detalle el sistemático y deliberado asesinato en masa de civiles en Gaza, la gran mayoría a distancia y teledirigido, por parte del ejército israelí desde hace tres años, algunos todavía totalmente convencidos de lo correcto de sus actos y otros con ciertos remordimientos por lo ejecutado.

Muy notable película documental (nota: 8), de imprescindible visionado para todos, escalofriante y aséptica, salvo en su arrollador minuto final, demoledora, desoladora, devastadora... y terrorífica, sobre como se perpetra una aniquilación sistemática, una brutal masacre teledirigida y la correspondiente anestesia emocional y moral aplicada, cosas del falaz relato, a los ejecutores y correligionarios. También sobre el horror y máxima eficacia de los sistemas armamentísticos modernos, teledirigidos por algoritmos IA para matar indiscriminadamente, que dejan en juguetitos infantiles el todavía muy letal armamento (ametralladoras, obuses, artilugios de visión nocturna, etc.) que conocí y que me horrorizó por lo tremendamente mortífero, hace algo más de cuarenta años cuando hice mi puta mili. Tiene muchos momentos la mar de reveladores, pero me quedo con un documento televisivo, una entrevista a Netanyahu cuando era mucho más joven a cuentas de la publicación de un libro suyo sobre terrorismo (obviamente aplicado a los palestinos) en la que lo que dice se le podría aplicar perfectamente a él mismo y sus secuaces... consejos vendo que para mí no tengo, que dice el acertado refrán. Esta película dota de pavoroso sentido a otra, que también, como la hoy glosada, ganó el premio especial del jurado del festival de Venecia (pero el año anterior), "La voz de Hind" ("Sawt al-Hind Rajab", 2025) de Kaouther Ben Hania.

Así que creo que ya llegó el momento de la sabiduría ajena y sus consecuentes citas, producto colateral con el que trato, con todo el propósito del mundo, de iluminar nuestras entendederas para que vayan más allá de la simple superficie de las cosas:

 - "Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego".  (Proverbio Árabe).

 - "Bajo la tiranía es más fácil actuar que pensar".  (Hannah Arendt).

 - "El mal no es nunca radical, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Es un desafío al pensamiento, como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar una cierta profundidad, ir a las raíces y, en el momento mismo en que se ocupa del mal, se siente decepcionado porque no encuentra nada. Eso es la banalidad. Sólo el bien tiene profundidad y puede ser radical".  (Hannah Arendt).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 9 de octubre de 2026

Verificable matutino, sin duda

¡Buenos días!

Parece que hay luz al final del túnel de pasados días de muy gris nubosidad y lluvias, pues ya llevamos dos soleadas jornadas, más o menos, con algunas nubes que quieren enturbiar, cual tapujos, la verdadera luminosidad que el sol trata de infundirnos. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 18ºC. Bueno, pues ya parece perfectamente constatable que estamos en otro matutino en el que, como en los otros, de verdad me encuentro realmente bien y a gusto, sabiendo siempre a qué atenerme... y también que son cosa (cosecha) mía.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Verity. La sombra de un engaño" ("Verity", 2026), de Michael Showalter, basada en la novela homónima (2018) de Colleen Hoover, y con Anne Hathaway, Dakota Johnson, y Josh Hartnett. De este director había visto dos de sus anteriores películas de largometraje, "Los ojos de Tammy Faye" ("The eyes of Tammy Faye", 2021) y "La gran enfermedad del amor" ("The big sick", 2017).

Una novelista, con muy escaso éxito de ventas y apuros económicos, es contratada como negro (escritor anónimo que lo hace en lugar de otro famoso para provecho de este) por el marido de una exitosísima novelista de enorme tirón comercial, conocida como Verity, para que termine una serie de novelas de intriga, que esta dejó apenas esbozadas debido al trágico accidente que sufrió y la dejó postrada en una silla de ruedas e imposibilitada para cualquier actividad, con protagonistas un tanto nihilistas y amorales, a las que el gran público está muy enganchado. Tiene que desplazarse, hasta que termine su encargo, a vivir a la casa familiar, donde residen el matrimonio y el niño de ambos. Conforme va entrando en el oscuro mundo de la famosa literata, a través de sus escritos, y descubriendo sus inquietantes secretos, verdades y mentiras, tratando de discernir entre realidad y ficción, su estabilidad mental se irá resintiendo cada vez más.

Interesante película (nota: 5), para pasar un rato entretenido, sin alharacas, de muy cuidada factura visual, con la que al principio no estaba especialmente interesado, y eso a pesar de su toque sensual y recatadamente erótico envuelto en colorido papel de celofán (incluidos desnudos pechos y su culmen, fugazmente esbozados, de Dakota), pero que al final, en el último de sus varios giros de guion, todos concentrados al final, cual apoteósica traca de fuegos artificiales, me dejó un interesante poso reflexivo sobre verdades, mentiras, su retorcimiento, y que podemos creer y no, y si podemos realmente saber lo que pasó de verdad. Nada es lo que parece. Es un thriller psicológico oscuro y su puntito de intrigante inquietud, con etéreos aires de Hitchcock, entremezclado con una algo turbia historia romántica a modo de triángulo un tanto paralítico en uno de sus vértices.

Sin lugar a duda, ya llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas, de las que siempre podréis comprobar su auténtica autoría:

 - "Un escritor es intrínsecamente incapaz de decir la verdad; por eso llamamos ficción a lo que escribe".  (William Faulkner).

 - "Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción".  (Lord Byron).

 - "Nuestras imaginaciones suelen comúnmente engañarnos, no permitiéndonos ver que no siempre es lo más verdadero lo que parece lo más verosímil".  (José Francisco de Isla).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 8 de octubre de 2026

Me veo reflejado en los matutinos

¡Buenos días!

El otoño se regodea en sí mismo, admirándose de la belleza que nos regalará a no mucho tardar, o de sí mismo, no sé si choteándose, en este día de descanso lluvioso, tras varios anteriores (y no pocos) pasados por agua, con sol y algunas nubes y una máxima prevista por los madriles de unos 19ºC. Y entro en otro matutino que me mira cual si yo fuera él, y viceversa, quedando ambos prendados tanto el uno del otro como de uno mismo, ensimismados, tanto transitiva como reflexivamente, tanto monta, monta tanto.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Narciso" (2026), de Marcelo Martinessi, y con Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Nahuel Pérez Biscayart y Mona Martínez. Es la segunda película de largometraje de este director paraguayo, tras "Las herederas" (2018).

Paraguay, segunda mitad de los años 50. Narciso, un joven que estuvo un tiempo trabajando en Buenos Aires, regresa a su país entusiasmado con el rock & roll que allí descubrió, y logra convencer al dueño y director de la emisora de radio en la que trabaja, anclado en las rutinas tradicionales y no sin resistencias por su parte, para que programe un espacio en el que se escuche esa clase de música, considerada un acto inmoral y pervertidor de la juventud por parte de las autoridades gubernamentales de la férrea y terrible dictadura militar que acaba de germinar. Al final accede, y Narciso se convierte en una sensación nacional y símbolo de libertad, adorado y deseado por mujeres y hombres (y él que se deja querer por ambos). Tras su última actuación radiofónica, aparece brutalmente asesinado... ¿Quién le mató?... En un país donde reina el terror y el silencio, la verdad será ahogada, incinerada, sofocada.

Buena película (nota: 6), con sus más y sus menos, que no va de descubrir quien cometió el asesinato, que se da por sentado, basada en el caso real de un locutor asesinado en 1959 en aquel país, que comienza por el final, con el asesinato (fuera de foco) y continúa a partir de un año antes. Historia misteriosa, oscura, sombría, de atmósfera turbia, casi que opresiva, con cierto aire grotesco por momentos tratando de recrear aquellos años terribles. Es una película extraña, que no me acababa de convencer en ciertos momentos, pero en otros me fascinaba por algunas de sus imágenes, gustándome especialmente en las fases en las que se representa la radionovela sobre Drácula, con los actores disfrazados para la ocasión, aunque sea por radio, ya que había público en directo en aquellas retransmisiones. Vampírica historia con cierta relación, algo críptica, con la situación sociopolítica de aquel entonces en Paraguay.

Ya sabéis la especial relación que mantengo con la sabiduría ajena, a la que admiro cual si fuera mía, pues me induce atinadas reflexiones, bastantes veces de mi propio yo, como bien podría ser con las citas de hoy:

 - "Un hombre no trata de verse reflejado en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solo lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros".  (Confucio).

 - "Quien se conoce bien a si mismo puede conocer muy pronto a los demás hombres. Todo se reduce a un reflejo".  (Georg Christoph Lichtenberg).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 7 de octubre de 2026

Matutino, al fin y al cabo, cava

¡Buenos días!

No acaban de momento, aunque ya casi que lo harán en breve, estos días de lluvias y más lluvias, y el sol quiere asomar entre la nubosidad en este amanecer otoñal. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 21ºC. Así que, dado que con estas primeras letras ya he comenzado a profundizar en este matutino, no me queda otra que seguir, cual lombriz de tierra, alimentándome de él, hasta toparme con los besos y abrazos del final, esperando que no se me derrumbe todo el tinglado.

Este pasado fin de semana estuve en el cine viendo "Digger" (2026), de Alejandro González Iñárritu, y con Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, y Jesse Plemons. Octava película de largometraje de este excelentísimo director mexicano, de quien, aunque no vi su anterior más reciente (cosas de su estreno en una plataforma), ya había visto sus seis primeras: "El renacido" ("The revenant", 2015), "Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)" ("Birdman or (the unexpected virtue of the ignorance)", 2014), "Biutiful" (2010), "Babel" (2006), "21 gramos" ("21 grams", 2003), y "Amores perros" (2000).

El hombre más poderoso del mundo, más que cualquier gobierno del mundo, un magnate del petróleo, obnubilado en su megalómana codicia e ignorando cualquier sensato consejo científico (detesta ser contrariado), provoca con sus decisiones un cataclismo medioambiental de proporciones planetarias. Primero tratará de enmascarar la realidad con un torticero relato de los hechos, pero ante la evidencia del inminente desastre, decide presentarse al mundo como su único salvador.

Muy buena película (nota: 7) esta, podría decirse que, grotesca tragicomedia, extravagante y excesiva, muy poderosa visualmente, con una capa de metaficción, satírica farsa del absurdo que vivimos hoy en día, ya casi casi encima del distópico futuro (en todos los ámbitos) que se nos viene encima, cosas de mesiánicos poderosos de lo más insaciable en cuanto a dinero y poder se refiere, desastres medioambientales incluidos, también provocados por la inacción y conformidad de las masas que no quieren perder su statu quo (o estatus) en cuanto a consumismo y confortabilidad. Me trajo a la mente, un tiempo después de su comienzo, otra película de su director, "Birdman" (2014), por su estilo visual y ciertas maneras similares en eso de la metaficción; y más adelante, también esta otra, de Stanley Kubrick, la mítica "¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú" ("Dr. Strangelove, or how I Learned to stop worrying and love the bomb", 1964), por ciertas situaciones y modo de encararlas.

Bueno, pues tras haber ahondado lo necesario, no sé si lo suficiente como para llegar al final de este matutino, llegamos (de momento) a la sabiduría ajena, con estas citas que tal vez indaguen en nuestras contradicciones:

 - "Excava el pozo antes de que tengas sed".  (Proverbio Chino).

 - "Quien cava un agujero para su prójimo, puede caer en él".  (Proverbio Ruso).

 - "Por hondo que el diablo cague, todo se sabe".  (Refrán).

 - "La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible".  (Peter Ustinov).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 5 de octubre de 2026

Usufructuario matutino

¡Buenos días!

Estoy disfrutando sobremanera de estos días de otoño que esta vez sí que son casi como deben ser, tanto que me poseen lo suficiente como para dejarme imbuir de tal manera por él que no querría salir jamás de esta estación, de la que no me sacarían ni con agua hirviendo, ni lanzándome de ella por la fuerza y en contra de mi voluntad, por mucho que el calendario y la rotación y traslación terrestres estipulen lo contrario, pues es la estación en la que viviría perpetuamente. Bueno, pase lo que pase, ante cualquier amago de sentirme desahuciado, siempre me quedará la buena acogida que siento cuando entro en estos matutinos, incluso siendo un inquilino fijo discontinuo de su hospitalidad.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Nuda propiedad" (2026), de Alberto Utrera, y con Susana Abaitua, Maxi Iglesias, David Lorente, Pepe Viyuela y Paco Churruca. Es la cuarta película de largometraje (de ficción) de su director, de quien había visto sus dos anteriores más recientes, "Uno equis dos" (2025) y la estupenda y muy divertida "Desmontando a Lucía" (2024).

Una pareja, casi en la cuarentena, ella trabaja de cartera y él es profesor de matemáticas en un colegio, viven de alquiler con ciertas estrecheces económicas en un buen y amplio piso en el centro de Madrid, algo viejo, y aunque sus salarios no son muy holgados sueñan con ser propietarios algún día del suyo propio, cosa prácticamente imposible para ellos tal y como está la situación de la vivienda y sus precios estratosféricos, lo que les apesadumbra y frustra. Un día se les presenta la oportunidad, pues ven un anuncio de que uno de sus vecinos pone a la venta su casa y aunque solo van a mirar pues suponen que será inalcanzable para ellos descubren que está a precio de ganga gracias a que solo se vende la nuda propiedad, es decir, no podrán disfrutar de la total propiedad, ni ir a vivir allí, hasta que fallezca su dueño residente, un octogenario que bebe y fuma como un carretero, tiene cáncer y al que le queda poco y menos para morir. La pareja se las promete muy felices, pero al poco el anciano desaparece y la pareja, especialmente ella, se obsesiona con conseguir rápidamente ir a vivir allí, más cuando su casero les dice que tienen que dejar el piso alquilado en el que viven pues lo necesita para un hijo. Pero unas semanas después el anciano reaparece, aunque no parece el mismo, pues rebosa salud y vitalidad por los cuatro costados. El mundo se les viene abajo, sospechan que han podido ser timados, y empiezan a tomar en consideración drásticas medidas para conseguir cuanto antes poder ocupar su propio piso.

Buena película (nota: 6) esta comedia triste y algo oscura, con corrosivo humor negro y algo incómodo y cierta retranca puesta especialmente por los personajes del anciano moribundo, el agente inmobiliario y el notario, así como con cierto grado de suspense. En mi opinión quizá le faltó un punto más de mordiente en su crítica de la terrible situación de la vivienda que estamos viviendo, que es tratada con humor, pero sin esconder lo grave de sus consecuencias, como hasta donde se puede llegar por desesperación, llegando hasta el mismo absurdo, o no, que quizá haya casos reales así. Como se dice literalmente en esta película, en boca de uno de sus personajes, "¡cómo se está poniendo la vivienda!". Al final, acaba por destilar eso de aceptar lo que buena, o malamente nos toca. Por la situación de partida recuerda en cierto modo a un clásico de nuestro cine, la excelente "El pisito" (1958) de Marco Ferreri, pero en algunas otras escenas, también hacia el principio, a esta obra maestra, "La ventana indiscreta" ("Rear window", 1954) de Alfred Hitchcock.

Llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas cuya nuda propiedad corresponde a sus autores, y su disfrute a quienes las leemos y tratamos de aprovechar (en el buen sentido) su contenido:

 - "La propiedad es una trampa; lo que creemos poseer, en realidad nos posee".  (Alphonse Karr).

 - "Qué obsesión la de un ser tan efímero como el hombre, mirando siempre hacia el futuro, hacia un porvenir que viene raramente; descuidando y no disfrutando del momento actual, el cual, por lo menos, lo tenemos más seguro".  (Jean Jacques Rousseau).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 1 de octubre de 2026

Matutino a todo tren y en general

¡Buenos días!

Parece que quieren volver a pasar, tras recientes y tímidos intentos pasados, trenes de lluviosas borrascas, a tenor de las previsiones, pero de momento no parece que vaya a suceder, que también nos anuncian una máxima de unos 28ºC por los madriles, como queriendo volver el verano a todo tren, que espero descarrile con las pronosticadas lluvias. Así que, espero conducir este matutino sin mucho traqueteo, sin que se me salga de los rieles que le tengo pensados y que por lo general (sin hacer valer sus galones, ni yo los míos), como sus predecesores, me llevará de aquí para allá con eficiencia y sumo placer.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo una absoluta obra maestra y todo un clásico de la historia del séptimo arte, de cine mudo, aprovechando que se celebra el centenario de su estreno. Se trató de "El maquinista de La General" ("The General", 1926), dirigida por Clyde Bruckman y Buster Keaton, e interpretada por Buster Keaton, Marion Mack, Glen Cavender, Jim Farley, Frederick Vroom, Charles Smith, Frank Barnes, y Joe Keaton.

Año 1861 en el estado de Georgia de los Estados Unidos. Un maquinista de tren tiene dos grandes amores, su locomotora, "La General", y su novia. Estalla la Guerra de Secesión y, a instancias de ella, él trata de alistarse, pero es rechazado porque le consideran más útil para la causa confederada como maquinista que como soldado, pero eso él no lo sabe, ni tampoco ella, que lo cree un cobarde, así que lo rechaza, quedando totalmente desolado. Un comando de espías unionistas roba el tren con su preciada locomotora para llevarla al norte y de paso ir destruyendo todos los puentes que van encontrando para dificultar e impedir el avance de los sureños, en uno de cuyos vagones se encontraba por casualidad su novia, así que corre desesperado tras el convoy para tratar de rescatarla... rescatarlas... a su novia y a su locomotora.

Magistral y genial película (nota: 10), que recuerdo vagamente, aunque no estoy seguro, haber visto en televisión en mi infancia o adolescencia. Está basada en un hecho real, y es tanto cómica (a raudales), como de acción y bélica, amén de chotearse un poco de las guerras, entretenidísima y divertidísima, más conforme iba avanzando, y mucho más que el 99% de las películas posteriores a ella, incluidas las de estos tiempos modernos, hiperhormonadas de efectos especiales (y furia que nada significa, parafraseando a William Shakespeare)... y el caso es que tras su estreno fue un fracaso de crítica y público, y hundió la carrera de Buster Keaton. Además, casi que ni ha envejecido y ha sido pionera en diversos aspectos y muy influyente en el posterior devenir del cine... a modo de ejemplo, se ven claras reminiscencias de algunas escenas de ella en esa mítica escena, y frase, en la que Groucho grita desaforado varias veces «¡Traed madera! ¡Es la guerra!» (en el doblaje al español, que no en la versión original) que quedó en el imaginario popular como «¡Más madera, que es la guerra!» o similar, de la película "Los hermanos Marx en el oeste" ("Go west", 1940) de Edward Buzzell.

Pues llegamos a la estación de la sabiduría ajena, para recoger de su anden estas citas que espero viajen con nosotros el mayor tiempo posible:

 - "El único modo de estar seguro de coger un tren es perder el anterior".  (Gilbert Keith Chesterton).

 - "A veces sucede que el tren equivocado nos lleva a la estación correcta".  (Ritesh Batra).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 30 de septiembre de 2026

¡Guau, en el corazón de los matutinos!

¡Buenos días!

Parece que el otoño va queriendo entrar en nuestro ser, con estos tres días, con este, que ya llevamos de gris nubosidad, algunos claros de sol que otros perdidos en su inmensidad y muchas menos lluvias de las previstas por los madriles, donde hoy se pronostican unos 26ºC de máxima, temperatura esta no muy otoñal que digamos, sin embargo. Anhelante, con la lengua fuera y jadeando, conteniendo el ladrido de ansiedad, entro ya mismo en otro de mis matutinos, a descubrirle, a redescubrirle mientras voy tecleando los (buenos) sentimientos que me provoca el hecho de que compartamos estos gratos momentos a pesar de las inclemencias que pudiera haber allende nosotros.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "En el corazón de la bestia" ("Heart of the beast", 2026), de David Ayer, y con Brad Pitt, J.K. Simmons y Anna Lambe. De su director había visto dos de sus anteriores películas de largometraje, "Corazones de acero" ("Fury", 2014) y "Sin tregua" ("End of watch", 2012).

Un exsoldado de la unidad de operaciones especiales, ya jubilado, retirado del mundanal ruido por las soledades de la indómita naturaleza de Alaska junto a su fiel perro de combate (también jubilado), sufre un accidente con su hidroavioneta, tras el que quedan algo heridos, debiendo enfrentarse a los peligros del hostil entorno para tratar de sobrevivir y encontrar el camino de vuelta.

Película un tanto rutinaria (nota: 5), para pasar un rato entretenido y poco más, muy bien hecha, relato de supervivencia en plena naturaleza, a veces un tanto inverosímil, cuando la suspensión de mi incredulidad por ciertos momentos de la trama quedó en entredicho, perdiendo el sustento aéreo y precipitándose de sopetón... en lo que viene siendo una americanada de toda la vida, muy "trumpista" por cierto, a pesar de la oda naturalista y animalista (también perruna) que subyace. También de colegas, de buena amistad, de protegerse uno a otro, de mutua lealtad, con aventura y acción, pero en la que también subyace un tanto cierto tufillo de exaltación militarista en ciertos momentos de recuerdo (o de pesadilla), que no vienen mucho a cuento según mi parecer, pasados por los dos protagonistas (hombre y perro). En la escena final, que se comenzó y dejó en el aire en el arranque de la película, se rindió a lo lacrimógeno, y yo con ella, que casi lloro, pues como hombre tirando a blandito que soy conseguí contener las lágrimas, que no la emoción. Me recordó bastante, amén de a otras, a esta (sin perro protagonista de por medio), "Las aventuras de Jeremiah Johnson" ("Jeremiah Johnson", 1972) de Sydney Pollack, excepcional película que me entusiasmó en su día y que creo haber visto más de dos veces.

Bueno, tras haber superado con bien este trance matutino, parece que llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas, la última de las cuales cuadra como un guante de seda con la película mentada de Sydney Pollack, que no os ladro para no romper la quietud matutina, sino que os dejo ahí escritas:

 - "Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable que hay entre un perro y un hombre".  (Mark Twain).

 - "Tirarle un hueso al perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando se está tan hambriento como él".  (Jack London).

 - "Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre sin ninguno de sus defectos. (Epitafio para un perro)".  (Lord Byron).

 - "La naturaleza tiene muchas artimañas para convencer al hombre de su finitud -el incesante fluir de las mareas, la furia de la tormenta, la sacudida del terremoto, el largo retumbar de la artillería del cielo-, pero la más tremenda, la más sorprendente de todas es la fase pasiva del silencio blanco. Cesa todo movimiento, el aire se despeja, los cielos se vuelven de latón; el más pequeño susurro parece un sacrilegio, y el hombre se torna tímido, asustado del sonido de su propia voz. Única señal de vida que viaja a través de las espectrales inmensidades de un mundo muerto, tiembla ante su propia audacia, se da cuenta de que su vida no vale más que la de un gusano".  (Jack London).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 28 de septiembre de 2026

Matutino a su bola

¡Buenos días!

Me estaba poniendo negro con que el otoño no fuese a su bola, a lo suyo, a lo que le corresponde por naturaleza, hasta que este amanecer he visto ennegrecerse el cielo anunciando muy probablemente inminentes lluvias, tan necesarias. A esta clase de otoño sí que la acepto en mi círculo íntimo de preferencias, aunque a las otras tampoco las deje de lado, que de todo tiene que haber. La máxima prevista para hoy por los madriles de unos 24ºC parece que tratará de entonarse con las canónicas de esta estación. Pues hecho el parte (meteorológico), creo que ya puedo continuar con lo mío, a seguir abiertamente enamorado y sin tapujos de mis matutinos, de este y de los cualesquiera otros que fueron, son y serán.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "La bola negra" (2026), de Javier Calvo y Javier Ambrossi (Los Javis), y con Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Lola Dueñas, Penélope Cruz y Glenn Close. Está basada en un manuscrito inconcluso y homónimo de Federico García Lorca y en la obra de teatro, que vi en su día, "La piedra oscura" (2014) de Alberto Conejero, coguionista también, con Los Javis, de esta película, la segunda de largometraje de su par de directores, tras "La llamada" (2017), de quienes también había visto además una de las series de televisión que crearon y dirigieron, "La mesías" (2023), amén de algunos capítulos sueltos (de los primeros) de la serie "Paquita Salas" (2016), su debut en esto de contarnos historias con imágenes.

En España varios hombres viven sus vidas, su deseo, su dolor, en tres momentos distintos, en 1932, en 1937 y en 2017, historias interconectadas a través del tiempo. Un joven que quiere ingresar como socio del casino de Granada y no es admitido por homosexual; un preso gravemente herido en la cama de un hospital militar y custodiado por un soldado enemigo; y un historiador tratando de recomponer, tras el fallecimiento de su abuelo materno, la historia pasada de su propia familia rota.

Muy buena película (nota: 7), con momentos sublimes y otros que no me llegaron (o no los entendí), quizá algo pasada de metraje, multirreferencial, que es muchas cosas, entre ellas, drama romántico en tiempos de guerra, de amores imposibles, de esconderse de uno mismo, de... impregnada por el aura de Federico García Lorca, aunque su personaje apenas salga en algunas fugaces y escasas escenas de la cinta hacia el final, con una excepcional factura técnica y un poderío visual deslumbrante, tanto en lo íntimo como en lo espectacular, que por su estructura de tres historias entrelazadas en tres tiempos distintos, me recordó a la excelentísima "Las horas" ("The hours", 2002) de Stephen Daldry.

Bueno, pues en el natural curso de este matutino llegó la hora de la sabiduría ajena, que ni me pilló en bolas ni me supuso un embolado, así que os ahí os dejo estas citas, esperando que las aceptéis en vuestras entendederas como propias:

 - "La vida es un arco iris que incluye el negro".  (Yevgeny Yevtushenko).

 - "Una familia sin una oveja negra no es una familia típica".  (Heinrich Böll).

 - "En una bandada de blancas palomas, un cuervo negro añade más belleza incluso que el candor de un cisne".  (Giovanni Boccaccio).

 - "Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante".  (Miguel de Unamuno).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 25 de septiembre de 2026

Pronóstico de bajas presiones matutinas

¡Buenos días!

Altas presiones meteorológicas tenemos estos días, no solo por los muchos milibares sobre nuestras cabezas, sino por el excesivo calor para esta época del año que nos pone, al menos a mí, al borde de un colapso térmico, con mi válvula de escape a mil por hora echando humo (vapor de agua) a presión, por los 34ºC de máxima prevista para hoy por los madriles con alta probabilidad. Así que cual ciclón corro raudo a refugiarme en el remanso de calma chicha, seguridad y bastantes certezas, no todas, sin embargo, que son estos matutinos para mí, donde me encuentro realmente lejos de cualquier presión, sea por compresión, opresión, depresión, o lo que queráis que pueda presionarnos en uno u otro sentido.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Tiempo de victoria" ("Pressure", 2026), de Anthony Maras, basada en la obra teatral homónima (2014) de David Haig, y con Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina, Tamsin Topolski, y Damian Lewis. Es la primera película de largometraje que veo de su director.

En 1944 los aliados están ultimando los detalles del conocido como día D. Quedan tres días para la fecha escogida, pero les falta conocer un elemento clave, el tiempo que hará, así que el jefe del servicio meteorológico británico recibe el encargo de elaborar el pronóstico para ese momento, ya que un clima muy adverso podría hacer fracasar estrepitosamente la operación bélica y tendrían que posponerla, pero esto haría que los alemanes acabaran por descubrir sus intenciones. Así que, bajo suma presión, a la luz de los datos meteorológicos recopilados y la previsión obtenida a partir de ellos por los meteorólogos, el general Eisenhower deberá decidir qué hacer.

Muy buena película (nota: 7), más un thriller que una bélica pues apenas hay escenas de la guerra y se centra en discusiones entre los protagonistas, muy bien hecha, con solvencia, que me tuvo la mar (nada borrascosa) de entretenido, con tensión creciente por la llegada o no de las muy bajas presiones en un ambiente de alta presión sobre la mejor decisión a tomar (de modo casi que heurístico) a tenor de los datos, insuficientes para la certeza absoluta, cosa esta siempre imposible en este tipo de pronósticos, y en tantos otros de otras materias. También, de refilón, se habla de imprevisibilidad, de la variabilidad más o menos acusada en torno a un patrón que tampoco es muy estable en cualquier sistema de fenómenos, y de saber navegar con ello o a pesar de ello... creo que una borrasca de muy definido vórtice se instaló en mis entendederas, me voy mareando cada vez más y ya casi que dudo sobre lo que estaba divagando hasta hace un ratito... trato de volver a centrarme... así como esta cinta hoy glosada se centra en meteorólogos, creo recordar que hace unos años vi otra película, "The imitation game (Descifrando Enigma)" ("The imitation game", 2014) de Morten Tyldum, que también desembocó en el día D contándonos la historia de unos matemáticos/informáticos, con Alan Turing a la cabeza, que descifraron el código que usaban los nazis en sus comunicaciones, lo que permitió también llegar con éxito a ese día... ¡científicos al poder!... o al menos a un mayor reconocimiento público.

Os vaticino, esta vez con certeza más que absoluta, que la sabiduría ajena va a venir enseguida, con estas citas que ayuden a airear, sin ventoleras, nuestras entendederas:

 - "Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro".  (Confucio).

 - "Duda siempre de ti mismo, hasta que los datos no dejen lugar a dudas".  (Louis Pasteur).

 - "La vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes".  (Samuel Butler).

 - "No veo lógico rechazar datos porque parezcan increíbles".  (Fred Hoyle).

 - "No dispongo de datos. Es un error capital teorizar antes de tener datos. Sin darse cuenta, uno empieza a deformar los hechos para que se ajusten a las teorías, en lugar de las teorías a los hechos".  (Arthur Conan Doyle).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 24 de septiembre de 2026

Inherente bondad matutina

¡Buenos días!

Buenos serán para los que les guste el calor, pero cuidado, como esto siga así, tanto calor durante tantos días fuera de temporada acabará por devorarnos, y solo tenemos una vida, no como en los videojuegos. Pues eso, 34ºC de máxima prevista por los madriles para hoy, primer día completo del otoño astronómico. Así que me pongo a juguetear con otro de mis matutinos, tratando de subir nivel pues, por muy buenos que sean para mí, y yo con ellos, si no lo hago acabarán por aburrirse y me dejarán solo, aporreando el teclado sin ton ni son, con la partida ya terminada.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Resident evil" (2026), de Zach Cregger, inspirado en una franquicia de un muy popular videojuego, que ya ha tenido anteriores adaptaciones cinematográficas, y con Austin Abrams, y un montón más de otros actores y actrices, bastante secundarios en comparación al protagonista absoluto. Tercera película de largometraje, y segunda que veo de su director, tras su anterior más reciente, "Weapons" (2025).

Un repartidor de mensajería urgente, que suele transportar suministros médicos (órganos para donaciones, por ejemplo) de un hospital a otro, le encargan a última hora, con nocturnidad y casi que con alevosía, cuando ya pensaba volver a casa, que entregue un paquete en el hospital de una lejana ciudad, inmersa en un temporal de hielo y nieve. Conforme se vaya acercando se irá dando cuenta del creciente peligro que va corriendo, pues acaba de estallar allí un terrible brote vírico que convierte a sus habitantes en monstruosas alimañas y que se propaga a velocidad de vértigo. Sin preparación alguna para poder sobrevivir en tan hostil entorno, deberá intentar llegar vivo a su destino y entregar el preciado paquete.

Muy buena película (nota: 7) que, aunque no es santo de mi devoción esta clase de cine, me tuvo entretenidísimo y en vilo durante su muy contenido metraje, y me divirtió un montonazo gracias a su juguetón humor, obviamente negro, no excesivamente gore, a pesar de sus sustos, no demasiados, vísceras y demás cánones del género (de terror, que no suelen gustarme), con una sensación constante de peligro percibido a través de la peripecia durante una trepidante noche (¡jo, qué noche!) de su atónito protagonista, un tanto torpón, todo un simpático antihéroe que va saliendo de todas, o casi, a trancas y barrancas, y subiendo de nivel poco a poco como en todo videojuego que se precie... de hecho es bastante inmersiva y parece que el espectador también está jugando con el avatar de su protagonista, con todos los tics de cualquier jugón canónico de videojuegos. Además, está excelentemente hecha (en lo formal) y también tiene algo de trasfondo, no mucho, pero suficiente para engancharme todavía un poquito más. Si a mí me gustó tanto siendo tan poco aficionado a este género, para los fans del terror pienso que será muy recomendable y también para los de los videojuegos de ir matando zombis que aparecen sorpresivamente por doquier y similares, de los que tampoco soy entusiasta (no me gustan gran cosa). En definitiva, puro entretenimiento, del mejor, sin mayores aderezos, que tampoco hace falta para cumplir excelentemente con su objetivo.

Bueno, antes del "game over" besucón y mimosón, como siempre, un poco de sabiduría ajena, con estas citas con algo de retranca, o tranca con la que aporrear conciencias, a ver si espabilan:

 - "La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible".  (Peter Ustinov).

 - "Estoy harto de los putos zombis. He dedicado dos años de trabajo a esta película, así que estoy cansado. Pero sigo viéndolos vaya donde vaya. Ahí están. Estoy harto de caminar por Nueva York y tener que ir apartando a los zombis de los móviles. [...] También estoy harto de los zombis de la política".  (Jim Jarmush, 2019).

Besos y abrazos,

Don.

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