¡Buenos días!
Tras los pasados bofetones de calor sé que hay que ponerse a buen recaudo de ellos y sé que quieren volver, como hoy mismo otra vez, con los 36ºC de máxima prevista por los madriles. Mientras tanto, entro en otro matutino que, como todos los demás, lo saben todo de mí, y no me importa, aunque me guarde algunos secretillos que su escrutadora mirada no puede descubrir, ni falta que hace, por mucho que me conozcan.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "Marielle lo sabe todo" ("Was Marielle weiss", 2025), de Frédéric Hambalek, y con Laeni Geiseler, Julia Jentsch y Félix Kramer. Es la primera película de largometraje de este director alemán.
Marielle, poco más que adolescente, tras una discusión con su mejor amiga, recibe una bofetada de esta. A partir de ese momento desarrolla una habilidad telepática que le da el poder de ver y de oír todo lo que hacen y dicen su padre y su madre, esté despierta o durmiendo, por lejos que ambos se encuentren. Gracias a esto descubrirá lo que se esconde tras la fachada de pareja perfecta que hasta entonces le parecía que eran sus padres, que empezará a resquebrajarse a medida que van saliendo a la luz sus más incómodos secretos, mentiras y medias verdades, que ya no pueden ocultarle, ante la inicial incredulidad y posterior incomodidad de estos. Las relaciones familiares y su vida cotidiana se irán agrietando cada vez más a medida que sus propios actos, condicionados por el poder visionario de la muchacha, les van distanciando cada vez más.
Estupenda película (nota: 8), esta tragicomedia con toque de realismo fantástico, con su grado de socarronería, que me encantó por lo que me indujo a reflexionar desde los muchos recovecos de lo que nos plantea sobre ciertos aspectos de la absurda condición humana, como las bofetadas que nos propina la vida, sopapos de realidad que nos hacen caer del guindo, de las mentiras y medias verdades por eso de la buena convivencia, porque ¿es siempre conveniente el decir toda la verdad?, de cómo, al sabernos observados, privados de nuestra privacidad, cambiamos nuestro comportamiento cotidiano, nos sentimos condicionados por ello, cambios en nuestro modo de proceder que tal vez nos aboquen a lo que queríamos evitar con esos mismos cambios, como en el caso de Edipo tras haber visitado el oráculo, también de qué pasaría si los hijos fuesen los que vigilaran (invasivamente) a sus padres para que no cometan patéticos errores de adulto... y de varias otras enrevesadas cuestiones más.
Ahora unas citas de sabiduría ajena que no sé si nos ayudarán a saberlo todo, pero seguro que algo aportan:
- "Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe, sin saber siquiera que ha entrado en otra vida". (Julio Cortázar).
- "Nunca me he desprendido de la infancia, y eso se paga caro. La inocencia es un lujo que uno no se puede permitir y del que te quieren despertar a bofetadas". (Ana María Matute).
- "A veces, cuando vives con gente, acabas por conocerla más de lo deseable". (Ira Sachs).
- "Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y esto es lo que nos importa conocer". (Maurice Maeterlinck).
- "El día en que fuera cosa cierta la adivinación del pensamiento se morirían de vergüenza los que la tuviesen". (Santiago Rusiñol).
Besos y abrazos,
Don.
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