¡Buenos días!
¿Estamos de verdad en primavera?... No sabría decir, porque astronómicamente todavía no, aunque quede poco, meteorológicamente sí, de hecho también podríamos decir que lo estamos, que ya empiezo a estornudar por alergia primaveral y las adolescentes espinillas amagan con incordiarme, en este amanecer de hoy muy nuboso, con altas probabilidades de que vuelva a llover (por la tarde) y una máxima prevista en esta jornada de uno 12ºC, que bien podrían ser de suave invierno, o de otoño... tantas y distintas las posibilidades que no sé muy bien donde estamos ni donde me encuentro, e incluso quien soy yo, si yo mismo o mis matutinos en los que ahora estoy, dos de las facetas (si no la misma) de mi voluble personalidad, no sé si tan veleidosa como la misma primavera que juguetea con nosotros al escondite.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "El último vikingo" ("Den sidste viking", 2025), dirigida por Anders Thomas Jensen, e interpretada por Nikolaj Lie Kaas, Mads Mikkelsen, Sofie Grabøl, Søren Malling, Bodil Jørgensen, Lars Brygmann, Kardo Razzazi, Nicolas Bro y Peter Düring. Es la sexta película de largometraje de este director y guionista danés, de quien había visto su anterior más reciente, la espléndida "Jinetes de la justicia" ("Retfærdighedens ryttere", 2020).
Un hombre sale de prisión tras haber cumplido una condena de 15 años por robo. La enorme cantidad de dinero fue escondida entonces por su hermano, quien es el único que sabe dónde está, pero el problema es que este, además de autismo, padece un trastorno de personalidad disociativa y cuando se cree otra persona no recuerda nada de su vida. Ahora se cree que es John Lennon. Los dos hermanos emprenderán un viaje para tratar de encontrar el dinero olvidado, que les aboca a su pasado, acabando ambos por descubrir quienes son en realidad.
Muy buena película (nota: 7) esta comedia negrísima, satírica, muy violenta por momentos (a base de ramalazos de ira), también un thriller, con drama familiar y estrecha y sufrida relación fraternal subyacentes, cuajada de personajes y situaciones de lo más delirante en las que estos se meten, a cada cual más estrafalario y excéntrico, tanto los supuestamente cuerdos como los presuntamente dementes. En realidad, es una oscura fábula, con arrebatos de risa incómoda, con humor grotesco cual especie de vitriólico espejo que nos devuelve nuestra propia imagen real, que nos habla sobre quienes queremos ser y quienes somos en realidad, de la distinta percepción de los demás y la nuestra sobre nosotros mismos, de que somos más de una cosa diferente a la vez o secuencialmente, somos contradictorios. También nos habla sobre las diferencias entre nosotros, los inadaptados y marginados por la sociedad, de quien está más loco, si los pacientes de un psiquiátrico que imaginan realidades paralelas para tratar de ser felices o los que quedamos fuera.
La película comienza con unas imágenes de animación, un cuento que nos narra lo siguiente... un joven vikingo, hijo del rey, cuando unos invasores tratan de saquear su pueblo, pierde su brazo izquierdo en la refriega. El muchacho, poco a poco, se va hundiendo cada vez más al sentirse diferente al resto y marginado de su sociedad. Viéndole sufrir, su padre ordena a todos sus vasallos, incluido el mismo, que se corten el brazo izquierdo, cosa que hacen. Desde entonces, a pesar de las dificultades que esto acarrea en su vida cotidiana, todos vivieron felices, hermanados y no sintiéndose ninguno diferentes al resto, pero la vida (y las batallas) continúan... Si queréis saber cómo acaba el cuento, cosa que se relata al final de la película, y que da todo el sentido al título de esta, no tenéis más que ir a verla... destilándose la moraleja de que no tenemos que ser iguales al resto, tenemos que hacer que los demás se sientan iguales a nosotros sean cuales sean nuestras (presuntas) diferencias... y demás otras consideraciones asociadas, cada cual con la suya.
Pues ahora unas citas de sabiduría ajena, que seguro nos ayudan mucho a mejor conocernos a nosotros mismos... y a los demás, que tampoco difieren tanto de nosotros:
- "Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás". (Michel E. de Montaigne).
- "El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra". (Arturo Graf).
- "Yo debo de ser un loco; en todo caso, si estoy cuerdo, los demás no deberían tampoco andar sueltos". (George Bernard Shaw).
- "No hay loco de quien algo no pueda aprender el cuerdo". (Pedro Calderón de la Barca).
Besos y abrazos,
Don.
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