¡Buenos días!
A pesar del título, tomado de las primeras cuatro palabras de uno de los monólogos de Segismundo, el protagonista de la obra teatral "La vida es sueño" (1635) de Pedro Calderón de la Barca, no me duelen prendas en decir que no, que no soy infeliz (infelice, en castellano antiguo, que se dice en el poema), ni un pobre desgraciado, y menos teniendo a mi vera a este matutino que ahora estoy creando, que tampoco creo que me vaya a espetar otro verso de ese monólogo, ese que dice que ¿qué delito cometí contra vosotros naciendo?, por mucho que hoy esté el cielo de lo más gris y esté lloviendo, aunque tampoco demasiado. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 13ºC.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Los miserables. El origen" ("Jean Valjean", 2025), dirigida por Éric Besnard, basada en la novela "Los miserables" ("Les misérables", 1862) de Víctor Hugo, una de las obras maestras de la literatura universal, pero solo en su muy pequeña parte inicial, en los dos primeros libros de su volumen primero (la novela consta de un total de cinco volúmenes), e interpretada por Grégory Gadebois, Bernard Campan, Alexandra Lamy, e Isabelle Carré. De este director francés había visto tres de sus anteriores películas de largometraje, "Las cosas sencillas" ("Les choses simples", 2023), "Delicioso" ("Délicieux", 2021) y "Pastel de pera con lavanda" ("Le goût des merveilles", 2015).
Año 1815. Jean Valjean sale de presidio tras haber cumplido una condena de trabajos forzados durante 19 años por haber robado una hogaza de pan (5 años de pena), para alimentar a su hambrienta familia, y por haber intentado fugarse varias veces (los 14 restantes). Entró como un buen hombre y salió convertido en un miserable, tanto por ruin como por extremadamente pobre (esto segundo ya lo era antes). Vagando sin rumbo, humillado y rechazado por todos por ser expresidiario, obligado a dormir al raso, encuentra refugio en la casa de un clérigo, que vive con su hermana y con su criada, un buen hombre que le tiende su misericordiosa mano. Siempre humillado y vapuleado por todos, resentido y rencoroso con la miserable sociedad que le toca vivir, no sabe muy bien como actuar, tiene sentimientos encontrados, pero acaba por aceptar en principio la hospitalidad que le ofrece el bondadoso religioso, que le regala con un plato de comida y cama por esa noche.
Muy buena película (nota: 7), intimista y en bastantes momentos oscura, a la luz de pobres velas, que se concentra en el principio de la novela y acaba donde el resto de las muchas otras adaptaciones anteriores del libro casi que comienzan a narrar, pasando muy de soslayo por estos hechos iniciales, que nos cuentan la transformación de un hombre, toda una epifanía, que se encuentra en la disyuntiva entre ser un un malvado fuera de la ley o convertirse en un hombre honrado y bueno, gracias a la inestimable ayuda y consejos del buen prelado que le ofrece una segunda oportunidad y le devuelve la fe en el ser humano (la fe en Dios ya es irrecuperable), básicamente a través de un diálogo cara a cara entre dos hombres y un monólogo interior del protagonista. Historia que nos habla del bien y del mal, de la injusticia social, así como de la buena gente con la que nos cruzamos y que nos cambia (para bien), y de la miseria, tanto la de los oprimidos pobres por ser pobres como la de los despiadados ricos por ser ricos.
Pues aunque en el origen (de los matutinos) no había sección de sabiduría ajena, me tendría por un miserable si hoy os racaneara las citas debidas:
- "La ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad". (Goethe).
- "Al miserable y al pobre, todo les cuesta doble". (refrán).
- "El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan". (Pablo Neruda).
- "Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale a beber agua". (Proverbio bíblico).
- "La pobreza es un gran enemigo de la felicidad humana. Destruye la libertad y hace impracticables algunas virtudes y sumamente difíciles otras". (Samuel Johnson).
Besos y abrazos,
Don.
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