¡Buenos días!
Este amanecer ya nos muestra el nuevo día que nos espera, en el que descubriremos un montón de pequeños acontecimientos, iluminados por un sol raso de nubes, al amparo del calorcito de los 21ºC de máxima prevista para hoy por los madriles, pletórica primavera por doquier, que nos asombrará a borbotones con los pimpollos y florecillas varias, de todo pelaje y condición, que ya van asomándose a la vida desde hace varios días. Y en este estado de ánimo entro en este matutino, en el que iré desvelando poco a poco, con paciencia, lo que considere oportuno decirme, que yo lo (o le) entenderé perfectamente.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "La hija pequeña" ("La petite dernière", 2025), de Hafsia Herzi, basada en la novela autobiográfica homónima (2020) de Fatima Daas, y con Nadia Melliti, Ji-Min Park, Amina Ben Mohamed y varios actores más. Es la primera película que he visto de esta directora francesa, también actriz, faceta esta en la que la he visto en varias películas anteriores.
Una joven adolescente de 17 años, la benjamina de tres hermanas, la niña bonita de su familia, está terminando sus estudios de secundaria en el barrio periférico en el que vive. Es asmática y devota musulmana. Decide romper con la peculiar y furtiva relación que mantiene con su novio pues toma conciencia de que lo que le gusta de verdad son las mujeres. Se inscribe en una aplicación para encontrar pareja lesbiana, y tras unos primeros escarceos de aprendizaje, conoce a una enfermera del hospital al que acude para tratar su dolencia respiratoria, con la que inicia un romance. Tras unos meses, la otra decide abandonar la relación alegando que siente depresión y que no le ve sentido a seguir juntas, cortando todo contacto. La joven siente que le han roto el corazón. Inicia sus estudios universitarios en París, hace nuevos amigos, sale de fiesta, explora nuevas posibilidades... siempre en la encrucijada de tratar de reconciliar las diversas facetas de su identidad, lo que la genera sumo desasosiego anímico... y físico, pues esto hace que se agudicen sus crisis de asma.
Muy buena película (nota: 7) esta historia a lo largo de un año, de primavera a primavera, intimista, calmada, de mirada sensible y cálida a lo que nos cuenta, que me gustó también por su delicada manera de narrar, aunque algunos pasajes no me gustaron tanto, pero otros sí, como la bonita escena final de la conversación con su madre, en la que la protagonista no acaba de abrir su corazón. Historia de una joven en constante conflicto interior, lo que le genera angustia vital, entre sus lésbicos deseos sexuales y lo que dicta su fe religiosa, siempre con miedo de que se rompan sus vínculos familiares, tan queridos por ella, si declara sus gustos, siempre en busca de congraciarse consigo misma para poder encarar su vida con mejor talante. Va también sobre los indecisos pasos iniciales que da cualquier hijo de vecino en esto del amor, sea cual sea su identidad sexual (homo, hetero o cualquier combinación de ambas), y del descubrimiento de esta. Nada es fácil en cuestiones amorosas para nadie.
Bueno, pues como siempre, a lo último de cada matutino, unas citas de sabiduría ajena, tan importantes como el resto de sus partes:
- "Cada uno acepta lo que va descubriendo de sí mismo en las miradas de los demás, se va formando en la convivencia, se confunde con el que suponen los otros y actúa de acuerdo con lo que se espera de ese supuesto inexistente". (Juan Carlos Onetti).
- "Esa noche descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin las urgencias del deseo o los obstáculos del pudor". (Gabriel García Márquez).
Besos y abrazos,
Don.
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