¡Buenos días!
Creo que no nos queda otra, ante este espectacular día de primavera que nos espera, con sol y nubes, quizá demasiado caluroso para mi gusto con los 28ºC de máxima prevista por los madriles, que salir afuera a disfrutarlo y si acaso sublevarnos, lo que no sé si llegará a servirnos de algo, porque no trate de parecerse tanto al verano sin llegar a serlo, calor fuera de época que tal vez me saque de mis casillas... y para tratar de mitigar esto, entro por un rato en esta casa matutina que tan bien me acoge y de la que no suelo querer irme, salvo que alguna obligación me saque por la fuerza.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "Calle Málaga" (2026), de Maryam Touzani, y con Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonsa Rosso, Miguel Garcés, y La Imèn. Es la tercera película como directora, de esta también guionista y actriz marroquí, tras la sublime y magistral "El caftán azul" ("Azraq Alquftan", 2022), y "Adam" (2019).
Una mujer española, viuda, en la setentena, vive sola en Tánger, ciudad marroquí en la que nació. Un día, su hija llega desde Madrid para decirle que va a vender el piso en que siempre ha vivido la madre pues necesita dinero ya que se acaba de divorciar. Le dice a su madre que se vaya a vivir con ella a la nueva casa que se compre en Madrid, a lo que se niega, decidiendo quedarse en su ciudad. La hija se vuelve hasta que se consiga vender la casa y la madre hará todo lo posible para mantener su hogar de siempre, proceso durante el cual encontrará el amor y el deseo ya casi olvidados.
Película de andar por casa (nota: 5), casi que en bata y pantuflas, este melodrama familiar, y personal, simpático y divertido en algunos momentos, de buenas intenciones (y no tan buenas por parte del personaje de la hija), de guion algo flojito y simplón, tirando a dulzón, que sin llegar a desagradarme en ningún momento no me acabó de convencer. Con el añadido de que la comparación con la anterior película de su directora, que me extasió, no la beneficia en nada. A través de su personaje principal, una mujer independiente que decide, abocada por las circunstancias, disfrutar alegremente de lo que le queda de vida (incluidos deseos sexuales) sin que los demás se inmiscuyan más de lo debido en sus asuntos, nos habla del arrumbamiento de las personas mayores en nuestra sociedad, del arraigo y desarraigo, de pertenecer a un lugar que es difícil abandonar, más cuanta más edad se va teniendo, y de alguna que otra cuestión aledaña más.
Pues al doblar esta esquina matutina me encontré con estas citas de sabiduría ajena, que espero nos ayuden a tirar por la calle de en medio si es menester:
- "A solas soy alguien, en la calle, nadie". (Gabriel Celaya).
- "¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad". (Julio Cortázar).
- "Por la calle del «después» se llega a la plaza de «nunca»". (Luis Coloma).
Besos y abrazos,
Don.
_____