¡Buenos días!
La canícula estival volvió a destiempo, cuando parecía que días atrás ya se nos había ido para siempre, toda una eternidad parece por lo agobiante que vuelve a ser, pues la máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 37ºC con, además, noches tórridas por encima de los 25ºC de mínima este recién pasado fin de semana... así que no hay quien descanse por las noches, ni eternamente ni unos segundos siquiera. Bueno, me uno a la compañía que me ofrece este matutino, de gran ayuda para mí, como me ha sucedido con los anteriores, tan fugaz además que trataré de no perderme un segundo de su inestimable presencia.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "Cinco segundos" ("Cinque secondi", 2025), de Paolo Virzì, y con Valerio Mastandrea, Galatéa Bellugi, Ilaria Spada, Anna Ferraioli Ravel, y Valeria Bruni Tedeschi. Había visto tres de las anteriores películas de largometraje de este director italiano: "Locas de alegría" ("La pazza gioia", 2016), "El capital humano" ("Il capitale umano", 2013) y "La prima cosa bella" (2010).
Un hombre, prestigioso abogado, ha alquilado los establos restaurados para vivienda de un aislado y destartalado caserón campestre propiedad de una familia nobiliaria con la idea de retirarse de todo y de todos, abrumado por sus cuitas y el dolor, sin la más mínima gana de contactar con nadie. Al poco, un grupo de despreocupados jóvenes llega, se instala y acampa en el asilvestrado terreno aledaño a la casa con la idea de desbrozarlo y ponerse a cultivar las maltrechas viñas, ahogadas por la maleza, que todavía subsisten. Esos jóvenes le molestan y trata de ahuyentarlos, con nulo éxito. Una de ellos es una de las nietas del ya fallecido conde propietario del caserón y todas las hectáreas de terreno colindantes, que no acaba de entender como ese hombre vive en soledad allí, cual huraño eremita, preguntándose de qué se esconde y si guarda algún secreto de su pasado. Poco a poco, él pasará del enfado y la desconfianza a aceptar, porque no le queda otra, la compañía de los jóvenes e incluso a llegar a ayudarles.
Buena película (nota: 6) esta bonita historia que destila calidez humana, narrada con sensibilidad, que se ve con agrado, en la que se va desvelando el misterio poco a poco, drama sobre la paternidad y la culpa (no redimida) que nos habla de superar traumas pasados (por pérdidas de seres queridos) gracias al encuentro con otros que, al cuidar de ellos, si se dejan, hace volver a la vida a pesar de los pesares pasados, también del mutuo aprendizaje vital gracias a esos encuentros. Además, de encontrar el necesario ánimo para seguir adelante... o no... que las circunstancias de cada cual son las que son.
Bueno, casi sin darnos cuenta este matutino se despedirá de nosotros, no sin antes dejarnos unas cuantas perlas de sabiduría ajena que nos ayuden a seguir con lo nuestro:
- "El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos". (Alexis Carrel).
- "Te colme la felicidad o te abrume el sufrimiento, el corazón necesita un segundo corazón. La alegría compartida es doble alegría, y el dolor repartido es medio dolor". (Christoph August Tiedge).
- "¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?". (Charles Baudelaire).
Besos y abrazos,
Don.
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