¡Buenos días!
Tras el fresquito de ayer, con alguna lluvia incluida, no me cae en especial gracia el calor que nos pronostican para hoy los meteorólogos, con una máxima prevista por los madriles de unos un tanto desaforados 27ºC, fuera de lugar, y de tiempo, dadas las fechas en las que nos encontramos. Pero bueno, así de graciosa es la primavera regalándonos sus volubles dones. Como los que disfrutaré también de este matutino, al que seguro caeré en gracia, y viceversa, para que me ayude a liberar mis eventuales penas en el seno de su gentil ingravidez.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La grazia" (2025), de Paolo Sorrentino, y con Toni Servillo, Anna Ferzetti, Orlando Cinque, Massimo Venturiello y Milvia Marigliano. De este director italiano había visto ocho de sus anteriores películas: "Parthenope" (2024), "Fue la mano de Dios" ("È stata la mano di Dio", 2021), "Silvio (y los otros)" ("Loro", 2018), "La juventud" ("Youth", 2015), "La gran belleza" ("La grande bellezza", 2013), "Un lugar donde quedarse" ("This must be the place", 2011), "Il Divo" (2008), y "Las consecuencias del amor" ("Le conseguenze dell'amore", 2004).
Le quedan seis meses de mandato al presidente de la República Italiana, un respetado juez penalista, circunspecto y católico, al que todos conocen con el sobrenombre de Hormigón Armado, un buen padre que sigue echando mucho de menos a su esposa fallecida hace ocho años y cuya hija mayor, jurista como él, es su principal asesora. Está en la duda tanto de si dar o no su aprobación a la ley de eutanasia como de si firmar o no los indultos para dos condenados por asesinato, lo que enfrenta sus convicciones morales a lo que la sociedad le demanda, gran dilema.
No me suelen gustar gran cosa las películas de este director, y esta, sin parecerme de las peores (nota: 5) tampoco me pareció gran cosa, y eso que en algunos momentos sí que me agradó bastante, pero solo a ratos sueltos, pues en otros era un tanto artificiosa y no me decía nada; además de ser demasiado larga. También tuvo esporádicos momentos de humor gratificante. Historia de un político imaginario bienintencionado, que actúa éticamente, en las antípodas de la polaridad del todo negro o blanco, enfrentado a dilemas morales personales y políticos, que nos habla sobre tomar buenas decisiones, sin tener nunca la certeza de si son las adecuadas, y de asumir con entereza el peso de la responsabilidad de estas, a pesar de las contradicciones que tal conlleva, todo impregnado de buena humanidad, por el bien de la mayoría y por encima de sus propias opiniones. Vamos, como debiera ser la buena política, aunque parezca utopía.
Y ahora, de gracia, aquí os dejo estas citas de sabiduría ajena que me cayeron en gracia:
- "La ley ha sido dada para que se implore la gracia; la gracia ha sido dada para que se observe la ley". (San Agustín).
- "La verdad es el principio de toda perfección, y la belleza, el gusto y la gracia no pueden existir fuera de ella". (Gaspar Melchor de Jovellanos).
- "El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación! A esta resignación sólo por la gracia se llega". (Miguel de Unamuno).
Besos y abrazos,
Don.
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