¡Buenos días!
Quiero que regresen los recientes días de frescor veraniego ahora que han vuelto a subir las temperaturas, aunque no tanto como para volvernos a derretir, como en los más anteriores días de canícula en los que nuestro ser era poco más que un desecado guiñapo. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 32ºC. Y me vuelvo a abandonar a lo que me depare este nuevo matutino, con la esperanza de que cuide de mí tan bien como cualesquiera de los ya habidos, tan queridos por mí todos, que no me dejan ni a sol ni a sombra, salvo cuando acordamos ir cada uno por nuestro lado tras los besos y abrazos para volver cuando se tercie.
Este pasado fin de semana estuve en el cine viendo "El ser querido" (2026), de Rodrigo Sorogoyen, y con Javier Bardem, Victoria Luengo, Marina Foïs, y Raúl Arévalo. De este director había visto sus seis anteriores largometrajes, "As bestas" (2022), "Madre" (2019), "El reino" (2018), "Que Dios nos perdone" (2016), "Stockholm" (2013), y "8 citas" (2008), ésta codirigida con Peris Romano, además de sus dos series de televisión "Los años nuevos" (2024) y "Antidisturbios" (2020) y del primer capítulo de otra, "Apagón" (2022).
Un afamado y premiado director español de cine, hasta ahora afincado en el extranjero, con pasada reputación de violencia y excesos tanto en su vida privada como laboral, regresa a España para rodar su nueva película, y le ofrece el papel de protagonista femenina a la hija que tuvo con su anterior pareja, a las que no ve desde hace muchos años, prometiéndole que reactivará su estancada carrera actoral. La convivencia entre ambos reabrirá heridas del pasado que nunca cicatrizaron.
Muy buena película (nota: 7), con un arranque excepcional, esa larga primera escena, hasta que aparece el título de la película, un intenso cara a cara entre padre e hija, que comienza cortés y natural para ir subiendo de potencia, y otra escena más que también me atrapó con fuerza, la de la múltiple repetición de una escena de la película (dentro de la que vemos) con desmedido cabreo fuera de tono y lugar de su protagonista masculino. Es un drama familiar, de padre e hija, que nos habla del abandono, de la culpa (y la dificultad de algunos en admitirla) y del perdón; y también es de cine dentro del cine, metalenguaje en varios sentidos que hace paralelismos entre lo narrado en la película filmada, aunque aparentemente no tenga que ver, y lo vivido por sus dos protagonistas. Sin embargo, tuvo pequeñas irregularidades que me la deslucieron un poquito, como que no llegué a conectar mucho emocionalmente con sus protagonistas y ciertas maneras formales (escenas en blanco y negro y demás variaciones, a las que no le vi mucho sentido), pero que tampoco fueron para tanto. En definitiva, me gustó mucho, en ocasiones muchísimo, la vi con sumo interés, y con excepcionales interpretaciones de sus dos protagonistas, así que mis peros son como peritas de San Juan, pequeñitos... y siempre encantado de ir a ver una de Sorogoyen, sea película o serie.
En el natural ser de los matutinos está esta sección de sabiduría ajena, con estas citas de hoy que espero sepamos querer:
- "Normalmente sólo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está". (Eric Hoffer).
- "Ser profundamente querido por alguien te da fortaleza, y querer profundamente a alguien te da valor". (Lao-Tse).
- "Aprendamos a amar a un ser querido, no cuando encontremos a lo largo de nuestra existencia a la persona perfecta, sino cuando logremos llegar a entender, admirar y comprender de una manera perfecta a una persona imperfecta". (Sam Keen).
Besos y abrazos,
Don.
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