¡Buenos días!
De tantos días que ya llevamos de desmedido calor estival ya me parece que el que hoy hace, que no es poco, es de lo más intranscendente, una nimiedad al lado de tantos otros como él, con sus banales 38ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Cual troglodita habrá que refugiarse de él en lo más hondo de una caverna. Así que me vuelvo hacia quienes lo son todo para mí, como estos matutinos, como este mismo con el que ahora trato de ligotear, casi que lagotear, para que se quede conmigo por un rato y nos solacemos mutuamente.
Hace unos días estuve en el cine viendo "El último mono" (2026), de Joaquín Mazón, y con Juan Dávila, Susana Abaitua, Conchi Espejo, y Óscar Lasarte. De las anteriores películas de largometraje de su director había visto una de ellas, "La vida padre" (2022).
Un gurú de la seducción y coach emocional de célibes involuntarios para convertirlos en machos alfa, que triunfa en internet con su canal de pago, promete públicamente a sus seguidores que conquistará en un fin de semana a una cómica y feminista que en su último libro sobre el machismo le ha puesto como hoja de perejil (verde).
Película un tanto bochornosa (nota: 2), por lo que a mí respecta, esta comedia romántica de lo más manida, sobre la guerra de sexos, sin casi nada de gracia, con humor facilón y de lo más superficial, tontorrón incluso, que sin embargo, para mi sorpresa, me sacó alguna fugaz y esporádica sonrisilla que se me escapó (¿como un pedo involuntario?), casi que contra mi voluntad y abusando de mí (no sé si esto sería denunciable por lo civil o lo criminal). A pesar de sus buenas intenciones de cierta crítica social del asunto, o eso creo, el modo de llevarlo a cabo, de lo más estereotipado, con un guion de juzgado de guardia, bastante ramploncete, rancio incluso, no me gustó nada de nada. En cuanto a las actuaciones, la protagonista femenina y los dos principales secundarios hacen lo que buenamente pueden con este engendro fílmico, del que todavía sigo preguntándome el cómo acabé yendo a ver, pero al actor principal le falta un hervor actoral (o dos); de hecho, ya no me gustó en otra película en la que recientemente le vi, "Castigo divino" (2026) de Pablo Guerrero. En varias fases, me recordó a una serie televisiva, que ya lleva cinco temporadas vistas por mí (y parece que habrá más), a la que parece copiar en esos momentos, la muy divertida "Machos alfa" (2022-2026), muchísimo mejor que la mindundi de película hoy glosada.
Bueno, para terminar, y no por ello menos importante, llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas de lo más mono a la que siempre tengo en cuenta:
- "Comparado con las mentiras que hay dentro de nosotros, las mentiras que nos rodean son un asunto insignificante". (Ralph Waldo Emerson).
- "La vida es un montón de insignificantes e irónicas ruinas". (Pier Paolo Pasolini).
- "Un buen escritor dice grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas". (Ernesto Sábato).
- "Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción". (Arthur Schopenhauer).
Besos y abrazos,
Don.
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