¡Buenos días!
Tras la celestial penitencia padecida durante montones de semanas, y un día suelto, el de ayer, consistente en abrasarnos con lluvia y más lluvia hasta casi despellejarnos por excesivo reblandecimiento epidérmico y otras penalidades, parece que ya por fin hoy los hados de las inclemencias ambientales nos levantan el correctivo y nos regalan unos benditos rayos de sol sin tapujos que parece durarán bastante tiempo, a tenor de las previsiones, que también dicen que la máxima por los madriles será de unos 11ºC. Pues otra mañana más parece haberme caído como del cielo la obligación, que asumo encantado, de ponerme a crear otro matutino con la buena intención de que me salga lo mejor posible, con la satisfacción del deber cumplido cuando lo consiga tras los besos y abrazos.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Castigo divino" (2026), de Pablo Guerrero, y con Juan Dávila, Natalia Rodríguez, Lolita, Macarena Gómez, Darío Paso y Pepón Nieto. Es la primera película que veo de su director, aunque hace unos pocos meses vi una estupenda y muy divertida serie de televisión de la que es cocreador, "La suerte: Una serie de casualidades" (2025).
Un tipo un tanto sinvergüenza, un vivalavirgen que hace siempre de su capa un sayo, que no se atiene a normas, que se aprovecha de la gente, trabaja como enfermero de un hospital, a la par que trapichea con estupefacientes varios para sacarse un dinerillo extra, vamos, todo un perla, que cantaría la Rosalía. Una de las pacientes del hospital, tras fallecer, le deja una caja mágica que le otorga poderes sobrenaturales, pero bajo estrictas reglas de uso, como que tiene que usarlos para hacer el bien a los demás y no favorecerse a sí mismo. Tendrá que aprender a usar estas nuevas habilidades mientras trata de resolver sus propios problemas.
Memez de película (nota: 3), con un despropósito de guion tópico y simplón, con situaciones tontorronas, que quiso salir de ahí en algún fugaz momento, redimirse de sí mismo, pero no pudo, como yo quise salir también de mí, o de la sala, en la que estaba solo, y eso que era el día del espectador, de evadirme de esa penitencia que no sé muy bien si me autoimpuse, preguntándome quién o qué me llevó hasta allí, aunque me quedé hasta que terminó... eso siempre, que hay que saber responder de los propios errores con entereza (de metraje). Comedia (presunta) con toques de ternura melodramática muy blandita y sensiblera que gracias a un vaya usted a saber el porqué no fueron a mayores, se contuvieron a tiempo, antes de llegar a chirriarme en demasía. La factura técnica e interpretativa y el modo de narrar tampoco fueron como para tirar cohetes. En resumen, película descarriada, descarrilada, camino de su perdición, directa a perderse en las hondas simas de mi memoria cinéfila, en la frialdad de su infierno.
Pues nada, como premio por haber llegado hasta este punto, ahí os dejo estas citas de sabiduría ajena, que espero haber escogido divinamente:
- "Todos somos responsables de lo que el futuro nos depare. Por tanto, nuestro deber no es profetizar el mal, sino más bien luchar por un mundo mejor". (Karl Popper).
- "El castigo más justo es aquel que uno mismo se impone". (Simón Bolívar).
- "Quien es auténtico asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es". (Jean Paul Sartre).
- "Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir". (José Saramago).
Besos y abrazos,
Don.
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