jueves, 5 de febrero de 2026

Sueño matutino a todo tren

¡Buenos días!

Los trenes de borrascas no cesan de llegar, parar un rato para chorrearnos, y seguir su curso por las celestes vías, invisibles tras tanta humareda nubosa. Ya casi que estoy empezando a soñar con sol a raudales, y eso que no soy muy amigo del astro rey, que le va bien a los reptiles pero no a mí, que churrascarme bajo él no va conmigo, pero amodorrarme con un poco de su calorcito no estaría mal. La máxima prevista para hoy por los madriles, donde sigue lloviendo hoy sin aparente solución de continuidad, será de unos 14ºC, con avisos amarillos por ventoleras varias. ¡Uf!... Bueno, me ensueño, me embeleso con otro de mis matutinos, que ya llega pitando a mi vida y me la hará mucho más agradable.

Ayer por la tarde no estuve en el cine, pero sí viendo una película, en Netflix, una de las nominadas a los Óscar de este año y que, en su día, hace unos tres meses, se me pasó de la cartelera cinematográfica. Se trató de "Sueños de trenes" ("Train dreams", 2025), de Clint Bentley, basado en la novela homónima (2011) de Denis Johnson, y con Joel Edgerton, Felicity Jones, William H. Macy, y Kerry Condon. Es la primera película que veo de su director.

En los primeros años del siglo XX un jornalero, huérfano desde niño y solitario, que trabaja cada temporada como leñador talando bosques y, cuando el ferrocarril va a llegar a su zona, como peón en el montaje de las vías, conoce a una chica, se enamoran, se casan y tienen una hija, pero durante un incendio en los montes cercanos a su cabaña ellas fallecen mientras él está lejos trabajando y vuelve a quedar solo, sumido en la tristeza, esperando su regreso, que solo se produce en apariciones y sueños, en los que también se manifiesta un hombre al que vio como asesinaban, sin hacer nada por evitarlo, lo que le remuerde la conciencia.

Buena película (nota: 6), de ritmo muy pausado, bastante lacónica aunque con recurrente voz en off, que me llegaba con dificultad, sin entender su propósito del todo, pero que gracias a su magnífica fotografía, bellas imágenes y maneras contemplativas, introspectivas y reflexivas (con similares maneras a las de la obra de Terrence Malick), no llegué a desengancharme del todo de ella, cual vagón ferroviario llevado a una vía muerta, así que seguí traqueteando por su metraje hasta que consiguió interesarme algo más hacia el final, conectando, percibiendo su sentido sin llegar a aprehenderlo completamente. En cualquier caso, apenas vi correlación entre su título y lo que trata de hablarnos, de la pérdida de un ser querido y poder reconectar con la vida tras ello, de nuestra conexión con la implacable naturaleza, de la que formamos parte, y su intrincada red de sutiles relaciones; también de entender el sentido de la vida, de saber disfrutarla en la medida de lo posible y de saber apreciar todo lo bello que nos brinda, a pesar de las desgracias vividas, como las del protagonista desde su nacimiento hasta su muerte. Una historia de toda una vida... por esto me recordó a otra película que vi hace unos meses y trata similar tema, la celebración de una vida corriente, "La vida de Chuck" ("The life of Chuck", 2024) de Mike Flanagan, que me gustó muchísimo más.

Pues ni en sueños pensaba que iba a llegar tan puntual a su cita con nosotros la sabiduría ajena, con estas citas, no tantas como para parar un tren, sino las necesarias y suficientes:

 - "Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica".  (Amado Nervo).

 - "La existencia sería intolerable si no hubiera ensueños".  (Anatole France).

 - "Si hubiéramos de destruir todos los sueños y visiones de los hombres, la Tierra perdería su forma y su colorido, y nos adormeceríamos en la más triste estolidez".  (Anatole France).

 - "A medida que el hombre sabio envejece, se siente más y más feliz y en paz; y al fin y al cabo está regresando a su casa. Es como el viajero que se aproxima a su destino y recoge el equipaje dejando el tren sin ninguna pesadumbre".  (Sri Nisargadatta).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 4 de febrero de 2026

Matutino zocato, que no zoquete

¡Buenos días!

Llevamos ya tantos días recibiendo borrascas por nuestra izquierda geográfica, según la orientación convencional del globo terráqueo, convención tan absurda o lógica como cualquier otra que lo ponga patas arriba, que en una esfera arriba y abajo, izquierda y derecha, adelante o atrás, está en todas partes y en ninguna a la vez, según se mire, que ya no sé por cuál de mis facetas me está lloviendo, que lo hace a diestro y siniestro, más que de arriba a abajo, debido a tanta ventolera, que más airadas serán incluso mañana, a tenor de los pronósticos. Bueno, antes de que me maree y atonte más, reblandecido por tanta agua caída del cielo, decir que la máxima prevista para hoy por los ya muy empapados (que no enmadrados) madriles será de unos 11ºC. Pues eso, línea a línea, escribiendo de izquierda a derecha, a dos manos, sin dar preferencia a ninguna, a ver si consigo terminar este matutino sin decir demasiadas tonterías.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La chica zurda" ("Zuopiezi nuhai", 2025), de Shih-Ching Tsou, y con Shi-Yuan Ma, Janel Tsai, Nina Ye, y Teng-Hui Huang. Es la primera película de largometraje, en solitario, de su directora taiwanesa y estadounidense.

Una madre (divorciada) llega a la capital (Taipei) desde una localidad de provincias con sus dos hijas, una adolescente que terminó sus estudios secundarios y otra mucho más pequeña, que es zurda. Alquila un local en un mercado nocturno y monta un puesto de comida callejera. La cría corretea sola, fascinada en su nuevo ambiente, por las callejas del mercado al aire libre pues su madre no da abasto con su trabajo y su hermana mayor va a lo suyo y no se hace mucha cuenta de la niña. Tanto la madre como la hermana mayor tienen sus propias cuitas, que las ausentan, la primera con problemas económicos para poder pagar el alquiler del local de su nuevo negocio y poder mantener a su familia (monoparental), la segunda con el jefe de la tienda en la que trabaja. Las algo distantes relaciones con la familia de la madre tampoco ayudan.

Buena película (nota: 6), aunque no me llegó especialmente la historia que nos cuenta, y eso que me gustó mucho su sincopado modo de narrárnosla, además de sus imágenes, todo un muy hermoso caleidoscopio nocturno de esa ciudad. Aun teniendo su propio estilo, por las correrías de la niña, parece tener aires de "The Florida project" (2017) de Sean Baker, el oscarizado director del año pasado por "Anora" (2024), no en vano él es productor, coguionista y montador de la película hoy glosada, y además ambos codirigieron hace poco más de veinte años otra película (que no he visto), y ella ha sido la habitual productora de las películas de él, vamos, toda una simbiosis cinematográfica la de ambos. Es tanto drama familiar como comedia (puntualmente), por algunos de los graciosos momentos protagonizados por la cría, que además de destilar crítica social nos habla de secretos familiares, de madres e hijas, de resiliencia femenina y apoyo mutuo para poder seguir adelante a pesar de los pesares, y también crítica de absurdas tradiciones, creencias, supersticiones, totalmente fuera de tiempo y lugar y que algunos continúan manteniendo sin pensar en su sinsentido, pues el abuelo hace creer a la nieta que su mano izquierda es la del diablo y no debería usarla para hacer cosas, que lo correcto es hacerlas con la derecha, y ella, asustada, se pone a hacer con la zurda cosas malas con las que tratar de ayudar a su madre.

Pues este mano a mano con el matutino de hoy parece llegar a su fin, no sin antes unas citas de sabiduría ajena, que seguro avivan nuestras entendederas:

 - "Algunos hay que parecen zurdos de las dos manos".  (Alejandro Casona).

 - "Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia".  (Simone Weil).

 - "No hay blanco y negro, izquierda y derecha para mí nunca más, solo hay arriba y abajo, y abajo está muy cerca del suelo".  (Bob Dylan).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 3 de febrero de 2026

¡Ay, me da que (se) vuelve matutino!

¡Buenos días!

El invierno, cual si estuviera de vuelta de todo, lleva ya un montón de días, parece que sin fin, queriendo regresar al otoño del que partió, con otro día más de muy gris y espesa nubosidad, pertinaces lluvias y cierta incomodidad térmica a poco que el viento se revuelva más de lo normal. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 8ºC, más propia del invierno, así que parece que este se hubiera arrepentido algo de volver atrás. Pues eso, ya tenemos a otro matutino por aquí, volviendo con nosotros, volviéndose tan matutino como siempre, por eso de aparecer en nuestras vidas al filo del alba de cada jornada.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Aída y vuelta" (2026), dirigida por Paco León, e interpretada por Carmen Machi, Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, Eduardo Casanova, Melani Olivares, David Castillo, Canco Rodríguez, Secun de la Rosa, Pepa Rus, Óscar Reyes, Emilio Gavira... y varios otros más. Quinta película (de largometraje) como director de este también actor, tras "Rainbow" (2022), "Kiki, el amor se hace" (2016), "Carmina y amén" (2014) y "Carmina o revienta" (2012). Además, también vi la estupenda serie de televisión creada por él, "Arde Madrid" (2018).

"Aída" fue una serie cómica de grandísimo éxito popular que se emitió durante diez temporadas, entre 2005 y 2014, caracterizada por su humor políticamente muy incorrecto, impertinente, irreverente, de lenguaraces diálogos e insolentes situaciones, que a algunos incomodaba y a otros incluso escandalizaba, y más a la luz de las nuevas sensibilidades de hoy en día (cosas de la a veces demasiado exacerbada corrección política). En esta ficción, en la que los actores se interpretan a sí mismos, la serie afronta el rodaje del último capítulo de su decimocuarta temporada en 2018, que podría ser la última, pues algunos de ellos, y principalmente su actriz principal, ya están saturados, casi hasta la extenuación mental, de sus caricaturescos personajes, mientras otros no dejan de meterse en charcos más allá de la ficción, con sus declaraciones públicas e incluso privadas (que salen a la luz inopinadamente).

Película interesante (nota: 5) esta comedia que no me hizo reír gran cosa, si acaso en ratos sueltos, que va más allá de la mera nostalgia para los fans de la serie, que yo no lo era, aunque viera capítulos sueltos de cuando en cuando, pero sí de la magnífica serie de la que se emancipó, "Siete vidas" (1999-2006). Lo que más me interesó fue su ejercicio de metaficción (en cine de la televisiva serie), quizá autoficción, con las que juguetea, fueron las reflexiones, más o menos de refilón, que hace sobre diversas cuestiones de actualidad relativas a los cómicos y su muy serio trabajo, tales como la fama y su gestión, la pesadez de algunos fans, la salud mental, los límites de la libertad de expresión, en concreto del humor y de la diferente sensibilidad para encajarlo de cada cual, las redes sociales y su peligrosísima inmediatez en eso del malicioso señalamiento y del acoso, también del acoso laboral y sexual (principalmente de las actrices), de la cancelación por un quítame allá esas pajas, que tal y como se dice en la película, me dan más miedo las hordas que persiguen a Frankenstein que él mismo.

Pues ya mismo, a la vuelta de la esquina, están las citas de sabiduría ajena, estas:

 - "Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás otra".  (Charles Caleb Colton).

 - "Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte".  (Antonio Machado).

 - "Cuantas más vueltas le doy más cosas comprendo, y cuantas más cosas comprendo más miedo me da".  (Henry James).

 - "Hay algo que da esplendor a todo cuanto existe; es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina".  (Gilbert Keith Chesterton).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 2 de febrero de 2026

Suprema martingala matutina

¡Buenos días!

Este invierno parece que nos sigue dando gato por liebre, lluvias otoñales por frío invernal, pues continúa lloviendo sin parar, casi sin parar, hasta la suma extenuación, no de la nubosidad, que ni se cansa ni nos deja, como hoy, sino la nuestra, cual si hubiésemos jugado un intenso partido contra ella y nos hubiese chorreado sin contemplaciones. La máxima prevista por los madriles será de unos 11ºC. Pues como si tanta nube no fuera suficiente, el no va más, me dejo obnubilar por otro más de mis matutinos, dejándome embaucar, para que se lo crea, y hacer lo que quiera de él sin que se dé cuenta, para que llegue lo más alto posible.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Marty Supreme" (2025), de Joshua Safdie, y con Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Kevin O'Leary, Tyler Okonma, Abel Ferrara, y Fran Drescher. Había visto una de las anteriores películas (de largometraje) de su director, "Diamantes en bruto" ("Uncut gems", 2019), esta codirigida con su hermano Ben Safdie.

Año 1952. Un arrogante joven neoyorquino de 23 años, sinvergüenza y embaucador, que trabaja como vendedor en la zapatería de su tío, pasa su tiempo libre jugando al pimpón en los billares y apostando por su victoria, estafando a unos y a otros, con lo que obtiene un dinero extra. Sueña con ir a un torneo internacional en Londres y luego al campeonato del mundo. Renuncia a su trabajo y lo arriesga todo por ir al torneo, donde acaba por ser vencido en la final. Pero no desiste de su desmedida ambición por lo que más desea, llegar a ser el mejor del mundo en su deporte, a costa de lo que sea, lo que le va llevando de mal en peor.

Muy buena película (nota: 7), básicamente porque me tuvo entretenidísimo y divirtió con el frenético vaivén de peripecias de su protagonista, y eso que duró dos horas y media, que no es una biográfica por mucho que esté muy libremente basada en la vida, en una breve parte de su juventud, de un tipo real. Adrenalínico modo de narrar, muy parecido al de su anterior película (la que vi) siguiendo a su pícaro y liante protagonista (todo un perla, como irónicamente dice Rosalía en su reciente canción a un ex), en la obsesiva búsqueda de un qué sé yo (su egocéntrica gloria), mientras va dejando embolados y chanchullos por doquier. Un personaje nada edificante, que se hace querer a pesar de los pesares, en busca de su grandeza, el lado oscuro del grandilocuente sueño americano, del que se hace a sí mismo, a base de marrullerías, no sin ir dejando (virtuales) cadáveres por el camino, es decir, del precio a pagar por ser lo más (en lo que sea).

Pues entre las artimañas de estos matutinos, para que sigamos por un ratito más con ellos, está el encandilarnos con las citas de sabiduría ajena, hoy estas:

 - "La sabiduría suprema consiste en tener sueños lo bastante grandes como para no perderlos de vista mientras se persiguen".  (William Faulkner).

 - "Una vida feliz es imposible. El fin supremo al que debe aspirar un hombre es una carrera heroica".  (Friedrich Nietzsche).

 - "El placer supremo es obtener lo que se anhela".  (Tales de Mileto).

 - "No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema".  (Alejandro Dumas).

 - "La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo".  (Víctor Hugo).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 29 de enero de 2026

Maculado desahogo matutino

¡Buenos días!

Carros y carretas de nubes grises y lluviosas siguen nadando por el cielo de los madriles, incólume, pues no quedará emborronado cuando terminen de pasar, pero mientras tanto bien que se desahogan ahogándonos en el agua que chorrean casi que lascivamente. Toca aguantarlos. La máxima prevista para hoy será de unos 14ºC. Pues ya me pongo a desfogar los naturales impulsos de mis sinapsis neuronales, negro sobre blanco, e inexplicablemente me mancho de tinta al hacerlo, y eso que lo hago tecleando virtualmente, sin birome de por medio, para tratar de darle un cierto sentido a este matutino.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La virgen de la tosquera" (2025), de Laura Casabé, basada en dos cuentos de Mariana Enríquez, uno de ellos homónimo de la película, contenidos en su libro "Los peligros de fumar en la cama" (2009), y con Dolores Oliverio, Agustín Sosa, Fernanda Echevarría, Isabel Bracamonte, Candela Flores, y Luisa Merelas. Es la primera película que veo de esta directora argentina.

Verano de 2001 en un barrio a las afueras de Buenos Aires, cuando el país está sumido en otra más de sus crisis económicas, con gente tratando de sacar dinero de los bancos sin poder hacerlo, perdiendo todos sus ahorros por arte de birlibirloque, gente abocada a la miseria, y violencia por las calles. Tres chicas adolescentes que acaban de terminar sus estudios de secundaria están enamoradas del chico de su pandilla. Los cuatro son amigos desde la infancia. Él conoce a través de un chat de internet a otra chica, mayor que ellos, viajada y más experimentada, queda rendido a ella y se hacen novios. Los cinco pasan los días de verano bañándose en una cercana tosquera (especie de cenote, laguna formada en una torca o dolina, o cantera abandonada). Una de las tres, la que más enamorada está del muchacho, perdidamente, pide a su abuela, con quien vive, que haga un sortilegio para tratar de que rompan y poder reconquistarle, cosa que no funciona, pero ella, inexpresivamente enrabietada, empezará a sentir poderes ocultos en su interior, a través de los cuales irá desahogando contra quien la contraría su frustración y furor (también el uterino, este esporádica y contenidamente).

Película interesante (nota: 5), que a ratos me desconcertaba y en otros me atrapaba, como su fascinante protagonista. Tiene una atmósfera morbosa, inquietante, que genera cierta incomodidad, con brevísimas y casi siempre latentes pulsiones de terror, sea cotidiano o fantástico, y sexuales, pues combina extraño y extrañado realismo social y realismo mágico. Con un trasfondo social de indiferencia ante la violencia e insolidaridad hacia el otro, es una historia de iniciación adolescente, de estreno sexual, de pulsiones y celos, con sus angustias y miedos, de actos realizados con frialdad, sean violentos o carnales. También de maldiciones, sean económicas de todo un país o amorosas de su oscura y cruel protagonista, un tanto perturbada y perturbadora.

Bueno, pues ya toca regodearse con estas citas de sabiduría ajena, que es su momento:

 - "Madurar es perder algunas ilusiones para empezar a tener otras".  (Virginia Woolf).

 - "También el dolor desea desahogarse; el hombre abrumado por el dolor no siente vergüenza de sus lágrimas".  (Friedrich M. von Bodenstedt).

 - "Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud".  (Voltaire).

 - "Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda".  (José Ortega y Gasset).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 28 de enero de 2026

Soleado matutino en las nubes

¡Buenos días!

Está tan a gusto el sol, acurrucado en las nubes, arropado por ellas, tan espesas, tan grises, que no se da cuenta de que no nos da radiante luz sino una apagada, filtrada por tanta gota de agua que ni fuerzas tiene para poder formar un arcoíris que nos ilusione de algún modo. Pues eso, llueve, y sigue lloviendo desde hace varios días por los madriles, con una máxima prevista para hoy de unos 11ºC. Así que el sol me lo pongo yo con este matutino para que siga iluminando mis entendederas, muy soñadoras cuando caen por estos lares y que tienden a despistárseme en cuantito me descuido.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una película de animación. Se trató de "Arco" (2025), de Ugo Bienvenu. Es la primera película de largometraje de su director francés, y está nominada en los Óscar de este año en su categoría.

Año 2075, en un mundo donde los robots y la realidad aumentada, así como los cada vez más frecuentes y mayores desastres naturales, condicionan la vida humana. Una chica de 10 años, Iris, ve caer del cielo a un misterioso niño con un traje arcoíris, que acaba herido. Dice que se llama Arco y que viene del lejano futuro. Ella le cuidará, acogerá y ayudará para que pueda regresar a su hogar, del que se escapó furtivamente porque quería ver dinosaurios y sus padres no le dejaban por ser demasiado pequeño, apareciendo por error en otro tiempo debido a su inexperiencia en el vuelo.

Muy buena película (nota: 7), de clásica animación en 2D, aunque hecha por ordenador, muy colorida (obviamente, por eso del arcoíris y demás imágenes), este bonito y muy imaginativo cuento de amistad y aventuras infantiles, esperanzador de un futuro mejor, con aires de las historias de Hayao Miyazaki, por la estética de sus imágenes y la conexión con la naturaleza y la ecología (cuestiones medioambientales incluidas). En la película aparece una tríada de malos, que solo lo parecen al principio, pues no lo son en absoluto, quienes aportan los toques de comedia, no demasiado lucida esta, ni muy lúcida en general. Aparte esto, añadir que induce a que nos planteemos algunas interesantes reflexiones sobre lo anterior.

Bueno, va tocando aterrizar, poner los pies en el suelo intentando no darnos un trompazo, a lo que creo ayudarán bastante estas citas de sabiduría ajena:

 - "La vida es un arco iris que incluye el negro".  (Yevgeny Yevtushenko).

 - "Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul [...] Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar".  (Juan Rulfo).

 - "[...] Y construyó, castillos en el aire
A pleno sol, con nubes de algodón
En un lugar, adonde nunca nadie
Pudo llegar usando la razón [...]".  (Alberto Cortez, "Castillos en el aire").

 - "Las grandes almas son como las nubes: recogen para derramarse".  (Kalidasa).

 - "El alma no tendría arco iris si los ojos no tuvieran lágrimas".  (John Vance Cheney).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 27 de enero de 2026

Matutino que me encarna, y a sí mismo

¡Buenos días!

Sigue el invierno representando un otoño canónico, salvo por las ya casi desaparecidas hojas de los árboles, que habrá que imaginarlas y de las que rememoro con cariño el bienestar visual que proporcionaban, pues el cielo sigue denso de muy gris nubosidad, y llueve y llueve casi sin parar, tan plañideras las nubes cual si estuvieran de luto sin aparente final por un vaya usted a saber el porqué. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 12ºC. Van tomando forma, negro sobre blanco, partes de mi ser desde mis circunvoluciones cerebrales, de las que se apropia para sí mismo este matutino, en una difusa simbiosis en la que a veces no queda claro qué es realidad y qué ficción, si él y yo somos entres distintos o la misma cosa.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Hamnet" (2025), de Chloé Zhao, basada en la novela homónima (2020) de Maggie O'Farrell, y con Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, y Joe Alwyn. Es la quinta película (de largometraje) de esta directora china afincada en Estados Unidos, de quien había visto dos de sus anteriores, "Nomadland" (2020) y "The rider" (2017).

William Shakespeare es un joven que trabaja en el negocio familiar de fabricación de guantes de cuero y que, para poder saldar las deudas de su padre con otra familia, debe dar clases de latín a los niños de esta. Conoce a la hermana mayor de los niños, una joven distinta, solitaria e independiente, a la que le gusta perderse por el bosque, conectar con sus ritmos naturales y fabricar remedios con hierbas que por allí recoge. Se enamoran, se casan, no sin la oposición inicial de sus respectivas familias, y acaban por tener dos hijas y un hijo, que es llamado Hamnet. Su vida se verá afectada por la muerte de este a los 11 años, mientras él estaba trabajando en Londres y ella soportaba todas las cargas familiares. Totalmente abrumados por el dolor, ella se sumirá en un duelo infinito y él, que pasa cada vez más tiempo en la capital, lejos de su casa, lo sublimará en la creación de una de sus obras maestras.

Estupenda película (nota: 8) con la que, aun gustándome desde el principio, cosa de sus muy excelentes maneras formales, de una fotografía que retrataba escenas cual pictóricos cuadros, y de la sutil sensibilidad y modo de narrar en imágenes de su directora, no acababa de conectar emocionalmente, pero durante su último cuarto de metraje, cuando se va a representar en el teatro la obra de "Hamlet", ella asiste sin entusiasmo y vive un momento de epifanía, especie de catarsis de aceptación con el que se reconecta a la vida, me voló la cabeza, me dejó tumbado en el asiento en un estado de arrobamiento. Historia de amor y muerte, de pérdida de un ser querido, de dolor y duelo, de cómo cada cual los procesa y supera de manera diferente, que mezcla realidad de algunos hechos y ficción, con toques de realismo mágico... y del arte como liberación, tanto para el que lo crea o escribe como para el espectador o lector que lo disfruta.

Bueno, pues antes de echar el telón sobre esta representación matutina, unos bises, una coda en forma de citas de sabiduría ajena:

 - "La madre representa para el hijo el bien, la providencia, la ley; en una palabra, la divinidad en su forma tangible".  (Henri Frédéric Amiel).

 - "El mundo, para nosotros, es representación, como decía Schopenhauer; no es una realidad absoluta, sino un reflejo de ideas esenciales".  (Pío Baroja).

 - "La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en la bella representación de una cosa".  (Immanuel Kant).

 - "[...] Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario;
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando [...]".  (Violeta Parra, "Gracias a la vida").

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 26 de enero de 2026

Buen matutino, ¿me dejas entrar?

¡Buenos días!

Al invierno no es que le hayamos dejado entrar, es que se coló sin permiso en nuestras vidas desde hace ya muchas semanas, y aquí sigue, tratando de sorbernos todo el calor que pueda, aunque hoy nos ponga una espesa manta de muy grises nubes que no cesan de empaparnos con agua. La máxima prevista por los madriles será de unos 12ºC. Por lo demás, entro a saco en este matutino que, como los otros, es todo un placer culpable para mí, aunque no peque (ni por pequeño ni por pecar) ni sienta ninguna culpa por disfrutar de todas las virtudes que me otorga.

Este fin de semana estuve viendo, en Movistar+, que no en el cine, pues la descarté de entre los estrenos de la cartelera de abril del año pasado, que uno no puede verlo todo, la película que acaba de recibir el mayor número de nominaciones en los Óscar. Se trató de "Los pecadores" ("Sinners", 2025), de Ryan Coogler, y con Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Miles Caton, Jack O'Connell, Wunmi Mosaku, Jayme Lawson, Omar Miller, Li Jun Li, y Delroy Lindo. Es la primera película que veo de las de su director.

Año 1932. Dos hermanos gemelos, tras pasar buena parte de su vida trabajando en Chicago como matones para Al Capone, regresan al pueblo de Mississippi en el que nacieron y crecieron, y del que huyeron en su primera juventud buscando una mejor vida, tratando de dejar atrás sus anteriores maldades. Quieren comenzar de nuevo montando un club de blues en un viejo aserradero con el dinero ganado anteriormente, para que la gente de su comunidad pueda divertirse a su libre albedrío, pero descubrirán que un mal aun mayor merodea por allí, que pide permiso para entrar.

Estupenda película (nota: 8), que dejé pasar en su momento, en la semana de su estreno, por lo que antes dije y porque en general no me gustan las películas de terror, pero esta no lo tiene en exceso y solo pasada su mitad de metraje. Para terror, terror, el que sufría la comunidad negra en aquellos tiempos y lugares. Es muy entretenida y divertida, y cumple con lo necesario para que me guste una película de este tipo (bueno, en realidad contiene un popurrí de géneros), y es que vaya más allá de simples sustos y truculencias y me diga algo. No es solo una de terror vampírico, también es una de época con crítica social, de gánsteres, y por momentos casi que un musical, de música negra con insertos de blanca, lo que acabó por dar lugar al "demoníaco" rocanrol. Esta macedonia de géneros que es la cinta hoy glosada concuerda con la de músicas (el blues, el bluegrass y demás), que dan lugar al rock, así como de gentes (todos somos mestizos), que los pretendidos puristas (o puritanos) ven como un pecado, pero que aporta una gran cantidad de grados de libertad a nuestras vidas.

Por cierto, la música, con espléndidos números, fue una de las cosas que más me gustaron de esta película, donde es presentada como invocadora de todo tipo de tentadores males que llevan a la perdición al hombre, pero también como catalizadora de su liberación por oprimido que se encuentre (que cada cual elija entre ambas opciones). También me gustó, y mucho, la magnífica coda que está insertada entre los créditos finales, por lo que destila sobre vida mortal y vida eterna, así que no salgáis de la sala, o cambiéis de canal en la tele, antes de que acaben, que además hay otro extra musical al final del todo. Otra cosa, por eso de que los vampiros no cesan de pedir permiso para entrar al local (o casa) de sus víctimas, y si no, no entran, que son muy educados aunque te quieran chupar toda tu sangre, me recordó a otra película vampírica (que en realidad, también, es una excusa para hablar de otros temas más importantes), magnífica y que me encantó, la sueca "Déjame entrar" ("Lat den rätte komma in", 2008) de Tomas Alfredson.

Pues entremos sin más a la sabiduría ajena, que no es pecado, así que a refocilarse con estas citas:

 - "[...] Que nunca le tiembla el pulso,
cuando pulsa una guitarra.
Que no le falta un amigo
ni noches para gastarlas.
Que cuando tiene un pecado,
siempre se nota en su cara...
Que bebe el vino por vino
y bebe el agua, por agua".  (Alberto Cortez, "El vino").

 - "Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad".  (Fiódor Dostoievski).

 - "¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?".  (Charles Baudelaire).

 - "La vida humana eterna sería insoportable. Cobra valor precisamente porque su brevedad la aprieta, densifica y hace compacta".  (José Ortega y Gasset).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 23 de enero de 2026

Matutina convivencia sin pájaras

¡Buenos días!

Dejémonos de zarandajas, el invierno sigue sin desfallecer, en este amanecer muy nublado, lloviznoso, un tanto desapacible, que podría ir a más según las previsiones, que también anticipan que hoy la máxima será de unos 8ºC, incluso con posibles nevadas por los madriles para mañana; así que no nos queda otra que convivir de la mejor manera posible con él, porque aquí sigue con nosotros, a nuestro lado, e incluso salir a disfrutarlo, sea a pie o a pedal. Yo, casi que al esprint, volando como si fuera una paloma blanca (con maillot de joven promesa), me planto cual olivo en este matutino, tratando de darle mis mejores frutos, en perfecta armonía con él, colaborando, apoyándole para que consiga las metas que se proponga.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una película de animación. Se trató de "La bicicleta de Bartali" ("La bicicletta di Bartali", 2024), dirigida por Enrico Paolantonio. Es la primera película que veo de este director italiano.

En el Jesusalén de hoy en día, dos chavales adolescentes, aficionados al ciclismo, pero de equipos rivales, con el añadido que uno está conformado por judíos y el otro por palestinos, coinciden casualmente entrenando por los caminos y, tras la desconfianza inicial, acaban por hacerse amigos y seguir entrenando juntos para mejorar ambos, lo que provoca que sean expulsados de sus respectivos equipos ciclistas por confraternizar con el rival. El abuelo del judío, que guarda como una reliquia una bicicleta que, cuando era también un chaval, le regaló el mismísimo Gino Bartali, mítico corredor que ganó dos veces el Tour de Francia y tres el Giro de Italia, entre otros trofeos, durante las décadas de 1930 y 1940, le relata la verdadera gesta del campeón italiano, que fue la de colaborar en el salvamento de cientos de familias judías durante la II Guerra Mundial, cuando la ocupación nazi de su país.

Película normalita (nota: 5), que no me acabó de convencer salvo esporádicos buenos momentos, pues a pesar de sus loables intenciones me pareció un tanto simplona, en animación y guion, naíf, casi que infantil, probablemente debido a que esté destinada para público familiar (niños y sus padres), no sé. Inspirada en hechos reales, narrada en dos tiempos, alternando la historia actual de los chavales que tratan de combatir la incomprensión e intolerancia de los adultos y crear un mundo mejor, con el relato de las hazañas humanitarias del mítico ciclista durante la II Guerra Mundial, estableciendo paralelismos entre el actual conflicto palestino-israelí y la persecución nazi de los judíos, nos muestra un mensaje de convivencia y entendimiento más allá de (presuntas) diferencias culturales, religiosas y demás.

Demarrando, aunque sin dejar atrás lo anteriormente recorrido en esta etapa matutina, poco antes de llegar a su meta, toca avituallarse mentalmente con estas citas de sabiduría ajena, hoy todas de Gino Bartali, abogando por la confraternización, como no podía ser de otro modo:

 - "El bien se hace, pero no se dice. Y algunas medallas cuelgan del alma, no de la chaqueta".  (Gino Bartali).

 - "Si le haces un favor a alguien y luego vas y se lo cuentas a todos, ¿qué favor has hecho?, ¿de qué te sirve? Si le haces un favor a un fascista, el comunista te condena. Si se lo haces al comunista, el fascista te condena. ¿Qué ganas con decirlo? ¡Nada!".  (Gino Bartali).

 - "Sin solidaridad, el deporte no tendría sentido".  (Gino Bartali).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 22 de enero de 2026

Matutino, sal, hasta el fin del mundo

¡Buenos días!

Parece querer volver a salir el sol entre las nubes, tras las pasadas lluvias, que hoy mismo, al atardecer, se reactivarán de nuevo, llegando incluso a poder nevar el próximo sábado por los madriles, según las previsiones, que también apuntan a que la máxima para hoy podría ser de unos 9ºC. Por lo demás, antes de que salga este matutino de la cueva de mis entendederas por su propio pie a iniciar su periplo hacia quien sabe dónde, debería planificar su ruta... o no, porque quien sabe que es lo que pueda pasar que rompa todos los planes, así que dejaré volar mi imaginación a su libre albedrío, cual pájaro al vuelo.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El sendero de la sal" ("The salt path", 2024), de Marianne Elliott, basado en el libro homónimo de memorias y viajes (2018) de Raynor Winn, y con Gillian Anderson, Jason Isaacs y varios otros más. Es la primera película de su directora.

Tras ser desahuciados de su granja en Gales por una mala inversión que les generó una gran deuda, hogar en el que vivían y tenían como negocio de alojamiento rural, sin saber que hacer, sin casa ni medio de vida, un matrimonio de mediana edad decide emprender una caminata de algo más de mil kilómetros a lo largo de la costa sudoccidental inglesa (en Cornualles), con escaso dinero que a duras penas les llega para la comida y llevando lo esencial para sobrevivir en sus mochilas, acampando donde pueden, viviendo como vagabundos. Además, la tarea es todavía más complicada, si cabe, dada la rara enfermedad neurodegenerativa sin cura que le diagnosticaron poco antes a él, que le dificulta mucho el movimiento, cada vez más, y que según los pronósticos médicos podría llevarle a la muerte en pocos años.

Buena película en general (nota: 6), que relata una experiencia real y empezó no agradándome especialmente, me pareció un tanto desalentadora y abrumadora, británicas brumas incluidas, pero hacia su mitad, a la par que sus protagonistas van aceptando su nueva situación, saliendo de su desesperación, primero él, casi desde el principio con su espíritu optimista, luego ella, disfrutando ambos de cada pequeño regalo (sean personas o cosas) que el camino les va aportando, cual restos que trae la marea, empezó a gustarme cada vez más hasta acabar por hacerlo bastante, haciendo que yo también me viniera arriba, sin importar la pendiente. Historia sobre perseverar y seguir adelante, por muy empinada que se ponga nuestra ruta vital, de resiliencia y superación, de lo sano que es caminar, física y mentalmente, de que nuestro hogar está donde estemos, no importa que casi nuestra única cobertura sea el cielo... también sobre los desahuciados, en general y, más concretamente, en lo relativo a la salud o la vivienda (los sintecho).

Pues casi estamos llegando al final de la ruta matutina de hoy, no sin antes reposar mentalmente con estas citas de sabiduría ajena:

 - "La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero".  (Hermann Hesse).

 - "No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche".  (Khalil Gibran).

 - "¿Qué es la vida eterna sino aceptar el instante que viene y el instante que se va?".  (Cesare Pavese).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 20 de enero de 2026

Matutino de guardia

¡Buenos días!

En este vaivén invernal vuelve a tocarle el turno a un día soleado, de despertar al borde de la helada, o algo metidos en ella, según los sitios, y con una máxima prevista para hoy por los madriles de unos 10ºC. Mañana y días sucesivos vendrán de refuerzo las lluvias, e incluso posibles nevadas, de las que no sé si será necesario guardarse o resguardarse. De momento ingreso en este matutino para que haga un chequeo de mi estado general y tratar de que cure mis eventuales males con sus primorosos cuidados, y los que yo trato de poner en su elaboración para que me salga lo más sanote posible.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Turno de guardia" ("Heldin", 2025), de Petra Volpe, y con Leonie Benesch de absoluta protagonista, que el resto del elenco es muy coral. Es la primera película que veo de las de esta directora suiza. De su actriz principal, vi hace un par de años otra película suya, también de protagonista, "Sala de profesores" ("Das lehrerzimmer", 2023) de Ilker Çatak.

Una enfermera de planta llega al hospital en que trabaja, tras un día de descanso, para iniciar su turno de tarde-noche. Es una muy dedicada y diligente profesional que jamás comete un error, incluso en las más estresantes situaciones. Nada más llegar empieza su muy ajetreada jornada, pues hay suma carencia de personal y el número de pacientes no cesa de aumentar, así que a duras penas puede atender todas las tareas programadas y las inesperadas incidencias que van surgiendo, siempre al borde de la taquicardia. Además, la impertinencia de algunos pacientes y familiares tampoco ayuda. No da abasto ni es una superheroína.

Muy buena película (nota: 7), que mantuvo mi interés con su casi continua tensión, salvo breves y esporádicos momentos de alivio, esta historia que te sumerge inmersivamente en la cruda realidad sanitaria, muy apegada a ella, y a su muy esforzada y sufrida protagonista, que transcurre a lo largo de una tarde-noche, durante su turno de guardia de frenético ritmo de trabajo, muy sobrecargado, propenso a que se cometan errores por mucho esmero que se ponga en la tarea, para mostrarnos todo un rosario de situaciones que retrata todo un sistema sanitario, siempre al borde del colapso, sea suizo, español o de otro país, que en todas o casi todas partes cuecen habas. Es tanto denuncia de esto como homenaje a la sanidad pública, y a sus trabajadores que guardan nuestra salud en no buenas condiciones laborales quienes, según los datos, que también se dan al final de la cinta, escasean cada vez más, aunque aumenten plantillas, ya que lo hace más rápido el número de pacientes (cosas del envejecimiento poblacional). Toque de atención a los capos responsables, que parecen no hacer nada. Muy recomendable su visionado para todos, sanitarios y pacientes, que esto último todos lo hemos sido o seremos algún día con total seguridad. Me gustó su momento final, con toque de realismo mágico, para resaltar el consuelo que necesita su protagonista tras la durísima jornada vivida, una más de tantas, tanto en lo físico y psíquico como en lo emocional.

Bueno, pues llegamos a la sección de sabiduría ajena, toda una heroína para mí, con estas citas, todo un chute de salud mental:

 - "La vida no es otra cosa que una enfermedad que unas veces se agrava y otras remite; uno debe aprender a soportar sus ataques. [...] La diferencia entre esta enfermedad y las otras es que el mejor médico para tratarla es otro paciente, especialmente un amigo".  (Iván Turguéniev).

 - "La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos".  (Teresa de Calcuta).

 - "¿Quién guardará a los guardianes?".  (Juvenal).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 19 de enero de 2026

Matutino que me repatea

¡Buenos días!

Aunque hace algo de frío, cosa normal en invierno, tampoco es para tanto. Es más, incluso disfruto con este día de sol con entreverado de nubes, agradable, de amanecer cercano a la helada, pero sin llegar, y una máxima prevista para hoy por los madriles de unos 10ºC. Y en cuanto a este matutino, más bien al contrario, no me fastidia, aunque pudiera haber algún leve momento de molestia, bastante nimio, cosa normal por otra parte, que la perfección no existe, pues mi relación con él es de lo mejor, aunque tenga que patear por todas mis circunvoluciones cerebrales, sin llegar a que se me cortocircuiten, para tratar de encontrar las justas palabras y que se me vaya criando lo más recto posible. Esforzada tarea, pero agradecida y que me hace sentir de lo mejor. En cuanto termine, lo soltaré al mundo... sin llegar a darle una patada para lanzarlo por ahí.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Si pudiera, te daría una patada" ("If I had legs I'd kick you", 2025), de Mary Bronstein, y con Rose Byrne, Conan O'Brien, Danielle Macdonald, A$AP Rocky, y Christian Slater. Es la primera película que veo de su directora.

Una madre estresada, con una hija absorbente que padece una extraña enfermedad y debe ser alimentada a través de sondas por una máquina, con un marido ausente (y exigente) que trabaja como marino y pasa larguísimas temporadas fuera, siente como la situación la desborda y el mundo se hunde a su alrededor, de hecho, el techo de su casa lo hace literalmente al haberse inundado el piso del vecino de arriba, lo que la obliga a tener que vivir temporalmente en un hotel con su hija. Trabaja como psicoterapeuta en un pequeño consultorio, a la par que ella misma es tratada por su compañero del despacho de al lado, con el que mantiene una tensa relación pues es una paciente muy difícil, para tratar de mitigar su desasosiego y ansiedad vitales por tener sensación de descontrol, de que no llega a nada, lo que la hace entrar en pánico, con la consecuente ira hacia los demás. Además, una de sus pacientes, huyó de su consulta, dejándole a su bebé, y desapareció, lo que todavía incrementa más su angustia existencial.

Muy buena película (nota: 7) este drama con toques de oscura comedia, muy negra, de esos que hacen que se te retuerza la sonrisa a poco de comenzar la mueca, que no es especialmente agradable de ver, pero te absorbe, sea por la actitud de su sobrepasada protagonista, sumida en abismos de desconcierto, delirio y locura, como por las angustiosas y pesadillescas situaciones a las que da lugar, bastante surrealistas, toda una reducción al absurdo, que resalta toda una realidad, sobre los miedos, sobredosis de culpabilidad e hiperresponsabilidad, exigencias impuestas por el entorno, y autoimpuestas, de una maternidad no siempre bien apoyada. Una un tanto salvaje metáfora del hecho de ser madre, y para más inri con hija dependiente, que nos mete de lleno en la torturada mente de una mujer al límite, en continuo frenesí, una psicóloga que no aplica sobre sí misma los consejos que da a otras pacientes en similar situación. El personaje de la hija siempre está en fuera de campo, o casi, y solo se escucha su acuciante voz reclamando constantemente a su madre, para su desespero... y exaspero, tal y como reza el título.

Bueno, antes de que nos dé una pataleta, pasemos ya mismo, sin impaciencias, a la sabiduría ajena, con estas citas que ahí os dejo, pero que no abandono:

 - "Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores".  (Honoré de Balzac).

 - "Uno puede dislocarse el cerebro como se disloca una pierna".  (Friedrich M. von Bodenstedt).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 14 de enero de 2026

Es momento del matutino fluir

¡Buenos días!

Fluyen calmadamente las nubes por el cielo y dejan caer sus fluidos en este amanecer un tanto otoñal, de frío poco sentido, menos conforme avance la jornada y lleguemos a los 11ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Parece que este invierno se nos está quedando últimamente en agua de borrajas. Pues eso, este tiempo, o cualquier otro, me indica que es tiempo de escribir otro matutino, nadando por entre los saltos sinápticos de mis neuronas tratando de encontrar las palabras adecuadas.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La cronología del agua" ("The chronology of water", 2025), de Kristen Stewart, basada en el libro homónimo de memorias (2011) de Lidia Yuknavitch, y con Imogen Poots, Thora Birch, Susannah Flood, Tom Sturridge, Kim Gordon, Michael Epp, Earl Cave, Charlie Carrick, Esme Creed-Miles, y James Belushi. Es la primera película (de largometraje) de su directora, también afamada actriz.

Una joven, en cuyo hogar vivió un infierno de violencia (verbal y física) y abusos sexuales durante su infancia y adolescencia, respectivamente, por parte de su padre, de la que se refugiaba por unas horas durante sus clases de natación, a pesar de la dureza de su entrenador, llegando a destacar como nadadora, tanto, que consigue una beca por ello en una universidad lejos de su familia, donde empieza a desmadrarse y a consumir desaforadamente alcohol y demás drogas, lo que le hará perder su beca y frustrará su prometedora proyección deportiva, pero le hará descubrir su vocación literaria, matriculándose en otra universidad en un curso de creación narrativa, donde logrará cierta relevancia como escritora, mientras sigue consumiendo drogas, encaminándose a un abismo autodestructivo y explorando desenfrenadamente su identidad sexual con unos y con otras. Acabará por ser profesora de literatura, conocer al hombre con el que se casará, ser madre y formar una familia.

Película interesante (nota: 5), pero que me generó sentimientos ambivalentes, pues a ratos me gustaba mucho por su modo de narrar, maneras formales poco convencionales (casi que experimentales) y poderío visual, especialmente en su primer cuarto de metraje y en momentos sueltos repartidos por el resto, y en otros me desconcertaba, disgustaba e incomodaba, pareciéndome rimbombante en su metafórica poesía cuando no cansina conforme seguía fluyendo, a pesar de algún repunte esporádico que otro de mérito. La protagonista, personaje real, sufre muy desagradables vejaciones y abusos varios, y además su comportamiento posterior, debido a lo anterior, no es muy edificante que digamos durante la mayor parte de lo que se nos cuenta de su vida, lo que no me ayudaba gran cosa a engancharme. La narración es en general muy fragmentada, cual jícara hecha añicos, de linealidad nerviosamente interrumpida, tanto en su aspecto cronológico como que la aparente realidad de las cosas se entremezclaba con ensoñaciones, recuerdos, delirios y demás. A ratos me pareció anodina, no diciéndome apenas nada, y en otros justo lo contrario. Nos habla de superación, tras un autodestructivo duelo, de pasados traumas, de resurgir de su abismo gracias al deporte o la literatura. No será plato de gusto para muchos.

Todo a su debido tiempo, siguiendo un orden, que ya llega la sabiduría ajena, con estas citas desordenadas con no sé qué criterio que espero hagan fluir mejor a nuestras entendederas:

 - "El tiempo fluye siempre igual que fluye el río: melancólico y equívoco al principio, precipitándose a sí mismo a medida que los acontecimientos van pasando".  (Julio      Llamazares).

 - "Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie".  (Milan Kundera).

 - "No se puede lograr que retorne el agua que pasó, ni reclamar que vuelva la hora pretérita".  (Ovidio).

 - "Un hombre no trata de verse reflejado en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solo lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros".  (Confucio).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 13 de enero de 2026

Vagamente, matutino de nuevo

¡Buenos días!

Hola de nuevo, nos dirán las lluvias en la jornada de hoy, que ya amanece muy nubosa y sin especial frío, que ni se siente, agua que nos caerá bien avanzada la jornada, a tenor de las previsiones, que también apuntan a una máxima por los madriles de unos 13ºC. Entro a este nuevo matutino a divagar al albur de las ondas sinápticas de mi cerebro sobre lo que buenamente me parezca, que me siento Dios de este reino para hacer lo que me plazca, y si a otros les gusta, pues bien, y si no, pues tan bien también. Cosas del divismo creativo, un tanto vago a veces, y no pocas, y poco aconsejable en general.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Nouvelle Vague" (2025), de Richard Linklater, y con Guillaume Marbeck, Zoey Deutch y Aubry Dullin. De este director había visto trece de sus anteriores películas, a saber, "Blue Moon" (2025), "Hit man. Asesino por casualidad" ("Hit man", 2023), "Apolo 10½: Una infancia espacial" ("Apollo 10½: A space age adventure", 2022), "Dónde estás, Bernadette" ("Where'd you go Bernadette", 2019), "La última bandera" ("Last flag flying", 2017), "Todos queremos algo" ("Everybody wants some!!", 2016), "Boyhood (Momentos de una vida)" ("Boyhood", 2014), "Antes del anochecer" ("Before midnight", 2013), "Bernie" (2011), "A scanner darkly (Una mirada a la oscuridad)" ("A scanner darkly", 2006), "Antes del atardecer" ("Before sunset", 2004), "Escuela de rock" ("School of rock", 2003), y "Antes del amanecer" ("Before sunrise", 1995).

A finales de la década de 1950, cuando estaba dando sus primeros pasos la Nouvelle Vague, el nuevo movimiento impulsado por varios cineastas franceses y que cambió las convenciones del cine que se hacía hasta ese momento, uno de ellos, Jean Luc Godard, comienza con el proceso de creación, producción y rodaje de su primera película (de largometraje), "Al final de la escapada" ("À bout de souffle", 1960), uno de los iconos fílmicos de ese movimiento.

Interesante película (nota: 5), que no me dijo gran cosa, quizá por no gustarme especialmente, y en general, las películas cinéfilo-ombliguistas, como esta, en la que se retrata aquel caótico rodaje. No sé el porqué, aunque lo sepa inconscientemente, pero esta película me recordó a "Ed Wood" (1994) de Tim Burton. Añadir que de Godard, mito del cine, tan solo he visto, curiosamente, dos de sus películas (de largometraje de ficción): su primera, y retratada en la hoy glosada, "Al final de la escapada" ("À bout de souffle", 1960), estupenda para mí, pero sin alharacas, aun reconociendo su gran influjo posterior; y su última, la absolutamente infumable "Adiós al lenguaje" ("Adieu au langage", 2014). Además, hace unos años vi otra película francesa que retrataba otro período de la vida de Godard, "Mal genio" ("La redoutable", 2017) de Michel Hazanavicius.

Surfeando este matutino hemos llegado al remanso de la sabiduría ajena, con estas citas, que vagamente recuerdo como llegaron a mí, comenzando por una que bien podría definir en cierto modo las maneras de hacer cine de Godard:

 - "La vida se diferencia de una obra teatral en esto: no tiene argumento, todo es vago, incierto, inconexo, hasta que el telón cae sin resolver nada".  (George Bulwer Lytton).

 - "¿Por qué no he de continuar por estas olas indómitas y a la vez sumisas? ¿Qué podría detener un corazón decidido y la voluntad firme de un hombre?".  (Mary      Shelley, "Frankenstein").

 - "El sabio está siempre sentado en la orilla. El necio está siempre debatiéndose entre las olas".  (Confucio).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 12 de enero de 2026

Matutino fingido

¡Buenos días!

Volvió quedarse muy apegada al cielo la nubosidad en este amanecer, aunque no parece que vaya a dejar caer agua, todavía, a tenor de las previsiones para hoy por los madriles, donde la máxima esperada será de unos 12ºC. De verdad, siento una estrechísima conexión con estos matutinos, a los que tanto quiero, por mucho que sea más virtual que real, pero ¡qué más da!, que en mi cabeza no hay tal distinción, y ayudan, y mucho, a hacerme la vida de lo más agradable. Y yo que me dejo.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Rental family (Familia de alquiler)" ("Rentaru kazoku", "Rental family", 2025), de Hikari, y con Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, y Akira Emoto. Es la segunda película (de largometraje), y primera que veo de esta directora japonesa, también actriz anteriormente.

Un actor estadounidense venido a menos, que hace años fue a Japón a rodar un anuncio de un dentífrico y en Tokio se quedó a vivir, tratando de integrarse, solo y desanimado, sobreviviendo con esporádicos contratos, recibe un día la oferta para un trabajo inusual, hacer de americano triste en un funeral, contratado por una agencia japonesa de familias de alquiler, que suplanta a amigos y familiares de los clientes en diferentes eventos y momentos especiales para este. Le siguen contratando y, poco a poco, conforme se va adentrando en las vidas de los otros, comienza a establecer vínculos genuinos con ellos, difuminándose la tenue frontera entre los personajes que representa suplantando a los auténticos (o imaginados) y su propia vida y emociones, muy necesitada de conectar con otros.

Estupenda película (nota: 8), que me fue ganando poco a poco, aunque lo tenía fácil, dada mi debilidad por el cine japonés (y su cultura), por la exquisita sensibilidad con los temas que trata, que me suele fascinar en general lo que veo que llega de allí por estos lares. Podría definirse como un drama amable con toques de comedia, de buen rollo, con gente buena, que nos habla de aislamiento, de salir de la soledad (no deseada), de necesidades afectivas y llenar vacíos emocionales en esta sociedad cada vez más desconectada (de vínculos reales, que no virtuales). También sobre la autenticidad de nuestras relaciones, de las ficciones de nuestras vidas, de mentiras piadosas y buenas intenciones y sus a veces no deseadas consecuencias... y de conocernos a nosotros mismos en el tránsito. Por cierto, esas agencias de la película, que pueden parecer marcianas a nuestros ojos, existen realmente en Japón desde hace décadas.

Me recordó a tres películas, "Alps" ("Alpeis", 2011) de Yorgos Lanthimos, por eso de suplantar personas fallecidas para mitigar el duelo de sus deudos, que nada, nada me gustó; y dos más, tan estupendas como la de hoy, a "Lost in translation" (2003) de Sofía Coppola, por eso de estar el protagonista más perdido que un pulpo en un garaje en la muy peculiar sociedad japonesa, y a "Familia" (1996) de Fernando León de Aranoa, por eso de las familias de pega, así que la simbiosis de estas dos últimas, y con los toques añadidos de calidez, sutileza y emotividad propias de la cultura japonesa, bien podrían conformar la cinta hoy glosada. Por tanto, os la recomiendo encarecidamente.

Toca dejar de fingir que el final de este matutino no llegará, que se me alargó un poquito, así que demos paso a la sabiduría ajena, con la que tan bien conecto:

 - "Alquilo opiniones políticas, creencias religiosas y pronósticos del tiempo para todos los gustos y necesidades".  (Fernando Aramburu).

 - "Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás".  (José Ortega y Gasset).

 - "Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler".  (Lucio Anneo Séneca).

Besos y abrazos,

Don.

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jueves, 8 de enero de 2026

Enaltecimiento matutino

¡Buenos días!

El invierno, muy enaltecido, parece seguir casado, a pesar de algunas eventuales infidelidades, con el frío más crudo, su sufrido consorte, ya que quizás con suerte mejore algo el tiempo en próximos días por estos lares, y el invierno se empareje o amancebe con más cálidas temperaturas. De momento, hoy por los madriles amanecemos con mucha nubosidad, rondando la helada y una máxima prevista de unos 6ºC. Y yo aquí sigo, casado con mis matutinos, cual servicial cónyuge enyugado al teclado, que le consiente todas sus veleidades, siempre ensalzando sus bondades, mientras a pico y pala, tecla a tecla, voy conformándolo para su mayor gloria.

En estos días terminé de ver en RTVE Play la serie de televisión, capítulo a capítulo, como antaño, "Ena. La reina Victoria Eugenia" (2025), creada por Javier Olivares, basada en la novela "Ena. La novela" (2009) de Pilar Eyre, dirigida por Anaïs Pareto Onghena y Estel Díaz, e interpretada por Kimberley Tell, Joan Amargós, Elvira Mínguez, Lucía Guerrero, Raúl Mérida, Juan Gea, María Morales, Pedro Mari Sánchez, Luisa Gavasa, Joaquín Notario, Tomás del Estal, entre varios otros muchos más. Consta de una temporada de 6 capítulos de una hora de duración cada uno. De su creador había visto las cuatro temporadas de otra de sus series, la estupenda "El Ministerio del Tiempo" (2015-2016-2017-2020). A su actriz protagonista la había visto en otra estupenda serie, "Hierro" (2019-2022), de dos temporadas, y en la película "Uno equis dos" (2025) de Alberto Utrera.

En 1905 una joven de la aristocracia británica, nieta de la reina Victoria, es inesperadamente elegida como esposa del recién rey español Alfonso XIII, dejando atrás su familia, costumbres, teniendo que renunciar a su religión y desconociendo el idioma. En 1906, el mismo día de su boda, la pareja sufre un atentado del que salen vivos por poco. Deberá luchar por ser aceptada en una corte que nunca la vio con buenos ojos, principalmente por parte de la madre del rey. Fue una mujer moderna, marcando tendencias en moda, además de fumar y hacer cosas no muy del gusto del ambiente aristocrático y... tener que tragar con las continuas infidelidades de su esposo, esposada a su (presunto) deber como reina.

Buena serie (nota: 6), sin alharacas, correcta, de buena ambientación y demás, que vi con agrado y bastante interés. Se centra en la relación amorosa entre la protagonista y su muy faldero marido, marca de la casa Borbón al parecer, con el trasfondo de los importantes eventos históricos que sucedieron en el transcurrir de su vida en España, de ella y de él, y posteriormente en el exilio. Amores, amoríos, intrigas palaciegas, crisis políticas, poder de salón o tomado por la fuerza, así como los importantes cambios sociales que acaecieron durante el trance. Al parecer, la vida de esta pareja tiene un parecido más que razonable, en lo sentimental, con la de su nieto, el ya rey emérito Juan Carlos I, tan mujeriego como sus bisabuelo, abuelo y padre (según se menta en la serie, lo de sus ancestros), y su sufrida esposa Sofía.

Ahora, en la sección de sabiduría ajena, os dejo con estas citas, a las que espero deis audiencia, dados los inmejorables consejos que nos pueden proporcionar, lo que las ennoblece sobremanera:

 - "Un rey está perdido si no rechaza la adulación y si no prefiere a los que dicen valientemente la verdad".  (François Fénelon).

 - "Debemos complacer más a quienes nos reprenden que a los que nos adulan; los primeros nos estimulan con un sentimiento de dolor, mientras que los segundos, tratando de agradarnos, en realidad nos debilitan y nos derrumban".  (Plutarco).

 - "Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan. Se parecen a los generales que huyen del enemigo, quienes, sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con arrojo".  (Plutarco).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 7 de enero de 2026

¡Los matutinos me asistan!

¡Buenos días!

Estos días de gélido invierno nos sirven fríamente sus mejores galas, con engañoso sol que casi nada calienta, cuando no está encerrado entre nubes y ni se le siente, o con precipitaciones que caen donde les parece, sean líquidas o sólidas. Hoy volvemos a amanecer por debajo de cero, con sol y algo de nubosidad, y una máxima prevista por los madriles de unos 6ºC. Vuelvo a entrar en este confortable hogar matutino, donde tan bien me asisten, experimentando sumo agrado con su servicial proceder, que tanto me sirve para mi bienestar, sea dentro o fuera de sus muros.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La asistenta" ("The housemaid", 2025), de Paul Feig, basada en la novela superventas homónima (2022) de Freida McFadden, y con Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, y Michele Morrone. De este director había visto tres de sus anteriores películas: "Un pequeño favor" ("A simple favor", 2018), "Espías" ("Spy", 2015), y "La boda de mi mejor amiga" ("Bridesmaids", 2011).

Una joven con un pasado problemático es contratada para trabajar como empleada del hogar interna de un muy adinerado matrimonio, con hija pequeña, en su lujosa mansión. Poco a poco irá descubriendo los inquietantes secretos que también esconde esa aparentemente idílica familia y que pondrán en peligro su propia seguridad, la física y la mental, pero quizá ya sea demasiado tarde para escapar de allí.

Muy buena película (nota: 7), divertida y muy entretenida, de esas que te mantienen en vilo, te atrapan y no te sueltan con su intriga y tensión, con toques sexis y de humor y que al final se vuelve un tanto desmadrada y delirante. Es un thriller psicológico, con estiloso envoltorio, bastante retorcido, y no solo por sus varios giros inesperados, algunos, que otros se ven venir. De soslayo y como quien no quiere la cosa deja caer unos algunos temas muy serios de un modo un tanto desenfadado, hablándonos de secretos y mentiras, que nada es lo que parece, de ¡cuidadito con los seductores (y manipuladores y opresivos) príncipes azules!, de venganzas, de una heroína justiciera en contra de la violencia contra las mujeres y del sometimiento de estas, en definitiva, de empoderamiento femenino.

Ahora toca asistir a la sabiduría ajena, con estas citas que espero nos sirvan bien para seguir aprendiendo y mejorando:

 - "Servid cien veces, negaos una, y nadie se acordará más que de vuestra negativa".  (Plinio El Joven).

 - "Sólo el que manda con amor es servido con fidelidad".  (Francisco de Quevedo).

 - "El servidor prudente manda en casa del pudiente".  (Refrán).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 6 de enero de 2026

Matutina desintoxicación

¡Buenos días!

El invierno parece haberse aficionado, no sé si en demasía, no vaya a volverse adicto a ello, a mostrarnos su crudeza sin contemplaciones, como en el día de hoy que, tras pasados amagos de nevada, nos regala como buen Rey Mago un despertar helador por debajo de cero, una máxima prevista por los madriles de unos 5ºC y sol, que espero le ilumine para no irse demasiado arriba en su chute de frialdad, todavía más, que de esos pozos es difícil salir. Bueno, de nuevo con otro matutino, el lugar en el que compartiendo mis más o menos alienados desvaríos sano de todas esas cosas que pudieran envenenarme por el mero e inevitable contacto con ellas, sobre todo cuando es en exceso, a lo que no suelo dar lugar casi nunca.

Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Personas, lugares y cosas", escrita por Duncan MacMillan ("People, places and things", 2015), adaptada y dirigida por Pablo Messiez, e interpretada por Irene Escolar, Javier Ballesteros, Tomás del Estal, Brays Efe, y Sonia Almarcha, entre varios otros más. Del director había visto anteriormente, hace unos diez años, "La piedra oscura".

Una actriz está interpretando "La gaviota" de Antón Chejov y, tras declamar la frase de su personaje "a mí habría que matarme", presa de la alienación vital, confundiendo la obra y su vida, sufre un colapso en medio de la función. Tras esto, como medida para poder seguir trabajando en lo que le apasiona, ingresa en una clínica de desintoxicación para recuperarse, donde junto al equipo de profesionales del lugar y de otros pacientes que como ella intentan dejar sus adicciones, tratará de enfrentarse a sus fantasmas, llegar al origen de su trauma y así poder sanar sus heridas del alma y mente, pero primero tendrá que asumir que es una politoxicómana, aunque se resista tercamente a ello.

Estupenda obra (nota: 8), que me fue enganchando poco a poco, casi inadvertidamente, cada vez más, sin dejarme volver atrás, a mi escepticismo inicial, narrada desde el punto de vista de su protagonista, con sus delirios y alucinaciones incluidos, que alteran su percepción de las cosas, y algo la nuestra como espectadores, difuminando a ratos la separación entre realidad y ficción, verdad y mentira, con otros de suma lucidez, y en la que no se juzga a sus personajes, tal y como asimismo se propugna en las terapias de grupo a las que asiste ella, bastante reacia a interactuar, viviendo en una perpetua ficción y negación, para intentar sobrevivir a sus miserias, aunque se esté autodestruyendo. Perspicaces reflexiones, nada condescendientes, con dejes de dolido y doliente humor, sarcástico, sobre el mundo de las adicciones, y no solo a las más variopintas sustancias psicotrópicas, sino también a obsesivos comportamientos, como en el caso de la absoluta protagonista, quien además de chutarse de todo, no puede vivir sin actuar, sin mentir, sin tergiversar como coraza ante una cruda realidad que la hiere. Nos habla de como manejamos el dolor y el placer que nos acaece, y de apoyarnos en los demás, aunque a veces nos fallen, para mejor salir adelante.

Bueno, pues ahora dejémonos envenenar por la sabiduría de estas citas ajenas, espero que buen fármaco para nuestras entendederas:

 - "La mayoría de la gente adicta a una sustancia también es adicta a pensar, lo cual significa que mantienen una relación compulsiva y enfermiza con su propio pensamiento".  (David Foster Wallace).

 - "Una de las características del adicto al trabajo es la costumbre de aplazar las decisiones. Con frecuencia, nuestras ocupaciones son una forma sutil de aplazar decisiones que deberíamos tomar".  (Anne Wilson Shaef).

 - "Es más fuerte la sed que el miedo al veneno".  (George Eliot).

 - "Callar es peor; todas las verdades silenciadas se vuelven venenosas".  (Friedrich Nietzsche).

 - "Una buena regla para la vida es no ser demasiado adicto a una sola ocupación".  (Publio Terencio).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 5 de enero de 2026

Matutino de ronda, ya

¡Buenos días!

Ya mismo está volviendo a hacer frío de auténtico invierno... ¡y lo que te rondaré, morena!... con un amanecer helador, por debajo de cero, posibles nevadas y una máxima prevista por los madriles de unos escasitos 4ºC... todo un regalito anticipado de Reyes Magos, que es magia pura escuchar el tenue tintineo de los copos al caer, musiquilla que enaltece el ánimo de cualquiera. Bueno, sigo, que me empiezan a rondar ya por la cabeza las primeras notas de este matutino que tengo entre manos, coreografiado por mis dedos al teclado, y del que espero sacar los mejores ritmos.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Rondallas" (2025), de Daniel Sánchez Arévalo, y con Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco, Fer Fraga, Xosé A. Touriñán, y Marta Larralde. De este director y guionista había visto las cinco espléndidas películas (de largometraje) que hasta ahora había dirigido: "Diecisiete" (2019), "La gran familia española" (2013), "Primos" (2011), "Gordos" (2009), y "Azul oscuro casi negro" (2006). Y también la estupenda serie de televisión "Las de la última fila" (2022).

Dos años después del naufragio de un barco pesquero en el que murieron 7 de sus 9 tripulantes, que sacudió a un pequeño pueblo marinero gallego, sus habitantes deciden que ya es momento de dejar el luto atrás y recuperar la ilusión perdida, así que vuelven a unirse para poner otra vez en marcha su rondalla local, una agrupación de música tradicional en la que participa todo el que quiere y puede, hombres y mujeres, niños y ancianos, de la que era director el fallecido patrón del barco, para competir en el concurso anual que se celebra entre los pueblos de la comarca, y así poder volver a mirar adelante con renovadas ilusiones.

Buena película (nota: 6) esta comedia dramática, de esas que inspiran buen rollo, amable y agradable de ver, simpática y emotiva a ratos, aunque la menos buena de las de la filmografía de su director por lo que a mí respecta. Historia sobre como superar la pérdida de seres queridos, mucho más fácil gracias a la música y el trabajo en compañía, teniendo un objetivo común, y de tratar de ser lo más feliz posible a pesar de los pesares, a lo que ayuda, y mucho, la buena amistad y el amor, y el apoyo de familiares y amigos.

Bueno, ya llega la sabiduría ajena, con estas citas que me anduvieron cortejando, o yo las estuve rondando, quien sabe, el caso es que estas fueron las elegidas para actuar hoy y camelarnos las entendederas:

 - "Bajo los sonidos musicales se encrespa el mar de nuestro corazón, como el oleaje bajo los efectos de la luna".  (Jean Paul Richter).

 - "No hay una edad para empezar a ser galante ni para dejar de serlo".  (Lin Yutang).

 - "Más vale llegar a tiempo que rondar un año".  (Refrán).

Besos y abrazos,

Don.

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viernes, 2 de enero de 2026

Apátrida matutino, nada plúmbeo

¡Buenos días!

El cielo amanece plomizo, podría llover, probablemente lloviznar, aunque según los pronósticos no creo que vaya a jarrear por estos lares, los madriles, en los que la máxima prevista para hoy será de unos 12ºC. Cruzo la invisible frontera matutina, entro y aunque me siento cordialmente acogido, no soy de aquí, de este matutino, sino de todos y cada uno de los fueron y serán, incluido este mismo, sin mirarles la matrícula, que cada cual es como es y así deberíamos asumirlo.

En estos pasados días, en cuatro arreones, estuve viendo la serie de televisión, en Movistar + (de HBO Max o como se llame ahora esa plataforma), "Patria" (2020), creada por Aitor Gabilondo, basada en la aclamada novela homónima (2016) de Fernando Aramburu, dirigida por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, e interpretada por Elena Irureta, Ane Gabarain, Loreto Mauleón, Susana Abaitua, José Ramón Soroiz, Mikel Laskurain, Jon Olivares, Eneko Sagardoy, e Íñigo Aranbarri. Consta de una temporada de ocho capítulos de unos cincuenta y tantos minutos de duración cada uno. Del primero de sus directores había visto cuatro de sus anteriores películas, "Una vida no tan simple" (2023), "No mires a los ojos" (2022), el documental "Saura(s)" (2017), y "Bajo las estrellas" (2007).

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas una anciana mujer va al cementerio de Donosti para decirle a su marido, asesinado por la banda 30 años antes, que va a regresar a la casa del pueblo en que vivieron y del que tuvieron que salir, ella y sus dos hijos, tras el asesinato, con la idea de saber lo que pasó y de hacer porque le pidan perdón, que ella lo aceptará. Aunque vuelve discretamente, enseguida su presencia alterará la presunta tranquilidad del lugar, sobre todo la de su vecina y mejor amiga hasta entonces, también madre, de tres hijos, uno de los cuales es etarra y muy posiblemente pueda haber sido el asesino de su marido, hecho que hizo añicos su anterior amistad.

Sobresaliente serie (nota: 9), de muy recomendable visionado, también la lectura de la novela de la que parte, que no he leído, que ya tenía muchas ganas de ver (hace cinco años que se estrenó, nunca es tarde si la dicha es buena), que me encantó por todo, por la hondura y complejidad de lo que nos cuenta, por como lo hace, restañando cachitos desordenados de un puzle roto por el tiempo, que se desarrolla durante 30 años, entre los pasados años ochenta hasta hace algo más de una década. Fabulosas ambientación y actuaciones, con algunas estampas fotográficas apabullantes, asombrosas, muchas de ellas empapadas de implacable e incesante lluvia y plomizo ambiente, no solo por lo nuboso sino por el plomo balístico que todo lo ensombreció. Retrato minucioso de una sociedad, de su insoportable cotidianidad en esos años de acoso, extorsión, violencia (anímica y física) y asesinatos y masacres sin sentido, lo mires por donde lo mires. También de duelo, silencio, cobardía, palabras huecas y cicateras, mezquindades varias, dilemas morales, contradicciones vitales. También de las hondas huellas y profundas heridas que dejó esa cascada de violencia en todos los que la vivieron, más cuanto más cerca. Retrato de toda una sociedad a través de dos familias separadas pero muy entrelazadas. Acaba con una especie de Abrazo de Vergara, un tanto suigéneris, no tanto de autentica reconciliación como de reparación mutua del dolor, o eso me pareció.

Bueno, antes de abandonar, por mi propia voluntad, esta tierra matutina que hoy he recorrido, para ir a buscar la siguiente, os dejo como consuelo estas citas de sabiduría ajena:

 - "Toda la tierra está al alcance del sabio, ya que la patria de un alma elevada es el universo".  (Demócrito de Abdera).

 - "La vida es un libro del que, quien no ha visto más que su patria, no ha leído más que una página".  (Filippo Pananti).

 - "No disputemos a nadie sus sufrimientos; pasa con los dolores lo mismo que con las patrias, que cada cual tiene la suya".  (François René de Chateaubriand).

 - "Mi patria es el mundo, y mi religión hacer el bien".  (Thomas Paine).

Besos y abrazos,

Don.

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