¡Buenos días!
Día de sol, con algunas nubes, agradabilísimo ambiente térmico el que nos espera hoy con los 19ºC previstos de máxima por los madriles, la primavera ya llama a nuestra puerta, nos invita a salir, no para darnos matarile precisamente, sino para despojarnos de eventuales tapujos y disfrutar mientras se pueda, incluso sin abstenernos de lo carnal... no sin antes, al dictado de este matutino, ponerme a teclear lo que ordene, desvaríos incluidos, que espero os caigan en gracia por mucho que algunos sean o parezcan increíbles. No es un secreto que también me refocilo con estos menesteres.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "El agente secreto" ("O agente secreto", 2025), de Kleber Mendonça Filho, y con Wagner Moura como absoluto protagonista y un montón más de actores, pues el resto del elenco es muy coral. De este director brasileño había visto una de sus anteriores películas, "Doña Clara" ("Aquarius", 2016).
En 1977, en Brasil, durante la dictadura militar, un profesor universitario de ingeniería industrial huye para refugiarse en Recife, su ciudad natal, para reencontrarse con su hijo pequeño, en casa de sus suegros. Es tiempo de carnaval. Alguien le persigue para asesinarlo y hacerle desaparecer, y espera, con la ayuda de otros y una identidad falsa, poder rehacer su vida en un piso franco. Pero pronto se da cuenta de que ese lugar tampoco es seguro, pues quienes le persiguen van estrechando su cerco.
Muy buena película (nota: 7), entretenida y divertida, aun a pesar de su excesivo metraje, con momentos muy graciosos de puro absurdos, surrealista a veces, que como quien no quiere la cosa nos habla de temas muy serios y terribles. Thriller político, y también muchos otros más géneros entremezclados, que me gustó mucho por su tono, por su manera diferente de mirar la cuestión, con un modo de narrar no lineal, punteado de incisos, tanto temporales como de evasión de la realidad a través de fantásticas historias de terror para morirse de risa, que homenajea al mismo cine, a sus diversos géneros y estilos, los más típicos de los años 70 del pasado siglo. Entre bromas y veras, muy carnavaleras, retrata el absurdo y el caos de aquella sociedad y régimen político de cruel terror dictatorial, cuajado de corrupción de altos vuelos y corruptelas de baja estofa, violencia por doquier, que nos habla de la memoria (de la personal, la familiar y la colectiva) y la desmemoria, y de la construcción de absurdas historias para distraerse de la cruda realidad reinante y poder sobrellevarla (de aquella manera). Magníficas tanto la escena inicial, toda una declaración de intenciones de lo que pasaremos a ver, como hacia el final (¡atención! a los cagones del destripamiento, ¡dejad de leer! hasta el siguiente párrafo) la persecución de los sicarios, tanto para tratar de liquidar al protagonista como entre ellos mismos.
Tampoco es un secreto que ya llegó el momento de la sabiduría ajena, todo un regocijo para nuestras entendederas, con estas citas cual agente de sus autores:
- "El desaliento ha hecho mucho más que cualquier otro agente para malograr los esfuerzos de la raza humana, estropear muchas vidas y truncar no pocas carreras". (Orison S. Marden).
- "Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra". (Italo Calvino).
- "No olvides que quien te confió un secreto, no lleva comúnmente más que la máscara y el disfraz del hombre honrado". (Epicteto de Frigia).
Besos y abrazos,
Don.
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