martes, 30 de junio de 2020

Matutino más que blanquecino

¡Buenos días!

Sale el sol en este tórrido día de verano (37ºC de máxima prevista por los madriles), en el que se le congelan a uno las ganas de hacer nada, so pena de sudar la gota gorda, y lo hace sonrosado, para ir amarilleando conforme asciende, hasta casi cegarnos en su cenit, casi que dejándonos in albis, visual y mentalmente, sin ganas, repito, de hacer poco más que dejar pasar el día hasta que llegue la oscura y algo más fresca noche, si es que tal llegara a suceder.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Un blanco, blanco día" ("Hvítur, hvítur dagur", 2019), de Hlynur Palmason, y con Ingvar Eggert Sigurdsson, e Ída Mekkín Hlynsdóttir. Segundo largo, y primero que veo, de este director islandés.

En una remota localidad islandesa un veterano policía, de baja por depresión tras el reciente fallecimiento de su amada esposa en un accidente de tráfico, cuida con esmero de su predilecta nieta mientras su hija trabaja, lo que le permite en parte aliviar su pena. Sospecha que su mujer tenía un amante, y se obsesiona con descubrir la verdad, lo que hace que se ponga en peligro tanto a sí mismo (física y mentalmente), como a sus seres queridos.

Película que me dejó algo frío (nota: 5), a pesar de algunas virtudes, intermitentes en su metraje y principalmente concentradas en su segunda mitad. Thriller psicológico, de buenas maneras visuales, diferente manera de narrar, parca en palabras, algo fría en sentimientos, muy pausada e introspectiva, especialmente al principio, y que ganó en interés para mí conforme avanzaba. Nos habla de luces y sombras del alma, del dolor por la pérdida de la persona amada, y de rencor reconcomido al constatar el engaño, que lleva a venganzas que pueden revolverse no solo contra uno, sino contra lo que más se quiere.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que no sé si algún día nos ayudarán a distinguir lo blanco de lo negro:

 - "Pésames, pascuas y días, el hombre que aquí vive ni los da ni los recibe".  (Refrán).

 - "Más gusta de las blancas el que pasó las moradas".  (Refrán).

 - "Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe".  (Lao-Tsê).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 24 de junio de 2020

Lobera matutina

¡Buenos días!

Trato de mantener el orden y la limpieza en esta leonera matutina, tratando de arreglar algún estropicio que otro de mis revoltosos matutinos, que no hacen otra cosa sino lo que les es propio, a saber, juguetear con mis entendederas y salir por ahí a desparramarlas. Y el verano no se esconde en su madriguera, por mucho que hoy hayamos amanecido con bastante nubosidad, que el sol volverá a salir con fuerza y aplomo por la tarde, según las previsiones, que nos aventuran unos muy calurosos 35ºC de máxima por los madriles. Ya disfrutaremos del frescor cuando se pueda.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Los lobos" (2019), de Samuel Kishi Leopo, y con Martha Lorena Reyes Arias, Maximiliano Nájar Márquez y Leonardo Nájar Márquez. Es el segundo largo, y primero que veo, de este director mexicano.

Una joven madre soltera viaja con sus dos hijos, de 8 y 5 años, desde México a Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Sin papeles, consigue alquilar un cochambroso apartamento en un barrio marginal donde deja durante muchas horas al día a sus dos hijos solos mientras se desloma trabajando de día y de noche. En la habitación los niños escuchan cuentos de su abuelo, reglas de comportamiento y lecciones de inglés que su madre les deja grabados en un destartalado casete, mientras miran por la ventana, y juegan, construyendo un universo imaginario a través de sus dibujos (ambos se representan como lobos ninja) en papeles viejos y en las paredes de la habitación, anhelando que su madre cumpla su promesa de llevarlos algún día a Disneylandia.

Estupenda película (nota: 8), que me encantó y emocionó, y que por tanto os recomiendo. Preciosa, y tan hermosa como su actriz protagonista. Historia basada en la propia infancia de su director y coguionista, maravillosamente narrada, con pequeños injertos de documental, que retrata con una autenticidad que desarma, y desde el punto de vista de los niños, la durísima vida de los migrantes, con sus muchas penurias y alguna que otra pequeña gran alegría, y también nos habla de soledad, de dificultades de integración, de ponerse en el lugar del otro, de solidaridad, y de esforzada maternidad. No os la perdáis.

Pues ahí os dejo unas citas de sabiduría ajena, de entre las que encontré rebuscando en el contenedor donde suelo guardarlas:

 - "A quien guarda su casa, su casa le guarda".  (Refrán).

 - "El mundo que me gusta es un mundo sin límites ni fronteras, donde no hubiera una sociedad de naciones, sino una sociedad de hermanos unidos".  (José Luis Sampedro).

 - "El vínculo más básico que tenemos en común es que todos vivimos en este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire, todos valoramos el futuro de nuestros hijos y todos somos mortales".  (John F. Kennedy).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 23 de junio de 2020

Los matutinos y las máximas

¡Buenos días!

Bien avenidos están ambos, máxime cuando vamos llegando al momento de la despedida, en el que debo tomar la decisión no ya de encontrarme a mí mismo gracias a ellas, inducidas por las citas ajenas, sino la de salir de ellos hasta mi regreso, para retomarlos con renovadas ilusiones cuando toque. El verano, ya sí que sí, parece haber llegado a todo su apogeo desde sus mismos inicios de calendario, con máxima prevista para hoy por los madriles de unos tórridos 37ºC, con noches que ya empiezan a ser insomnes por los humores que nos hacen que rezumemos, y no los de reír precisamente.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Matthias & Maxime" ("Matthias et Maxime", 2019), de Xavier Dolan, y con Gabriel D'Almeida Freitas y el propio Xavier Dolan (también guionista y demás). Octavo largo de este precoz director canadiense, de quien ya había visto dos de sus anteriores, "Sólo el fin del mundo" ("Juste la fin du monde", 2016) y la portentosa "Mommy" (2014).

Un grupo de jóvenes, recién treintañeros, amigos desde la infancia, se reúnen para una fiesta en casa de uno de ellos, donde la hermana pequeña del anfitrión necesita a dos de ellos para que participen como actores en un corto cinematográfico que debe presentar como proyecto de sus estudios universitarios. Maxime, que en breve se irá al extranjero a trabajar, se presenta voluntario, y Matthias, con novia y un buen trabajo, lo hace al perder una apuesta con el resto, y allí mismo ruedan la escena, consistente en un beso entre los dos. Tras esto, ambos empezarán a cuestionarse sobre cuales son sus auténticas preferencias sexuales.

Una buena película (nota: 6), que me gustó más a partir de su mitad, con algunos momentos espléndidos y con bellas imágenes, que nos habla de amistad, de amor, y de encontrarse a uno mismo. Sin embargo no llegó a encandilarme, a pesar de sus similares maneras, como sí que lo hizo la primera suya que vi, "Mommy". De hecho, en la hoy glosada, también trata colateralmente de las difíciles relaciones materno-filiales.

Ahora, antes de despedirme, como antes dije, unas citas de sabiduría ajena, que tal vez devengan en máximas que nos guíen:

 - "Es muy difícil diferenciar entre la amistad y el amor. La amistad es mejor porque no hay celos... Pero de verdad no encuentro la diferencia, la amistad es como el amor, conoces a una persona y de repente tienes un pasado común. Con los amigos entras en tal estado de comunión que las palabras ya son inútiles, hay una comunicación no verbal, un entendimiento muy intenso que dispensa las palabras".  (Antonio Lobo Antunes).

 - "El encuentro de dos personalidades es como el contacto entre dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman".  (Carl Gustav Jung).

 - "Si un hombre se encuentra a sí mismo, posee una casa donde morará con dignidad todos los días de su vida".  (James Michener).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 17 de junio de 2020

Floral polinización matutina

¡Buenos días!

En estos últimos días de la florida primavera, según calendario, vuelvo a dejarme fecundar por estos matutinos, a los que tanto cuido, esperando germinen en mí sus anímicas poluciones, tras bullir en mis entendederas y que tan bien me sientan. La mañana nos ha florecido con un radiante sol acolchado entre regordetas nubes por entre las que retoza y con 26ºC de máxima prevista por los madriles.

Antes de ayer por la tarde estuve... ¡por fin en una sala oscura de cine!, tras unos cuantos meses de desconfinamiento cinéfilo en salas. Estuve viendo "Little Joe" (2019), de Jessica Hausner, y con Emily Beecham, Ben Whishaw, y Kit Connor. De esta directora austriaca había visto uno de sus anteriores largos, "Lourdes" (2009).

Una madre soltera trabaja en un laboratorio de I+D+i como jefa de un equipo que trata de desarrollar mediante ingeniería genética nuevas especies de plantas que beneficien a la humanidad. Su última creación es una, a la que llaman Little Joe, cuya flor tiene la propiedad de que cuando una persona la huele, si la ha cuidado con esmero, entra en un estado de plácida felicidad, sin producir aparentemente ni alergia ni ninguna otra toxicidad. Conforme va avanzando la investigación va tomando conciencia de otra inesperada e inquietante propiedad de la planta, uno de cuyos ejemplares ha llevado de incógnito a su casa, como regalo para su hijo preadolescente Joe, para paliar su sentimiento de culpa por no cuidar tanto como debiera de él, a causa de la excesiva dedicación a su trabajo.

Película morosa que me dejó frío (nota: 4), no solo por la frialdad general en sus maneras y la de sentimientos de sus personajes (y no solo tras haber sido polinizados por la flor). Es una especie de distopía, de ciencia ficción, aunque esto no tanto, que andamos cerca de conseguir parecidos logros, que nos hace reflexionar sobre los límites éticos de la ingeniería genética, y el atontamiento de nuestras sociedades, cada vez más propensos los humanos a dedicarles más tiempo a cosas, animales o plantas, que a nuestros propios congéneres. También habla de maternidad, de los previos al síndrome de nido vacío, de las dificultades de romper el cordón umbilical con los vástagos cuando hay que empezar a hacerlo gradualmente. Recuerda bastante a "La invasión de los ladrones de cuerpos" ("Invasion of the body snatchers", 1956) de Don Siegel, y sus posteriores remakes.

Ahora unas floridas citas de sabiduría ajena que dejen constancia de lo sembrados que estaban sus autores:

 - "La idea es polen luminoso de esa flor divina que se llama inteligencia. La inspiración lo arranca y el viento de la publicidad lo lleva en sus alas para fecundar almas lejanas y sedientas de saber".  (Amado Nervo).

 - "La felicidad escucha mal las amonestaciones de la prudencia; es demasiado ciega, es arrogante para ver precipicios bajo las flores que cubren su camino. Ella posee la ciencia de gozar y desprecia todas las otras".  (Concepción Arenal).

 - "Algunos aman las flores y los animales porque son incapaces de entenderse con sus semejantes".  (Sigrid Undset).

 - "La causa de los males de la humanidad es la precipitación, el deseo de ir deprisa, rigiéndose por ideas en flor. Así, las flores se ajan y los frutos nunca llegan".  (Ángel Ganivet).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 15 de junio de 2020

Chicas matutinas

¡Buenos días!

Bueno, no tanto, que creo ya pasaron de la problemática adolescencia, tras algo más de veinte años dándome algo de guerra por aquí, por estos lares matutinos donde se desbravaron algo a lo largo del tiempo transcurrido. Ya todo parece algo más tranquilo, cosas de la edad, supongo, no sé si de la suya o la mía. Soleada mañana casi de verano, con 28ºC de máxima prevista, tanto por la cercanía al veraniego solsticio del próximo fin de semana, como por el mayor calorcito que vuelve a hacer, así que saldremos a disfrutar de la vida a pesar de eventuales inclemencias, sean del tipo que sean.

Este fin de semana terminé de ver otra serie televisiva de Netflix, "Derry girls" (2018-2019), creada por Lisa McGee, y con Saoirse-Monica Jackson, Louisa Harland, Nicola Coughlan, Jamie-Lee O'Donnell, Dylan Llewellyn, Siobhan McSweeney, Tara Lynne O'Neill, Kathy Kiera Clarke, Tommy Tiernan, Ian McElhinney, y Leah O'Rourke. Consta de dos temporadas, de 6 capítulos de unos veintipocos minutos cada una, aunque se está preparando una tercera.

En Derry (Londonderry para los protestantes), durante los años 90, al final del conflicto norirlandés, ciudad partida por la mitad, entre barrios católicos y protestantes separados por un muro, vive junto a su peculiar familia (padre, madre, tía, prima y abuelo) una joven de 16 años. Asiste cada día a un colegio de monjas junto a sus tres mejores amigas, una de ellas su prima. Al cuarteto de deslenguadas y revoltosas adolescentes que no cesa de meterse en problemas (uno en cada capítulo), se une el primo inglés de otra de ellas, matriculado excepcionalmente en esa escuela femenina para evitar conflictos, pues si sus familiares lo hubieran hecho en uno masculino hubiese sido machacado por sus compañeros debido a su procedencia y acento, siendo el único chico de la escuela, y de la pandilla de chicas, lo que le hace sentirse cual pez fuera del agua, por ser hombre e inglés, estudiando en un colegio femenino en zona católica.

Muy buena serie (nota: 7), muy, muy divertida, con su punto de causticidad, basada en las vivencias de su creadora, plena de situaciones entre lo extravagantemente surrealista y la más absoluta normalidad cotidiana de cualquier adolescente y de la sociedad norirlandesa de entonces, en la que amén de hablarnos sobre adolescencia y transición a la madurez, a través de las traviesas peripecias de su quinteto protagonista (las cuatro chicas y el chico que no cesa de gritar a los cuatro vientos que no es gay), lo hace soslayada y entreveradamente de otras cuestiones sociopolíticas, siempre con un enfoque muy cómico de pasadas situaciones muy trágicas, que ya se sabe, la comedia no es más que tragedia más tiempo, sabio aforismo con muchos padres.

Ahora unas pocas y pequeñas citas de sabiduría ajena, como suelo antes de despedirme:

 - "No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias".  (Alejandro Casona).

 - "De mis disparates de juventud, lo que me da más pena no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos".  (Pierre Benoît).

 - "Feliz aquel que fue joven en su juventud, feliz aquel que supo madurar a tiempo".  (Alexandr S. Pushkin).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 12 de junio de 2020

Dedicado a mis amados matutinos

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que, con esmerada dedicación, me pongo a escribir más o menos en secreto otro matutino para luego lanzarlo al mundo, cual mensaje de homenaje en una botella, al albur de las corrientes informáticas, con la esperanza, o no, de que alguien lo lea. La mañana se nos ha despertado semisoleada, a ratos con nubes que no parecen dejarnos solos, ni a sol ni a sombra, cual fieles enamoradas que cuidan de que no nos abrasemos con los solares ardores, hoy alicaídos sin embargo, quizá debido al cada vez más fuerte viento que nos lleva en volandas. La máxima prevista para hoy, inusualmente baja para las fechas en que nos encontramos, será de 21ºC.

Ayer por la tarde estuve viendo en Netflix "A todos los chicos de los que me enamoré" ("To all the boys I've loved before", 2018), de Susan Johnson, basado en la novela homónima de Jenny Han, y con Lana Condor, Noah Centineo, y John Corbett. Segundo largo, y primero que veo, de esta directora.

Una joven de 16 años, que vive con su padre viudo y sus dos hermanas, está enamorada en secreto del novio de su hermana mayor (quien parte lejos del hogar para su iniciar su primer curso de universidad, tras haber roto la relación). Es tímida, soñadora, y jamás ha tenido novio. Le ha escrito una carta de amor, que no ha enviado, y que ha guardado en una caja escondida en su habitación junto con otras dedicadas a otros chicos de los que en su día se enamoró por una u otra razón. Por error, la caja se mezcla con otras con objetos que la familia donará, y las cartas acabarán por ser enviadas a sus destinatarios, quienes comienzan a buscarla para pedirle explicaciones, lo que por accidente la lleva a formalizar un noviazgo fingido con uno de ellos para tener una excusa para no dar la cara ante el resto... pero el roce hace el cariño y...

Buena película (nota: 6) esta comedia romántica adolescente, con algunos toques de modernidad, bonita y que vi con agrado, con inocente encanto y final feliz, a pesar de algún momento que amagó con hacerme rechinar por algún tópico, típico de las americanadas. Obviamente, también va de maduración emocional durante el proceso de enamoramiento.

Bueno, pues en la sección de sabiduría ajena os dejo unas citas, como siempre, quedándome prendado de algunas de ellas las más de las veces:

 - "Piensan los enamorados que los otros tienen los ojos vendados".  (Refrán).

 - "Enamorarse no es lo difícil, pero sí acertar a expresar ese estado".  (Alfred de Musset).

 - "Los hombres que fingen estar enamorados consiguen más que los que verdaderamente lo están".  (Ninon de Lenclos).

 - "Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha".  (Julio Cortázar).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 11 de junio de 2020

Nula maestría matutina

¡Buenos días!

Ni de lejos llego a ser maestro en el arte de manejarme con los matutinos, si acaso me las apaño lo mejor que puedo y sé con ellos, con aciertos y errores, dando palos de ciego e incluso haciendo oídos sordos, cosas que espero sepan disculparme, que las hice con la mejor de las intenciones... esperando no haber ido con ello empedrando el camino a mi infierno, parafraseando el aforismo. Pues ya queda menos para que esta pipiola primavera aprendiz de todo, pues hubo días que remedaron al resto de las tres estaciones, e incluso a ella misma, ceda el paso a la veraniega madurez. De momento lo hace con una soleada mañana, que se enmarañará de nubes a la tarde, con 25ºC de máxima prevista por los madriles.

Ayer terminé de ver otra serie televisiva de Netflix, "Master of none" (2015-2017), creada por Aziz Ansari y Alan Yang, dirigida por estos dos y otros más, e interpretada por Aziz Ansari, Noël Wells, Eric Wareheim, Lena Waithe, Kelvin Yu, y Alessandra Mastronardi. Consta de dos temporadas, de 10 capítulos de unos 30 minutos cada una. De un par de los varios directores de los diversos capítulos había visto algunas de sus películas anteriores: "El círculo" ("The circle", 2017) y "The end of the tour" (2015) de James Ponsoldt, y "El amigo de mi hermana" ("Your sister's sister", 2011) de Lynn Shelton.

Un treintañero hijo de emigrantes indios, nacido y criado en Nueva York, ciudad en la que vive, trabaja como actor, aunque solo consigue papeles en anuncios y pequeños secundarios en películas de segunda, en los que debe interpretar con acento fingido a otros indios, encasillamiento del que ya está harto. Es un tipo dubitativo, apoyado por un peculiar grupo de amigos, que no tiene muy claro que rumbo tomarán ni su vida profesional ni la sentimental, plena de fugaces encuentros amorosos, y algún corto noviazgo, con chicas de la más diversa condición.

Serie entre aceptable y buena (notas por temporadas: 5-6), sin alharacas, que fue de menos a más, mejorando conforme avanzaba, tanto considerando los capítulos de cada temporada (en general mejor los últimos, y desconcertantes los primeros de la primera), como cada una de ambas (la segunda mejor que la primera). Una mirada un tanto extravagante a la normalidad cotidiana, sobre los diversos temas que interesan al hombre orquesta de la serie (su cocreador, codirector, coguionista e intérprete principal), tales como, por ejemplo, la diversidad social, la desigualdad racial, la religión o la orientación sexual, entre otros, tratados en cada capítulo, cual si de una tira cómica al estilo Mafalda se tratase. Y sobre todo de las vicisitudes amorosas de cualquier hijo de vecino. Todo tratado con tintes de amable comedia, con toques de dulce amargura. Algunos capítulos, y momentos sueltos de otros, me parecieron muy interesantes. Además, en otros se perciben claros guiños cinéfilos, especialmente en el capítulo uno de la segunda temporada, todo un homenaje a esa obra maestra que es "Ladrón de bicicletas" ("Ladri di biciclette", 1948) de Vittorio de Sica.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, con las que espero no tanto llegar a ser maestros como aprender:

 - "Oficial de mucho, maestro de nada".  (Refrán).

 - "No ha aprendido la enseñanza de la vida aquel que no supera un temor cada día".  (Ralph Waldo Emerson).

 - "El aprendizaje debe ser un proceso de toda la vida, no un proceso que termina cuando uno logra alguna medida de reconocimiento. Cuando uno cree que sabe todo lo que tiene que saber es improbable que pueda mostrar de nuevo creatividad significativa".  (Robert J. Sternberg).

 - "Todavía me quedan muchos errores por cometer. El desafío no consiste en evitarlos, sino en aprender de ellos y luego en cometer otros y seguir aprendiendo. No hay porqué avergonzarse de cometer errores si los reconocemos y nos beneficiamos de ellos".  (Esther Dyson).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 5 de junio de 2020

El jodido acabose matutino

¡Buenos días!

Siempre es difícil despedirse de estos mis bien amados matutinos cuando llegamos a su final, pero bueno, no es para tanto, es lo que hay, y ya volveremos otro día a disfrutar de ellos. Pues hoy también terminamos otra nada puñetera semana laboral, y lo haremos con sol inmaculado y 27ºC de máxima prevista por los madriles.

Ayer terminé de ver otra serie televisiva de Netflix, "The end of the f...ing world" (2017-2019), creada por Jonathan Entwistle, dirigida por él y otros, y con Jessica Barden y Alex Lawther. Está basada en el cómic homónimo de Charles Forsman. Consta de dos temporadas, de 8 capítulos de unos 20 minutos cada una, que vi en dos arreones durante dos días, cual si viera sendos largometrajes algo largos, lo que de hecho son, dos largometrajes subdivididos en ocho capítulos cada uno. Difusa, muy difusa la frontera, por entre la que es fácil perderse, la que hay entre películas de cine y miniseries televisivas, y por supuesto películas para televisión (plataformas). Yo no tengo nada claro en que categoría las metería. En cualquier caso, me encantó; os la recomiendo. No os la perdáis.

Un joven de 17 años, callado e introvertido, cree desde que era niño que es un psicópata. Después de haber matado toda clase de bichos, cada vez más grandes, siente que ha llegado el momento de dar un paso más, matar a una persona para ver si puede llegar a ser un asesino en serie. Se fija en una nueva compañera de instituto, una chica rebelde, lenguaraz, borde con todo el mundo. Ambos son unos inadaptados, les aburre la vida que llevan, sus respectivas familias les parecen estúpidas... y sienten que no encajan en el mundo (como cualquier adolescente que se precie). Ella le propone fugarse juntos, y lo hacen robando el coche del padre de él. Ahora él lo tendrá más fácil para asesinarla... pero durante su accidentado periplo, pleno de impedimentos para que logre su fin, se irán enamorando, aunque incapaces de decírselo al otro, lo que todavía se lo irá poniendo más difícil.

Espléndida serie (nota: 8) esta comedia negra, no para reír a carcajadas sino de esquinadas sonrisas, y también especie de psicopática tragicomedia romántica adolescente, muy desapegada (en apariencia), plena de situaciones extravagantes, muy adictiva, de original e inteligente mirada introspectiva al proceso de enamoramiento, y al amor, que es de lo que va en definitiva, así como al autoconocimiento y maduración personal que ello conlleva, pues el contacto con el otro nos hace ser mejores que antes. En su primera temporada recuerda bastante a las andanzas de los protagonistas de estos dos clásicos del cine, "Thelma & Louise" (1991) de Ridley Scott, y "Bonnie and Clyde" (1967) de Arthur Penn, y transcurre durante algunas semanas. La segunda temporada, que retoma a la pareja protagonista dos años después, cuando se reencuentran, se desarrolla tan solo durante un par de días y va por otros derroteros, pero ahondando en su muy peculiar relación sentimental.

Bueno, parece que este matutino se acaba, toca a su fin, no sin antes dejaros las consabidas citas de sabiduría ajena, que tal vez nos ayuden a superar eventuales jodiendas que podamos padecer:

 - "Una manía constante del ser humano es querer matar a los que al cabo han de matarlo. El fastidio, el tiempo, he aquí con lo que queremos acabar, antes que ellos, a su vez, acaben con nosotros".  (Gustavo Adolfo Bécquer).

 - "La pasión representa la avalancha del corazón humano; un solo aliento puede acabar con su reposo".  (George Bullwer Lytton).

 - "No se debe anteponer a la búsqueda de la felicidad el satisfacer lo que se desea. El deseo es solo un apetito que cuando se sacia se acaba. La felicidad es, por su parte, el saber compartir con otra persona todo lo que se tiene".  (Edmond Picard).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 3 de junio de 2020

Muchos años a la sombra de los matutinos

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que me encierro por un rato en estos matutinos, jaula de puertas abiertas de la que puedo salir cuando me plazca, para que, lejos de los rigores solares casi veraniegos que ya nos amenazan, poder escribir a la fresca lo que buenamente me apetezca, escondido tras su protección, pero dando la cara de cuando en cuando. Ya son más de veinte años con ellos, larga condena que disfruto con deleite. La mañana se nos ha levantado soleada, pero las nubes vespertinas irán asombrando al sol, no tanto a mí, conocedor de las previsiones meteorológicas de que hay posibilidad de tormentillas vespertinas, cosas del calor casi (y sin casi) veraniego de estos días... hoy con 29ºC de máxima prevista.

Ayer por la tarde estuve viendo en Netflix "7 años" (2016), de Roger Gual, y con Juana Acosta, Àlex Brendemühl, Paco León, Manuel Morón, y Juan Pablo Raba. Es el cuarto largo (y primera producción cinematográfica española de Netflix) de este director, de quien había visto sus dos primeros, "Remake" (2006) y "Smoking room" (2002), esta codirigida con J. D. Wallovits. Además había visto dos obras de teatro suyas, la adaptación teatral de su debut cinematográfico, "Smoking room", y "Más allá del puente", dirigida por él pero escrita por otro.

Los cuatro socios fundadores, y amigos, de una exitosa empresa de ingeniería, llevan reunidos todo el sábado para tratar de encontrar una urgente solución al grave problema que tienen. Ante la imposibilidad de ello, citan por la noche a un mediador de conflictos para que les ayude a tomar una decisión, difícil decisión que debe ser tomada antes del día siguiente, cuando la policía registrará su empresa en busca de pruebas, los detendrá y llevará a la cárcel. Aunque son copartícipes del delito, deben acordar entre ellos quien de los cuatro será el chivo expiatorio que tendrá que pasarse los próximos siete años en la cárcel, pues han defraudado mucho dinero a Hacienda, y así al menos la empresa y tres de ellos se salvarían.

Una estupenda película (nota: 8), que seguí con suma atención, y que se me pasó en un suspiro, por lo breve (menos de hora y media de metraje) e intensa; y ya sabéis lo del sabio refrán: "Lo bueno si breve, dos veces bueno", que no hacen falta más de dos horas para contar cosas interesantes, muy interesantes, y los que no lo logran o bien están muy pagados de sí mismos o tienen incontrolable diarrea mental que debería ser tratada, como lo del autopagamiento, creo yo.

Bueno, que yo también tengo tendencia a dispersarme (y a lo de mirarme el ombligo), volvamos a la película. Espléndidas actuaciones de los cinco, pero a mí me gustó especialmente la de Paco León; duelos verbales, mucho diálogo que mucho dice, profundo; y giros de guion. Durante la tensa velada se pondrá a prueba la amistad de los participantes quedando al descubierto sus miserias, las de ellos y, como consecuencia, las de nuestra propia sociedad occidental.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que espero nos absuelvan de nuestra eventual ignorancia:

 - "Cada cual tiene sus penas; todos están condenados igualmente a gemir: el compasivo por los sufrimientos ajenos, el egoísta por los propios".  (Thomas Gray).

 - "Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía".  (Jean Jacques Rousseau).

 - "Nadie puede censurar o condenar a otro, porque nadie conoce perfectamente al otro".  (Thomas Browne).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 2 de junio de 2020

Bestial matutino sin nación

¡Buenos días!

Otro extraordinario matutino que llega nosotros sin rudeza ni informático límite fronterizo que coarte su dispersión allende ellos mismos, cual civilizados ciudadanos del mundo que nos convencen de sus tesis con su argumentario, o no, pero sin cabrearse por ello. La primavera más recuerda al verano de calendario próximo a venir, trasmutando su ser poco a poco, sin violentarse con el estío que al final llegará, en menos de tres semanas, con este día soleado de 31ºC de máxima prevista por los madriles, tras las tormentillas de este pasado fin de semana.

Fin de semana en el que estuve viendo en Netflix, durante uno de los chaparrones, "Beasts of no nation" (2015), de Cary Joji Fukunaga, basado en la novela homónima de Uzodinma Iweala, y con Abraham Attah e Idris Elba. Tercer largo de este director, de quien había visto sus dos anteriores, "Jane Eyre" (2011), y "Sin nombre" (2009).

En un país africano indeterminado que se encuentra en plena guerra civil con varios bandos, un niño, travieso y espabilado, vive feliz junto a sus padres, su hermano mayor adolescente y su hermana pequeña, en una zona de seguridad controlada por las tropas de la ONU. Pero la situación cambia repentinamente, y las tropas gubernamentales, tras un golpe de estado, entran en su pueblo y arrasan con la población civil, muriendo su padre y su hermano y quedando separado de su madre, que fue previamente evacuada junto con su hermana. Huye despavorido a la selva y allí es recogido por los guerrilleros de otra facción combatiente liderada por un cruel señor de la guerra de mesiánicas maneras, donde le instruirán en el combate, manipulando su mente con consignas y drogas para que odie a todo lo que no sea su causa, viéndose obligado a cometer terribles atrocidades.

Una muy buena película (nota: 7), hermosa visualmente, este descarnado (en algún momento incluso literalmente) retrato de la guerra y sus horrores y de los niños-soldado, sin contemplaciones, aunque con cierta pátina poética en su violenta exposición del infierno terrenal, a través de la inocente mirada, que se va descastando paulatinamente henchida de alucinógenos, del chaval protagonista. Recuerda en ciertos pasajes a los episodios de "Apocalypse now" (1979) de Francis Ford Coppola en los que aparece el personaje encarnado por Marlon Brando, pero también a la calmada poética de los films de Terrence Malick. Además me recordó a una película nigeriana que vi hace años, "Ezra" (2007) de Newton Aduaka, aunque esta empieza su historia más o menos donde acaba la de la hoy glosada.

Ahora toca algo de sabiduría ajena, internacional, que nos aporte nociones para tratar de limar, si es que se puede, nuestros repuntes de brutalidad:

 - "Las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias".  (Miguel de Cervantes).

 - "El burro no es tan bestia como piensa el que lo piensa".  (Refrán).

 - "La causa justa, toda causa justa, se convierte en injusta en el momento en que la llevamos hasta sus últimas consecuencias".  (Hans M. Enzensberger).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 25 de mayo de 2020

Matutinas historias

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que os cuento mis andanzas matutinas por entre las circunvoluciones de mi sesera, cincelando entre los virtuales circuitos integrados, no sé si los informáticos o los sinápticos de mis entendederas, lo que por aquí va sucediendo. También os digo que, según las previsiones, esta tarde es posible que haya tormentas, cosas de la calorina estival adelantada de este mes de mayo, con 32ºC de máxima prevista por los madriles. De momento, sol esta mañana, con algunas nubes que irán a más.

Antes de ayer por la tarde estuve viendo en Netflix "The Meyerowitz stories" (2017), de Noah Baumbach, y con Adam Sandler, Ben Stiller, Dustin Hoffman, Elizabeth Marvel, Grace Van Patten, y Emma Thompson. Es el penúltimo largo de este director, de quien había visto el último, "Historia de un matrimonio" ("Marriage story", 2019), y tres más de sus anteriores, "Mistress America" (2015), "Mientras seamos jóvenes" ("While we're young", 2014), y "Frances Ha" (2012).

Tres hermanos que hace tiempo no se ven se reúnen para organizar una exposición retrospectiva de la obra escultórica de su padre, un tipo extravagante y egocéntrico, peleado con el mundo. El mayor, que acaba de separarse de su mujer aprovechando que su adorada hija vuela del nido para ir a la universidad, se va a vivir por una temporada con su padre y su tercera esposa; la hermana menor, bastante introvertida, parece vivir aislada del mundo; y el más pequeño, en realidad hermanastro, hijo de la segunda mujer de su padre. Cada uno de los tres mantiene una difícil relación con su progenitor, que no les prestó demasiada atención en su día, y también entre ellos, con sus rencores enquistados.

Una buena película (nota: 6) esta ácida mirada, no exenta de cierta compasión, a los desencuentros de una familia un tanto disfuncional, con sus penas y alegrías, cuyos excéntricos integrantes no cesan de parlotear, casi todo el tiempo a gran velocidad. Estructurada en cuatro capítulos, cada uno dedicado a uno de los tres hermanos, más otro final a la reunión familiar, tiene momentos de guasa entre las cuitas familiares, con algunas divertidas escenas de gag visual. Sin embargo, no conseguí empatizar plenamente con ella, aunque tuvo momentos que me enganchó.

Ya es tiempo, pues, antes de que este matutino entre en los anales, de que os deje unas citas de sabiduría ajena:

 - "Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada".  (León Tolstoi).

 - "Me gustan más los ensueños del futuro que las historias del pasado".  (Thomas Jefferson).

 - "Mi madre quería darnos a entender que las tragedias de tu vida un día tienen el potencial de ser historias cómicas en el siguiente".  (Nora Ephron).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 21 de mayo de 2020

Bienestar matutino

¡Buenos días!

Estos matutinos que me roban el corazón me hacen sentir tan bien que no quiero salir de ellos, pero no queda otra que, tras pasar un agradable rato, salir a enfrentarse, con buenas maneras, al mundanal ruido. Y ya no empiezo a sentirme tan cómodo con el clima primaveral de estos días, tan rayano con el veraniego que de hecho lo es, haciéndome sudar la gota gorda a poco que doy unos pasos. La máxima prevista para hoy será de 31ºC, con sol y alguna nube fuera de sitio, y quizás disgustada por ello.

Antes de ayer por la tarde estuve viendo en Netflix "Ya no me siento a gusto en este mundo" ("I don't feel at home in this world anymore", 2017), de Macon Blair, también guionista y que aparece como actor en una breve escena del principio, y con Melanie Lynskey y Elijah Wood. Es el primer largo de este director, a quien vi como actor en "Green room" (2015) y "Blue ruin" (2013), ambas dirigidas por Jeremy Saulnier.

Una mujer, que trabaja como auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos, es una buena persona a la que todos pasan por encima y que se siente deprimida y con un gran vacío existencial, tras habérsele muerto otro paciente. Cuando un día regresa a casa tras el trabajo se encuentra con que la han robado. Se harta, y junto a uno de sus vecinos, un tipo extravagante que decide ayudarla, le da un nuevo sentido a su vida persiguiendo a los ladrones, dado que la policía no parece tener mucho interés en ello, para así recuperar sus pertenencias y afear sus conductas (las de policías y ladrones).

Buena película (nota: 6), y divertida y entretenida, este thriller con toques de comedia negra y soterrada socarronería, plena de situaciones absurdas, que comienza como un juego detectivesco con suspense para ir volviéndose cada vez más violento por la pura torpeza de las buenas intenciones de sus protagonistas, torpeza de la que tampoco escapan el resto. Historia de una venganza de andar por casa, que sale como sale por sus propios desatinos, y que deja cierto poso de crítica social.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que espero hagan sentir lo mejor posible a nuestras entendederas:

 - "En pesares y en gusto, la imaginación pone mucho".  (Refrán).

 - "No puede el hombre sentirse a gusto sin su propia aprobación".  (Mark Twain).

 - "Nada me parece justo en siendo contra mi gusto".  (Pedro Calderón de la Barca).

 - "El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en su vida".  (Francisco de Quevedo).

 - "Bienaventurado el que, dejando aparte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas".  (San Juan de la Cruz).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 20 de mayo de 2020

Matutino manejo

¡Buenos días!

Bien me apaño cada vez que vengo por aquí, donde casi puedo tocar el cielo con las manos, incluso con una sola me bastaría para disfrutar de ellos. Y ya casi ni sería necesario preguntarse dónde está el verano, al que todavía le queda más de un mes para llegar por calendario, para saber que de hecho ya está llegando, que este caluroso día de mayo, con sol a raudales y 30ºC de máxima prevista, se está entregando en cuerpo y alma por conseguirlo. Ya en el próximo solsticio ambos, los veranos meteorológico y astronómico, se reunirán de nuevo para manipular nuestros humores, básicamente los sudorosos, pero no solo estos.

Antes de ayer por la tarde estuve viendo en Netflix una película de animación, "¿Dónde está mi cuerpo?" ("J'ai perdu mon corps", 2019), de Jérémy Clapin, basada en la novela "Happy hand" de Guillaume Laurant. Es el primer largo de este director.

En un hospital de París una mano amputada escapa del frigorífico del laboratorio para volver a juntarse con el cuerpo del que procede, el de un joven algo torpe y caótico que sufrió un accidente laboral. La mano, mientras transcurre su odisea a través de la ciudad, esquivando los peligros con los que se va topando, va recordando pasajes de su vida pasada junto a su cuerpo, desde que era un niño que dudaba entre ser astronauta o pianista, su posterior orfandad por culpa de un accidente de tráfico, y recientemente su trabajo como repartidor de pizza. En uno de sus accidentados repartos conoce (solo su voz a través del telefonillo) a una joven, de la que se enamora, y a la que tratará de encontrar y acercarse en secreto.

Estupenda película que me fascinó (nota: 8), muy original y evocadora, muy lacónica y parca en palabras, aunque haya manos que hablen por sí solas (no de palabra, que sí por expresividad plástica). Historia con dos líneas argumentales que acaban por confluir al final, la de un joven que perdió su mano y la de esta buscando el cuerpo que perdió. Tiene acción, suspense, romance... todo narrado con mucho gusto, con sensibilidad, incluso en algún momento que otro tangencial e infinitesimalmente gore, mezclando fantasía y realidad, pasajes en color y en blanco y negro. La banda sonora, también cautivadora.

Ahora toca ponerse manos a la obra con la sabiduría ajena, con estas citas que nos ayuden a mejor maniobrar con nuestras entendederas:

 - "El que pide la mano de una mujer, lo que realmente desea es el resto del cuerpo".  (Enrique Jardiel Poncela).

 - "Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca".  (José Hierro).

 - "¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!".  (Ramón J. Sénder).

 - "Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento".  (Viktor Frankl).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 19 de mayo de 2020

Vale, un matutino

¡Buenos días!

Pues eso, así sea, aquí os escribo otro matutino, lugar de gran valía para mí donde voy desgranando mis aventuras y desventuras cinéfilas (o seriéfilas), amén de desparramar un poquito, no eyaculando mi simiente, sino mentalmente, aunque más o menos será lo mismo si es verdad eso que dicen las malas lenguas (que no sé si libarán conejos o nabos) de que los seres masculinos tenemos nuestro cerebro en nuestros genitales. Por lo demás, la desacomplejada primavera está exultante, con sol a raudales y 27ºC de máxima prevista para hoy por los madriles.

Este fin de semana terminé de ver otra serie televisiva, de Netflix, "Valeria" (2020), creada por María López Castaño, basada en la saga de novelas de Elisabet Benavent, dirigida por Inma Torrente y Nely Reguera, y con Diana Gómez, Silma López, Paula Malia, Teresa Riott, Maxi Iglesias, e Ibrahim Al Shami. Acaban de estrenarla, así que tiene una sola temporada (8 episodios de unos 40 minutos cada uno), aunque parece que habrá una segunda... ¡puf! De una de las directoras, Nely Reguera, había visto su hasta ahora único largo, estupendo,  "María (y los demás)" (2016).

Valeria es una joven al borde de la treintena. Está en crisis, pues quiere ser escritora, hasta ahora no le han publicado ninguno de los trabajos presentados, y está ante el síndrome de la página en blanco de cara a la novela que le acaban de encargar en una editorial. Además, su matrimonio de seis años empieza a tambalearse. Se refugia en su grupo de mejores amigas, otras tres que también andan bastante alteradas con sus particulares cuitas laborales y emocionales.

Una serie muy flojita (nota: 3), a ratos de ñoñería subida, aunque tuvo pocos y breves pasajes en los que sí me interesó, además de embelesarme con la belleza de su actriz protagonista. Un cuidado acabado formal a base de colorines desenfadados, muy cuqui, pero una historia sobre las desventuras emocionales de sus protagonistas que no me interesó apenas, cuajada de topicazos lubricados con múltiples escenas de sexo, cual peli erótica. Desprende bastante tufillo a la serie "Sexo en Nueva York" ("Sex and The City", 1998-2004), bastante mejor que esta "Valeria" que, sin embargo, es algo mejor que la infumable secuela cinematográfica "Sexo en Nueva York: La película" ("Sex and The City: The movie", 2008). A tal efecto, os recomendaría una espléndida serie que vi hace dos meses, en Movistar+ y también española, "Vida perfecta" (2019) de Leticia Dolera, sobre tres amigas en crisis existencial, divertida y efervescente, y con mucha, mucha más enjundia.

Pues ya me vale, que creo escribí demasiado sobre algo que no me interesó gran cosa, así que, sin más, más bien con esta introducción, paso a las citas de sabiduría ajena:

 - "Las cosas no valen sino aquello que se las hace valer".  (Molière).

 - "Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas: ¿Qué valdría la vida?".  (Jacinto Benavente).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 18 de mayo de 2020

Privacidad matutina que no se reproduce

¡Buenos días!

Asisto cada mañana al acto público, al que solo yo acudo, de lanzar al mundo estos matutinos que voy engendrando, para que cada cual que lo desee, desde la intimidad de su hogar, pueda saber de ellos y, si lo tiene a bien, adoptarlos. El sol y el calorcito primaveral volvieron a nuestras vidas, y no precisamente desde la probeta de un laboratorio, haciendo renacer en nosotros una entusiasta ilusión, de orgullosos padres putativos, de ver crecer todo lo que nos rodea, comenzando por esas flores que todo lo alegran. Para hoy tendremos por los madriles una máxima prevista de 25ºC.

Este puente isidril estuve viendo en Netflix "Vida privada" ("Private life", 2018), de Tamara Jenkins, y con Paul Giamatti, Kathryn Hahn, y Kayli Carter. Tercer largo de esta directora, de quien había visto su estupendo anterior, "La familia Savage" ("The Savages", 2007).

Un matrimonio de cuarentones lleva tiempo intentando ser padres, tanto por fecundación in vitro como mediante adopción, sea a través de los servicios sociales o contactando a través de una plataforma de internet con jóvenes con embarazos no deseados dispuestas a entregar a sus bebés, todo les vale dado lo obsesionados que están con conseguirlo. Pero aunque van fracaso tras fracaso, y su relación se tambalea de cuando en cuando, no desesperan. Tras su última decepción se les abrirá una inesperada posibilidad.

Una buena película (nota: 6) que trata con mucha sensibilidad el complejo mundo de los tratamientos de fertilidad, de reproducción asistida, y de refilón el de la adopción. Sin embargo, quizá porque el tema no me afecta, no me llegó, salvo algunos momentos sueltos de emoción en que sí me atrapó. Desde luego es un retrato auténtico, casi documental en algunos pasajes, de ese largo proceso de años, de sus sinsabores, y de los dilemas personales a los que se enfrentan sus protagonistas, dando mucho que pensar sobre la cuestión. Al parecer, la directora y guionista sabe muy bien de lo que habla.

Ahora, para común conocimiento, os reproduzco más abajo unas cuantas citas de sabiduría ajena:

 - "Los espejos, antes de darnos la imagen que reproducen, deberían reflexionar un poco".  (Jean Cocteau).

 - "Pocas cosas pueden sorprender tanto al hombre de buena fe como el terrible hecho de que los dos instintos que le mantienen sobre la tierra, el de conservación y el de reproducción, sean precisamente la fuente de casi todos los males".  (Gregorio Marañón).

 - "La vida privada de un ciudadano debe ser recinto amurallado".  (Maurice de Talleyrand-Périgord)

 - "Toda felicidad se compone de dos sensaciones tristes: el recuerdo de la privación en el pasado y el temor de perderla en el porvenir".  (Alphonse Karr).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 15 de mayo de 2020

El apego por mis animalotes matutinos

¡Buenos días!

Tras muchos años junto a ellos apenas me he dado cuenta de cuanto han crecido y del cariño que nos une, tanto que me dan ganas de comérmelos... no sé si a mordiscos (y saboreándolos gustosamente), o a besos, de lo buenos que están (o son). La primera opción es hiperbólica broma, imposible de cumplir, una metáfora similar a lo que suele decirse a los rollizos bebés. Pues las primaverales lluvias, con injertos otoñales, de estos últimos días siguen tan afectuosas que no parecen querer despegarse de nosotros. Seguro que en próximos días el sol se abrirá paso entre ellas hasta nuestros corazones. De momento, hoy tendremos 14ºC de máxima prevista con muchas nubes y chubascos tormentosos repartidos por doquier.

Antes de ayer por la tarde estuve viendo en Netflix "Okja" (2017), de Bong Joon-Ho, y con Ahn Seo-Hyun, Tilda Swinton, Paul Dano, Jake Gyllenhaal, Steven Yeun, Byeon Hie-bong, Lily Collins, Giancarlo Espósito, Shirley Henderson, y varios otros más. Es la penúltima película de este director surcoreano que triunfó el pasado año con su multipremiada "Parásitos" ("Gisaengchung", 2019). De sus siete largos hasta ahora, había visto además otros tres de sus anteriores: "Snowpiercer (Rompenieves)" (2013), "The host" ("Gwoemul", 2006), y "Memories of murder (Crónica de un asesino en serie)" ("Salinui chueok", 2003).

Una multinacional agro-alimentaria estadounidense emprende, para lavar su mala imagen, un campaña de promoción de sus productos a través del acogimiento por parte de granjeros repartidos por el mundo de unos cuantos ejemplares de un nuevo tipo de animal transgénico, especie de gigantesco cerdo, híbrido entre este e hipopótamo, que han creado en sus laboratorios para alimentar al mundo. Uno de estos animales, Okja, está en una aislada granja surcoreana en la cima de una montaña al cargo de una preadolescente huérfana que vive junto a su abuelo. Tras diez años cuidándolo con mimo y esmero la multinacional decide llevárselo a sus instalaciones en Nueva York, engañando a la niña, que hará todo lo posible para recuperarlo.

Muy buena película (nota: 7), muy entretenida, con todas las señas de identidad de su director, mezclando géneros cual agraciado Frankenstein mutante o picadillo de hamburguesa con muchos ingredientes entre el pan, tales como comedia con ramalazos de humor grotesco, drama de maduración personal con ternura y sensibilidad, y más, como soterradas referencias cinéfilas incluidas. También sátira esperpéntica que atiza a diestro y siniestro, a las cicateras corporaciones alimentarias que maltratan a los animales que explotan y al medio ambiente en general, a las organizaciones animalistas con patosas inclinaciones terroristas, como ese FLA (Frente de Liberación Animal) de la película, que tanto me recordó a los similares grupúsculos marginales de la genial y magistral "La vida de Brian" ("Life of Brian", 1979) de Terry Jones, con los míticos Monty Python. Empieza como una película casi que infantil (niña con mascota) para irse ennegreciendo paulatinamente hasta volverse bastante siniestra y amarga hacia el final, rayo esperanzador incluido, a pesar de contener una severa crítica a los malestares de nuestra sociedad del bienestar (presunto muchas veces). Tras los títulos de crédito final, hay un bonus extra.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que ya sabéis de mi querencia por ella, tanta que a algunas las tengo casi como mascotas que siempre me acompañan:

 - "El cariño por los animales está tan estrechamente unido a la bondad del carácter que puede afirmarse con seguridad que todo aquel cruel para los animales no puede ser un hombre bueno".  (Arthur Schopenhauer).

 - "Amistad nunca mudable
por el tiempo o la distancia,
no sujeta a la inconstancia
del capricho o del azar,
sino afecto siempre lleno
de tiernísimo cariño,
tan puro como el de un niño,
tan inmenso como el mar".  (José Zorrilla).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 14 de mayo de 2020

La balada de los matutinos

¡Buenos días!

¡Beeeee!... bueno, dejo ya de berrear antes de que venga el lobo por sorpresa y siegue mi vida, no con guadaña, cual parca que dejo aparcada para mejor ocasión en lejanos años venideros, y que no sé si me llegará por el oeste. Estos disparates míos, cual baladas desafinadas y mal entonadas, han vuelto a traer, por lo que parece, copiosas lluvias por los madriles, como en pasados días, en un extraño remedo del otoño, pero rebosante de coloridas flores de mayo. La máxima prevista para hoy será de 16ºC. Esperemos que en próximos días vuelvan a dispararse las temperaturas, pero poco.

Antes de ayer por la tarde estuve viendo en Netflix la última película (o miniserie de seis capítulos independientes de unos 22 minutos cada uno, según se mire) de los hermanos Coen "La balada de Buster Scruggs" ("The ballad of Buster Scruggs", 2018), de Joel y Ethan Coen, y con Tim Blake Nelson, James Franco, Liam Neeson, Tom Waits, Zoe Kazan, y Brendan Gleeson. Es el 18º largo de estos excelentísimos directores (y guionistas, productores, montadores, etc., de sus propios films), de quienes he visto todos sus diecisiete anteriores, a saber:

 - "Sangre fácil" ("Blood simple", 1984).
 - "Arizona baby" ("Raising Arizona", 1987).
 - "Muerte entre las flores" ("Miller's crossing", 1990).
 - "Barton Fink" ("Barton Fink", 1991).
 - "El gran salto" ("The Hudsucker proxy", 1994).
 - "Fargo" ("Fargo", 1996).
 - "El gran Lebowski" ("The big Lebowski", 1998).
 - "O brother!" ("O brother, where art thou?", 2000).
 - "El hombre que nunca estuvo allí" ("The man who wasn't there", 2001).
 - "Crueldad intolerable" ("Intolerable cruelty", 2003).
 - "Ladykillers" ("The ladykillers", 2004).
 - "No es país para viejos" ("No country for old men", 2007).
 - "Quemar después de leer" ("Burn after reading", 2008).
 - "Un tipo serio" ("A serious man", 2009).
 - "Valor de ley" ("True grit", 2010).
 - "A propósito de Llewyn Davis" ("Inside Llewyn Davis", 2013).
 - "¡Ave, César!" ("Hail, Caesar!", 2016).

Seis cuentos sobre lo absurdo de la vida y la muerte, cada uno con su título, el primero de los cuales se lo cede a toda película, que en principio iba a ser miniserie, y que se desarrollan en la frontera del salvaje oeste estadounidense. ¿Y qué más da, serie o película?, que hoy día las miniseries se suelen ver cual si fueran películas, de un tirón. Los límites entre cine y televisión (plataformas incluidas), en todos sus ámbitos, cada vez son más borrosos, y junto con las fronteras políticas terminarán por ser, si no lo son ya, una absurda convención que debería desaparecer como el viejo oeste, ley de vida.

Buena película (nota: 6), con las impecables maneras formales y estilísticas de los fraternales cineastas, pero cuyas historias no acabaron de conectar del todo conmigo salvo momentos sueltos, cosas de la irregularidad de los diferentes episodios. Podría verse como seis tiras cómicas de fino humor negro, absurdo e irónico, con retranca, seña de identidad de los Coen, sobre lo impredecible de la vida y la muerte y, por qué no decirlo, sobre su futilidad.

Ahora os tiroteo con estas citas de sabiduría ajena, que espero no esquivéis y pongáis vuestra frente cual diana para que os atraviesen las entendederas:

 - "El hombre no toma conciencia de su ser más que en las situaciones límite".  (Karl Jaspers).

 - "Hay un límite para las lágrimas que podemos derramar ante las tumbas de los muertos".  (José Martí).

 - "¿Fronteras? Nunca he visto una. Pero he oído que existen en las mentes de algunas personas".  (Thor Heyerdahl).

 - "Las fronteras no están en el este o el oeste, el norte o el sur, sino allí donde el hombre se enfrenta a un hecho".  (Henry David Thoreau).

Besos y abrazos,

Don.
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