miércoles, 24 de octubre de 2018

Pétreos matutinos

¡Buenos días!

Contra viento y marea, en este calmado, cálido y soleado día de otoño (22ºC de máxima prevista), siguen estos matutinos resistiendo los embates del tiempo, tanto el de la cuarta dimensión como el meteorológico, dejando de buen grado desgastarse por ellos, mientras se van convirtiendo en fluidos granos de arena, especie de montañoso fractal, que regatea por los más recónditos recovecos de mi ser, adaptándose a cualquier circunstancia conforme va llegando. Con los fríos y lluvias del próximo fin de semana, el proceso seguro se acelerará.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Petra", de Jaime Rosales, y con Bárbara Lennie, Àlex Brendemühl, Joan Botey, y Marisa Paredes. Es el sexto largo de este director, de quien anteriormente había visto su anterior y su segundo, "Hermosa juventud" (2014) y "La soledad" (2007).

Petra es una pintora que acude como aprendiz durante una temporada al taller de un mundialmente reconocido artista plástico, de muy difícil carácter, donde también entablará contacto con la esposa y el hijo de este. En realidad está allí porque tras haber seguido el rastro de difusas pistas, cree que el escultor podría ser su padre, tras haberse negado su madre a decírselo poco antes de morir. En su afán por descubrir la verdad, desencadenará toda una espiral de maldad (por acción u omisión, según el caso), mentiras y oscuros secretos familiares.

No me acabó de convencer (nota: 5) esta casi que tragedia de reminiscencias griegas contada, muy bien por cierto, casi que a salto de mata, en capítulos desordenados temporalmente. Aun siendo la más accesible de su filmografía, conserva plenamente su poco convencional y estupendo estilo formal, cuajado de fueras de campo, pleno de tensa intriga sin aspaviento alguno. Lo que más y menos me gustó fue prácticamente lo mismo, respectivamente: el sorprendente y atípico personaje del malo, perfectamente perfilado, un miserable cruel y perverso de tranquilas maneras; y el actor que lo encarnaba, un no profesional primerizo y setentón, que me desmereció bastante en relación al resto del elenco, pues le faltó la natural fluidez de estos en su interpretación.

A través del personaje principal, de pétrea fuerza interior, nos habla sobre la búsqueda de la verdad, ya sea en la vida (cosa extremadamente difícil), o en el arte (toda una entelequia para mí), y sobre la misión o utilidad de este en nuestras vidas. Y sobre la mentira, y el perdón (o no). También sobre lo complejo de las relaciones familiares.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, necesario saber que espero nos ayude a evitar que seamos (o a quedarnos) de piedra las más de las veces:

 - "El arte necesita o soledad, o miseria, o pasión. Es una flor de roca, que requiere el viento áspero y el terreno duro".  (Alejandro Dumas, hijo).

 - "¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos".  (Epicteto de Frigia).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 23 de octubre de 2018

Matutino que está que arde

¡Buenos días!

Bueno, tampoco es que estemos de ardoroso verano, por mucho que algunos ilusos se empeñen en visionarlo, pero las temperaturas están siendo la mar de agradables en estos días de otoño luminoso, con sol que no quema, y las copas de los árboles apenas empezando a encenderse de candente otoñada. Máxima prevista para hoy de 20ºC, que cuando se acerque el fin de semana caerán hasta la mitad, casi fundiéndose con las del invierno por venir, cuyos gélidos rigores sin embargo todavía quedan lejos, muy lejos.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Burning" ("Beoning"), de Lee Chang Dong, basado en el relato corto "Quemar graneros" de Haruki Murakami, y con Yoo Ah-in, Steven Yeun, y Jeon Jong-seo. Sexto largo de este director coreano, de quien había visto sus dos más recientes anteriores: "Poesía" ("Shi" 2010) y "Secret sunshine" ("Milyang", 2007).

Un joven repartidor que quiere ser novelista, mientras hace una entrega por las calles de Seúl, se encuentra por casualidad con una bella joven con mucho desparpajo que fue vecina y compañera de clase en su infancia y adolescencia en la aldea en que ambos vivían, y por la que se siente muy atraído. Ella le impele a tener ambos una cita, tras la que le pide que cuide de su gato, mientras hace un viaje por África. A su vuelta él va a recogerla al aeropuerto, pero aparece con un rico guaperas que conoció allí y con el que se ha enrollado, quedando frustrado. En una noche de confidencias entre los tres, el misterioso nuevo novio revela una peculiar afición al joven.

Una muy buena película (nota: 7), de espléndidas maneras formales, a la que le faltó un qué sé yo para tocarme el alma (que el intelecto sí que lo hizo), emocionarme y llegar a la excelencia para mí. De todas formas, en sus dos horas y media de metraje me envolvió y atrapó con la característica parsimonia y sutileza orientales, haciendo que se me pasaran volando. Es muchas cosas, melodrama romántico con triángulo, thriller, existencial; y de ambiguas lecturas, de tono que va oscureciéndose conforme avanza y se retuerce cadenciosamente la trama, a la par que la intriga crece, y el misterio jamás se soluciona.

Extraña historia, que genera cierta inquietud, desconcertante a ratos y que se va enturbiando en su avance, de la que nos faltan elementos que tenemos que conjeturar. Entre muchas otras cosas, va sobre las difusas fronteras entre realidad e imaginación, de imaginar como real lo que no vemos a partir de circunstanciales suposiciones, sobre encontrarle un sentido a nuestras vidas; y también de cierta crítica social: a la precariedad laboral juvenil, a la cada vez mayor distancia entre clases sociales y el clasismo elitista, o del estatus femenino en una sociedad machista.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que espero sean yesca y pedernal para alumbrar nuestras entendederas:

 - "El que pueda decir cómo arde, sufre un fuego muy pequeño".  (Francesco Petrarca).

 - "Llegar, ¡quién piensa! Caminar importa sin que se extinga la divina llama del arte largo en nuestra vida corta".  (Manuel Machado).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 18 de octubre de 2018

Matutina cabaña ganadera

¡Buenos días!

¡La leche!, a pesar de que se está poniendo muy gris la mañana y seguro las nubes se ordeñarán esta tarde, según las previsiones, cosas del otoño, salgo de nuevo a pasear pastoreando mi rebaño matutino, con los que tanto gano en bienestar, en lugar de refugiarme en cualquier chamizo que encuentre por ahí antes de que se ponga a caer agua, y a disfrutar lo que me toque, que la buena salud está en no encerrarse en uno mismo, cual estabulada vaca al refugio de las necesarias inclemencias.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Un héroe singular" ("Petit paysan"), de Hubert Charuel, y con Swann Arlaud y Sara Giraudeau. Es el debut en el largo de este director.

Un treintañero está al cargo de la pequeña explotación familiar de ganado para leche, sigue viviendo en la granja con sus padres, ya jubilados, y su única obsesión son sus vacas, a las que cuida con sumo esmero, cual sobreprotectora madre. Además, su nidífuga hermana es la veterinaria del lugar. Empiezan a llegar noticias de una epidemia bovina que cada vez se acerca más, hasta que un día una de sus reses cae enferma. No puede permitirse perder todas sus vacas si se descubriera esto y hubiera que sacrificar toda su cabaña por precaución sanitaria. Hará lo que sea por salvar sus animales.

Una buena película (nota: 6) que me gustó, y eso que soy un urbanita con gusto esporádico por la bucólica campiña domesticada, si acaso algo montaraz, sin excesos. Historia poco convencional, nada idílica, sobre la vida campestre de los pequeños propietarios y sus rutinas de sol a sol, casi sin días de descanso ni vacaciones. Rayano en lo documental en bastantes pasajes, es también un thriller con suspense y tensión, un drama rural y familiar, cómico por momentos, y una fábula campesino-burocrática (con ramalazo de crítica kafkiana por reducción al absurdo), cuyo agobiado y aterrado protagonista se aboca al borde de su propia locura, no sé si padeciendo una encefalopatía espongiforme en el ámbito psicológico, lo que le lleva a actuar cual pollo descabezado, o de seso abotagado al menos.

Ahora, en el redil de la sabiduría ajena, ahí os dejo un pequeño rebaño de citas, de entre las que he ido rebañando en mi cotidiano pastoreo de ellas:

 - "La leche, al pie de la vaca".  (Refrán).

 - "Cuando al pastor se le muere la oveja, paga con la pelleja".  (Refrán).

 - "¡Qué felices serían los campesinos si supieran que son felices!".  (Virgilio).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 17 de octubre de 2018

Matutinos que no hacen sombra

¡Buenos días!

Ni tienen mala sombra, por tanto, ya que irradian luz por todos sus infinitos lados, intentando no hacer sombra a nadie, que cualquiera tiene derecho a ser iluminado, que no un iluminado. Son de ley, de auténtica ley. Pues en este interludio soleado otoñal que hoy disfrutamos, sin atisbo de sombra nubosa alguna, sigo disfrutando de este otoño, que no actúa en la sombra, y que ya sí, con todas las de la ley, ha entrado en nuestras vidas, con lluvias este pasado fin de semana, y las que seguirán cayendo de nuevo desde mañana otra vez, con cielo muy gris y viento algo desapacible, pero que revitaliza al más pintado.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La sombra de la ley", de Dani de la Torre, y con Luis Tosar, Michelle Jenner, Vicente Romero, Manolo Solo, Paco Tous, Jaime Lorente, Adriana Torrebejano, y Ernesto Alterio. Es el segundo largo de este director, de quien había visto su anterior, "El desconocido" (2015).

Año 1921. En España se viven momentos muy convulsos y violentos debido a continuas reivindicaciones de justicia social y luchas clasistas, y a enfrentamientos entre anarquistas, matones a sueldo y policías, plenos de ajustes de cuentas y atentados varios. Un policía de Madrid es enviado a Barcelona como apoyo de los policías locales para colaborar en la investigación para detener a los asaltantes de un convoy militar lleno de armas, y evitar que estas lleguen a los bandos enfrentados, para lo que deberá entrar en contacto con sus compañeros corruptos, los bajos fondos gangsteriles, y los grupos anarquistas, cada vez más radicalizados.

Una buena película (nota: 6), muy buena en los aspectos técnicos y de ambientación. Con el trasfondo de nuestra Historia de entonces, pasé un rato entretenido con este thriller policiaco, de maneras clásicas y bastantes referencias cinéfilas al cine negro y demás. Cine de entretenimiento, por tanto, pero con algunos destilados, que no sé si pasarían el control de una ley seca, de crítica de las turbiedades socio-políticas, con sus luchas de poder interclase, alta burguesía sin escrúpulos, turbios poderes fácticos, matones a sueldo, idealismo anarquista y fanatismos varios... y corrupción de todo pelaje y condición. Todo esto pareció ser la perfecta incubación del huevo de la serpiente, azuzado por extremistas de ambos lados, que desembocó en nuestra funesta guerra civil de pocos años después, y en sus subsiguientes consecuencias en décadas posteriores.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, especie de reglas que espero aporten algo de mayor luz a nuestras entendederas:

 - "De aquellos polvos vienen estos lodos".  (Refrán).

 - "La ley del embudo: para mí lo ancho, para ti lo agudo".  (Refrán).

 - "Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso".  (Solón de Atenas).

 - "La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan".  (Anatole France).

 - "El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de ciudadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos".  (Platón).

 - "Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales".  (Ángel Ganivet).

 - "Donde hay luz también existe la sombra. ¿Dejaré de amar la luz porque produce sombras?".  (Heinrich Lübke).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 11 de octubre de 2018

Alienada simbiosis matutina

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que me entremezclo con los matutinos, tan bien integrado con ellos, que ya dudo de quien es quien y quien lleva realmente la voz cantante en esta extraña pareja o ménage à trois que formamos, sin ser uno y trino, que nada afinadamente canto... pero sin llegar a la locura, aunque lo parezca por lo que acabo de escribir, si acaso a la extravagante extrañeza de mí mismo, pero con los pies en la Tierra... y mi volada cabeza orbitando a su alrededor, como las muy grises nubes con las que nos hemos despertado, al son de las revoleras de los chaparrones tormentosos que hoy parecen ir a menos, hasta casi desaparecer esta tarde, según las previsiones, que también pronostican unos tibios 20ºC de máxima para hoy.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Venom", de Ruben Fleischer, y con Tom Hardy (un actorazo como la copa de un pino), Michelle Williams, y Riz Ahmed. Está basado en un tebeo de la Marvel, y es un spin-off de Spiderman, de uno de sus villanos, que en esta no lo parece tanto. De este director había visto sus tres largos anteriores: "Gangster squad (Brigada de élite)" ("Gangster squad", 2013), "30 minutos o menos" ("30 minutes or less", 2011), y su debut con "Bienvenidos a Zombieland" ("Zombieland", 2009).

Una nave espacial de regreso a la Tierra tras una misión de exploración por otros planetas se estrella al aterrizar, escapando uno de los especímenes alienígenas que transportaba. La expedición pertenece a una megacorporación farmacéutica cuyo dueño es un megalómano que quiere conseguir una hibridación entre humanos y extraterrestres, pero los ultrasecretos ensayos científicos no cesan de fallar. Un incisivo periodista de investigación que le atosiga a preguntas sobre las turbiedades de sus experimentos pierde su reputación, su empleo y a su novia por la venganza del magnate. Tras varias vicisitudes, uno de los alienígenas consigue introducirse en el cuerpo del ex reportero, formando ambos un poderosísimo ente simbiótico. Oye voces en su cabeza que le dicen lo que tiene que ir haciendo mientras va tomando conciencia de los nuevos superpoderes que ha adquirido y de que el alienígena quiere tomar el control, a lo que se intenta resistir sin demasiado éxito las más de las veces, acabando por ir aprendiendo el uno del otro.

Una buena película en general (nota: 6), que me sorprendió por su gran dosis de humor con la que me reí mucho, aunque su prólogo de más de media hora hizo que me echara a temblar, pues nada me gustó, me chirriaba por doquier, barruntando una película mala-mala, pero en cuanto la trepidante acción (espléndida persecución de coches) y el humor irónico y socarrón, casi que gamberrete, entraron en escena, pasé un rato muy divertido viéndola.

Podría catalogarse como un híbrido de una de acción, de ciencia ficción, y de alienígenas (que usan a los humanos bien como vehículo de supervivencia, cual ultracuerpos, o bien como comida, según les dé el aire), entre otros varios géneros más, como el de coleguitas, de autocolegas ensimismados, podría decirse, con referencias a montones de otros films anteriores de todos esos géneros.

Sin embargo, aunque es de la Marvel, no me pareció una de superhéroes al uso, los buenos y malos no están tan claros, se mueve en la zona gris... oscura, muy oscura del alma humana, cual Jekyll y Hyde, donde los mejores momentos estaban en las desternillantes conversaciones de loco que el protagonista mantenía consigo mismo, o con el alienado alienígena que llevaba dentro sin querer, según el punto de vista. Por cierto, si fuerais a verla no salgáis de la sala en cuanto comiencen los créditos finales, que hay dos bonus track, uno de los cuales amenaza con una segunda entrega... ¡oh cielos tenebrosos, que bien está lo que bien acaba!, no estiremos el chicle más de la cuenta.

Ahora un par de citas de sabiduría ajena, con las que espero nos fundamos armoniosamente, para no extrañarnos en exceso de lo que nos rodea:

 - "Decir que el hombre es una mezcla de fuerza y de debilidad, de luz y de ceguera, no es hacer su proceso: es definirlo".  (Denis Diderot).

 - "El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías".  (Alfred de Musset).

Fundentes besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 10 de octubre de 2018

Matutino volandero

¡Buenos días!

Otro matutino que echa a volar con mi beneplácito, dejando el confortable nido que le procuraba en mis entendederas. Ya volverá cuando quiera, cual hijo pródigo, volviéndome a colmar de bienes y bienestar, y viceversa. Y también parece que ha echado a volar por fin este remolón otoño, dejando atrás el cálido regazo del veranillo tardío, tras los tormentosos chaparrones de ayer, que hoy siguen, con el cielo muy gris de nubes volanderas que van y vienen suspendidas sobre nuestras cabezas algo empapadas.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Viaje al cuarto de una madre", de Celia Rico Clavellino, y con Lola Dueñas y Anna Castillo, dos enormes actrices, y la segunda una por la que siento gran debilidad desde que la descubrí y me fascinó. Es el debut en el largo de esta directora y guionista.

Una mujer viuda hace poco y su hija viven en una humilde casa de un pueblo donde la vida transcurre despacio. Mantienen un muy estrecho vínculo de apego y complicidad al calor de una mesa camilla con brasero, apoyándose la una en la otra para sobrellevar la reciente pérdida. La joven ha empezado a trabajar como planchadora en la fábrica textil donde la madre trabajó toda su vida como costurera. Pero no está conforme con su vida y aunque no se atreve a decirle que quiere irse a trabajar a Londres, acaba por hacerlo. La madre no quiere que se vaya, pero al final acepta, quedando sola con un gran vacío existencial, sin saber muy bien como afrontarlo.

Una espléndida película (nota: 8) que os recomiendo, una pequeña delicia, muy grande en su sencillez, muy honda y sutil, narrada estupendamente a base de silencios y gestos, más que con palabras, que me ganó con el regusto, en el sabrosísimo retrogusto que me dejó pasado un rato tras su visionado, cuando la rumiaba. Historia de una relación materno-filial, desde el punto de vista materno, en el justo momento que la hija quiere liberarse del cordón umbilical (ley de vida), y lo hace, pero conservándolo en la distancia, a su manera, no necesariamente como la madre, las madres, querrían. También historia sobre el solitario vacío emocional en el que las madres quedan cuando los queridos hijos deben volar del nido. Y sobre su infinito amor, ese que desparraman sobre sus retoños, a veces demasiado abrumador, aunque con buenísima intención, por su bien, el de los hijos y el suyo propio.

Ahora en la sección de sabiduría ajena, un par de frases de la directora del film glosado hoy, mujer con la cabeza muy bien amueblada a la luz de lo visto y sentido en la película y en estas mismas frases que van como anillo al dedo:

 - "Querer bien, sin coartar al otro ni renunciar a uno mismo, quizá sea una de las tareas más difíciles en las relaciones paterno-filiales. Esta película pretende capturar esos momentos delicados de la vida donde el amor se revela en el saber alejarse, en el dejar ir".  (Celia Rico Clavellino).

 - "Esta historia surge de una sensación física, como hija que se desprende del nido familiar: el confortable calor con el que las faldas de una mesa-camilla me resguardaban del frío. O me aprisionaban. No era fácil salir de aquel brasero. Podría haberme pasado horas durmiendo la siesta bajo su regazo, cómodamente, mientras la vida transcurría en otra parte, lejos del confort de la casa de mis padres".  (Celia Rico Clavellino).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 9 de octubre de 2018

Ni con los matutinos ni sin ellos

¡Buenos días!

En este íntimo debate, no sé a qué temperatura, si ardoroso o gélido, pero siempre anhelado, ando de cuando en cuando, sea cuando estoy con ellos, sea cuando no me queda otra que alejarme. Así supongo será el amor, al menos el nuestro. El otoño, a pesar de sus vaivenes, sin embargo, sí que parece tenerlo algo más claro, con sol asomando por las cada vez más densas nubes, con tibias temperaturas (20ºC de máxima) y alguna tormenta vespertina prevista para hoy, que dejará precipitar, amén de algunas centellas, unas tímidas gotas de agua, no sé si de melancólica tristeza, uno de esos cánones otoñales que hoy parece no serán por estos lares, que se barruntan de arrebato tormentoso, breve pero intenso.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Cold war" ("Zimna wojna"), de Pawel Pawlikowski, y con Joanna Kulig y Tomasz Kot. De este director polaco afincado en el Reino Unido había visto dos de sus anteriores films, "Ida" (2013) y "Last resort" (2000).

En la Polonia comunista de primeros de los años 50, cuando todavía casi todo eran ruinas tras la guerra, para mayor gloria del partido, se está creando un grupo folclórico. El director musical y una de las cantantes recién contratadas, de caracteres y orígenes sociales diametralmente opuestos, sienten inmediata atracción mutua, se enamoran apasionadamente y viven su amor a escondidas. En una actuación en Berlín oriental, él le propone fugarse ambos a París, quedan por la noche en las cercanías del puesto fronterizo, pero ella no se presenta. Años después, ella le visita cuando viaja con el grupo a actuar en esta ciudad y retoman momentáneamente su relación. Él va siguiéndola por diversas ciudades europeas, viéndose intermitentemente, tratando de mantener su pasión a pesar de las dificultades, las propias de su inestable relación, y las ajenas a ellos, las del opresivo entorno socio-político de aquellos tiempos y lugares. Una historia de amor difícil en tiempos difíciles.

Una muy buena película (nota: 7), este muy melancólico drama romántico de encuentros y desencuentros que transcurre a lo largo de una década, bellísima formalmente, de exquisitas banda sonora (y tema principal) y fotografía en blanco y negro, pero cuya fríamente arrebatada historia de amor, de intensa atracción mutua que les condena a estar juntos, y a separarse, según el caso, no llegó a conquistarme del todo, no me apasionó. Le faltó un qué sé yo para que me llegara a parecer una delicia, para que me diera un revolcón con ella, a pesar de lo maravillosamente narrada que estaba.

Ahora unas citas de sabiduría ajena que no sé si ayudarán a mitigar en algo esa fría tensión, como de acero, que a veces nos atenaza en las complicadas relaciones amorosas, sin atrevernos a dar el paso definitivo, a atravesar el telón decididamente:

 - "Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que entristecerse. Porque la belleza siempre permanece en el recuerdo".  (William Wordsworth).

 - "Tenía oído que algunos decían que el amor era todo regocijo, alegría y contento, mas, aquella noche, sentada en la playa, hubiera querido yo tener ante mí a aquellos sabios parlanchines para hacerles sentir con el filo de mi espada el regocijo, la alegría y el contento que ocasionaba el terrible dolor del amor. Era peor que una enfermedad, me decía atormentada, peor que una llaga corrompida. Era como beber ponzoña y tragar agujas. ¡Y todo por aquel rufián maleador cuyos rubios cabellos sólo podían tener competencia con los del sol!".  (Matilde Asensi).

 - "Sigo pensando que los amores no correspondidos son la droga natural más potente de este mundo. Tanto de los que los sienten como de los que no los corresponden... Todos siempre acaban sufriendo, pero vuelven a caer en sus redes".  (Albert Espinosa).

 - "Amar significa correr el riesgo de no ser correspondido. Esperar es correr el riesgo de la decepción. Pero hay que asumir algún riesgo, porque el mayor de la vida estriba en no arriesgar nada".  (Helen Exley).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 8 de octubre de 2018

Oleada de matutinos

¡Buenos días!

Otro matutino más en la desatada serie que he venido perpetrando en estos últimos diecinueve años, tantos y tan reiterados que casi les pierdo la pista a poco que me descuide. El otoño parece que va llegando, pero no en tropel, que de momento solo han bajado las temperaturas, a la espera de su natural oleada de borrascas que nos empape un poco. 21ºC de máxima prevista para hoy.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Ola de crímenes", de Gracia Querejeta, y con Maribel Verdú, Juana Acosta, Paula Echevarría, Antonio Resines, Raúl Arévalo, Luis Tosar, y Javier Cámara. Es el octavo largo de esta directora, de la que me encantan todas las películas suyas que he visto hasta ahora, las cinco anteriores, a saber: "Felices 140" (2015), "15 años y un día" (2013), "Siete mesas de billar francés" (2007), "Héctor" (2004), y "Cuando vuelvas a mi lado" (1999).

Un ama de casa divorciada vive con su sobreprotegido hijo adolescente con problemas para relacionarse con los demás. Un día que el ex aparece por su casa diciendo que tienen que irse porque va a venderla, el chaval, en un arrebato pasional, mata a su padre. La madre, como consecuencia de hacer todo lo posible por proteger a su querido hijo, casi sin querer, desata una ola de crímenes en su ciudad. Por otra parte, la actual esposa y la abogada del fallecido tratarán de ocultar la trama de corrupción en que estos tres andaban metidos y que podría quedar al descubierto por el asesinato de él, por lo que tratarán de cargarle el muerto a la ex esposa. Todos estos hechos empezarán a ser investigados por una concienzuda pareja de policías.

Una buena película en general (nota: 6), con sus más y sus menos, dispersa, con momentos realmente divertidos y logrados, y otros de desconcierto. Una comedia negra, de intrigantes enredos, alocada, casi que gamberra, y disparatada, no solo por los muchos disparos que hay, por momentos pasada de revoluciones. Amén de otras críticas sociales, parece una sátira de la corrupción nuestra de cada día en la que los imputados, perdón, investigados, no cesan de pasarle el muerto a quien estimen oportuno.

Ahora unas citas de sabiduría ajena que espero desaten maremotos en nuestras entendederas y que nos ayuden a surfearlos:

 - "Quien siembra vientos, recoge tempestades".  (Refrán).

 - "No obres nunca apasionado. ¿Por qué quieres entrar en el mar durante la tempestad?".  (Teógenes).

 - "Una ola nunca viene sola".  (Refrán).

 - "Los vientos y las olas están siempre al lado de los navegantes más expertos".  (Edward Gibbon).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 4 de octubre de 2018

Favorcito matutino

¡Buenos días!

Otra mañanita más en la que estos matutinos me hacen el favorcete, sin abusar, de permitirme pasar por aquí un rato a que me solace intelectual y emocionalmente. Flaco favor me haría a mí mismo, e incluso a ellos, si no aprovechase toda su gratuita bondad para mejorarme. Por cierto, por favor, hados del clima, ¿tendríais a bien bajar el termostato para que haga el tiempo que debe hacer según los cánones otoñales de octubre? Sería una buena obra en favor de los necesitados de frescor como yo, os lo agradecería infinito, desde mis adentros, sin alharacas ni aspavientos, desde la celestial distancia que nos separa. Es que hoy nos esperan 28ºC de máxima, un impúdico sol desnudo de nubes y ni gota de agua que nos caiga llovida del cielo.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Un pequeño favor" ("A simple favor"), de Paul Feig, basado en la novela homónima de Darcey Bell, y con Anna Kendrick, Blake Lively, y Henry Golding. De este director había visto dos de sus anteriores películas: "Espías" ("Spy", 2015), y "La boda de mi mejor amiga" ("Bridesmaids", 2011).

Una joven mamá soltera (enviudó), una vivaracha maruja provinciana, modosita y casi que mojigata, y siempre dispuesta a ayudar al prójimo, que tiene un videoblog de lo más cuqui sobre recetas de cocina y demás consejos hogareños para amas de casa agobiadas, conoce un día en la guardería a la madre del amiguito de su hijo, una mujer de mundo, cínica, elegante, sofisticada y glamurosa, que trabaja en una empresa de alta costura, y cuyo esposo es un hombre de lo más sexy, atento y cariñoso. Se hacen pronto amigas y confidentes, y al poco la segunda le pide el favorcillo de que recoja a su hijo del cole pues está en una importante reunión de negocios y su marido está de viaje en el extranjero. Pero tras varios días cargando con el hijo ajeno y sin tener noticias de ambos, decide empezar a buscarlos. Solo logra dar con el marido. Llaman a la policía para denunciar la desaparición de la esposa. Se enrollan. Y ella, en paralelo a las pesquisas policiales, trata de encontrar el paradero de su recién amiga, con la ayuda de sus seguidoras del blog, que se va volviendo viral por la narración de sus avances en la investigación.

Una muy buena película (nota: 7), con la que pasé un rato la mar de entretenido y muy divertido, este thriller de intriga, cómico, irónico, travieso y retorcido, y con cierto deje de crítica social, que me trajo reminiscencias de esa obra maestra que es para mí "Perdida" ("Gone girl", 2014) de David Fincher. Secretos que se van desvelando poco a poco, a la vuelta de cada giro de guion, pues las apariencias engañan, y que se van enmarañando más y más, pues casi nada es lo que parece. Cine negro con humor negro, todo tamizado, pero se trasluce más, una sutil mezcla de varios géneros.

Ahora un par de citas de sabiduría ajena, de esas que me hacen el favor de estimular mis entendederas, favor que les devuelvo intentando sacar provecho de ellas:

 - "La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes".  (Montesquieu).

 - "Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud".  (Friedrich Nietzsche).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 3 de octubre de 2018

Reseco matutino al margen

¡Buenos días!

Por las orillas de los matutinos llego hasta ellos cada mañana, a su apartado mundo, no sé si furtivamente ni con demasiadas alharacas, para intentar serenar el ánimo algo alterado por las turbulentas corrientes que a veces intentan llevarme donde no debiera. Por lo demás, lejos de las húmedas lluvias otoñales, seguimos resecos por culpa de este calor casi veraniego y sol inclemente que nos envuelve, un extraño fuera de lugar, al margen de lo que sugiere el calendario. Hoy 27ºC de máxima prevista.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Oreina (Ciervo)", de Koldo Almandoz, y con Laulad Ahmed Saleh, Patxi Bisquert, y Ramón Agirre. Es el primer largo que veo de este director.

Un joven desarraigado, hijo de inmigrantes saharauis, que vive junto a su madre en la periferia de una ciudad, allí donde confluyen esta, los polígonos industriales y un parque natural, donde se mezclan el agua dulce y el agua salada, se busca la vida como mejor puede, trapicheando mientras estudia formación profesional, y pasando la mayor parte del tiempo junto a un viejo del lugar, un furtivo que pesca ilegalmente angulas en la marisma y caza animales salvajes en el bosque colindante para disecarlos, todos protegidos, por lo que es vigilado por una concienzuda agente forestal, y que vive en una casa al borde de la ría junto a su hermano, emigrante o exiliado que regresó hace unos años, y con el que hace mucho tiempo que no se habla.

Una buena película (nota: 6), de muy buenas maneras formales, en la que me gustó su modo de narrar, bueno, de sugerir más que de narrar, pero cuya historia no me atrapó, salvo momentos sueltos, muy evocadores, sensoriales, parquísimos en palabras. Preciosa fotografía, muy contemplativa. Historia de unos seres variopintos, breves retazos de sus vidas dispersas por las orillas de lo convencional. Muy metafórica, difícil de pillar, pues hay que hilar fino, parece que como segunda lectura está la situación vasca, con gente nueva que llega, gente que huyó en su día y regresa, y un viejo mundo que parece arrumbarse con algunos otros de sus habitantes, que quieren irse de ahí, o se los llevan más o menos momificados.

Ahora un par de citas de sabiduría ajena, no digo más:

 - "¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! Porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!".  (Santa Catalina de Siena).

 - "Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa".  (José Saramago).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 2 de octubre de 2018

Matutinos que quieren ser matutinos...

¡Buenos días!

... O lo que a ellos les plazca... Pero sean como sean, aquí me tienen a su lado en estas mañanas de confidencias cinéfilas que nos damos de cuando en cuando, todo un alivio emocional, y casi que físico, que nos refuerza de cara a la vuelta a la cruda realidad en cuanto nos separamos para seguir con nuestros respectivos quehaceres cotidianos. Y estos días de otoño siguen en la acera de enfrente, queriendo ser lo que no son, o lo que dice aparentemente el calendario, pues a ese lado se nos presentan de verano convencional, con calor, cada vez menos (25ºC de máxima prevista para hoy) y sol cada vez más luminoso, haciendo lo que a él siempre le ha gustado hacer sin cortapishas... cortapisas quería decir, que se me coló una hache casi muda pero que cambia bastante el sentido de lo que iba a decir.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Girl", de Lukas Dhont, y con Victor Polster y Arieh Worthalter. Es el debut en el largo de este director belga... por cierto, de electoral apellido, por eso del sistema D'Hont, una fórmula para el reparto de votos partidistas en escaños parlamentarios, la usada en España, Bélgica y otros países.

Lara es una quinceañera que vive con su padre y su hermano pequeño y que quiere ser bailarina de ballet clásico, pero ha comenzado tarde a practicar, así que deberá esforzarse más que las demás para llegar a su nivel. Además nació como Víctor, pero para sentirse una mujer plena está en proceso de tratamiento hormonal y a la espera de una operación de cambio de sexo en cuanto cumpla los 18, deseo en el que es apoyada por su padre, médicos y entorno escolar. Pero no está contenta consigo misma, con su cuerpo, como cualquier otra adolescente, aunque lucha con dolorosa tenacidad, y no demasiada paciencia, para lograr sus dos máximos sueños.

Una buena película en general (nota: 6), con sus más y sus menos, delicada e intimista, de excelentes maneras formales, nada amaneradas, con algunas escenas escabrosas (muy especialmente una hacia el final, aunque nada gore) sobre la tortura física y casi que emocional a la que alguien se somete con tal de conseguir alcanzar sus anhelos. Lo que menos me gustó fueron esas escenas escabrosas y la mayoría de las escenas de ensayos de ballet, que nada me aportaron; y lo que más, los momentos de introspección de la protagonista (algunos mientras ensayaba ballet) mientras se debatía contra sí misma, y las conversaciones y confidencias con su atento padre.

Ahora unas citas de sabiduría ajena, que tal vez nos ayuden a conocernos mejor a nosotros mismos, a saber quienes realmente somos y lo que verdaderamente queremos:

 - "La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser".  (Platón).

 - "¿Por qué, en general, se rehúye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos".  (Carlo Dossi).

 - "Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo".  (Aristóteles).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 1 de octubre de 2018

A matutino finiquitado, otro parecido empezado

¡Buenos días!

Acabado el anterior matutino, en este reino mañanero en el que me recreo siempre que puedo, ya estoy pergeñando como sustituirle con el siguiente, y que no se note demasiado su ausencia, para lo cual me cuento mis propias películas tras el visionado de otra en una sala oscura de cine, casi como en el calderoniano sueño de mi propia vida. Lo mismo que sucede con estos días de otoño la mar de veraniego, que van y vienen uno tras otro sin apariencia de cambio, pero el caso es que poco a poco, casi imperceptiblemente y con exasperante lentitud, las temperaturas van deslizándose hacia el más grato frescor, aunque todavía lejos de precipitarse... tanto las temperaturas como las necesarias lluvias. De momento, para hoy por los madriles, tendremos 26ºC de máxima prevista y sol a raudales con apenas algunas nubes ensombreciendo su obsceno poderío lumínico, cual inútiles tapujos.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "El reino", de Rodrigo Sorogoyen, y con Antonio de la Torre, Mónica López, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Bárbara Lennie y Luis Zahera. Cuarto largo de este director, y tercero en solitario, de quien había visto todos sus anteriores, "Que Dios nos perdone" (2016), la espléndida y recomendabilísima "Stockholm" (2013), y "8 citas" (2008), ésta codirigida con Peris Romano.

Un influyente y carismático político regional, el delfín del presidente autonómico de su partido, y con aspiraciones de dar el salto a la política nacional, vive una vida de lujo y fiesta constante... chunda-chunda, ¡qué chungo! Por una filtración sale a la palestra un caso de corrupción en el que se ve implicado su mejor amigo, al que trata de encubrir, pero él también está implicado y acaba no solo salpicado, sino además siendo el principal sospechoso de embolsarse, tanto él como todo su partido, montones de dinero destinado a subvenciones públicas, amén de contratos amañados, etc. La directiva nacional quiere que cargue con todas las culpas, pero él, orgulloso y desafiante, y desoyendo toda clase de consejos de correligionarios, amigos y familiares, se embarca en una frenética lucha, cual pollo descabezado, por conseguir hacer caer todo el entramado, del que tan solo es una pieza más del maquiavélico engranaje. Si cae él, caerán todos... o no.

Estupenda película (nota: 8) que os recomiendo, por la candente actualidad de lo que cuenta, y por estar espléndidamente narrada, con adrenalínico ritmo (y no solo el de su sincopada banda sonora) y tensión, que no decae y que engancha. Apasionante e intrigante thriller sobre la arraigada corrupción de este país y las cloacas de la política y sus puñaladas traperas que, cual armonioso collage, contiene los casos más señalados, pero sin citar ninguno, que en los últimos años no han cesado de gotear en los noticiarios. Sobre mentiras, miserias y ambigüedades morales de algunos, quien sabe si de la mayoría o de todos, tanto en la política como en la vida en general, que se vinieron muy arriba en la era de los pelotazos y que ahora, y quien sabe si siempre, rebotan, rebrotan y requetevotan tras los doloridos moratones.

Pues antes de derrocar a este matutino y encumbrar al siguiente, unas citas de sabiduría ajena, comenzando por el aforismo que aparece en el cartel de la película, que también es su leitmotiv:

 - "Los reyes caen, los reinos continúan".

 - "Cual es el rey, tal es la grey".  (Refrán).

 - " Engañóme porque no me mintió; que si me mintiera, engañarme no pudiera".  (Refrán).

 - "El tirano muere y su reino termina; el mártir muere y su reino comienza".  (Sören A. Kierkegaard).

 - "El poder absoluto fue y será siempre la causa de la decadencia y de las desgracias de los pueblos, que tarde o temprano llegan a padecer los mismos reyes".  (Barón de Holbach).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 27 de septiembre de 2018

Matutinos que enseñan... su lado oculto

¡Buenos días!

Por muy lunáticos que a veces parezcan, no creo que estos matutinos me escondan nada tras su sombra. Es posible, pero lo veo difícil, pues cada mañana me cuelo por entre sus más recónditos recovecos, y los de mis propias circunvoluciones cerebrales, cuajados de destellos que chisporrotean en sus sinapsis neuronales, que iluminan cualquier atisbo de oscuridad que pudiera haber por ahí, aprendiendo mientras tanto. Hoy, de nuevo con 29ºC de máxima prevista por los madriles y sol a raudales, ya sin la nubosidad de ayer que amagó tormentas, con algún relámpago que otro y chispitas de agua perdidas en los no muy airados remolinos de viento, todo es luz en esta mañana luminosa de otoño que encierra ardores veraniegos abiertamente manifestados y nada reprimidos.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Madame Hyde", de Serge Bozon, inspirado muy libremente en el clásico de R.L. Stevenson "El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde", y con Isabelle Huppert, Romain Duris, José García, y Adda Senani. Es el primer largo que veo de los de este director francés.

Una excéntrica profesora, medrosa y pusilánime, da clases de física y electricidad en un instituto de formación profesional en los suburbios de una ciudad. Sus compañeros de claustro no la respetan, y es ninguneada por sus alumnos, quienes constantemente le toman el pelo. Una noche de tormenta, preparando en su laboratorio la siguiente clase sobre electricidad y calor, recibe una descarga debido a un rayo que cae sobre sus aparatos de ensayo. Esto la trasforma en una mujer diferente, con poderío, logrando por fin la atención de su clase. Además, por las noches, presa del insomnio, deambula por las calles irradiando poderosa energía, fulminando a quien se cruza en su camino, sin recordar nada a la mañana siguiente.

Película que me descolocó (nota: 5), que a ratos me interesaba y en otros me dejaba indiferente, y que no me acabó de convencer, aunque siempre con un punto de vista muy original, poco o nada convencional, que mezcla cine social sobre la educación y cine fantástico, extraña amalgama. Comedia inclasificable, excéntrica, que casi juega al despiste, y de sentido del humor muy, muy peculiar. Más que una historia que bebe del clásico mito creado por R.L. Stevenson, lo es sobre el arte de bien enseñar y, como dice su director, sobre la dificultad de transmitir los conocimientos. También, como consecuencia, sobre las necesarias transformaciones, de personas, procedimientos e instituciones, para una mejor transmisión, más motivadora, del necesario conocimiento a los alumnos, más o menos desganados.

Ahora, para seguir aprendiendo, unas citas de sabiduría ajena, que tal vez arrojen luz sobre las sombras que eventualmente nos pudieran apesadumbrar:

 - "El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia".  (Aristóteles).

 - "Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender".  (Arturo Graf).

 - "La enseñanza se ha puesto muy complicada, y uno ya no sabía ni qué enseñar, ni cómo enseñar, ni a quién enseñar".  (Gonzalo Torrente Ballester).

 - "No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón".  (Charles Dickens).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Inmortales matutinos

¡Buenos días!

No se me mueren ni siquiera cuando los disecciono en vivo con el filo de mis entendederas. Me parecen eternos como Prometeo, pero sin su divino sufrimiento por su hepático castigo. Y yo sigo sufriendo estos calores fuera de estación, con estos días de verano que parece no llegarán a su final, pero lo harán, hasta reencarnarse de nuevo por los alrededores del próximo solsticio veraniego. De momento, 29ºC previstos para hoy, demasiados para esta época.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Matar a Dios", de Albert Pintó y Caye Casas, y con Itziar Castro, Eduardo Antuña, Boris Ruiz, David Pareja, y Emilio Gavira. Es el debut en el largo de este par de directores.

Una familia, un matrimonio (con desavenencias de pareja) más el hermano (divorciado hace poco) y el padre (viudo) de él, van a celebrar la Nochevieja en un aislado caserón que han alquilado en el campo. En plena celebración, se les cuela inadvertidamente un vagabundo enano, iracundo y desastrado que dice ser Dios y que viene a exterminar, antes del alba, a toda la humanidad, salvo a dos personas, especie de nuevos Adán y Eva, quienes deberán ser elegidos por estos cuatro desgraciados.

Película irregular (nota: 5), con sus más y sus menos, con momentos de humor ramploncete y otros interesantes que dejan cierto poso reflexivo. Comedia de humor negro, muy negro hacia el final, gamberrete incluso, y algo de mala leche, con aires de surrealista esperpento sobre los absurdos de la vida, que no me hizo reír nada. No deja muy bien a esa divina criatura que es el ser humano, caricaturizando su estupidez y malvado egoísmo, destripando sus miserias.

Pues antes de que muera este divino matutino, unas citas de sabiduría ajena, preludio de su siguiente renacimiento:

 - "No se debe ser demasiado severo con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos por la educación".  (Thomas Jefferson).

 - "No podemos matar el tiempo sin herir la eternidad".  (Henry D. Thoreau).

 - "Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero que acaba por matarlos".  (Herbert Spencer).

 - "Dios no es más que una palabra soñada para explicar el mundo".  (Alphonse de Lamartine).

 - "Gracias a Dios, todavía soy ateo".  (Luis Buñuel).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 25 de septiembre de 2018

Doma matutina a rienda suelta

¡Buenos días!

Nada encabritado llego a estos matutinos, y como la seda salgo, así que no ha lugar a domesticar mi carácter entretanto, mientras cabalgo a sus lomos, dando rienda suelta a mi mente. Al que sí que parece que habrá que domar, pero vete a saber cómo, será a este bronco y rampante verano de cuyas pezuñas, más bien garras, no logramos salir por mucho que el otoño de calendario ya esté por aquí. Se esperan 31ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Sueño, no sé si iluso de mí, con mayor ahínco cada vez, con el dulce frescor otoñal.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "The rider", de Chloé Zhao, y con Brady Jandreau. Es el segundo largo, y primero que veo, de esta directora china afincada en Estados Unidos.

Un joven, hábil domador de potros y emergente estrella del rodeo, sufrió hace poco un grave accidente, debido al pisotón de un caballo en su cabeza tras haber caído de este en un espectáculo, provocándole una lesión cerebral y algunas leves secuelas motrices que le incapacitaron para volver a montar. Pero lo único que quiere, y sabe hacer, es lo que hasta entonces había hecho en exclusiva casi desde su infancia, lo que le tiene en permanente frustración. Intenta centrarse en sus caballos, y en su familia, un padre adicto al juego, y una hermana pequeña autista, además de en su mejor amigo, parapléjico tras otro accidente similar, para tratar de reencontrarse a sí mismo allende el rodeo.

Una buena película en general (nota: 6), con muy buenas maneras, ensimismada y con aire poético, pero cuya historia, a medio camino entre la ficción y el documental, rodada con actores no profesionales que se interpretan a sí mismos, no me interesó gran cosa, no consiguió engancharme más que a ratos. Nos muestra el lado oscuro del rodeo, sus juguetes rotos, y casi diría que la fractura del sueño americano, a través del de este joven que debe aceptar que ya no logrará la gloria en lo que más le gustaba, y sus limitaciones físicas, luchando contra sus frustrantes emociones a causa de su lesión. Pero la vida sigue, no a lomos de un caballo más o menos arisco, sino a pie, paso a paso.

Pues al trote suave, hemos llegado a la sabiduría ajena, donde con estas pocas citas espero que nuestra mente, cual sereno corcel, nos lleve tan lejos como queramos:

 - "Al amigo y al caballo, no apretallo".  (Refrán).

 - "Hay que domar a la vida por la dulzura".  (Jules Renard).

 - "La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando".  (Albert Einstein).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 24 de septiembre de 2018

Capitanía matutina

¡Buenos días!

No sé si aquí mando yo, pero al menos me lo creo, y perfectamente engalanado, pero sin un solo galón, siento mis reales por estos matutinos la mañana que me place, haciendo de mi capa un sayo con su consentimiento. Pero aquí solo puede rezumar bondad, así que todos contentos. Estamos ya de otoño, tanto el meteorológico (desde el 1 de septiembre) como el astronómico (desde ayer), pero no se nota que mande mucho sobre la realidad, que hace calor de verano, y este parece sublevado, haciendo lo que le da la real gana, con 31ºC de máxima prevista para hoy por los madriles.

Este fin de semana estuve en el cine viendo una portentosa y dura película que no os deberíais perder. Os la recomiendo encarecidamente. Se trató de "El capitán" ("Der hauptmann"), de Robert Schwentke, y con Max Hubacher, Frederick Lau, Milan Peschel, y Alexander Fehling. Es el primer largo que veo de los de este director alemán.

En los últimos días de la II Guerra Mundial un joven soldado raso alemán huido de su pelotón, apenas un veinteañero, desesperado, andrajoso y hambriento, se escabulle de la policía militar que le persigue por desertor. Casualmente encuentra abandonado el impecable uniforme de un capitán muy condecorado, se lo pone, se hace pasar por oficial, se comporta como tal, ve que le tratan con respeto y temor, y va reclutando a otros desertores que se va encontrando, diciendo que está en una misión secreta encomendada por el mismísimo Hitler, formando un pelotón con el que va saqueando y matando arbitraria e impunemente a su paso, acabando por creerse su propio engaño.

Sobresaliente película (nota: 9), imprescindible, por lo que cuenta, magníficamente narrada y de un modo muy inteligente y acerado; de pictórica y hermosa fotografía en blanco y negro, cuyo maravilloso cartel es un excelente botón de muestra, y muy ilustrativo de lo que en realidad nos habla, pues más que un film sobre los horrores de la guerra y del nazismo, que también lo es, pero con un punto de vista muy diferente al habitual, lo es en realidad sobre la más negra condición humana, la de cualquiera de nosotros, en todo tiempo y lugar, a poco que se den las adecuadas circunstancias, cual perverso efecto mariposa que nos va transformando de anodinos seres en despiadados ogros sin la más leve conciencia del mal que cometen. Una especie de fábula moral. Fabulosa.

La historia, muy dura pero sin truculencias, con las escenas más violentas en fuera de campo, y cual vorágine que va a más, alimentada por el descaro de unos y la medrosa inacción de la mayoría, en una continua huida hacia adelante, rayana en el delirante absurdo, si no fuera tan real (el protagonista y sus hechos sucedieron de verdad), va entrando conforme avanza en el territorio del delirio y lo grotesco, de lo mesiánico, lo bárbaro, de la locura, la amoralidad y la maldad pura y dura. Me trajo reminiscencias del concepto de la banalidad del mal de Hannah Arendt, cuyo biopic, dirigido en 2012 por Margarethe von Trotta, vi hace pocos años. Podéis ver una cita de ella en la sección de sabiduría ajena...

... En la que ya estamos, que comienza con ella, y con la que espero que nos ordene, no órdenes, sino nuestras entendederas para mejor resistir las tentaciones de aborregarnos... con alma de lobo en sus adentros:

 - "El mal no es nunca radical, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Es un desafío al pensamiento, como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar una cierta profundidad, ir a las raíces y, en el momento mismo en que se ocupa del mal, se siente decepcionado porque no encuentra nada. Eso es la banalidad. Sólo el bien tiene profundidad y puede ser radical".  (Hannah Arendt).

 - "La multitud, como el mar, es por sí misma inmóvil, es tranquila o procelosa, según sean los vientos o las auras que las conmuevan".  (Tito Livio).

 - "En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle".  (Mahatma Gandhi).

 - "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Enseguida vinieron por los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Después vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, pero ya era tarde, pues no quedaba nadie que dijera nada".  (Martin Niemöller).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 21 de septiembre de 2018

Nemoroso desencanto matutino

¡Buenos días!

No canto al desamor en estos muy amorosos matutinos por entre los que me suelo perder cada mañana, evadiéndome momentáneamente de los cotidianos problemillas, holgando y solazándome en sus más recónditos recovecos, a la sombra y amparo del inclemente sol y del no muy excesivo calor de estos últimos días de verano, que el otoño de calendario entrará pasado mañana, pues hoy ambos siguen apretando, con 32ºC de máxima prevista, y subiendo para próximos días, cual si estuviéramos en su cenit canicular. Yo espero que en su canto del cisne.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Marisa en los bosques", de Antonio Morales, y con Patricia Jordà, Aida de la Cruz, y Mauricio Bautista. Es el debut en el largo de este director y guionista.

Marisa es una treintañera sin fortuna en el amor, que sueña con ser dramaturga pero que se ha quedado sin trabajo en la compañía de teatro independiente en la que colaboraba, y el futuro se le enturbia, así que para olvidarse de sus problemas se vuelca en ayudar a su amiga del alma, sumida en la más honda desesperación porque la acaba de dejar su pareja. Pero un trágico suceso que le ocurre a esta, terminará por derrumbar a nuestra protagonista, que buscará salir de sus pesares tratando de perderse en la noche madrileña y buscar la ayuda de amigos y conocidos, pero lo que encuentra son más dramas, los que le cuentan sus erráticas amistades.

Me desorientó a ratos, haciendo que sus árboles no me dejaran ver bien su bosque (nota: 5), esta tragicomedia urbana con toques oníricos de realismo mágico al final (especie de cuento de hadas), que al principio me enganchó algo con algunos de sus frescos diálogos con bastante desparpajo, pero entrelazados con momentos de desconcierto argumental, que fueron a más conforme avanzaba el metraje. Historia de joven en crisis, muy desorientada, que vaga y divaga en busca de sí misma, tratando de encajar los golpes de la vida, encontrándose en su deambular con estrambóticos personajes, terminando por utilizar la fantasía (boscosas ensoñaciones) para intentar salir de la maraña de su desesperanzada realidad.

Pues antes de perdernos en el bosque de la cotidianidad, ahí os dejo unas citas de sabiduría ajena a modo de miguitas de pan (o amiguitas) que nos marquen el camino para no perdernos al volver a estos matutinos:

 - "La ciudad no es una jungla de hormigón, es un zoo humano".  (Desmond Morris).

 - "Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que mejor cantan".  (Henry Van Dyke).

 - "En un bosque se bifurcaron dos caminos, y yo... Yo tomé el menos transitado. Esto marcó toda la diferencia".  (Robert Frost).

Besos y abrazos,

Don.
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