¡Buenos días!
El día de hoy bien podría cuadrar con ciertos ideales de primavera, a saber, pimpolludo verdor, flores por doquier, vivificante sol, algunas nubes de alivio, todavía brisa fresca, y una máxima prevista por los madriles de unos 19ºC. Así que este matutino también se suma, más o menos ciegamente, a esos ideales, dejándose contagiar por ellos, y las ideas empiezan a retozar por entre mis neuronas, cosquilleándome disfrutonamente, mientras procuro que no se me desmanden más allá de lo tolerable, tratando de encauzarlas entre los límites de esta cuartilla virtual, al dictado de mis dedos tecleando.
Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Dos fiscales" ("Dva prokurora",2025), de Sergei Loznitsa, basada en la novela autobiográfica homónima de Georgy Demidov, escrita en 1969 y publicada en 2009, y con Aleksandr Kuznetsov, Alexander Filippenko, Anatoli Belyj y Vytautas Kaniusonis. Es la tercera película que veo de las de este director ucraniano, tras "Donbass" (2018) y "En la niebla" ("V tumane", 2012).
En la Unión Soviética de 1937, cuando el régimen de terror estalinista está en su apogeo, al preso de una prisión le ordenan quemar en una estufa miles de cartas confiscadas a los presos políticos allí detenidos, acusados falsamente de cualquier delito y sistemáticamente torturados, en las que piden clemencia a quien las lea. Una de ellas, escrita en un cartón con la propia sangre del preso a modo de tinta y dirigida al fiscal de la zona, contra todo pronóstico llega a su destino. El recién nombrado fiscal, un joven idealista del partido comunista que tres meses antes terminó sus estudios de derecho y de inmediato le asignaron ese cargo, que confía sin dudar en la justicia soviética, deseoso de cumplir con su deber, hace todo lo posible por encontrar y entrevistarse con el prisionero, a pesar de las muchas trabas que le ponen los dirigentes de la enorme prisión. Tras el encuentro tiene fundadas sospechas de que algo turbio sucede en ese penal, así que se dirige a Moscú a informar a sus superiores, a las más altas instancias de la fiscalía general, en un período en el que las purgas pueden afectar a cualquiera.
Muy buena película (nota: 7), de mirada fría y aséptica, seca, de gran sobriedad formal, con fotografía de tonos apagados, mucho, muy pictórica y algo tenebrista, entre el ocre y el gris, como de lóbrega mazmorra, todo muy lúgubre, de tiempo suspendido en las eternas esperas que su protagonista padece resignadamente, terrorífica sin un ápice de violencia explícita, siempre en latente tensión muy amenazante, en un devenir kafkiano de búsqueda de justicia, asfixiada por toneladas de burocracia, en un proceso donde el acusador honrado (y molesto) acaba fatalmente engullido por las fauces que representa sin saber de su peligro. Un desolador retrato de cómo funcionan los regímenes tiránicos, basados en el miedo, que vale para los de entonces y para los de ahora, los que son y quieren ser por la indocta borreguez de muchos.
Bueno, en todo matutino ideal que se precie no puede faltar la sabiduría ajena, hoy con estas citas, que siempre procuro que más o menos se ajusten a derecho... quería decir, al tema tratado en cada matutino:
- "Cuando la rigidez se convierte en un fin en sí mismo y cuando una idea se convierte en ideología, entonces es peligrosa para todo el mundo que no comulgue con ella". (Michael Haneke).
- "Donde no hay justicia, es peligroso tener razón". (Francisco de Quevedo).
- "Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral". (Anatole France).
- "Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve". (Henry David Thoreau).
Besos y abrazos,
Don.
_____