¡Buenos días!
No os lo vais a creer, aunque si dudáis siempre podréis consultar el parte meteorológico, pero la primavera está en todo su esplendor, haciendo más calorcito a cada día que pasa, como hoy, en el que se esperan unos 21ºC de máxima por los madriles, con mucho sol y algunas díscolas nubes. Y también doy fe de que me encantan los matutinos y me creo todo lo que me digan porque jamás me decepcionaron con eso, así que, a golpe de tecla, lo voy plasmando por aquí para que quede constancia formal de ello. Y cúmplase.
Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Yo te creo" ("On vous croit", 2025), de Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, y con Myriem Akeddiou, Laurent Capelluto, Natali Broods, Marion de Nanteuil, Alisa Laub, Mounir Ben-Naoum, Ulysse Goffin y Adèle Pinckaers. Es la primera película de largometraje de este par de directores, francesa ella, belga él.
Una mujer, divorciada desde hace varios años, tiene que presentarse con su hija e hijo en el juzgado por una nueva solicitud por la custodia compartida de ellos presentada por el padre, dado que alega que la madre le impide verlos, incumpliendo una anterior sentencia que dictaminó esa custodia compartida. La madre aduce que tiene sobrados motivos para hacer lo que ha estado haciendo durante los dos últimos años, empezando porque sus hijos ya manifestaron de palabra y por escrito que no le quieren ver.
Una estupenda película (nota: 8), de esas que todo el mundo debería ver, en la que los hechos narrados, muy apegados a la realidad, suceden casi en tiempo real, durante la algo más de una hora que dura, tanto de los momentos previos a la vista oral ante la jueza, como esta misma, donde se escuchan los puntos de vista de todos los intervinientes. Todo con unas maneras formales minimalistas, de un modo impactante y contundente, sin contemplaciones, con fría asepsia, con intensidad, mascándose la tensión, con primeros planos alternos tanto de los que hablan como de los que escuchan (con sus reacciones gestuales y amagos de protesta ante lo que oyen). En cuanto a las actuaciones, impresionante la protagonista, de quitarse el sombrero, sin desmerecer a los demás, entre los que hay actores no profesionales (he leído que los que hacen de abogados son auténticos letrados). Tuve la sensación todo el rato de ser el juez que tiene que tomar la decisión a tenor de las diversas versiones y alegatos. Nos habla, y provoca reflexión, sobre diversas cuestiones, tales como la lucha legal sobre la custodia de los hijos, la desprotección de las víctimas en un impersonal sistema judicial, la lentitud de este, la violencia parental contra los hijos, e incluso los abusos (sexuales incluidos), la presión psicológica que sufren los menores, y la desesperación y desolación de una madre tratando de ser creída. En cierto modo tiene relación con una portentosa película francesa que vi hace unos años, magistral, "Custodia compartida" ("Jusqu'à la garde") de Xavier Legrand.
Bueno, llegó el momento de tomar declaración a la sabiduría ajena, con este par de citas que creo, no, estoy seguro de que son buenas, muy buenas, juzgad por vosotros mismos:
- "Muchos son buenos si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia". (Francisco de Quevedo).
- "Cuanto menos creíble parece una calumnia, más perdura en la mente de los necios". (Casimir Delavigne).
Besos y abrazos,
Don.
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