domingo, 29 de marzo de 2026

Chiribitas matutinas

¡Buenos días!

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, o al menos poco probable, como que haya 53 domingos en un año natural, o que hoy, otro domingo, haga en plena primavera un frío rayano en el invierno, suave invierno, en cualquier caso, con los 13ºC de máxima prevista para hoy por los madriles, aunque, eso sí, un viento norteño más fuerte que lo normal y que destempla un tanto, y eso que el día será soleado, con alguna nube que otra emborronando el cielo. Y ya me están haciendo chiribitas los ojos ante la perspectiva de volver con otro de mis matutinos, para cuidarme y dejarme cuidar por él, tanto monta, monta tanto.

Este fin de semana estuve viendo una película, no en el cine, que no la estrenaron ahí (manifiesto mi absoluta disconformidad con esto de no estrenar en salas), sino en Netflix antes de ayer. Se trató de "53 domingos" (2026), de Cesc Gay, basada en la obra teatral homónima del propio director, y con Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez, y Alexandra Jiménez. De este director había visto seis de sus anteriores películas: "Mi amiga Eva" (2025), "Historias para no contar" (2022), "Sentimental" (2020), "Truman" (2015), la sobresaliente "Una pistola en cada mano" (2012) y "En la ciudad" (2003).

Dos hermanos y una hermana se reúnen en la casa de uno de ellos, el hermano menor, junto con la pareja de este, para decidir qué hacen con su padre de 86 años que vive solo y ya está manifestando esporádicos síntomas de demencia senil, si lo internan en una residencia o se lo lleva alguno de ellos a su casa, cosa esta última algo difícil, que cada uno tiene lo suyo. Pero enseguida este asunto se verá desvirtuado, pasando a segundo plano, debido a las fraternales discusiones y peleas por dimes y diretes y pasadas envidias, reproches y rencillas sin mayor importancia (¿o sí?) y un tanto ridículas.

Muy buena película (nota: 7) esta comedia con trasfondo dramático, muy, muy divertida y afilada con sus chispeantes diálogos cargados de sarcasmo e ironía sobre las muy peculiares relaciones entre hermanos y sus encuentros y desencuentros, que no paran de espetarse lindezas con suma retranca. El personaje de la mujer del hermano pequeño no se involucra en esas disputas fraternales, sino que hace de confidente del espectador, dirigiéndose directamente a él, anticipándole lo que va a suceder. En el fondo, de lo que nos habla esta historia es sobre el cuidado de las personas mayores, de los padres más en concreto, asunto casi siempre soportado en exclusiva por las mujeres, también de las cosas que se dicen o se callan según diversos motivos... y sobre pelearnos por nimiedades, obcecándonos en pequeñeces, para olvidarnos de lo más importante.

Bueno, pues para aclarar nuestras mentes, o al menos intentarlo, nada como unas citas de sabiduría ajena:

 - "Entre padres y hermanos no metas las manos".  (Refrán).

 - "Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes".  (Aristóteles).

Besos y abrazos,

Don.

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