miércoles, 4 de marzo de 2026

Matutino, no lo lamentes, cuéntamelo

¡Buenos días!

Pues eso, os digo que hoy sigue estando muy nublado y que seguirá lloviendo de cuando en cuando, especialmente esta tarde por los madriles, en los que según los pronósticos habrá una máxima de unos 18ºC. Así que me alegro por ello. Y no me arrepiento de volver con otro de mis muy bien amados matutinos, para darnos mutuo apoyo en esta agradable tarea de construirnos y reconstruirnos el uno al otro y viceversa.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Sorry, baby" (2025), de Eva Victor, y con ella misma, Naomi Ackie, Louis Cancelmi, Kelly McCormack, Lucas Hedges y John Carroll Lynch. Es la primera película como directora de esta también actriz y guionista.

A una joven algo malo le ocurrió en el reciente pasado, cuando estaba preparando la tesis doctoral de sus estudios de literatura, y que la mantiene en cierto bloqueo vital, encerrada en sí misma, aunque la vida siga a su alrededor. Pocos años después de aquello, recibe la visita en su casa de campo de su mejor amiga de entonces, que viene desde Nueva York y le anuncia que se ha casado y ya está embarazada, para acudir ambas a una reunión de antiguos compañeros de doctorado, que tendrá lugar ese fin de semana. A partir de ese momento tomará conciencia de su no muy alentador estado emocional y se planteará como seguir adelante con su vida, a pesar de los pesares.

Estupenda película (nota: 8), que me gustó, y mucho, especialmente por el tono de la narración, fragmentada en el tiempo, por la muy diferente mirada al asunto que nos propone, desde ángulos poco o nunca vistos, de un modo contundentemente honesto, con humor frío y seco, acidez y divertida mordacidad, irónica, muy perspicaz, que te conmueve (y descoloca) con mucha inteligencia. Lo hace a través de momentos más o menos largos (unas horas, un día, un fin de semana) de cada uno de los años que nos presenta, denominados no con números sino con expresiones significativas de lo que trata cada episodio, a modo de capítulos, permutando los años sin orden cronológico. Y el asunto en cuestión es una agresión sexual, aunque no se muestre en esta película, queda fuera de campo, muy lejos de cualquier mirada, de puertas para adentro, pues se centra en el proceso de trauma, en el peculiar modo de procesarlo la protagonista para tratar de sanarse, en lo que siente, encontrados sentimientos, con la inestimable ayuda (poco más que por su mera presencia y apoyo) de su mejor amiga, de desconocidos con los que se encuentra (que la ven mejor que ella misma), y de un gato (animal cuyo contacto es de lo más curativo, doy fe). Un canto a la amistad, a la buena amistad, de propios y extraños, animales incluidos, que tanto ayudan a encontrarse bien con uno mismo.

Bueno, sin sentir vergüenza ni tener que pedir perdón por ello, pasemos sin más a la sección de sabiduría ajena, que hoy termina con unos versos de una famosa canción, "Non, je ne regrette rien" (1956), que cantaba Édith Piaf:

 - "El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho".  (William Shakespeare).

 - "Olvidemos lo que ya sucedió, pues puede lamentarse, pero no rehacerse".  (Tito Livio).

 - "Resistir supone negarse a dejarse llevar a una situación que cabría aceptar como lamentablemente definitiva".  (Stéphane Hessel).

 - "¡No! Nada de nada
¡No! No lamento nada
Ni el bien que me han hecho
Ni el mal, ¡todo eso me da igual!".  (Charles Dumont & Michel Vaucaire).

Besos y abrazos,

Don.

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