¡Buenos días!
Desde ayer poco ha cambiado la suavización térmica del hasta hace no demasiado tiempo opresivo calor veraniego, así que no me queda otra que festejarlo. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 28ºC. Y yo, erre que erre, aquí sigo con otro de mis matutinos, celebrando a cada ocasión que tengo el tenerlos conmigo, sabedor de que seguro me han librado más de una vez de perniciosas contaminaciones mentales que me hubieran abocado a quien sabe qué abismos.
Ayer por la tarde no estuve en el cine, sino viendo una película en una plataforma digital (Amazon Prime). Se trató de "Anniversary" (2025), de Jan Komasa, y con Diane Lane, Kyle Chandler, Madeline Brewer, Zoey Deutch, Phoebe Dynevor, Mckenna Grace, Daryl McCormack, y Dylan O'Brien. De este director polaco había visto una de sus anteriores películas, la espléndida "Corpus Christi" ("Boże Ciało", 2019).
Un matrimonio acomodado y muy bien avenido, ella profesora en una prestigiosa universidad y él cocinero y dueño de un restaurante, va a celebrar su vigésimo quinto aniversario de boda en su casa, fiesta a la que acuden sus tres hijas e hijo, cada uno de los cuales viene con sus respectivas parejas, además de otros familiares y amigos. La madre reconoce a la novia de su hijo (a quien nota algo cambiado), pues fue una antigua alumna suya, a quien le discutía su ideario político en los debates académicos. Ahora, la joven es una de las abanderadas de un controvertido nuevo movimiento social denominado "El Cambio", que propugna ideas totalitarias para renovar la sociedad y acaba de publicar un libro sobre ello, que al poco se convertirá en un gran éxito de ventas. Con el paso del tiempo la distancia irá aumentando, a la par que la otrora buena armonía familiar se irá resquebrajando hasta acabar estallando por los aires.
Estupenda película (nota: 8), un drama familiar, brechas generacionales incluidas, y político (sobre la polarización política y el nuevo advenimiento de los totalitarismos), muy apegada a la realidad que se nos está viniendo encima y a la que habría que poner coto, si es que se puede, por mucho que sea toda una alegoría en la que la familia retratada bien podría ser toda una nación, contaminada por un virus ideológico de lo más maligno que acaba por provocar su colapso. El estiloso modo de narrar es frío y genera tensión continua (mal rollo incluido de cuando en cuando), más conforme va avanzando, que me mantuvo totalmente atrapado en su calmado discurrir. Por eso de una festiva reunión familiar que deviene en total ruptura, me recordó a la también espléndida "Celebración" ("Festen", 1998) de Thomas Vinterberg, aunque esta va luego por otros derroteros.
Pues ahora toca celebrar la sabiduría ajena, en esta sección que no cambia desde hace tanto tiempo que ni recuerdo, con estas citas, una solo esta vez, que espero pueda oxigenar nuestras entendederas:
- "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Enseguida vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Después vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque era protestante. Por último, vinieron por mí, pero ya era tarde, pues ya no quedaba nadie que dijera nada". (Martin Niemöller).
Besos y abrazos,
Don.
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