¡Buenos días!
No le queda mucho, por calendario, a este verano que nos ha tratado de consumir a base de desmedido calor, y que parece ya va aflojando y siendo más llevadero, con los 28ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Acabo de empezar con este matutino así que ni me planteo todavía cuando tendré que despedirme de él, ni tampoco cuando acabarán de surgir periódicamente, lo que en algún momento será, lejano, espero, por lo que tendré que apañármelas con este, de momento, estando a los imprevistos que me vaya planteando conforme vayamos transitando hasta el final con los consabidos besos y abrazos.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El final de Oak Street" ("The end of Oak Street", 2026), de David Robert Mitchell, y con Anne Hathaway, Ewan Mcgregor, Maisy Stella, Christian Convery, y Jordan Alexa Davis. Es el cuarto largo de este director y guionista, de quien había visto sus dos anteriores más recientes, "Lo que esconde Silver Lake" ("Under the Silver Lake", 2018) e "It follows" (2014).
Años 80 en un barrio residencial de una localidad estadounidense, donde vive una familia, matrimonio con hija adolescente e hijo preadolescente... y problemas conyugales de andar por casa. Unos extraños fenómenos cósmicos hacen que el barrio entero sea absorbido por un agujero de gusano y trasladado en el espacio y el tiempo hasta un pantanal jurásico. Cuando despiertan por la mañana se encontrarán en un lugar completamente desconocido, sin luz, agua corriente ni comunicaciones, teniendo que luchar desesperadamente, como el resto de sus vecinos, por su supervivencia (que los dinosaurios están a la que salta y muy hambrientos).
Película normalita (nota: 5), con sus más y sus menos, que podría ser tanto drama familiar como de ciencia ficción y aventuras fantásticas, con un guion un tanto convencional que a veces me chirrió, cual garra de dinosaurio rascando el techo metálico de un coche para abrirlo y comerse lo que hay dentro. Desde luego es muy entretenida, aunque no más que un divertimento veraniego que pasa fugaz como cualquier meteorito atravesando la atmósfera. Con algo de tensión, cierto humor y deje socarrón, también con algún ramalazo casi que puritano combinado con aspectos sociales más modernos, como sucedió en anteriores películas de su director, con final complaciente y melosón, nos habla de conflictos familiares con trasfondo de voraces criaturas que obligan a hacer la familia más unida si quiere sobrevivir, a la rutina o a los monstruos.
Bueno, no rujáis de hambre de sabiduría ajena, que ya llegó el momento, así que antes de que se nos acabe este matutino ahí os dejo con estas citas de las que espero sorbáis hasta el tuétano:
- "El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente". (Carl Sagan).
- "Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es sólo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos". (Carl Sagan).
- "Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto". (Martín Lutero).
Besos y abrazos,
Don.
_____
No hay comentarios:
Publicar un comentario