miércoles, 12 de agosto de 2026

Críticos síntomas matutinos nada pintureros

¡Buenos días!

No quiero ser alarmista, pero a tenor de lo que llevamos sintiendo desde hace algunas jornadas, y no pocas, y de las previsiones meteorológicas, basada en rigurosos cálculos científicos, no pinta nada bien la cosa, pues seguirá haciendo un calor desmedido, aumentando incluso algo más en siguientes días. Pues eso, la máxima que se espera para hoy por los madriles será de unos 38ºC... a ver si el eclipse total de hoy, aunque lo rozaremos casi tangencialmente por estos lares madrileños (más del 99%), alcanzándose la plenitud por breves segundos en la sierra norte, nos alivia por un rato de los rigores solares y térmicos poco antes del crepúsculo vespertino. Espero que a nadie le dé un soponcio por ello, cosas del síndrome de Stendhal, que a veces creo sentir en cuanto paso el umbral de cada uno de mis matutinos, con difusos síntomas que bien podrían deberse a las legañas y éteres de Morfeo todavía mal disipados en el entorno del crepúsculo mañanero.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El síndrome Rembrandt" ("Rembrandt", 2025), de Pierre Schoeller, y con Camille Cottin, Romain Duris, Denis Podalydès, y Céleste Brunnquell. De este director francés había visto una de sus anteriores películas de largometraje, "El ejercicio del poder" ("L'exercice de l'état", 2011).

Un matrimonio, ambos ingenieros que trabajan en la industria nuclear francesa, están en Londres en una reunión de trabajo. Tras ello, visitan la National Gallery londinense y ella queda absorta ante varios cuadros de Rembrandt y acaba por abrazarse a uno de ellos y descolgarlo ante la estupefacción de público y cuidadores del museo, tras lo que se desmaya, habiendo establecido una mística conexión emocional con esas obras pictóricas. Cuando regresa, empieza a cuestionar la política nacional y de seguridad de las centrales nucleares de su país, tanto de las existentes como de las nuevas que se proyecta construir, así como el sentido de su vida personal y profesional. Su atribulado marido no entiende que le está pasando, y ella se guarda para sí cualquier explicación, diciéndole tan solo que dejará su trabajo, abstrayéndose cada vez más del mundo que la rodea.

Interesante película (nota: 5) que, aunque tuvo una buena premisa de partida, en general no me pareció bien llevada en su desarrollo, una extraña mezcla de racionalidad científica y creencias místicas, plena de claroscuros, como la misma obra pictórica de Rembrandt, pues no me casaron bien el éxtasis contemplativo de la obra de Rembrandt, las sensaciones místicas y los cada vez más probables desastres medioambientales basados en datos observados y matemática. A través de las extrañas y poco comprensibles tribulaciones de su protagonista se nos habla de crisis tanto personales y profesionales como de relaciones de pareja, así como también planetarias (medioambientales y más), además de más o menos inminentes catástrofes climáticas. Me tuvo atraído por su atmósfera de inquietud casi constante y me tiró para atrás, amén de por otras cuestiones, por lo críptico de algunas situaciones y reacciones de la protagonista, que no entendí.

Pues ciertas señales en este ámbito matutino me están indicando que ya llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas reveladoras citas que pueden darnos pistas sobre el modo de proceder en eventuales momentos de crisis:

 - "El arte es bajo cierto aspecto una crítica de la realidad".  (Arturo Graf).

 - "Nadie puede en su vida escapar a una deplorable crisis de entusiasmo".  (Stendhal).

 - "Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremendamente importante".  (Bertrand Russell).

 - "En los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento".  (Albert Einstein).

 - "En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".  (Eugenio Trías).

Besos y abrazos,

Don.

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