¡Buenos días!
La canícula veraniega aquí sigue con nosotros, sin dejarnos ni a sol ni a sombra, calor de día y también de noche, y yo tratando de darle infructuosamente esquinazo sin alas que me lleven a regiones más boreales mucho más frescas. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 37ºC, con mínimas casi tórridas al amanecer (unos 24ºC). Así que vuelvo a quedarme con otro de mis matutinos a ver si consigo airear al menos mis entendederas, que mi cuerpo ya anda por ahí exangüe de humor sudoroso, casi cabreado por el desmedido y pegajoso calor del que quiero ya mismo divorciarme.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "El amor que permanece" ("Ástin sem eftir er", 2025), de Hlynur Pálmason, y con Saga Garðarsdóttir y Sverrir Gudnason. Quinta película de largometraje de este director islandés, de quien había visto dos de sus anteriores, "Godland" ("Vanskabte land", "Volaða land", 2022) y "Un blanco, blanco día" ("Hvítur, hvítur dagur", 2019).
Una pareja que ronda la cuarentena, con tres hijos, la mayor adolescente y dos gemelos más pequeños, acaba de separarse. Ella es artista plástica, él trabaja en un barco pesquero en alta mar. A pesar de su ruptura sentimental, cuando él vuelve de sus largas ausencias laborales, pasa siempre el día con la familia, comiendo y cenando con ellos, jugando juntos, haciendo excursiones y demás otras actividades de la cotidianidad hogareña, pero no se queda a dormir, pues ella no se lo permite y debe irse a su casa de soltero, aunque él insiste, de cuando en cuando e infructuosamente, en seguir manteniendo relaciones sexuales. Aparentemente se siguen llevando bien.
Buena película (nota: 6) esta especie de tragicomedia, con humor absurdo y surrealista, con un modo de mirar (y narrar) de lo más original y extravagante, con un punto de vista (y maneras formales) muy de documental, incluso de vídeo doméstico, sobre las relaciones familiares y de pareja, con insertos de realismo fantástico u onírico (al estilo nórdico), muy contemplativa y sensorial, con toques sensuales e incluso sexuales, muy matizados. Aunque no me llegó a entusiasmar, me tuvo siempre atento, por momentos fascinado en sus imágenes y algunas de sus rocambolescas situaciones, todo bañado por un mar en relativa calma, parsimonioso. Pasamos un año completo con esta familia, cuyos progenitores están en un imparable proceso de ruptura, asistiendo a como lo llevan, cada uno a su manera (el uno no quiere romper y la otra sí), narrada a modo de cómic, a base de sucesivas viñetas vitales, pero no lineales en tiempo y espacio, sobre sus cotidianas situaciones, intimidades y extraños sueños. Entre otras cuestiones, nos viene a hablar de lo importante que es, a pesar de los pesares de estar en medio del proceso de una ruptura sentimental a causa del amor oxidado por el tiempo, el pasar tiempo con la familia, con los seres queridos, compartiendo esas pequeñas cosas de la vida, las más importantes en realidad.
Pues ya solo queda, antes de separarnos hasta el siguiente, unas citas de sabiduría ajena, que espero permanezcan con nosotros el tiempo suficiente para disfrutarlas y saber aprovecharlas:
- "El matrimonio funciona mejor si ambos cónyuges permanecen un poco solteros". (Claudia Cardinale).
- "El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del amor no es un instinto". (André Maurois).
- "El amor es como mercurio en la mano. Deja la mano abierta y él permanecerá; agárralo firmemente y escapará". (Dorothy Parker).
- "En ciertas circunstancias de la vida conviene que el amigo permanezca silencioso a nuestro lado, pues el consuelo hablado ensancha la llaga y nos deja ver su profundidad". (Honoré de Balzac).
Besos y abrazos,
Don.
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