miércoles, 16 de abril de 2014

No me falta ni un matutino

¡Buenos días!

Aunque no sé cuántos son, pues no los he contado, estoy seguro que todos andan por ahí, en uno u otro lugar, y no me los pierdo. Como tampoco dejo pasar sin disfrutarlo cada uno de estos días de deliciosa primavera, en los que sólo me falta gorjear mi tremenda ilusión vital.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La imagen perdida" ("L'image manquante"), de Rithy Panh. Es el primer film que veo de este director.

En este peculiar documental, a través de unas inanimadas figuritas de barro, sin aliento divino, como especie de sucesivas estampas de un belén, intercaladas con algunas pocas imágenes reales de archivo rescatadas del cataclismo social camboyano, se nos narra la vida de su director, que vivía en la capital, Phnom Penh, con 11 años cuando en 1975 los Jemeres Rojos tomaron el poder. Su familia, como todas las de las ciudades, fue deportada a campos de trabajo forzado para ser reeducados y donde, además de la continua hambruna, las torturas y ejecuciones eran constantes y arbitrarias. Salvo él, todo el resto de su familia falleció. Durante este aberrante y delirante régimen, que duró cuatro años, a causa del sistemático genocidio, fue aniquilada la cuarta parte de la población camboyana.

Un buen y original documental, con cierto aire poético, sobre las atrocidades vividas por el narrador y director con el fin de recomponer la memoria histórica de ese país con los escasos retales fílmicos que sobrevivieron a la destrucción Jemer. Gracias al método de narración utilizado, impuesto por la gran falta de material de archivo, la horripilante historia contada se hace más llevadera. Además, tiene cierto enfoque comprensivo de su director, como si tuviera síndrome de Estocolmo, quizá en parte consecuencia de su educación budista de resignada aceptación de lo que acaece, es decir, cualquier persona puede ser así de atroz con sus semejantes en cualquier momento si se dan las adecuadas circunstancias y se encuentra en el lado equivocado (disculpa al rebaño ejecutor, que no a los ideólogos). Cuenta similares hechos a los narrados por la afamada película de ficción "Los gritos del silencio" ("The killing fields", 1984) de Roland Joffé.

Ahora algo de sabiduría ajena, que no falte en ningún matutino, para tratar de no llegar, si es que se puede, a tales aberraciones como las narradas en el film glosado hoy:

 - "Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros".  (Hermann Hesse).

 - "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas".  (Albert Camus).

 - "Nunca faltan rogadores para putos y malhechores".  (refrán).

Es decir, nunca faltarán apologistas de la atrocidad. Oídos sordos.

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 15 de abril de 2014

Matutino melero

¡Buenos días!

El adjetivo del título de hoy no viene sólo porque sea mi segundo apellido, que significa que vende o produce miel, sino también porque en estos dulces días de primavera no ceso de disfrutar de la buena vida, carpe diem, bebiéndome las mieles que se destilan ora por aquí, ora por allá, y lo que es mejor, sin empalagarme. Seguimos con sol, y algunas nubes, que al caer el día se nos espesan, oscurecen algo, y quieren amagar tormenta. La máxima prevista sigue siendo de en torno a 25ºC, estable constancia impropia de esta juvenil estación.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Miel" ("Miele"), de Valeria Golino, y con Jasmine Trinca (guapísima) y Carlo Cecchi. Es el debut como directora de esta actriz italiana.

Miel es el nombre en clave de una joven treintañera que vive romances esporádicos y sin compromiso, y que se dedica a ayudar clandestinamente a enfermos terminales que quieren acabar con su vida, más bien con su sufrimiento, facilitándoles drogas ilegales para lograrlo, asistiéndoles cual si fuera un dulce ángel de la muerte. Un día conoce a un anciano, en perfecto estado de salud (ella no lo sabe), pero sin ganas de vivir, que requiere de sus servicios para morir. Cuando se entera, se sentirá traicionada y su rígido código ético se tambaleará. Los encuentros que irá manteniendo con él pondrán a prueba sus convicciones, y cambiarán el rumbo de su vida.

Una muy buena película este melodrama nada meloso sobre la eutanasia, sobre el suicidio asistido, en la que, como bien dice su directora, se habla de la muerte como excusa para hablar de la vida. También se deja caer que al ayudar a otros (a lo que sea), terminamos por ayudarnos a nosotros mismos, dando sentido a nuestras vidas. No hay respuestas, pero su enfoque invita a la buena reflexión sobre estos y otros temas anejos, como la dignidad o el derecho a decidir por uno mismo.

Ahora, miel sobre hojuelas, algo de sabiduría ajena, que espero no nos deje con la miel en los labios:

 - "Nada mejor que leer acerca de los problemas de los demás para olvidar los propios".  (Carlos Ruiz Zafón).

 - "Uno de los secretos profundos de la vida es que lo único que merece la pena hacer es lo que hacemos por los demás".  (Lewis Carroll).

 - "Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida".  (Pablo Neruda).

 - "La muerte solamente tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida".  (André Malraux).

 - "Los ojos de los muertos se cierran cuidadosamente, con no menos tiento deberíamos abrir los ojos de los vivos".  (Jean Cocteau).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 14 de abril de 2014

Condena matutina en firme

¡Buenos días!

Bendita sentencia la que me autoimpongo cada mañana cuando les doy a luz y los publico definitivamente a través de los bits informáticos. Y encerrada tengo a la primavera dentro de mi ser, tan henchido de ella que rezuma por cada poro de mi piel, disfrutando hedónicamente de estos maravillosos días. Como siempre, carpe diem.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "9 meses... de condena" ("9 mois ferme"), de Albert Dupontel, y con Sandrine Kiberlain y él mismo. Es el primer largo como director que veo de este también guionista y actor, de quien sí he visto algunas películas más en las que actuaba para otros directores.

Una estricta y severísima jueza, todo un hueso de mujer, una recién cuarentona cuya carrera profesional es su único objetivo, misántropa que odia a los hombres y ser madre, descubre de repente y con sorpresa que está embarazada de seis meses. No tiene ni idea de cómo ha podido ser, para lo que tira de sus recursos investigadores como brillante magistrada para tratar de averiguar quién se la tiró. A duras penas hace memoria de que durante la fiesta de fin de año en el palacio de justicia, para evitar que la siguieran dando la tabarra por siesa, accedió a tomar una copa con el resto de los compañeros. Una copa llevó a otras y totalmente borracha no recuerda nada más ... pero unas pruebas genéticas y unos videos de la policía le llevan a que el padre es un peligrosísimo criminal, en busca y captura, que descuartizó a su última víctima.

Una comedia con la que no me reí demasiado debido a su sobredosis de humor negro emborrachado de gore, bastante excéntrico, por momentos un delirio de casquería. Sin embargo tuvo algunos otros sueltos muy divertidos, es de justicia reconocerlo. En definitiva, muy irregular, esta visión crítica de la justicia (y de los juicios mediáticos paralelos), pues la extravagante comedia romántica que contiene y el hiperbólico desparrame visceral no me cuadraron.

Ahora os doy vía libre a que salgáis de estos matutinos por la puerta de la sabiduría ajena:

 - "Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia".  (Bertolt Brecht).

 - "El juez honesto condena las cosas reprobables, pero no odia".  (Séneca).

 - "La gente termina siempre por condenar a los que acusa".  (Honoré de Balzac).

 - "El que justifica al impío y el que condena al justo, ambos son abominables delante de Dios".  (Salomón).

 - "La verdad es una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla".  (Helvetius).

 - "Ser bueno no consiste en no cometer ninguna falta, sino en saber enmendarse".  (San Juan Bosco).

Besos y abrazos,

Don.
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sábado, 12 de abril de 2014

No é un matutino antediluviano

¡Buenos días!

No, es de hoy mismo, actual, acorde a las corrientes, o ventoleras, que fluyen o soplan por mi cerebro, y que luego riegan con una lluvia de letras estos matutinos. Y no tiene pinta de llover hoy, en esta más fresca mañana (unos 22ºC de máxima prevista) con respecto a recientes días, con su sol y sus nubes; pero nunca se sabe con la voluble primavera, que tan pronto se nos presenta dulce y armoniosa como saca una pequeña rabieta y nos jarrea con uno de sus chaparrones, tratando infructuosamente de enfriar nuestro natural solaz y albedrío.

Estuve en el cine viendo "Noé" ("Noah"), de Darren Aronofsky, y con Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, y Anthony Hopkins. Es el sexto largo de este director, de quien me faltan por ver sus dos primeros, y he visto sus tres últimos: "Cisne negro" (Black swan", 2010), "El luchador" ("The wrestler", 2008), y "La fuente de la vida" ("The fountain", 2006).

A partir del archiconocido breve episodio bíblico se nos cuenta como Noé, un hombre justo y pacífico que vive con su familia, recibe el encargo divino de construir un arca donde salvar a todas las especies animales y vegetales que quepan y a su propia familia, pues el airado Dios va a asolar la tierra con un diluvio, harto y decepcionado de los continuos pecados de su más preciada creación, los humanos. Toda una purga para comenzar de nuevo con los elegidos supervivientes (muy ecológico y darwiniano, paradójicamente, este Dios de las religiones monoteístas hoy dominantes).

Una mala película, que no me gustó, una de esas de catástrofes apocalípticas, aunque con ínfulas místicas, un absurdo desparrame mental sobre ese otro desvarío, uno de los paradigmas de la irracionalidad, aunque destile unas cuantas buenas moralejas, muy útiles algunas, otras alienantes, que es ese libro al que tanta gente cree sin hacerse preguntas (una absoluta irracionalidad, ya digo), e interpreta según su conveniencia e interés, siendo nada más lo que es, una simple colección de cuentos o parábolas, muy macabros algunos, para escuchar al hogar de la lumbre, que produce fanáticos de seso tan sorbido como el del mismo Quijote, y que fue el génesis de toda religión monoteísta (se hizo una montaña de un grano de arena).

Historia de un hombre bueno y justo (y malo e injusto), como todos, que sólo en su cabeza oyó la misión de salvar infinitesimal parte del mundo del primer apocalipsis documentado, y que como los hechos posteriores demostraron, le ocurrió lo mismo que a Don Quijote en su primera aventura, antes de la de los molinos de viento, cuando "rescató" al mozo Andrés ... os recomiendo su lectura (y del cervantino libro entero, éste sí), apta para desincentivar a futuros iluminados, a poco que quieran entenderlo. Esto de los apocalípticos castigos divinos no es sino la mistificación de lo que la naturaleza ya hace a través de los eones, desde antes de recibir nosotros la chispa de la vida como especie, destruir para volver a crear, sin propósito alguno, porque las cosas son así, que no hay redención tras las catástrofes, que la naturaleza, incluida la humana, es como es, que el bien y el mal, como dios o el demonio, sólo están en nuestra cabeza, casi como la realidad misma.

Pues tras esta obnubilación matutina, que dejo ya antes de que descargue en mayores diluvios verborréicos, os dejo con una trinidad de gotas chispeantes de sabiduría ajena:

 - "Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil".  (Chamfort).

 - "Entre los que son igualmente malos no hay paz si no es la impuesta por el miedo de alguno que es peor".  (Concepción Arenal).

 - "Para las personas creyentes Dios está al principio. Para los científicos está al final de todas sus reflexiones".  (Max Planck).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 10 de abril de 2014

Matutinos muelles en fuera de juego y con mano izquierda

¡Buenos días!

Otra mañana más en la que atraco en estos matutinos, no sé si dando brincos en espiral y tratando con mayor o menor tacto de abordarlos, sin salirme de sus límites, y me dejo atracar, embaucar por ellos y su algo retórica verborrea. Y estos pletóricos días de primavera siguen activando nuestros resortes de entusiasmo vital que trataremos de manifestar sin tapujos.

Estuve en el cine viendo "Crónicas diplomáticas" ("Quai d’Orsay"), de Bertrand Tavernier, y con Thierry Lhermitte, Raphaël Personnaz, y Niels Arestrup. Está basado en un cómic, uno de cuyos autores fue uno de los asesores del Ministro de Asuntos Exteriores francés Dominique de Villepin (entre 2005 y 2007). De este veterano director sólo había visto hasta ahora uno de sus films, "En el centro de la tormenta" ("In the electric mist", 2009).

Un joven es contratado para entrar a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores para redactar los discursos del ministro. Todavía no sabe los escollos que deberá superar para poder realizar su trabajo, especialmente los que le pondrá el excéntrico ministro.

Una buena película está sátira política, y burocrática, y que también critica el engolamiento de los políticos, cuyas torpezas (en el lenguaje) pueden provocar casi una guerra mundial, y a los que casi siempre sacan las castañas del fuego sus atónitos y sufridos colaboradores, y que en cierto modo son los que manejan los hilos. Sin embargo, le faltó mordiente en bastantes momentos, aunque en otros fue bastante divertida y con cierta causticidad. Se parece a otro film que vi hace pocos años, y que os recomiendo, pues esta sí fue descarnada y corrosivamente divertida: "In the loop" (2009), de Armando Iannucci.

Ahora algo de sabiduría ajena, para ayudarnos a ser más diplomáticos (o no), todas de Heráclito, continua y obsesivamente citado por el personaje del ministro:

 - "Es de sabios no escucharme a mí, sino a la razón, y reconocer que todas las cosas son una".  (Heráclito de Éfeso).

 - "No vayamos conjeturando azarosamente sobre los temas más importantes".  (Heráclito de Éfeso).

 - "Mucha erudición no enseña comprensión".  (Heráclito de Éfeso).

 - "Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad".  (Heráclito de Éfeso).

 - "Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue".  (Heráclito de Éfeso).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 9 de abril de 2014

¡Ja!, esto no es un matutino en francés

¡Bien sûr!, así que, ¡buenos días! ...

... que no ¡bonsoir!, que si no sería un vespertino. Pues tras esta gracieta idiomática que espero no os descoloque, sigo en un idioma de más al sur, el de abajo los Pirineos, para deciros lo contento, aunque no me ría a carcajadas, que estoy con estos deliciosos días de soleada primavera, aunque como nada es perfecto, tiene el inconveniente para un caluroso como yo de que hace demasiado calor de repente (25ºC de máxima prevista en estos escasos días pasados, presente y futuros), sin haberme aclimatado aún, con lo que tengo cierto aplatanamiento. Pero continuemos con optimismo y carpe diem.

Estuve en el cine viendo "Frances Ha", de Noah Baumbach, y con Greta Gerwig. Ambos son además los co-guionistas. Es el primer film que veo de este director. Frances es una joven de 27 años que a pesar de su edad sigue persiguiendo el sueño de ser bailarina en una compañía de danza. Vive en Nueva York compartiendo piso con su amiga del alma ... hasta que ésta decide dejarla e irse a vivir con su novio, justo después de haberlo dejado ella con el suyo. Sin pareja, sin trabajo, y sin apenas dinero, nuestra protagonista inicia un nomadeo dando tumbos por varios apartamentos de amigos y familiares, en diversas ciudades norteamericanas (y en París-Francia), viviendo continuas y pequeñas decepciones, sin saber muy bien que hacer con su vida, y encarando todo con su despreocupado y optimista modo de ver las cosas.

Una buena película que al final me pareció simpática, aunque al principio no conseguía enganchar con las tribulaciones de la desastrada protagonista tratando sin mucha suerte de encontrarse a sí misma; con dificultades para entablar relaciones sociales, desadaptada, no parece afectarle esto, viviendo esta especie de outsider en su nube, por donde flota ajena a las preocupaciones, aunque las tenga a su modo.

Ahora algo de sabiduría ajena, para ayudarnos a mejor disfrutar de lo que nos rodea:

 - "¿Por qué no dejo de destrozar mi vida buscando respuestas que jamás voy a encontrar, y me dedico a disfrutarla mientras dure?".  (Woody Allen).

 - "Conserva tus sueños, nunca sabes cuando te harán falta".  (Carlos Ruiz Zafón).

 - "Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero".  (Montaigne).

 - "En la vida no se trata de encontrarse uno mismo, sino de crearse uno mismo".  (George Bernard Shaw).

 - "El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo".  (André Gide).

 - "No hay placer comparable al de encontrar un viejo amigo excepto el de lograr uno nuevo".  (Ruyard Kipling).

 - "Es más fácil encontrar un amor apasionado que una amistad perfecta".  (Jean de la Bruyère).

 - "Si no deseas mucho, hasta las cosas más pequeñas te parecerán grandes".  (Platón).

 - "Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina".  (Gilbert K. Chesterton).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 4 de abril de 2014

Etéreos y divinos matutinos por los que daría todo (o casi)

¡Buenos días!

Pues sí, que los idolatro y son tan inmateriales como los bits por los que fluyen cada mañana tras haberles dado parte de mi ser e ideario para que lo distribuyan por donde vuelen y hasta donde lleguen y lo dejen caer. Ya se barrunta que la primavera va camino del calorcito, pues para dentro de menos de una semana están pronosticadas ya unas máximas que aumentan diez grados con respecto a lo previsto para hoy, 15ºC, solecito incluido en este raid.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Kamikaze", de Álex Pina, y con Álex García, Eduardo Blanco, Verónica Echegui (tan guapísima como siempre), Carmen Machi, Leticia Dolera, Iván Massagué, y Héctor Alterio. Es el primer largo como director de este también guionista y productor de cine y televisión.

Un hombre originario de un país "txikistaní" debe hacer estallar una carga explosiva que lleva adosada a su cuerpo durante un vuelo entre Moscú y Madrid para vengar la invasión de su país por los rusos y las masacres cometidas por ellos (donde fallecieron su mujer e hijo). Pero un temporal de nieve obliga a retrasar el vuelo y mientras pueden volver a despegar los alojan en un hotel alejado donde se verá obligado a convivir con el resto del pasaje varios días, un grupo de españoles con una visión positiva de la vida que le harán replantearse su actitud.

Una pretendida comedia que aunque al principio tuvo algo de gracia, incluso rozó tangencialmente el humor negro, enseguida cayó en un blandorro melodrama de sensiblería facilona y atiborrado de ñoños tópicos. Por tanto, a pesar de algún buen momento e interesante reflexión, muy escasos y puntuales, transitó entre lo regularcillo y lo malucho, yendo en constante barrena conforme avanzaba. Por tanto, no me queda otra que recomendaros un hilarante film británico, con densas cargas de profundidad, que vi hace pocos años, "Four Lions" (2010), de Chris Morris, que también trata el tema de los suicidas terroristas, esta vez sí, de un modo espléndidamente cómico.

Ahora me dejo caer en picado hacia la sabiduría ajena, con la esperanza de que me ayude a relanzar mi vuelo:

 - "El fanatismo destruye los sentimientos de la humanidad".  (Edward Gibbon).

 - "La mente negativa nunca logra nada. Solamente desgarra y destruye".  (Marden).

 - "Nunca llegarás a tu destino si te detienes a arrojar piedras a cada perro que te ladre".  (Winston Churchill).

 - "Hasta los buenos sentimientos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables".  (Jaime Balmes).

 - "Todo error deja una enseñanza, toda enseñanza deja una experiencia, y toda experiencia deja una huella".  (Anónimo).

 - "Nada mejor que leer acerca de los problemas de los demás para olvidar los propios".  (Carlos Ruiz Zafón).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 3 de abril de 2014

Matutinos a chorros (de colores)

¡Buenos días!

Pues sí, copiosamente, casi día a día llegan a mi vida los matutinos, en los que trato de esmerarme para que me queden como los mismitos chorros del oro. Por lo demás, gracias a los chaparrones de estos días (ayer por la tarde me cayó un buen chorreo lluvioso a la salida del cine que me dejó hecho una sopa en menos de un minuto) la primavera está de un colorido verde reventón, la mar de juvenil, pues los pimpollos ya despuntan en las ramas de la mayoría de los árboles. El flujo de la vida corriendo a borbotones junto a la savia vegetal y por entre nuestras venas.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Upstream color", de Shane Carruth, y con Amy Seimetz (muy guapa) y él mismo, que además hace de guionista, compositor, productor, y varias tareas más de su film "yo me lo guiso yo me lo como". Es su segundo largo, tras haber debutado en 2004 con "Primer".

Una joven es atacada por un desconocido que le hace ingerir unas pastillas que contienen unos gusanos parásitos que le anulan la voluntad, la dejan hipnotizada. Estos gusanos tienen un ciclo de vida en tres fases durante las que necesitan de receptores a tres especies anfitrionas distintas: humanos, cerdos, y orquídeas. Un grupo de gente los cría pues producen una toxina altamente lisérgica que consumen. Una vez extraídos los parásitos de ella para alojarlos en los siguientes huéspedes (cerdos y orquídeas), la joven despierta y se encuentra con su vida completamente arruinada (además le robaron todo). Conocerá a un hombre que se enamora de ella y gracias a él su vida comenzará a cobrar algo de sentido. Juntos tratarán de recomponer los fragmentos perdidos de sus vidas destrozadas.

Todo un despropósito de película, infumable, desconcertante, absurda y sin el menor sentido, con ramalazos pretenciosos, contada a fragmentos inconexos (un vacuo rompecabezas), y en la que me debatía entre si era una tomadura de pelo o que el autor deliraba tras haberse bebido un cartucho de toner, o habérselo inyectado directamente a vena (en este caso me decanto por el delirio psicotrópico).

Ahora algo de sabiduría ajena que espero nos empape y cale en nuestras entendederas:

 - "Un grano de oro puede conquistar mucho, pero no tanto como un grano de sabiduría".  (Henry David Thoreau).

 - "La luz que ciega nuestros ojos es oscuridad para nosotros. Sólo alborea el día para el cual estamos despiertos. Hay aún muchos días para amanecer. El sol no es sino una estrella de la mañana".  (Henry David Thoreau).

 - "Una palabra rara es, en una página, como un adoquín levantado en la calle. Si se tropieza en ella, se anula la emoción artística y la atención se aparta del paisaje literario para dirigirse al diccionario de la lengua".  (Wenceslao Fernández Flórez).

 - "La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria".  (Proverbio chino).

 - "Ni el hombre conoce cien días de felicidad, ni la flor conserva durante cien días su color".  (Proverbio chino).

 - "De la misma forma que el árbol se fertiliza con sus hojas secas que se caen y crece por sus propios medios, el hombre debe engrandecerse cuando sus esperanzas han sido arrasadas y todas las ambiciones destruidas".  (William Robertson).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 2 de abril de 2014

Matutino de ida y vuelta

¡Buenos días!

Otra mañana más que entro en este mundo matutino desde la realidad onírica de mis nocturnos sueños legañosos, donde desconecto de la realidad cotidiana, a la que vuelvo nada más salir de aquí. Y otra vez vuelven las lluvias, que parecían haberse ido ayer por la tarde, pero volvieron, cosas de la veleidosa primavera, cada vez más tibia, y que va y viene, y nos bambolea a su son, y yo que me dejo ir en sus flujos y reflujos.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Ida", de Pawel Pawlikowski, y con Agata Trzebuchowska (una preciosidad), y Agata Kulesza. De este director polaco afincado en el Reino Unido había visto uno de sus anteriores films, "Last resort" (2000).

En la Polonia de 1962 una joven novicia, una chica huérfana criada en un convento católico de donde jamás salió, está a punto de tomar sus votos como monja. La madre superiora le ofrece la oportunidad de salir del convento para conocer a su tía, su único pariente vivo y de quien nada sabía, una implacable jueza del régimen comunista, quien le revela que su verdadero nombre es Ida (no Anna), y que sus padres eran judíos, asesinados durante la ocupación nazi de Polonia, así que quiere saber donde están enterrados y visitar su tumba. Ambas se embarcarán en un viaje de descubrimiento (o redescubrimiento) de sus raíces y afrontar lo ocurrido a su familia, debiendo elegir la una entre su identidad natal y su nueva religión, y la otra enfrentarse terribles decisiones tomadas antaño. De refilón, se toparán con retazos de mezquindad social.

No me dijo gran cosa este preciosista drama en blanco y negro, de hermosos y minuciosos encuadres bastante extasiados y de mirada melancólica (excelente fotografía). Historia de una casi monja católica que descubre de repente que es judía de origen, que nos habla de dudas sobre la propia identidad, sobre la fe, y sobre si nos une más la sangre o la pertenencia a una comunidad, sea católica o comunista, por ejemplo; y de elegir.

Ahora algo de sabiduría ajena, que seguro nos ayuda a afrontar los vaivenes vitales:

 - "Idas y venidas suman muchas horas perdidas".  (refrán).

 - "Los que están siempre de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte".  (Antonio Machado).

 - "Te pintaré en un cantar la rueda de la existencia: pecar, hacer penitencia y luego vuelta a empezar".  (Ramón de Campoamor).

 - "Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina".  (Gilbert K. Chesterton).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 1 de abril de 2014

El sexo de los matutinos

¡Buenos días, estimados colegas y "es-timadas co-legos" de matutinos!

Aunque a estos angelicales matutinos les suela preceder un artículo masculino, determinado o indeterminado, cosas de las gramáticas romances y sus "generolidades", que nos han llevado a kafkianos mundos sobre lo políticamente correcto en el lenguaje (???), no sé muy bien a qué género pertenecen, y tampoco entraré en bizantinas discusiones para tratar de etiquetarlos en uno u otro sentido, que son ellos mismos, así, tan genuinos, mis matutinos, asexuados y hermafroditas, todo y nada a la vez. Y punto. Y en este punto en que iba a hablar de la lluvia que hoy cae en este primaveral primer día de abril, aguas mil, me pregunto el porqué le ponemos género a los nombres comunes, pues ¿es femenina la primavera o una silla, o es masculino un sillón o el verano? ¿Y si así fuera, por qué y para qué?

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!" ("Les garçons et Guillaume, à table"), de Guillaume Galliene, y con él mismo (por duplicado, pues representa a su madre y a sí mismo, en sus diversas edades, infancia, adolescencia y juventud), además de ser también el guionista. Es la primera película como director de este también actor, de cine y teatro, y guionista, que se inspira en su vida, especialmente a través de la peculiar relación que mantiene con su madre, una mujer de especial personalidad. Es la adaptación de un monólogo teatral de este hombre espectáculo.

Guillaume es un niño al que su madre trata de modo distinto que al resto de sus hermanos (el título lo dice todo). Cuando llega a la adolescencia se convierte en un chico afeminado y muy confundido con su identidad sexual, pues su forma de ser no cuadra según los criterios de masculinidad de su familia.

Una espléndida comedia, muy mordaz y divertida, inspirada en la propia vida de este autor y actor, sobre el autodescubrimiento y el encuentro de la propia identidad, que pone brillantemente en solfa los clichés, especialmente los de género o sexo (de los más de dos, o ninguno, que seguro hay, o no), que ya no sé qué es qué. Os recomiendo que la veáis, por supuesto en V.O.S., pues es multilingüe, básicamente hablada en francés (no sé si parisino muy fino), con algo de acento español, y español propiamente dicho (¿o andaluz, ¡y olé!, para ser políticamente correcto y no me etiquete cierta gente?), e inglés (¿o británico: "plis", a exciting cup of tea in Plaza Mayor?) y alemán (¿o bávaro, rudo y bárbaro?).

Nos narra una insólita e irónica salida del armario invertida ... y si queréis entender esto, no tenéis más que ir a verla ... de un modo tremendamente cómico, y muy original, con su punto de inteligente emoción o emotiva inteligencia al final. Hubo dos escenas seguidas, en el balneario alemán, la del masaje, y la de la lavativa, en las que me dolía todo el cuerpo de tanto reír ... ¡desternillantes!

Ahora, ahí os dejo puestas en la mesa unas delicias de sabiduría ajena, que seguro nos ayudan a autoafirmarnos:

 - "No son precisamente las demás personas ni las circunstancias las que nos alteran, sino más bien nuestros propios pensamientos y actitudes sobre esas personas y circunstancias las que nos causan inquietud y desasosiego".  (Gerald Jampolsky).

 - "Yo soy yo y mi circunstancia".  (José Ortega y Gasset).

 - "Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino".  (Alfred Tennyson).

 - "Yo soy lo que soy: un individuo, único y diferente".  (Charles Chaplin).

 - "Me gusta más la verdad cuando soy yo quien la descubre que cuando es otro quien me la muestra".  (Vincent Voiture).

Besos y abrazos,

Don.
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sábado, 29 de marzo de 2014

Matutino duplicado

¡Buenos días!

No sé si habrá algún clon por ahí de mis bien amados matutinos, a quienes considero únicos. Desde luego este matutino no pienso repetirlo por muy bien que me quede, y muy orgulloso me sienta de él, y quiera replicarlo hasta el infinito para que no se acabe jamás, porque es extraordinariamente singular e irrepetible. Por lo demás seguimos de primavera de calendario, con esquizofrénicas tendencias otoño-invernales, por las lluvias, el viento, y las temperaturas máximas por debajo de los 15ºC de estos pasados y próximos días.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Enemy", de Denis Villeneuve, y con Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, y Sarah Gadon. De este director canadiense había visto hasta ahora sus dos anteriores y muy sobresalientes films, recomendabilísimos, "Prisioneros" ("Prisoners", 2013), e "Incendies" (2010), ésta además imprescindible y portentosa, un puntito por encima de la anterior.

Está inspirada en una novela publicada en 2002, "El hombre duplicado" ("O homem duplicado"), de José Saramago, escritor portugués Premio Nobel de Literatura en 1998. Ya había visto otro film basado en una obra de este escritor, "Ensayo sobre la ceguera" ("Ensayo sobre a cegueira"), de quien nada he leído, deuda pendiente que tengo que subsanar. Se trató de "A ciegas" ("Blindness", 2008), de Fernando Meirelles, que no me gustó especialmente.

Un profesor universitario lleva una vida bastante monótona y está apático, desorientado e insatisfecho consigo mismo. Un colega le recomienda una película, alquila el video, y al verla descubre que uno de los figurantes, actor secundario de películas de serie B, es absolutamente idéntico a él. Se obsesiona con encontrarle, lo que le acarreará consecuencias imprevistas.

Película espléndida, que me encantó, compleja, de muchas lecturas, al menos tan poliédrica como supongo debe ser la novela de la que parte, y que os recomiendo ver a pesar de su desconcertante final, que me dejó atónito, tan alucinado como el propio personaje principal, cosa que no me importó, debido al viaje intelectual que me provocó hacer durante su metraje. Con mucho suspense psicológico y algunos toques oníricos, todo parece extraño y surrealista en la peripecia investigadora del protagonista.

Una historia que reflexiona sobre la identidad, sobre el qué nos hace únicos y distintos de los demás, que podría también hacerlo sobre la clonación o sobre la dualidad (el bueno y el malo que todos llevamos dentro, por ejemplo) o sobre si somos nuestro peor enemigo, quizás también sobre la concatenación (¿por azar?) de causas y efectos, y sobre varios otros temas más, siempre haciendo que nos planteemos preguntas, sin contestación, quizá algo incómodas y desasosegantes, principio básico de la filosofía.

Ahora algo de más filosofía con unas citas de sabiduría ajena, comenzando por una cita de Saramago que se menta en el film:

 - "El caos es un orden por descifrar".  (José Saramago).

 - "El azar no es más que el efecto conocido de una causa aún por conocer".  (Voltaire).

 - "El destino es la suma de todas las decisiones que tomamos en nuestra vida, incluso las que en su momento parecen insignificantes".  (María Dueñas).

 - "Alonso Quijano no estaba loco. Lo que estaba era harto, y por eso eligió otra vida".  (José Saramago).

 - "Pretendemos comprender la vida a través de sus coherencias e identidades, cuando ciertamente éstas se explican por sí solas y no nos aportan nada. Deberíamos buscar la comprensión a partir de sus contradicciones, pues éstas sí nos aportan información de la vida y la realidad".  (José Saramago).

 - "Yo no soy filósofo ni científico. No creo que haya un principio del mal ni del bien. Lo único que sé es que todo está dentro de nuestro cerebro".  (José Saramago).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 27 de marzo de 2014

Los matutinos que me albergan

¡Buenos días!

En estos inmensos matutinos que cada mañana me acogen y me prestan toda clase de servicios y atenciones me encuentro la mar de a gusto, como así me sucede en estos días de revuelta primavera, bastante fresca y desapacible a poco que uno no se abrigue bien, pero que siempre nos deja en herencia unas monumentales ganas de disfrutar de la vida.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El Gran Hotel Budapest" ("The Grand Budapest Hotel"), de Wes Anderson, y con Ralph Fiennes, Tony Revolori, y Saoirse Ronan, entre muchísimos otros famosos actores más. Este film, que está inspirado en varias obras de Stefan Zweig, es el octavo largo de este director, de quien había visto tres de sus anteriores, "Moonrise kingdom" (2012), "Viaje a Darjeeling" ("The Darjeeling Limited", 2007), y "Life acuatic" ("The life acuatic with Steve Zissou", 2004), siempre con su muy estrambótica mirada que retrata la realidad como excéntricos universos de cuento.

En un país centroeuropeo imaginario, tirando al oriente, durante los años 30 del pasado siglo, poco antes de la II Guerra Mundial, se encuentra un lujosísimo hotel-balneario de montaña, donde un reputadísimo y servicial conserje, y también amante de las ancianas ricachonas que por allí se alojan con regularidad, acoge como protegido suyo a un botones recién llegado. Una de éstas fallece en extrañas circunstancias y deja en herencia al conserje un valiosísimo cuadro, ante la estupefacción e indignación de la familia, quedando ambos, conserje y botones, enredados en un tremendo lío de cruentas venganzas familiares por hacerse con la inmensa fortuna de la herencia.

Salvo con su anterior film, "Moonrise kingdom", el único suyo de los cuatro que he visto que me encantó en su totalidad, con el hoy glosado me ha pasado lo mismo que con el resto, no me dijo gran cosa, no le vi mucho sentido a esta peculiar comedia. Eso sí tuvo algunos momentos sueltos buenísimos o muy divertidos, y siempre su fascinante y minucioso universo visual y su estilo personal y auténtico, pero que esta vez tampoco consiguieron sacarme de mi desconcierto e indiferencia.

Ahora algo de sabiduría ajena, que espero acomodemos bien en nuestras entendederas:

 - "Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea".  (Stefan Zweig, 1881-1942).

 - "Cuando viajo por Europa paso bastante tiempo en la habitación del hotel, repasando la cultura local a través de los programas de televisión".  (Bárbara Probst Solomon).

 - "El amor y la razón son dos viajeros que nunca moran juntos en el mismo albergue. Cuando el uno llega, el otro parte".  (Walter Scott).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 26 de marzo de 2014

Inmortal decadencia matutina

¡Buenos días!

No voy a entrar en bizantinas discusiones sobre si estos matutinos serán o no para siempre jamás de los jamases, pero desde luego su más o menos regular cadencia mañanera dan cierto sentido a mi vida combatiendo mi natural deterioro, que todo devenir vital conlleva. Por lo demás, con clima revuelto, rayano en lo invernal, continuamos de resurgir primaveral, lejos, muy lejos todavía de su declive allá por el apogeo solar del solsticio de dentro de casi tres meses, en un continuo y eterno ciclo estacional de nacimiento y muerte ... la vida misma, en general, a la que hay que amar con pasión, que no la nuestra particular, que también debe ser amada sin medida.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Byzantium", de Neil Jordan, y con  Saoirse Ronan, Gemma Arterton, y Sam Riley. Hasta ahora había visto cuatro de los muchos anteriores films de este veterano director, en concreto, "Desayuno en Plutón" ("Breakfast on Pluto", 2005), "El buen ladrón" ("The good thief", 2002), "Entrevista con el vampiro" ("Interview with the vampire: The vampire chronicles", 1994), y "En compañía de lobos" ("The company of wolves", 1984).

Tras huir precipitadamente del escenario de un violento crimen, un par de jóvenes, una despampanante y seductora, y la otra introvertida, que esconden misteriosos secretos, se instalan en un destartalado hotel, el "Byzantium", de una decadente ciudad costera de vacaciones.

Una muy buena película esta historia de vampiros, que habla de lo que todas las buenas películas de este género, de amor intemporal hasta la muerte (y más allá), en definitiva, de amor y de muerte (del bien morir), y en consecuencia de la vida.

Con una buena banda sonora, y una atmósfera especial que recuerda a la otra película de vampiros de este director, "Entrevista con el vampiro" y con detalles de su también "En compañía de lobos", rompe algunas convenciones del género vampírico, aunque hable de lo esencial (amor y muerte). Por su historia de amor adolescente, también me recordó a esa joyita fílmica que es para mí "Déjame entrar" ("Lat den rätte komma in", 2008), de Tomas Alfredson.

Con algunos pocos momentos realmente sangrientos, es básicamente reflexiva y un drama personal de sus protagonistas, que tratan de pasar más o menos por su vida eterna buscando el amor y sin hacer demasiada sangre ni dejar demasiados cadáveres por el camino (al menos una de ellas). También va del precio que se paga por la inmortalidad.

Ahora algo de inmortal sabiduría ajena, a modo de antioxidante cerebral para evitar su deterioro:

 - "La literatura es una extraña máquina que traga, que absorbe todos los placeres, todos los acontecimientos de la vida. Los escritores son vampiros".  (George Bernard Shaw).

 - "La muerte solamente tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida".  (André Malraux).

 - "¿Qué es la vida eterna sino aceptar el instante que viene y el instante que se va?".  (Cesare Pavese).

 - "Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos".  (Apuleyo).

 - "El amor es el gran refugio del hombre contra la soledad, la inmensa soledad que le han impuesto la naturaleza, la especie, las leyes eternas".  (Henri Bataille).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 24 de marzo de 2014

No hallas matutinos de perros

¡Buenos días!

Mudo me quedo cada vez que me dejo envolver por estos días de primavera, da igual que sean cálidos y soleados o revueltos de lluvias y frescachones, aunque jamás de perros. Hoy nuboso, con lluvias que seguro caerán y temperaturas más propias de suave invierno que de primavera (máxima prevista para hoy de 13ºC).

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Los canallas" ("Les salauds"), de Claire Denis, y con Vincent Lindon, Chiara Mastroianni, Julie Bataille, Michel Subor, Christophe Miossec, Lola Creton, y Alex Descas. Es el segundo largo que veo de esta directora francesa tras "Una mujer en África" ("White material", 2009).

El capitán de un petrolero debe abandonar precipitadamente su barco para volver a París para ayudar a su hermana, que le echa en cara el haberla abandonado y no haberse preocupado de su penosa situación, pues su cuñado y buen amigo acaba de suicidarse, la empresa familiar está en quiebra, y su sobrina se encuentra en un psiquiátrico. Para vengar la afrenta hecha a la familia se muda a un piso vacío en el mismo edificio en el que vive la amante de quien dice su hermana es el responsable de todo. Pero ella no le ha contado toda la verdad.

Una muy turbia historia con aires de thriller de cine negro, poco convencional, contada de un modo muy errático, que no me gustó, pues no me dijo nada (tampoco se habla mucho), aunque de buenas factura técnica y banda sonora, sobre un tipo, especie de justiciero al que le falta información (como al propio espectador), un torpe marinero en tierra que va dando palos de ciego y se encuentra una situación de pesadilla, muy sórdida y empantanada.

Ahora algo de sabiduría ajena, un par de escasas citas, nada ruines, donde podréis encontrar quizá buen remedio contra algunas canalladas de la vida:

 - "Estad siempre dispuestos a hablar con franqueza y evitaréis la compañía de los hombres ruines".  (William Blake).

 - "La vida es un manantial de goces; pero donde la canalla deja envenenadas las fuentes".  (Friedrich Nietzsche).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 19 de marzo de 2014

Matutino de rancio abolengo

¡Buenos días!

No me voy a andar por las ramas, ni a enredarme en subterráneas raíces, el fresco linaje de estos matutinos se ventila en un pispás, que no es más que ese descastado ciudadano del mundo que vengo a ser yo mismo, quien los escribe y suscribe desde hace algo más de quince años. A falta de un solo día para el equinoccio, y que nos entre la coquetona primavera con sus requiebros, y nos cautive como sólo ella sabe hacer, se nos ha nublado algo este día y parece amagar algún leve chaparroncillo para por la tarde, refrescando ligeramente (unos dos grados menos que ayer).

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Ocho apellidos vascos", de Emilio Martínez Lázaro, y con Clara Lago, Dani Rovira, Karra Elejalde, y Carmen Machi. De este veterano director he visto casi todos sus largos, en concreto sus cuatro anteriores: "La montaña rusa" (2012), "Las 13 rosas" (2007), "Los dos lados de la cama" (2005), y "El otro lado de la cama" (2002). Uno de los guionistas del film es Borja Cobeaga, director a su vez de dos películas, como su impagable debut con "Pagafantas" (2009), y la regularcilla "No controles" (2010).

Un joven andaluz jamás ha salido de su Sevilla natal para conseguir lo único que le importa en la vida: el fino, la gomina, el Betis y las mujeres. Pero todo cambia el día que conoce a la primera chica que se le resiste, una vasca de pura cepa que pasaba por allí de mala gana. Se ha enamorado, y decidido a conseguirla la sigue hasta su pueblo de las Vascongadas profundas, teniendo que hacerse pasar él por vasco para intentar que le haga caso.

Salvo algunos muy buenos e ingeniosos golpes sueltos de humor, no me hizo especial gracia esta comedia romántica (le falta chispa en general), que se deja ver, y que se ríe de los tópicos de vascos y andaluces y de sus ridículos prejuicios culturales (extensibles a toda España ... y al resto del mundo), y esperpénticos hechos diferenciales. Y sin embargo ha sido la más taquillera de esta semana, con aplastante diferencia, superando superproducciones hollywoodienses.

Ahora, algo de sabiduría ajena, escogida de entre las citas de más alta alcurnia:

 - "El nombre propio es el que marca la individualidad; el apellido, las relaciones sociales".  (Ángel Ganivet).

 - "En cuestión de árboles genealógicos es más seguro andarse por las ramas que atenerse a las raíces".  (Jacinto Benavente).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 18 de marzo de 2014

Matutino nada encrespado

¡Buenos días!

La serena calma que se respira en estos matutinos me eriza el vello de puritita emoción bastantes veces, mientras me enredo en mis propios circunloquios mañaneros antes de glosaros el film, u obra de teatro, que vi la jornada anterior. Ya queda menos para que entremos, por calendario, pasado mañana, en la revoltosa primavera, pero de momento la calma climática, el sol y las agradabilísimas temperaturas (máxima prevista para hoy de 22ºC), apaciguan y alisan hasta al más pintado.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Pelo malo", de Mariana Rondón, y con Samuel Lange y Samantha Castillo. Es el primer largo que veo de esta directora venezolana y que ha ganado diversos premios.

Un niño de nueve años de pelo rizado (cree que tiene pelo malo) quiere alisárselo para la foto del anuario de su escuela, porque así lo llevan los cantantes de moda, lo que le lleva a un enfrentamiento con su joven madre, quien lo educa con dureza y sin apenas afectividad, madre soltera con otro bebé, y que acaba de ser despedida de un trabajo de salario mínimo, viviendo al límite de la miseria. Él quiere ponerse guapo para que su mamá lo quiera, pero ella lo rechaza cada vez con mayor frialdad y aspereza, pues ve que no se comporta como los demás chicos y cree que es homosexual.

No vi con especial agrado la historia de este niño en la que el que éste sea gay o no, que no queda claro en el film (¡qué más da!, pues, ¿cómo puede saberse antes de la adolescencia esto?), o su deseo de alisarse el pelo, es lo de menos, pues lo importante es lo que subyace, es la sutil crítica a una sociedad intolerante y llena de prejuicios morales, que no acepta a los diferentes (por condición sexual, racial, social, política, etc.). Tal vez no empaticé con la frialdad emocional que destilan todos sus personajes en la mayoría de las ocasiones.

Ahora algo de sabiduría ajena, y como en un rapado casi al cero, hoy va con una sola cita, que seguro hace de suavizante capilar ... o cardiaco:

 - "La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?".  (Proverbio chino).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 17 de marzo de 2014

Prescripciones matutinas sin rodeos

¡Buenos días!

Otro matutino más que me autoreceto como cura de casi cualquier mal que pudiera acaecerme, sea físico o mental, sin titubeos, sin intermediarios. Vamos directos al equinoccio primaveral, sin nada ni nadie que pueda impedir el chute de hedonista bienestar que nos dará ... bueno, que ya nos está dando esta primavera desde que decidió venir con nosotros antes de que legalmente se instituya la estación primaveral, que ponerle puertas al campo es tontería, que las manadas de seres que quieren disfrutar son muchas, dando brincos o trompadas, que cada cual decide lo que es bueno para él, y no debe dejar que le impongan lo que para otros es lo bueno.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Dallas buyers club", de Jean Marc Vallée, y con Matthew McConaughey, Jared Leto, Jennifer Garner, y Denis O'Hare. Los dos primeros recibieron este año el Óscar a la mejor actuación masculina (principal y secundario, respectivamente). De este director canadiense ya había visto sus tres anteriores films: "Café de Flore" (2011), "La reina Victoria" ("The young Victoria", 2009), y "C.R.A.Z.Y." (2005). Todos me encantaron.

En el Dallas del año 1985, a un electricista y cowboy de rodeo, un macarra mujeriego, machista y homófobo, le diagnostican que padece SIDA y que le queda un mes de vida. Una vez asumido el shock de padecer una enfermedad mortal y que consideraba propia de homosexuales, rechazado por amigos y compañeros de trabajo, no acepta ese destino y se pone a investigar sobre la enfermedad, desafiando a la comunidad médica de su país al empezar a consumir medicamentos ilegales para combatir su enfermedad, que compra en el extranjero. Sin trabajo y arruinado, ve la oportunidad de venderlas de estraperlo para ganarse la vida, y se aliará con otro enfermo, un transexual con tantas ganas de vivir como él. Para eludir las leyes de tráfico de drogas, en lugar de venderlas a otros enfermos, montan un club de compradores en su ciudad, donde las regalan a cambio de una cuota de socio. No sólo sobrevivió el mes pronosticado (vivió siete años más), sino que prosperó, y de rebote ayudó a otros a no morir tan pronto, con mayor eficacia que la medicina y farmacopea oficiales del momento.

Una muy buena película esta historia real de un cowboy de rodeo que quiso seguir montando la vida a pesar de sus riesgos (caídas y tarascadas varias) y contra viento y marea. Se convirtió en experto en curas alternativas a las propuestas por las multinacionales farmacéuticas, contra las que luchó, porque miran más por el beneficio que por el paciente. También pasó de su intolerante homofobia a ser él el rechazado por "apestado" con SIDA, y en el camino cambió su visión de las cosas, y ayudó casi sin querer a otros, más como poderoso efecto secundario de sus ansias de supervivencia que como generosa decisión de ayudar. Muy de agradecer el enfoque de entusiasta lucha por la vida en lugar de dejarse caer en el melodramón de una vida rota por la enfermedad.

Ahora, directos a los lomos de la sabiduría ajena, alguna de cuyas recetas tal vez nos cure de algo:

 - "Apolo, el dios de la medicina, solía enviar las enfermedades. En el principio, los dos oficios eran uno solo, y sigue siendo así".  (Jonathan Swift).

 - "La mejor medicina es un ánimo gozoso".  (Salomón).

 - "El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas".  (Benjamín Franklin).

 - "El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra: no hay receta de la vida que vaya bien para todos".  (Carl Gustav Jung).

Besos y abrazos,

Don.
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sábado, 15 de marzo de 2014

Trastorno vespertino

¡Buenas tardes!

¡Empezamos bien estos matutinos ... por la tarde, y en un día no laborable! ... espero que no se me trastoquen más que esto y no vuelvan más caóticos, de lo que ya de por sí son, los desvaríos que me fluyen cada mañana (o tarde) y que plasmo, a obsesivos y compulsivos aporreos de teclado, sobre el virtual folio en blanco, más o menos ensuciado con las renegridas letras. Y ya este próximo jueves la primavera de calendario llamará a nuestras vidas, terminando de desbarajustar nuestras emociones tras el equinoccio, como ya empezaron a hacer sus anticipos climáticos de estos días de tibio sol, suaves brisas y hedonismo a raudales en estos terminales días de invierno. De todas formas, como en anteriores ocasiones, no nos enloquecerá mucho más de lo que ya lo estamos el resto del año.

Ayer por la noche estuve en el teatro viendo "TOC TOC", de Laurent Baffie. La versión española de esta obra francesa es de Julián Quintanilla, y está dirigida por Esteve Ferrer, e interpretada por él mismo, Miguel Foronda, África Gonzalbes, Carmen Arévalo, Inge Martín, Pablo Vázquez, y Sara Moros.

Seis personas, cada uno con su propio Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), acuden a la consulta de un afamado psiquiatra para tratar de solucionar su problema. Una vez allí, les dice su asistente que el doctor no está y tardará en llegar, así que deciden entre ellos, no sin reticencias, hacer una terapia colectiva.

Una buena obra de teatro, muy divertida, en el que se nos muestra un buen repertorio de patológicas rarezas con las que resulta difícil (imposible, diría yo) no identificarse en algún momento. Lo que se destila es que todos somos raros de una u otra forma, y que cuando nos preocupamos por los demás, más que por nosotros mismos, se nos olvidan nuestras propias penas, insanias y extravagancias.

Ahora acudamos a la llamada de la sabiduría ajena, que seguro nos ayuda a curarnos de nuestra confusión mental:

 - "La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud".  (Arthur Murphy).

 - "Hemos de saber anticiparnos a encontrar lo cómico que haya en nosotros. Así podremos evitar que los otros se burlen de nuestra escasa perfección".  (Noel Clarasó).

 - "Nada mejor que leer acerca de los problemas de los demás para olvidar los propios".  (Carlos Ruiz Zafón).

 - "La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas".  (Sigmund Freud).

Besos y abrazos,

Don.
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