¡Buenos días!
El sol sale ahora mismo por el horizonte en este amanecer que nos va iluminando poco a poco, que no nos engaña, revelándonos desde ya que hará calor, aunque no excesivo, sin ser especialmente acallado por las pocas y eventuales nubes que apenas le velan pues casi que ni se atreven a acercarse a él. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 32ºC. Así que aprovecho esta luz, que ayuda a iluminar mis entendederas, para comulgar con este matutino, al que le confesaré algunas de las cosas que me pasan por la cabeza, sin el temor de que me vaya a recriminar lo más mínimo.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "La luz" (2026), de Fernando Franco, y con Alberto San Juan, Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana, Luis Callejo, Ramón Barea, Pablo Gómez Pando y Nacho Sánchez. Es la quinta película (de largometraje) de su director, tras "Subsuelo" (2025), "La consagración de la primavera" (2022), "Morir" (2017) y "La herida" (2013).
Un sacerdote, muy apreciado en su parroquia, ha solicitado y todavía está esperando que le concedan la dispensa de sus obligaciones sacerdotales, pues quiere colgar los hábitos y comenzar una nueva vida. Sin embargo, unos muy reprobables (y condenables) actos cometidos por él hace 30 años amenazan con salir a la luz, planteándose seriamente el tener asumir y afrontar la pesada losa de la culpa que arrastra desde entonces, dando honestamente la cara, con riesgo de que se la partan, desafiando a una Iglesia que en su día le protegió.
Estupenda película (nota: 8), básicamente por lo que cuenta y el tono y el modo de mirar el fenómeno narrado, que es diseccionado fría y racionalmente, el de la pederastia en el seno de la Iglesia, y por lo bien actuada. Drama narrado desde el punto de vista del abusador, con sus dilemas morales, un tipo sinceramente arrepentido, abrumado por la culpa, que busca su contrición y que choca con una anquilosada y timorata institución de lo más hipócrita, irracional, ahogada en sus contradicciones, que busca su supervivencia encubriendo esos imperdonables delitos, de muy difícil o imposible redención. Tema duro, que genera incomodidad, no excesiva, sin embargo, del que sería bueno que se avivara el debate sobre él. Como sucedía en "El club" (2015) de Pablo Larraín, también aborda este asunto desde el mismo punto vista, el del victimario, al contrario que en "Gracias a Dios" ("Grâce à Dieu", 2018) de François Ozon, "Spotlight" (2015) de Tom McCarthy, o "La duda" ("Doubt", 2008) de John Patrick Shanley, en las que su punto de vista es el de las víctimas.
No abuso más de vosotros, no sin antes dejaros estas citas de sabiduría ajena que aporten la necesaria luz a nuestro intelecto:
- "El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad". (Thomas Fuller).
- "Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz". (Isabel Allende).
- "No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz". (Bertrand Russell).
- "Muchos que quisieron traer luz, fueron colgados de un farol". (Stanislaw Lec).
Besos y abrazos,
Don.
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