¡Buenos días!
No es nada personal, pero odio el verano, más si es canicular, y lo digo gritando desaforadamente, tratando de no insultar de más, como vano desahogo, mirando al cielo y a ese sol inclemente, algo tapado por alguna esporádica nube, y me irrito todavía más pues se nos presentó en casa antes de tiempo, no sin avisar, pues los meteorólogos ya nos lo advirtieron anticipadamente en su momento. Pues eso, la máxima prevista para hoy será de unos 34ºC por los madriles. Bueno, algo más calmado ya, entro en esta mi casa matutina, a espetarle unas cuantas verdades a este matutino que ahora tengo entre manos, que teclean algo atropelladamente, tratando de no poner flagrantes faltas de ortografía, para decirle lo que le tengo que decir, sin enredarme.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "A la cara" (2025), de Javier Marco, basada en un corto homónimo (2020) de su director, premiado con un Goya, y con Manolo Solo, Sonia Almarcha, Roberto Álamo, Helena Zumel, y Mario Zorrilla. Es su segunda película de largometraje tras "Josefina" (2021).
Un tipo que vive solo en la vieja casa de sus padres ya fallecidos, separado y con una hija adolescente con la que no mantiene relación, que trabaja como operario de mantenimiento en un campo de golf, ha puesto en alquiler una habitación. Un día abre la puerta para recibir a otro posible interesado por la oferta y se encuentra cara a cara con una muy famosa periodista que conduce un magacín televisivo, casada y con una hija en el hospital al borde de la muerte por intento de suicidio, a la que hace unos días dejó un mensaje de odio en redes sociales, insultándola cruelmente. La habitación no le interesa lo más mínimo, lo único que quiere es ponerle cara a uno de tantos que la insultan sistemáticamente desde el anonimato, y que le repita de viva voz, y a la cara, lo que le escribió. A la mañana siguiente, ella vuelve para alquilarle la habitación, pues necesita esconderse por un tiempo del mundo en el que vive, y a pesar de las reticencias de él, le convence y se queda. La forzada convivencia les hará ver que no son tan distintos el uno del otro, haciendo aflorar los demonios que cada uno arrastra.
Muy buena película (nota: 7), este drama íntimo, sobrio y contenido, con incómodos silencios y tensión ambiental, que comienza con un acto de pírrica venganza y acaba en mutua redención, ambos a base de ponerse frente al espejo del otro. A través de los dos protagonistas, que no soportan sus propias circunstancias, incapaces de encajarlas, comienza por hablar de lo perverso y pernicioso del anonimato en las redes sociales, desconocimiento del otro que dice de nosotros que siempre ha existido, pero antes se nos aplicaba el aforismo ese de ojos que no ven corazón que no siente, pero ahora vemos irremediablemente, lo que es campo abonado para acrecentar odios. También destila que habría que conocer la realidad del otro antes de lanzarse a opinar parapetados tras una pantalla (o nuestras propias frustraciones), de mirar a la cara a los otros, y a nosotros mismos, antes de lanzarse a decir nada.
Bueno, llegó la sabiduría ajena, no precisamente a la chita callando, que ya sabíamos que iba a venir, con estas citas que espero nos digan mucho y bien:
- "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, date tres vueltas por tu propia casa". (Proverbio Chino).
- "Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo". (Juan Rulfo).
- "Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara: el enemigo las dice a nuestra espalda, y como no nos enteramos, nada ocurre". (Alfred de Musset).
- "No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada". (Friedrich Nietzsche).
Besos y abrazos,
Don.
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