lunes, 22 de junio de 2026

Matutino, juguetón, choca esos cinco

¡Buenos días!

El verano no nos permite jugar con él, directamente nos abrasa sin piedad en este día de lo más tórrido e inmisericorde, así que habrá que acudir a la tecnología del aire acondicionado para tratar de evadirnos de él, aunque sea por un rato, imaginando que, cual aves migratorias, nos elevamos por encima de todo lo terrenal, que está que arde, pues la máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 40ºC. Pues con los cinco, de cada una de mis manos, me pongo a teclear este matutino, a juguetear con él dejando volar mi imaginación. Seguro que disfruto cual despreocupado infante, como siempre.

Este fin de semana estuve en el cine viendo una de animación por ordenador. Se trató de "Toy story 5" (2026), de Andrew Stanton. Es la sexta película de largometraje de su director, de quien había visto todos sus cinco anteriores sea como director o codirector, a saber, "Buscando a Dory" ("Finding Dory", 2016), "John Carter" ("John Carter of Mars", 2012), "Wall-E" (2008), "Buscando a Nemo" ("Finding Nemo", 2003), y "Bichos, una aventura en miniatura" ("A bug's life", 1998). Obviamente, es la quinta entrega de la saga, de la que he visto las cuatro anteriores: "Toy story 4" (2019) de Josh Coley, "Toy story 3" (2010) de Lee Unkrich; "Toy story 2" (1999) de John Lasseter, Ash Brannon, Lee Unkrich; y "Toy story" (1995) de John Lasseter, el primer largo de animación por ordenador (en su totalidad) de la historia del cine.

Los juguetes están ahora en casa de otra niña, que juega con ellos, al contrario que sus vecinos, todos enganchados a las pantallas de sus portátiles, lo que la hace sentirse diferente y, retraída, no se integra con otros niños, no tiene amigos. Para tratar de sacarla de su soledad y que pueda hacer nuevas amistades, los padres deciden regalarle una tableta, y se engancha tanto con ella, haciendo nuevas amiguitas virtuales y jugando telemáticamente con ellas, que arrumba a sus anticuados juguetes, de los que se olvida. Estos tratan de recuperar el favor de la niña, pero la tableta tiene sus propias ideas de que es lo que más le conviene a la cría.

Película de andar por casa (nota: 5), regularcita, que se deja ver, la peor de la saga a mi parecer, que tocó cumbre en la cuarta entrega y ahí debió haberse quedado, aunque visual y técnicamente fabulosa (las ciencias siguen adelantando que es una barbaridad). Esto de estirar como un chicle las ideas es a lo que conduce, a dejar seca la gallina de los huevos de oro. Deberían de chapar ya esta saga definitivamente. La historia narrada, aunque sigue bebiendo de los cánones de las anteriores, ya empieza a despedir algo de tufillo a rancio con tanta revisitación del nostálgico pasado... es curioso que la primera de la saga rompiera moldes siendo la primera de la historia del cine que usó tecnología digital para su total producción y ahora, en su quinta entrega, casi que abogue por constreñir lo tecnológico en los juegos en contra de la imaginación al poder de los juegos de toda la vida, pero ambas cosas están muy bien, bien conjugadas. Además tiene momentos un tanto ñoños de cuando en cuando, especialmente en lo referente a la historia amorosa, de lo más moñas y un tanto chapada a la antigua, entre dos de los juguetes, por mucho que en otros momentos quiera estar en la onda de estos tiempos modernos, pero se quedan tibios. Por cierto, no salgáis de la sala oscura en cuanto empiecen los créditos finales, pues durante ellos hay dos codas.

Bueno, se acabó el recreo lúdico y toca recogerse con la sabiduría ajena. Y no os compliquéis buscando cinco citas, cual pies de gato, que son cuatro (hoy):

 - "El hombre, desde que nace hasta que muere, es una máquina de romper juguetes".  (Amado Nervo).

 - "Nuestro cerebro es el mejor juguete que se ha creado. En él están todos los secretos, incluso el de la felicidad".  (Charles Chaplin).

 - "He sido un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mí".  (Isaac Newton).

 - "Si quiere trabajadores creativos, deles tiempo suficiente para jugar".  (John Cleese).

Besos y abrazos,

Don.

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