viernes, 20 de diciembre de 2013

Amorosos y honorables ocasos matutinos desde el sol naciente

¡Buenos días!

En esta mañana en la que apenas ha despuntado el sol, tras las intensas lluvias de ayer, y donde todavía perduran las somnolientas legañas, ya estamos en el día de la víspera del luminoso declive de este amoroso otoño, que honorablemente se despedirá y cederá su trono al invierno bajo el umbral solsticial. Las temperaturas, haciendo honor a la estación que se nos avecina, se notan cada vez más frescas y a poco que se esmeren nos terminarán por hacer temblar.

Este pasado fin de semana no estuve en el cine, sino en casita viendo dos películas en DVD que tenía pendientes para completar una trilogía del veteranísimo director japonés Yoji Yamada. Se trató de la primera y la tercera: "El ocaso del samurái" ("Tasogare Seibei", 2002), y "Love and honor" ("Bushi no ichibun", 2006). Hace años vi la segunda, "The hidden blade" ("Kakushi-Ken: Oni no tsume", 2004), de este tríptico de samuráis en horas bajas, aunque más bien son historias de amor en ese entorno. Además de éstas, el mes pasado vi otra delicia de este director, "Una familia de Tokio" ("Tokio kazoku", 2013); así que llevo ya vistas tan sólo cuatro de sus muchas películas.

En "El ocaso del samurái", se nos cuenta la historia de un samurái de bajo rango quien, a mediados del s.XIX, a punto de comenzar la era Meiji en la que se modernizó Japón, acaba de enviudar y debe hacerse cargo de su senil madre y sus dos hijas, para lo que acepta otros trabajos (indignos para un samurái) para poder sacarlos adelante y mitigar sus deudas por las medicinas de la enfermedad de su mujer. Desaliñado, trabaja como humilde burócrata de la corte de su shogun, y sus compañeros de trabajo se burlan constantemente de él porque no se va a divertir con ellos y porque usa una espada de madera, al tener que haber vendido la de acero para sobrevivir. Su vida podría cambiar al enterarse de que su amor de la adolescencia se acaba de divorciar de su muy cruel marido, un samurái de alto rango. Pero su estricto sentido del honor samurái le impedirá dejarse llevar por el amor que le profesa.

En "Love and honor", se nos cuenta la historia de un samurái, también de rango inferior, que sirve a su shogun probando sus alimentos antes de que éste los coma para evitarle envenenamientos. Un día se envenena al tomar un marisco en mal estado y está a punto de morir. Sobrevive, pero queda ciego, con lo que ya es un inútil samurái, lo que le atormenta profundamente porque no podrá mantener a su mujer, por la que siente devoción. Ésta, para salvar su honor toma una decisión que la deshonra. Cuando él se entera, se prometerá venganza por el amor perdido, y por restaurar su honor de samurái.

Estupendas películas, tanto estas dos como la vista anteriormente (a mí me gustaron más las dos primeras). Films crepusculares, contemplativos, poéticos, muy hermosos, sobre un mundo samurái que se extingue a mediados del s.XIX. Se nos muestra su cotidianidad, lejos de toda gesta, con cierto aire melancólico y mirando a sus personajes con ternura, heroicos antihéroes, mientras estos viven y tratan de conseguir o mantener su amor por unas delicadísimas, a la par que decididas mujeres.

Ahora algo de sabiduría ajena para mejor luchar con honradez ante los retos de esta amorosa vida de incesantes amaneceres y atardeceres:

- "No hay en diciembre valiente que no tiemble".  (refrán).

- "El sentimiento más profundo se revela siempre en silencio".  (Moore).

- "Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos".  (Confucio).

- "El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar".  (Alfred de Vigny).

- "En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá".  (Noel Clarasó).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 19 de diciembre de 2013

Más de 12 años subyugado por los matutinos

¡Buenos días!

Pues sí, ya son casi 15 años los que llevo encadenado a estos matutinos, desde que en 1999 se cruzaron nuestras vidas. Y me siguen teniendo rendido, cada vez más, sin ver el día en que rompamos nuestras ataduras, lo que no parece necesario, que volamos libres a la par y con recíproco sumo gusto. Por lo demás, se nos ha puesto a llover de otoño a dos días de su despedida de calendario, y no lloraremos por él, como él hace hoy por nosotros, pues se liberará de sus ataduras por 9 meses, haciendo libremente lo que le plazca, sin tener que cumplir con sus obligaciones, que cederá al invierno.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "12 años de esclavitud" ("12 years a slave"), de Steve McQueen, y con Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, y Brad Pitt. Es el tercer largo de este director, y segundo suyo que veo tras la espléndida "Shame" (2011). Está basada en la novela autobiográfica homónima del protagonista del film, Solomon Northup.

Entre 1841 y 1853, Solomon Northup, un músico negro, y hombre libre, que vivía felizmente con su mujer y dos hijos pequeños en Nueva York, tras compartir una noche de copas con dos desconocidos que le ofrecen un suculento contrato, es engañado, drogado y secuestrado por estos, y entregado a un tratante de esclavos que lo revende a una plantación del sur de Estados Unidos. Empieza su terrible odisea, de plantación en plantación, donde vivirá una inimaginable y vejatoria crueldad mientras intenta volver a ser libre y reunirse con su familia, tratando de conservar los últimos hálitos de dignidad que le van quedando, tras ser exprimido a tundas.

Una estupenda película, muy intensa, de hermosa fotografía, de durísimas imágenes, brutal por momentos, y que nos zarandea las emociones, sin sensiblerías, sin maniqueísmos, sobre esclavitud, no sólo física, sino también mental, que tienden a ir encadenadas, aprovechada por unos pocos para su inmenso beneficio e ignorada por una mayoría que hacía la del avestruz, y esto puede proyectarse a cualquier otra situación más o menos injusta, más o menos inmoral, como la que también se cuenta en el film glosado ayer, o las que podamos imaginar de hoy en día. Y del torticero uso de la religión, repleta de ambigüedades morales, para justificar lo injustificable, y despiadada la mayor parte de su historia.

Ahora algo de sabiduría ajena, que seguro nos ayuda a liberar nuestras mentes:

- "El que no quiere razonar es un fanático; el que no sabe razonar es un necio; el que no se atreve a razonar es un esclavo".  (William Drummond).

- "Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo".  (Franz Grillparzer).

- "Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo".  (Abraham Lincoln).

- "En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle".  (Mahatma Gandhi).

- "Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir, no puede ni darse cuenta de la esclavitud en que le mantienen las ideas en las que se ha educado".  (Samuel Butler).

- "Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad".  (Stefan Zweig).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Envilecido matutino que está hecho unos zorros

¡Buenos días!

¡De eso nada, que es imposible en este mundo matutino!, todo lo contrario, más bien aquí todo se enaltece y se nos muestra en las mejores condiciones posibles ... o eso trato. Por lo demás, este otoño a punto de ser derrotado por el invierno que está a punto de desembarcar por el inminente paso solsticial, trata de no embarrarnos demasiado y retrasa sus lluvias, y consiguientes lodazales, para más tarde de lo previsto (ayer y hoy), pero al final caerán, antes o después.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Lore", de Cate Shortland, y con Saskia Rosendahl y Kai Malina. Es el segundo largo de esta directora australiana, y primero suyo que veo. Está basado en la novela "El cuarto oscuro" ("The dark room"), de Rachel Seiffert. Es una coproducción germano-australiana, hablada en alemán, que es la candidata por Australia al Óscar a mejor película de habla no inglesa.

Primavera del año 1945. La II Guerra Mundial acaba de terminar en Europa. Lore, una adolescente cuyos padres son altos cargos de las SS y son arrestados por los aliados, por el consejo de su madre, emprende un largo y duro viaje a pie, de cientos de kilómetros, junto a sus cuatro hermanos pequeños, bebé incluido, desde el sur de Alemania, en la Selva Negra, hasta el norte, cerca de Hamburgo, donde vive su abuela. Por el camino irán descubriendo con horror las desoladoras consecuencias de una guerra y de las ruinas del aberrante régimen nazi, de los que estaban ignorantes y engañados por sus padres, viviendo en su burbuja familiar de mentiras y oscuras verdades escondidas. Durante este tránsito se les unirá un joven refugiado judío. Ella recela del horrible enemigo que le vendieron sus padres, pero deberá confiar en él si quiere sobrevivir.

Una muy, muy buena película, de hermosísimas imágenes (casi pictórica fotografía), austera, dura, muy dura a veces, pero con cierto enfoque poético. Muy parca en palabras, con bastantes elipsis y llena de simbolismo que va más allá de esta historia particular, nos narra el brutal y casi instantáneo paso de la infancia a la madurez de esta adolescente educada (como sus hermanos) en idolatrar ciegamente al mesiánico líder de sus padres. La durísima realidad que le toca vivir la obligará a enfangarse, a luchar contra sus turbias contradicciones, casi hasta la locura, a digerir hasta el borde del vómito su herencia, a asumir ese dolor sin apenas rechistar ... y a seguir viviendo. Toda una lección de supervivencia, más que física, mental y emotiva.

Ahora algo de sabiduría ajena que ilumine nuestra eventual oscuridad mental:

- "¿No habéis visto que en todo tiempo y en todo lugar existen hombres abrazados a una idea fija, una idea tal vez capaz de segar la vida de una generación; una idea que aman con furor, que no abandonan jamás, aunque les lleve al patíbulo?".  (Carlo Bini).

- "Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa como del pasmoso silencio de la gente buena".  (Martin Luther King).

- "No se debe ser demasiado severos con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos con la educación".  (Thomas Jefferson).

- "La juventud no debe solo asimilar los frutos de la cultura de sus padres, sino que debe elevar la cultura a nuevas cimas, a las que no llegan las gentes de las anteriores generaciones".  (Konstantin Stanislavski).

- "La meta principal de la educación es desarrollar hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece".  (Jean Piaget).

- "A veces incluso el animal salvaje o el verdugo se cansa, se aburre, bosteza, se harta. De igual manera, en ocasiones el dolor se agazapa, porque el enfermo se arma de valor y le grita, le exige que lo deje tranquilo. Entonces, astuto, se calla, se recoge y se esconde en su cobijo".  (Sándor Márai).

- "El júbilo verdadero sólo se adquiere a costa de un dolor vencido".  (Benjamín Jarnés).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 17 de diciembre de 2013

El gran fluir matutino

¡Buenos días!

Estos etéreos matutinos fluyen con naturalidad por mi vida, y yo con ellos, a lo largo de nuestro común recorrido, en el que nos van afluyendo otros entes y circunstancias que nos van enriqueciendo y agrandando mientras me desparramo con mis desvaríos mañaneros. El otoño ya casi llega a su desembocadura por el inminente solsticio invernal, con alguna eventual llovizna esta mañana y temperaturas muy agradables.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo el film documental "Guadalquivir", de Joaquín Gutiérrez Acha. A través del hilo argumental de un zorro que migra desde su nacimiento en la Sierra de Cazorla, pasando por Sierra Morena, hasta llegar al Parque Nacional de Doñana, donde se desborda en marisma y desemboca en el Atlántico, vemos la vida salvaje (humanos incluidos) que fluye a su vera en diferentes épocas del año.

Un buen documental de naturaleza sobre este río cuyo nombre de origen árabe, "al-wadi al-kibir", significa "el río grande". Algo cargado de prosa lírica, le eché en falta algo más de narración didáctica, que es lo que me gusta en los documentales sobre naturaleza, y en general, herencia recibida, como tantos otros niños de mi generación, criados televisivamente por los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Sin embargo tenía una espléndida banda sonora y unas imágenes de apabullante belleza.

Pues con total fluidez casi hemos llegado a la desembocadura de este matutino, donde suelo diseminar fuera de sus cauces habituales algunas citas de sabiduría ajena:

- "El manantial desaprueba casi siempre el itinerario del río".  (Jean Cocteau).

- "Quien a la orilla del río mora, unas veces canta y otras llora".  (refrán).

 - "Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir".  (Jorge Manrique).

Besos y abrazos,

Don.
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jueves, 12 de diciembre de 2013

No me sobra ni un matutino

¡Buenos días!

No me caso con nadie, me mantengo firme y digo que aunque algunos no me hayan salido como esperaba, no reniego de ninguno, que todos tienen su corazoncito, los quiero en mayor o menor grado y con todos me uniría en un ménage à trois ... no, más, en un polígamo "poli-ménage", que ya sabemos que dos son compañía y tres son multitud. Por lo demás el otoño va camino de su unión con el invierno en la ceremonia solsticial del próximo 21 de diciembre, a la que espero asistamos todos (no se requiere traje de etiqueta).

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Tres bodas de más", de Javier Ruiz Caldera, y con Inma Cuesta, Martiño Rivas, y Quim Gutiérrez. Es el tercer largo de este director, de quien había visto tan sólo su debut, "Spanish movie" (2009).

Una joven investigadora de biología marina que va de fiasco en fiasco con sus múltiples relaciones sentimentales rompe con su último novio en la boda de su jefa. A los pocos meses recibe en el mismo día tres invitaciones de boda de tres de sus anteriores novios. Como no sabe decir no, aunque le pese, y se vea obligada a enfrentarse a su pasado, decide ir a las tres (en días distintos cada una). Como está sola, para ir a la primera le pide al becario que le acaban de asignar en el trabajo que le haga el favor de acompañarla. Allí se enamorará, otra vez, de uno de los invitados.

Una película que ni fu ni fa, normalita, una pretendida comedia romántico-gamberra que trata de emular sus referentes gringos (el 99% apestosos bodrios), y que casi ni fue comedia ni gamberra, incluso a pesar de algunos pocos excesos escatológicos y políticamente incorrectos (nada excesivo), y con la que me reí poco y pocas veces. Si vais a verla, no salgáis de la sala nada más comenzar los títulos de crédito finales, pues entre ellos hay un divertido sketch que explica el germen de las carencias afectivas de la protagonista, muy dependiente emocionalmente de sus novios ... hasta que logra independizarse.

Ahora algo de sabiduría ajena, una breve colección de citas de las que espero ninguna esté de más:

- "Si vuestra prometida es una santa, llevadla enseguida al altar, pero dejadla en él y volveos a casa".  (Enrique Jardiel Poncela).

- "La única alegría de los casados está en asistir a la boda de los otros ... ¡Alegría diabólica!".  (Ramón Gómez de la Serna).

- "El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo".  (Enrique Jardiel Poncela).

- "Donde reina el amor, sobran las leyes".  (Platón).

Besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Pacíficas tramas matutinas

¡Buenos días!

En este tranquilo remanso de paz que son estos matutinos para mí, urdo el cómo serán, hilo a hilo, tirando con ellos de todos los resortes que mis neuronas disparan, tratando de argumentarlos palabra a palabra. El otoño soleado en el que llevamos tantos días encerrados no sabe de la confabulación nubosa que se avecina y que de momento no traerá más que breves y leves lloviznas mañaneras, posiblemente, que tal vez liberen en nosotros simientes de conciliación que fructificarán al sol y las lluvias por venir.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo el film documental "Complot para la paz" ("Plot for peace"), de Carlos Agulló y Mandy Jacobson, en el que se nos desvelan las gestiones secretas llevadas a cabo durante los años 80, de manera altruista, por un empresario francés que hacía negocios en África, de innegables dotes diplomáticas, entre políticos, miembros de diversos servicios secretos y altos cargos militares, para, primero que todo y como condición necesaria para lo segundo, pacificar el cono sur africano, envuelto en continuas guerras, lo que pudo permitir la liberación de Nelson Mandela y la caída del sistema del apartheid durante los años 90. En sus bastante solitarios esfuerzos también ayudaron la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. El azar confabulando para conseguir un bien para la humanidad, cosas de los efectos mariposa.

La casualidad ha querido que este documental se estrenara aquí el mismo día de la muerte de Nelson Mandela, el pasado jueves día 5 de diciembre (así estaba previsto, el estreno). Un muy buen film, con maneras de entretenido thriller de ficción, que nos descubre sucesos ocultos hasta ahora en base a material de archivo y entrevistas a algunos de los relevantes protagonistas de aquellos hechos, incluido por supuesto este singular empresario, Jean-Yves Ollivier. Una muy buena manera de narrar acontecimientos históricos, con suspense y algunas gotas de humor.

Ahora algo de sabiduría ajena, necesaria trama y urdimbre para asentar nuestro propio ideario:

- "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad".  (Nelson Mandela).

- "Fue en aquellos largos y solitarios años donde mi hambre por la libertad de mi propio pueblo se convirtió en hambre por la libertad de todos, blancos y negros. Yo sabía que el opresor tiene que ser liberado de la misma manera que el oprimido. Un hombre que restringe de esa forma la libertad de otro ser humano es un prisionero del odio, el prejuicio y la estrechez mental. Tanto el opresor como el oprimido ven robada su humanidad".  (Nelson Mandela).

- "La tolerancia significa enterarse cada cual de que tiene frente a sí a alguien que es un hermano suyo, quien, con el mismo derecho que él, opina lo contrario, concibe de contraria manera la felicidad pública".  (Antonio Maura).

- "Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad".  (Juan Pablo II).

- "Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que, constante y paciente, la sostiene en la sombra".  (Rabindranath Tagore).

Besos y abrazos,

Don.
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martes, 10 de diciembre de 2013

La nada aparatosa belleza matutina

¡Buenos días!

Como cada mañana me dejo maravillar por la magnífica belleza de todo lo que me rodea, la mayoría de la cual es de una sencillez apabullante, nada aparatosa en realidad, y accesible a cualquiera. Disfruto de cada momento, sería tonto el no hacerlo, del tránsito por esta vida, que si no podría ser, en el mejor de los casos, anodinamente aburrida, cuando no aríscamente fea ... la cuestión está en el modo de mirarla. Y en estos días de otoño casi terminal, sempiternamente soleados, y muy frescos a ratos, es casi imposible no dejarse arrobar por la excelsa belleza de las copas arbóreas entonando su más bello canto del cisne justo antes de desplumarse.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La gran belleza" ("La grande bellezza"), de Paolo Sorrentino, y con Toni Servillo. De este director había visto tres de sus anteriores films: "Un lugar donde quedarse" ("This Must Be the Place", 2011), "Il Divo" (2008), y "Las consecuencias del amor" ("Le conseguenze dell'amore", 2004).

Verano en Roma. Multitud de turistas recorren la ciudad. Uno de ellos cae desvanecido ante tanta belleza. Un afamado periodista de la ciudad celebra la fiesta de su 65º cumpleaños rodeado por la habitual fauna de la alta sociedad: nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de alto standing, artistas, intelectuales, el alto clero, etc. Este dandy de hoy en día, escritor de una única y famosa novela cuando era joven, "El aparato humano", vive del crédito de ésta, indolente, por la noche de fiesta en fiesta de su ostentoso y mundano mundo. Desencantado, cínico y mordaz con la vacuidad que le rodea, de cuando en cuando entrevista por encargo a la gente del famoseo. En sus ratos libres se dedica a observar también el otro mundo que le rodea, el cotidiano, buscando sin fin la gran belleza que le inspire para escribir su segunda novela.

Otra típica película de este director, que me desconcertó y que al principio me pareció tan inane como la vaciedad que trata de criticar, a pesar de la grandísima belleza formal que la envuelve (fotografía y banda sonora arrobadoramente hermosas). Sin embargo, tuvo algo de enjundia por algunas aseveraciones y pensamientos del protagonista (diluidos en la gran aparatosidad formal, insustancial las más de las veces): a destacar sobremanera una escena en la que espeta a una (presunta) amiga de la alta sociedad, sin la menor contemplación, una buena sarta de punzantes verdades ante ciertas ínfulas de ésta, mientras también se autocriticaba. Tenía espléndidos mimbres, pero no demasiado bien engarzados para mi gusto. De haberlos conjugado mejor y con menos duración de su aparatoso metraje habría salido una maravilla. Al final me destiló que la belleza está por doquier, que cada cual encontrará la suya, y que hay que disfrutarla aquí y ahora, no esperándola en el más allá, sino viviéndola en el más acá, antes de que se nos acabe, porque va indisolublemente unida a la vida, lo más preciado y hermoso que poseemos.

Ahora algo de sabiduría ajena, que aporte algo de hermosura intelectual a nuestros pensamientos:

- "La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira".  (Lin Yutang).

- "Todo es bello, o tiene su belleza. Hay que hablar de un cerdo como de una flor".  (Jules Renard).

- "Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad".  (Pearl S. Buck).

- "No hay final. No hay principio. Es sólo la infinita pasión de la vida".  (Federico Fellini).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 9 de diciembre de 2013

Reavivando los oxidados rescoldos matutinos

¡Buenos días!

A pesar del difícil esfuerzo que ello supone en la realidad, plena de inoportunos chaparrones, en este mundo matutino, donde todo sucede al gusto de sus habitantes, todo es más llevadero, a poco que le echemos aliento y alimento. Pero siempre vale de entrenamiento para el bien hacer cuando regresemos a la rutina nuestra de cada día. Y así sigue el otoño, rutinario de sol, leves heladas mañaneras, eventuales y nimias neblinas, echando en falta algún chaparrón que nos estimule a movernos, a vivir, aunque nos oxidemos, que en esto precisamente consiste el vivir.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Le week-end", de Roger Michell, y con Jim Broadbent, Lindsay Duncan, y Jeff Goldblum. De este director había visto tres de sus anteriores films: "Venus" (2006), "The mother" (2003), y "Notting Hill" (1999).

Un matrimonio de sesentones, que acaban de independizarse de sus hijos, ella profesora de biología en un instituto y él profesor de filosofía en una universidad de una ciudad de provincias, deciden pasar un fin de semana romántico en París para celebrar sus treinta años de casados y tratar de reavivar su muy desgastado matrimonio. Todo empieza fatal, pues él ha cometido el error de reservar el mismo hotel de su luna de miel, que ya no es el que era, ni ellos tampoco, y ella se niega a alojarse allí. Así que tirando de tarjeta, con las reticencias de él, y sobrepasando sus límites presupuestarios con peligrosa holgura, terminan por alojarse en una magnífica suite de un hotel de gran lujo. Conforme avanza su estancia irán teniendo sus más y menos, y no cesarán de estallar (con sordina) las tensiones latentes durante años, irritaciones que irán sorteando con mejor o peor fortuna. Allí se encontrarán con un viejo amigo de él, que hace muchos, muchos años que no se veían, y que influirá en su devenir futuro.

Una muy buena película esta comedia agridulce, muchísimo de lo primero y apenas de lo segundo, de fino y sutil humor, sobre los fugacísimos y escasos encuentros, y erizados desencuentros (por la irónica y sarcástica retranca de sus reproches), de esta pareja ya de vuelta de muchas cosas y que intenta sin mucho ánimo reencontrarse antes de que sea ya imposible. Una muy buena muestra de los claroscuros de la vida cotidiana de las parejas, a las que siempre les quedará París, o cualquier otro presunto lugar romántico, para tratar de reencontrarse.

Ahora algo de sabiduría ajena que seguro estimula en nosotros las ganas de bien vivir:

- "Prefiero que me incineren a que me sepulten y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer".  (Woody Allen).

- "El noviazgo agrada más que el matrimonio por la misma razón que las novelas son más divertidas que la historia".  (Chamfort).

- "En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio".  (Robert Anderson).

- "Es necesario guardarse algunas sonrisas para burlarse de los días sin alegría".  (Víctor Hugo).

- "La vida es como una rosa, pues cada pétalo es una ilusión y cada espina una realidad".  (Alfred de Musset).

- "Estamos solos, vivimos solos y morimos solos. Solo a través del amor y la amistad podemos hacernos la ilusión, por un momento, de que no estamos solos".  (Orson Welles).

Besos y abrazos,

Don.
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viernes, 6 de diciembre de 2013

Vespertino a crédito de los matutinos por venir

¡Buenos días!

Ahí os dejo en prenda otro plazo más del crédito que me dais día a día con los matutinos, que no sé muy bien cuando terminaré de pagar y que tal vez me tengan hipotecado hasta el final de mis días. Agradable endeudamiento. Estos días de otoño siguen escatimándonos, a regañadientes, sus tópicas y típicas lluvias, que en estos días soleados no se dejan caer ni ayudan a que la tierra dé sus réditos en forma de abundantes cosechas futuras.

Ayer por la noche estuve en el teatro viendo la obra escrita por Jordi Galcerán, "El crédito", dirigida por Gerardo Vera, y con Carlos Hipólito y Luis Merlo (sólo dos actores en escena). De este autor teatral había visto anteriormente en el teatro otra de sus obras, la también excelente "El método Grönholm" (2003), de la que se hizo una versión cinematográfica que también vi: "El método" (2005), de Marcelo Piñeyro. Además, había visto otro film, "Palabras encadenadas" (2003), de Laura Mañá, cuyo matutino podéis ver más abajo, y que está inspirado en otra obra suya, homónima, de 1995.

Un hombre desesperado acude a un banco a solicitar un préstamo monetario, que necesita más que el comer para salir adelante. Pero el circunspecto director de la sucursal bancaria le niega el crédito por su falta de crédito (ni tiene avales, ni propiedades, ni oficio ni beneficio). El cliente, en vez de irse cabizbajo a otra sucursal, planta cara al director y le dice que si no se lo concede, entonces seducirá a su mujer y hará que se enamore de él, gracias a su indudable sex-appeal, yéndose a vivir juntos, y no la abandonará hasta que le autorice el préstamo, con lo que ella volverá otra vez al hogar. El director no da crédito a lo que oye, pero se enzarza en una inverosímil discusión-negociación con el que considera un cliente que ha perdido la razón.

Otra espléndida obra teatral de este autor, que os recomiendo muy, pero que muy encarecidamente que vayáis a ver, también plena de humor (e inteligentes carcajadas), y muy de actualidad; una comedia brillantísima, de agudísimos diálogos, en la que la cuestión crediticia (crisis económica incluida) es el trasfondo, que también habla de las crisis personales (como individuos, como pareja, etc.) ... aunque esto también puede ser una sutil metáfora de nuestro inconsciente comportamiento como "homo economicus", lo que puede llevar como infinita interrelación de infinitesimales comportamientos individuales (aleteos de mariposa) a las recurrentes crisis económicas.

Al personaje del director, cuya negativa a la concesión del crédito es el desencadenante de su propia crisis conyugal, aunque pueda parecer incoherente (pero todo está interrelacionado), y de que toda su vida devenga en catástrofe, le ocurre algo parecido a lo que a Edipo (el mitológico del complejo), quien visitó el Oráculo de Delfos, donde le predijeron que asesinaría a su padre y yacería con su madre. Horrorizado ante tal predicción, emprendió viaje para alejarse de su ciudad y evitarlo, pero su ignorancia de la realidad, y la cadena de consecuencias de esta reacción (cual pollo sin cabeza) le llevaron precisamente a cumplir el destino marcado por el oráculo. Esto es lo mismo que sucede con lo de las predicciones autocumplidas de la Economía: si corre un rumor (p.ej. que la bolsa va a bajar) y un número significativo de actores económicos lo creen y le dan pábulo (sea o no cierto, da igual), reaccionarán para protegerse ante el bulo que dan por cierto, y como consecuencia de estas reacciones el rumor terminará por hacerse realidad. En este caso, venderán acciones que se piensan que van bajar, y si la mayoría vende, el precio bajará efectivamente.

Ahora ahí os dejo de prestado unas cuantas citas de sabiduría ajena a las que espero deis mucho crédito por vuestro propio interés:

 - "A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo".  (Jean de la Fontaine).

 - "Generalmente se juzgan los hombres por el crédito que disfrutan o por las riquezas que poseen".  (François de la Rochefoucauld).

 - "¡Dinero y crédito! Dos cosas raras. Se tiene necesidad de dinero cuando no se posee, y se cuenta con crédito, especialmente, cuando no se tiene necesidad de él".  (Moisés G. Saphir).

 - "Podemos pagar un préstamo de oro pero siempre estaremos en deuda con quienes han sido amables con nosotros".  (Proverbio malayo).

Besos y abrazos,

Don.

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Matutino de palabras encadenadas
(Jueves, 8 de mayo de 2003)

¡Buenos díAS!

ASpiraba esta mañana el aire puro burgalés, limpio gracias a los ventarrones de pasados días, y percibía que volvemos a nuestro ser natural en esta estación primaveral, es decir, renovada lozanía (incluso mental), y unas ganas locas de disfrutar de la viDA. DAba por hecho que esta vez las algodonosas nubes que adornan el moteado cielo azul no eran sino presagio de tiempos (incluso meteorológicos) mejores.

RESpecto del film que vi ayer tarde en el cine, titulado "Palabras encadenadas", de Laura Mañá, y con Darío Grandinetti y Goya Toledo, fue una muy buena película española, una especie de thriller con una bella estética (en este punto dejo de jugar a palabras encadenadas, frases encadenadas en realidad, pues no me encaja con lo que quiero contar ... pero sí que encaja si no vuelvo al meteorológico tiemPO).

POdría considerarse una especie de metáfora de la vida de las parejas con problemas, especialmente de violencia, sea esta verbal o física, que en ciertas escenas me causó algo de estuPOR. POR otra parte, me recordó muchísimo a una obra maestra cinematográfica, "La huella (Sleuth)" película de 1972 de Joseph L. Mankiewicz, y con Laurence Olivier y Michael CaiNE. NEcesito añadiros que esta película, que vi bastante joven, me encantó en su día y también os recomiendo el verLA.

LA última parte de todo matutino que se precie son las frases de sabiduría ajena, y frase por frase, dejo de jugar a las frases encadenadas, pues ya sí que sí, no puedo encadenar estas pildoritas de sabiduría, aunque sí con el resto del texto, con lo que os las tendréis que tragar una a una por separado, sin encadenarLAS. LAS comienzo a escribir, y termino con un cuento y un pensamiento de Anthony de Mello, que creo que es muy bueNO:
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 - "NO enseñar a un hombre que está dispuesto a aprender es desaprovechar a un hombre. Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras".  (Confucio).

 - "La palabra exacta usada en su lugar exacto, rara vez deja algo que desear en cuanto a armonía".  (Walter Savage Landor).

 - "Emplea el lenguaje que quieras, y nunca podrás expresar sino lo que ves".  (Ralph Waldo Emerson).
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 - EL DIABLO Y SU AMIGO (Anthony de Mello)

En cierta ocasión salió el diablo a pasear con un amigo. De pronto vieron ante ellos a un hombre que estaba inclinado sobre el suelo tratando de recoger algo:
 - "Qué busca ese hombre?", le preguntó al diablo su amigo.
 - "Un trozo de Verdad", respondió el diablo.
 - "¿Y eso no te inquieta?", volvió a preguntar el amigo.
 - "Ni lo más mínimo", respondió el diablo. "Le permitiré que haga de ello una creencia religiosa".
                        .....
 - "Una creencia religiosa es como un poste indicador que señala el camino hacia la Verdad. Pero las personas que se obstinan en adherirse al indicador se ven impedidas de avanzar hacia la Verdad, porque tienen la falsa sensación de que ya la poseEN".
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ENseguida termino, besos y abrazos,

Don.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Una matutina cana al aire

¡Buenos días!

Como cada mañana salgo con estos matutinos a divertirme mientras reflexiono sobre lo más variopinto de lo que me rodea y disfruto sobremanera con lo que me viene al paso, carpe diem, dejándome llevar por el curso de la vida, sin tontos tapujos, sin preocuparme lo más mínimo del qué dirán, que como bien dice el refrán: "ande yo caliente, y ríase la gente". Pues conforme avanzan estos excelentes días de feliz otoño, últimamente más confortables, siguen los árboles echando al viento sus ocres canas, luciendo cada vez más sus relucientes calvorotas, que dejan entrever sin disimulos las púas de sus ramas que peinan el viento sin asperezas.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Mis días felices" ("Les beaux jours"), de Marion Vernoux, y con Fanny Ardant, Laurent Lafitte, y Patrick Chesnais. Es el primer largo que veo de esta directora.

Una hermosa mujer, recién cumplidos los sesenta, madre y abuela, cuyo matrimonio no parece estar en crisis, hace poco que perdió a su mejor amiga y que se prejubiló dejando su trabajo como dentista. Sin saber muy bien que hacer con tanto tiempo libre, sus hijas deciden regalarle un bono para que disfrute de las actividades que hay en un club para la tercera edad cerca de su casa, "Les beaux jours", al que acude sin demasiado interés y en el que no se encuentra nada a gusto. Pero enseguida empezará a tener una aventura con el profesor de informática, un amante de las mujeres mucho más joven que ella, de la edad de sus dos hijas, que hará que su aburrida vida se torne en divertida pasión juvenil. Pero esto podría hacer tambalear toda su anterior existencia.

No me gustó especialmente, me desconcertó al principio (tanto como lo estaba la propia protagonista), esta algo peculiar comedia romántica, de romanticismo bastante desencantado (cosas de la edad) en los tres integrantes del trío amoroso, de buenas fotografía y música, de una mujer madura que consigue soslayar su desgana vital con una pasión amorosa caída del cielo, cogida al vuelo y disfrutada sobre la marcha sin grandes ilusiones de durabilidad, pero disfrutando con intensidad cada momento según va llegando, como tiene que ser. Podría haber sido mejor film, pues tenía buenos mimbres, pero no me acabó de cuajar a pesar de algunos excelentes momentos.

Ahora algo de sabiduría ajena, que seguro nos ayuda a disfrutar sin remordimientos de lo que nos acontezca:

- "No arrepentirse ni hacer reproches a los demás son los pasos de la sabiduría".  (Diderot).

- "El que puede estar sin hacer nada y no se aburre, sino que se gusta en ese estado, es el ser más perfecto".  (P. Louys).

- "La cana engaña; el diente, miente; la arruga, no deja duda".  (refrán).

- "Que tu sabiduría sea la sabiduría de las canas, pero que tu corazón sea el corazón de la infancia candorosa".  (Friedrich von Schiller).

- "Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivir lo hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestra verdadera meta si vivimos... Los días son frutos y nuestro papel es comerlos".  (Jean Giono).

Besos y abrazos,

Don.
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Matutino de palos y astillas tales ...

¡Buenos días!

... que no lo tengo demasiado claro, que no sé si yo creé los matutinos o ellos me crean de nuevo cada mañana que coincido con ellos, o si no son creación mía ni ellos me crean cada día que pasa, bueno, al menos les cuido y velo por ellos tanto como ellos hacen conmigo, ¡qué más da!, que el caso es que juntos vamos creciendo. Por lo demás, estos días de otoño en "los madriles" no parecen tener mucha semejanza con el otoño que pensamos canónico, que nos está saliendo un "otoñastro" de rasgos invernales, con sus heladas mañaneras y su tibio sol que apenas nos libra de destemplanzas; pero da igual, siguen siendo días deliciosos y adorables, y tan queridos por mí como si fueran los legítimos del otoño. Y en cualquier caso, para calentarme siempre podré hacerme una hogareña hoguerita con los palos y las astillas del título de hoy.

Este fin de semana estuve en el cine viendo una película que desde ya mismo os recomiendo encarecidamente que vayáis a ver, otra maravilla del maestro Kore-Eda. Se trató de "De tal padre, tal hijo" ("Soshite chichi ni naru"), de Hirokazu Kore-Eda, y con Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Lily Franky, y Yôko Maki. De este director había visto cuatro de sus anteriores films: "Kiseki (Milagro)" ("Kiseki", 2011), la excelsa y sublime obra maestra que es para mí "Still walking" ("Aruitemo, aruitemo", 2008), "Hana" ("Hana yori mo naho", 2006), y "Nadie sabe" ("Daremo shiranai", 2004).

Un arquitecto obsesionado por el trabajo y el éxito profesional vive felizmente casado junto a su hermosa esposa y su hijo de seis años en una maravillosa casa en un lujoso barrio, aunque no les presta demasiada atención. Perfeccionista consigo mismo y estricto con las normas familiares, se le vendrá el mundo encima, y a su mujer también, cuando se enteren a través del hospital donde nació su hijo que éste no es tal, y que el verdadero (el genético) vive con otra familia, que hubo un error en la maternidad y los bebés se intercambiaron. Ambas familias se pondrán en contacto y se les abrirá el dilema entre seguir viviendo con el hijo que han criado o dejarse llevar por la sangre y recuperar a su hijo biológico.

Otra preciosidad de película de este director que me fascina por su sosegada mirada a lo que le rodea, con poética naturalidad, atento a los más sutiles detalles, que dicen más que las palabras. Otro acercamiento, desde otro de los infinitos ángulos posibles, al universo familiar, y a la verdadera esencia de la paternidad. Drama de unos padres que se debaten entre la querencia a su sangre (a sus genes) o el afecto dado a alguien ajeno a esto. Una mirada también al modo de educar a nuestros hijos (a veces absurdamente obsesionado en que sean un álter ego mejorado), y si esto es más importante que el que sean carne de nuestra carne o no.

Ahora algo de sabiduría ajena, a modo de buenos consejos paternos a sus hijos:

- "No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos".  (Friedrich von Schiller).

- "Sus hijos no son sus hijos (...) Pueden darles su amor, mas no sus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos (...) Pueden esforzarse por ser como ellos, mas no intenten hacerlos como ustedes, porque la vida no marcha hacia atrás ni se detiene en el ayer (...) Ámenlos con libertad, no apaguen el fuego de su hogar, vivan y dejen vivir, así ellos siempre les querrán".  (Khalil Gibran).

- "Los padres, para ser felices, tienen que dar. Dar siempre, esto es lo que hace un padre".  (Honoré de Balzac).

- "Das poco cuando das tus posesiones. Es cuando das de ti mismo cuando realmente das".  (Khalil Gibran).

Besos y abrazos,

Don.
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