martes, 27 de enero de 2026

Matutino que me encarna, y a sí mismo

¡Buenos días!

Sigue el invierno representando un otoño canónico, salvo por las ya casi desaparecidas hojas de los árboles, que habrá que imaginarlas y de las que rememoro con cariño el bienestar visual que proporcionaban, pues el cielo sigue denso de muy gris nubosidad, y llueve y llueve casi sin parar, tan plañideras las nubes cual si estuvieran de luto sin aparente final por un vaya usted a saber el porqué. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 12ºC. Van tomando forma, negro sobre blanco, partes de mi ser desde mis circunvoluciones cerebrales, de las que se apropia para sí mismo este matutino, en una difusa simbiosis en la que a veces no queda claro qué es realidad y qué ficción, si él y yo somos entres distintos o la misma cosa.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Hamnet" (2025), de Chloé Zhao, basada en la novela homónima (2020) de Maggie O'Farrell, y con Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, y Joe Alwyn. Es la quinta película (de largometraje) de esta directora china afincada en Estados Unidos, de quien había visto dos de sus anteriores, "Nomadland" (2020) y "The rider" (2017).

William Shakespeare es un joven que trabaja en el negocio familiar de fabricación de guantes de cuero y que, para poder saldar las deudas de su padre con otra familia, debe dar clases de latín a los niños de esta. Conoce a la hermana mayor de los niños, una joven distinta, solitaria e independiente, a la que le gusta perderse por el bosque, conectar con sus ritmos naturales y fabricar remedios con hierbas que por allí recoge. Se enamoran, se casan, no sin la oposición inicial de sus respectivas familias, y acaban por tener dos hijas y un hijo, que es llamado Hamnet. Su vida se verá afectada por la muerte de este a los 11 años, mientras él estaba trabajando en Londres y ella soportaba todas las cargas familiares. Totalmente abrumados por el dolor, ella se sumirá en un duelo infinito y él, que pasa cada vez más tiempo en la capital, lejos de su casa, lo sublimará en la creación de una de sus obras maestras.

Estupenda película (nota: 8) con la que, aun gustándome desde el principio, cosa de sus muy excelentes maneras formales, de una fotografía que retrataba escenas cual pictóricos cuadros, y de la sutil sensibilidad y modo de narrar en imágenes de su directora, no acababa de conectar emocionalmente, pero durante su último cuarto de metraje, cuando se va a representar en el teatro la obra de "Hamlet", ella asiste sin entusiasmo y vive un momento de epifanía, especie de catarsis de aceptación con el que se reconecta a la vida, me voló la cabeza, me dejó tumbado en el asiento en un estado de arrobamiento. Historia de amor y muerte, de pérdida de un ser querido, de dolor y duelo, de cómo cada cual los procesa y supera de manera diferente, que mezcla realidad de algunos hechos y ficción, con toques de realismo mágico... y del arte como liberación, tanto para el que lo crea o escribe como para el espectador o lector que lo disfruta.

Bueno, pues antes de echar el telón sobre esta representación matutina, unos bises, una coda en forma de citas de sabiduría ajena:

 - "La madre representa para el hijo el bien, la providencia, la ley; en una palabra, la divinidad en su forma tangible".  (Henri Frédéric Amiel).

 - "El mundo, para nosotros, es representación, como decía Schopenhauer; no es una realidad absoluta, sino un reflejo de ideas esenciales".  (Pío Baroja).

 - "La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en la bella representación de una cosa".  (Immanuel Kant).

 - "[...] Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario;
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando [...]".  (Violeta Parra, "Gracias a la vida").

Besos y abrazos,

Don.

_____

No hay comentarios: