¡Buenos días!
Parece querer volver a salir el sol entre las nubes, tras las pasadas lluvias, que hoy mismo, al atardecer, se reactivarán de nuevo, llegando incluso a poder nevar el próximo sábado por los madriles, según las previsiones, que también apuntan a que la máxima para hoy podría ser de unos 9ºC. Por lo demás, antes de que salga este matutino de la cueva de mis entendederas por su propio pie a iniciar su periplo hacia quien sabe dónde, debería planificar su ruta... o no, porque quien sabe que es lo que pueda pasar que rompa todos los planes, así que dejaré volar mi imaginación a su libre albedrío, cual pájaro al vuelo.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El sendero de la sal" ("The salt path", 2024), de Marianne Elliott, basado en el libro homónimo de memorias y viajes (2018) de Raynor Winn, y con Gillian Anderson, Jason Isaacs y varios otros más. Es la primera película de su directora.
Tras ser desahuciados de su granja en Gales por una mala inversión que les generó una gran deuda, hogar en el que vivían y tenían como negocio de alojamiento rural, sin saber que hacer, sin casa ni medio de vida, un matrimonio de mediana edad decide emprender una caminata de algo más de mil kilómetros a lo largo de la costa sudoccidental inglesa (en Cornualles), con escaso dinero que a duras penas les llega para la comida y llevando lo esencial para sobrevivir en sus mochilas, acampando donde pueden, viviendo como vagabundos. Además, la tarea es todavía más complicada, si cabe, dada la rara enfermedad neurodegenerativa sin cura que le diagnosticaron poco antes a él, que le dificulta mucho el movimiento, cada vez más, y que según los pronósticos médicos podría llevarle a la muerte en pocos años.
Buena película en general (nota: 6), que relata una experiencia real y empezó no agradándome especialmente, me pareció un tanto desalentadora y abrumadora, británicas brumas incluidas, pero hacia su mitad, a la par que sus protagonistas van aceptando su nueva situación, saliendo de su desesperación, primero él, casi desde el principio con su espíritu optimista, luego ella, disfrutando ambos de cada pequeño regalo (sean personas o cosas) que el camino les va aportando, cual restos que trae la marea, empezó a gustarme cada vez más hasta acabar por hacerlo bastante, haciendo que yo también me viniera arriba, sin importar la pendiente. Historia sobre perseverar y seguir adelante, por muy empinada que se ponga nuestra ruta vital, de resiliencia y superación, de lo sano que es caminar, física y mentalmente, de que nuestro hogar está donde estemos, no importa que casi nuestra única cobertura sea el cielo... también sobre los desahuciados, en general y, más concretamente, en lo relativo a la salud o la vivienda (los sintecho).
Pues casi estamos llegando al final de la ruta matutina de hoy, no sin antes reposar mentalmente con estas citas de sabiduría ajena:
- "La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero". (Hermann Hesse).
- "No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche". (Khalil Gibran).
- "¿Qué es la vida eterna sino aceptar el instante que viene y el instante que se va?". (Cesare Pavese).
Besos y abrazos,
Don.
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