lunes, 12 de enero de 2026

Matutino fingido

¡Buenos días!

Volvió quedarse muy apegada al cielo la nubosidad en este amanecer, aunque no parece que vaya a dejar caer agua, todavía, a tenor de las previsiones para hoy por los madriles, donde la máxima esperada será de unos 12ºC. De verdad, siento una estrechísima conexión con estos matutinos, a los que tanto quiero, por mucho que sea más virtual que real, pero ¡qué más da!, que en mi cabeza no hay tal distinción, y ayudan, y mucho, a hacerme la vida de lo más agradable. Y yo que me dejo.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Rental family (Familia de alquiler)" ("Rentaru kazoku", "Rental family", 2025), de Hikari, y con Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, y Akira Emoto. Es la segunda película (de largometraje), y primera que veo de esta directora japonesa, también actriz anteriormente.

Un actor estadounidense venido a menos, que hace años fue a Japón a rodar un anuncio de un dentífrico y en Tokio se quedó a vivir, tratando de integrarse, solo y desanimado, sobreviviendo con esporádicos contratos, recibe un día la oferta para un trabajo inusual, hacer de americano triste en un funeral, contratado por una agencia japonesa de familias de alquiler, que suplanta a amigos y familiares de los clientes en diferentes eventos y momentos especiales para este. Le siguen contratando y, poco a poco, conforme se va adentrando en las vidas de los otros, comienza a establecer vínculos genuinos con ellos, difuminándose la tenue frontera entre los personajes que representa suplantando a los auténticos (o imaginados) y su propia vida y emociones, muy necesitada de conectar con otros.

Estupenda película (nota: 8), que me fue ganando poco a poco, aunque lo tenía fácil, dada mi debilidad por el cine japonés (y su cultura), por la exquisita sensibilidad con los temas que trata, que me suele fascinar en general lo que veo que llega de allí por estos lares. Podría definirse como un drama amable con toques de comedia, de buen rollo, con gente buena, que nos habla de aislamiento, de salir de la soledad (no deseada), de necesidades afectivas y llenar vacíos emocionales en esta sociedad cada vez más desconectada (de vínculos reales, que no virtuales). También sobre la autenticidad de nuestras relaciones, de las ficciones de nuestras vidas, de mentiras piadosas y buenas intenciones y sus a veces no deseadas consecuencias... y de conocernos a nosotros mismos en el tránsito. Por cierto, esas agencias de la película, que pueden parecer marcianas a nuestros ojos, existen realmente en Japón desde hace décadas.

Me recordó a tres películas, "Alps" ("Alpeis", 2011) de Yorgos Lanthimos, por eso de suplantar personas fallecidas para mitigar el duelo de sus deudos, que nada, nada me gustó; y dos más, tan estupendas como la de hoy, a "Lost in translation" (2003) de Sofía Coppola, por eso de estar el protagonista más perdido que un pulpo en un garaje en la muy peculiar sociedad japonesa, y a "Familia" (1996) de Fernando León de Aranoa, por eso de las familias de pega, así que la simbiosis de estas dos últimas, y con los toques añadidos de calidez, sutileza y emotividad propias de la cultura japonesa, bien podrían conformar la cinta hoy glosada. Por tanto, os la recomiendo encarecidamente.

Toca dejar de fingir que el final de este matutino no llegará, que se me alargó un poquito, así que demos paso a la sabiduría ajena, con la que tan bien conecto:

 - "Alquilo opiniones políticas, creencias religiosas y pronósticos del tiempo para todos los gustos y necesidades".  (Fernando Aramburu).

 - "Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás".  (José Ortega y Gasset).

 - "Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler".  (Lucio Anneo Séneca).

Besos y abrazos,

Don.

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