¡Buenos días!
Fluyen calmadamente las nubes por el cielo y dejan caer sus fluidos en este amanecer un tanto otoñal, de frío poco sentido, menos conforme avance la jornada y lleguemos a los 11ºC de máxima prevista para hoy por los madriles. Parece que este invierno se nos está quedando últimamente en agua de borrajas. Pues eso, este tiempo, o cualquier otro, me indica que es tiempo de escribir otro matutino, nadando por entre los saltos sinápticos de mis neuronas tratando de encontrar las palabras adecuadas.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La cronología del agua" ("The chronology of water", 2025), de Kristen Stewart, basada en el libro homónimo de memorias (2011) de Lidia Yuknavitch, y con Imogen Poots, Thora Birch, Susannah Flood, Tom Sturridge, Kim Gordon, Michael Epp, Earl Cave, Charlie Carrick, Esme Creed-Miles, y James Belushi. Es la primera película (de largometraje) de su directora, también afamada actriz.
Una joven, en cuyo hogar vivió un infierno de violencia (verbal y física) y abusos sexuales durante su infancia y adolescencia, respectivamente, por parte de su padre, de la que se refugiaba por unas horas durante sus clases de natación, a pesar de la dureza de su entrenador, llegando a destacar como nadadora, tanto, que consigue una beca por ello en una universidad lejos de su familia, donde empieza a desmadrarse y a consumir desaforadamente alcohol y demás drogas, lo que le hará perder su beca y frustrará su prometedora proyección deportiva, pero le hará descubrir su vocación literaria, matriculándose en otra universidad en un curso de creación narrativa, donde logrará cierta relevancia como escritora, mientras sigue consumiendo drogas, encaminándose a un abismo autodestructivo y explorando desenfrenadamente su identidad sexual con unos y con otras. Acabará por ser profesora de literatura, conocer al hombre con el que se casará, ser madre y formar una familia.
Película interesante (nota: 5), pero que me generó sentimientos ambivalentes, pues a ratos me gustaba mucho por su modo de narrar, maneras formales poco convencionales (casi que experimentales) y poderío visual, especialmente en su primer cuarto de metraje y en momentos sueltos repartidos por el resto, y en otros me desconcertaba, disgustaba e incomodaba, pareciéndome rimbombante en su metafórica poesía cuando no cansina conforme seguía fluyendo, a pesar de algún repunte esporádico que otro de mérito. La protagonista, personaje real, sufre muy desagradables vejaciones y abusos varios, y además su comportamiento posterior, debido a lo anterior, no es muy edificante que digamos durante la mayor parte de lo que se nos cuenta de su vida, lo que no me ayudaba gran cosa a engancharme. La narración es en general muy fragmentada, cual jícara hecha añicos, de linealidad nerviosamente interrumpida, tanto en su aspecto cronológico como que la aparente realidad de las cosas se entremezclaba con ensoñaciones, recuerdos, delirios y demás. A ratos me pareció anodina, no diciéndome apenas nada, y en otros justo lo contrario. Nos habla de superación, tras un autodestructivo duelo, de pasados traumas, de resurgir de su abismo gracias al deporte o la literatura. No será plato de gusto para muchos.
Todo a su debido tiempo, siguiendo un orden, que ya llega la sabiduría ajena, con estas citas desordenadas con no sé qué criterio que espero hagan fluir mejor a nuestras entendederas:
- "El tiempo fluye siempre igual que fluye el río: melancólico y equívoco al principio, precipitándose a sí mismo a medida que los acontecimientos van pasando". (Julio Llamazares).
- "Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie". (Milan Kundera).
- "No se puede lograr que retorne el agua que pasó, ni reclamar que vuelva la hora pretérita". (Ovidio).
- "Un hombre no trata de verse reflejado en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solo lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros". (Confucio).
Besos y abrazos,
Don.
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