Como
soy el único que anda por aquí trasteando, además de ser el último, lógicamente
también soy el primero, así que ya me siento importante, pero sin alharacas, no
vaya a ser que me venga demasiado arriba, que tampoco es plan. En cualquier
caso, aunque no me caso con nadie, ya sabéis que me dejo querer por estos
matutinos. Como también por estos días de frío invierno, aunque tampoco es para
tanto, que ya ni me importa el frío que haga, pues como suelo decir que el frío
es un estado de ánimo, lo asumo y siento el calor que me rodea, esté por encima
o debajo de los cero grados.
Ayer
por la tarde estuve en el cine viendo "La tercera esposa"
("Nguòi vo thú ba"), de Ash Mayfair, y con Tran Nu Yên Khê... y
varios otros actrices y actores desconocidos para mí. Es el primer largo de
esta directora vietnamita.
Finales
del siglo XIX en el Vietnam rural. Una joven de 14 años se convierte en la
tercera esposa de un acaudalado terrateniente. Enseguida toma conciencia que
casi su única misión es proporcionar un hijo varón a su esposo, y de hecho
queda embarazada a las primeras de cambio, mientras va entablando más o menos
íntimo contacto con el resto de concubinas y miembros de la extensa nueva
familia con la que le ha tocado vivir y que la reciben muy cariñosamente.
Película
interesante, pero que no me interesó mucho (nota: 5), quizá en
parte porque sus simbolismos se me escapaban en su mayoría y poco pillé, poco
más que iba de la difícil vida de las mujeres de entonces. Drama intimista
basado en una historia familiar de la directora, de estilo preciosista, con
hermosa fotografía casi pictórica de estáticos encuadres, narración muy
poética, delicada, con sensualidad, mostrando la cotidianidad de esas mujeres,
casi que ninguneadas, reducidas a meras reproductoras en la encorsetada
sociedad patriarcal en la que vivían. Cual documental costumbrista nos muestra
las tradiciones de antaño como trasfondo del viaje de descubrimiento del mundo
que rodea a la protagonista, y de autodescubrimiento de su mundo interior,
tomando conciencia de sus nulas expectativas vitales. Final poéticamente
desolador.
Y
como estamos llegando al final, pues ahora toca la sabiduría ajena, que ya
sabéis lo importante que es para estos matutinos, aunque solo sea con una única
cita, como la de hoy:
- "Se llama matrimonio de conveniencia a
la unión entre personas que no se convienen mutuamente". (Alphonse Karr).
Besos
y abrazos,
Don.
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