Por
largo tiempo espero estar con estos matutinos, mis criaturas, por las que no
ceso de desvelarme... para que puntualmente aparezcan por el ciberespacio en
cuanto salga el sol por el horizonte, recompensándome con su mera presencia. Y
parece que el verano no acabará jamás, por mucho que ya estemos de otoño de
calendario... pero eso volverá a ser a partir de mañana, que hoy se ha tomado
un respiro con este fresco día soleado con 23ºC de máxima prevista.
Ayer
por la tarde estuve en el cine viendo "Hasta siempre, hijo mío"
("Di jiu tian chang"), de Wang Xiaoshuai, y con Jingchun Wang y Mei
Yong. Es el primero que veo de los varios largos de este director chino.
Años
80 en la China comunista. Un joven matrimonio con un hijo (no podían tener más
según la drástica política de hijo único) vive y trabaja en una fábrica de una
ciudad al norte del país. Son íntimos amigos de otra joven pareja vecina,
también con un hijo, nacido el mismo día, mes y año que el otro. Además, ambos
chavales, cual hermanos, son los ahijados de la pareja opuesta. La primera
pareja queda de nuevo embarazada y trata de esconder el hecho para no ser
condenados, pero al descubrirlo la mujer de la otra, debido a su cargo de
responsabilidad política, les obliga a abortar para evitar el escándalo. Años
después, el hijo de los primeros muere accidentalmente ahogado en un pantano
mientras jugaba con el otro, quedando los padres absolutamente desolados por la
pérdida de su único niño, y la otra familia cae en un profundo pesar debido a
las diversas culpas de cada cual. Más adelante, a causa de la crisis económica,
la primera pareja es despedida de la fábrica, debiendo emigrar al sur para
buscarse la vida, separándose ambas familias.
Una
buena película (nota: 6) que, sin embargo, salvo ratos sueltos, no me
tocó la fibra sensible, aunque eso sí, con excelentes maneras formales. Además,
como estaba narrada como un puzle temporal y fue tan larga (en torno a tres
horas), hasta pasada la mitad no empezó a interesarme algo, cuando comenzaba a
hilar piezas del puzle y a orientarme en la algo liosa historia.
Este
melodrama familiar e histórico, de las cuatro últimas décadas de la historia
china y sus profundos cambios socio-políticos que tanto afectaron a la
población, a través de los avatares de las dos familias protagonistas,
microcosmos de toda una sociedad, nos habla de afrontar la pérdida con
resignación, de la culpa, del perdón... y del pesar sufrido por los errores
cometidos en el pasado, sobre todo si causan gran daño a otros. Una historia de
buenas gentes que sufren y que aceptan más o menos resignadamente su destino.
Ahora,
como siempre, unas citas de sabiduría ajena, cual atinados consejos paternales:
- "El remordimiento precede a la virtud,
como la aurora al día". (Henri
Lacordaire).
- "Si bien es cierto que nuestras
alegrías son cortas, también lo es que la mayoría de nuestros pesares son
largos". (Marqués de Vauvenargues).
- "Nada puede hacerme daño excepto yo
mismo; el mal que me agobia lo llevo conmigo y jamás sufro realmente sino por
mi culpa". (San Bernardo).
- "Buscando el bien de nuestros
semejantes encontramos el nuestro".
(Platón).
Besos
y abrazos,
Don.
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