miércoles, 4 de noviembre de 2026

Matutinos mimbres

¡Buenos días!

A estos días de otoño todavía le faltan algunos de sus elementos esenciales para conseguir cumplir con sus más canónicas maneras, a saber, algo de lluvia y quizá más ocre por la mayoría de las copas arbóreas. En cualquier caso, ya empiezan a ser más disfrutables y gozosos gracias a las cada vez más frescas temperaturas que tendremos estos días, como las de hoy, pues por los madriles se espera una máxima de unos 14ºC, digamos que la temperatura perfecta, que cumple con mis mejores expectativas. Bueno, pues ya tenemos la primera vara de mimbre con la que construir este matutino, la meteorología, así que sigamos con el resto, entretejiéndolas lo mejor que buenamente pueda para intentar obtener el mejor que jamás podría haber soñado con tener.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Wicker" (2026) de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, basada en el relato corto de Úrsula Wills "The wicker husband" (2008), y con Olivia Colman, Alexander Skarsgård, Elizabeth Debicki, y Peter Dinklage. Es la primera película de largometraje que veo de esta pareja de directores.

Una pescadora y pescadera que vive sola a las afueras, una desaliñada solterona que apesta a pescado y de la que todos se burlan, acude cada día al mercado de la aldea para vender sus capturas, con lo que se gana la vida. Harta de esta marginación social, y para dar en los morros a los estirados y mojigatos de sus convecinos, acude al cestero del lugar para que le fabrique un marido de mimbre, cosa que este hace y al que dota de vida propia. Se casan y ella empieza a vivir una vida de lo más feliz con su solícito y atento marido, todo lo que una mujer podría desear y del que queda inesperadamente prendada, lo que empieza a despertar las envidias y exacerbar el deseo de las otras mujeres y los celos de los hombres; y además amenaza con hacer cambiar y casi que dinamitar las relaciones entre las otras parejas del pueblo y las anquilosadas costumbres de todos.

Estupenda película (nota: 8), muy bien hecha en lo formal, con un modo de narrar que me gustó mucho. Historia que me sorprendió, para bien, para muy bien, esta muy divertida fábula satírica, mordaz cuento de hadas (o de cesteros cumplidores de deseos) con una peculiar historia de amor que sobreviene inesperadamente, un tanto retorcida, como el mimbre entrelazado para componer cualquier objeto, con humor muy lascivo y con algún que otro ramalazo escatológico, con aires de teatrales entremeses y mojigangas típicas del Siglo de Oro español, sobre matrimonio, sexo, absurdas convenciones y prejuicios sociales, hipocresía social, a las que pone en solfa, pervirtiendo jocosamente tradicionales roles sociales, todo con un barniz muy feminista y con bastante retranca, erecta tranca de mimbre incluida (solo en las más calenturientas imaginaciones de cada cual, que nada se ve). Critica la mala envidia, esa que lleva a reconcomernos por la felicidad de los demás y a fustigarles con absurdas convenciones sociales de lo más anquilosadas, para tratar de frustrar el disfrute de cada cual, según sus propios deseos, marginando a quienes no cuadran en esa obstinada rigidez que se trata de imponer a otros por mera miseria personal. Invita a reflexionar sobre nuestras propias relaciones afectivas y sociales.

Bueno, ya casi está trenzado del todo este matutino, solo faltan estas citas de sabiduría ajena, que espero se entrelacen perfectamente por entre nuestras circunvoluciones cerebrales:

 - "La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre: en otro caso supondría admitir algo que se encuentra más allá de su verdadero objeto de estudio y materia. Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor el bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual".  (Epicteto de Frigia).

 - "Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho".  (Antoine de Saint Exupéry).

Besos y abrazos,

Don.

_____

martes, 3 de noviembre de 2026

Matutino peliagudo

¡Buenos días!

Lo diré sin pelos en la lengua, ¡quiero que el otoño vuelva por sus canónicos fueros!, pues aunque hoy ha bajado significativamente la temperatura, unos 15ºC de máxima prevista por los madriles, sigue haciendo sol, que se agradece por su tibieza, así que quiero invocar que alguna borrasca que otra se pase por aquí, esperando no crear un monstruo con ello, tipo tren de borrascas de ciclogénesis explosiva, y me salga el tiro por la culata. Bueno, pues ya que estamos, me viene que ni al pelo comenzar a crear, con desmembradas piezas de aquí y de allá que andan dispersas por entre mis circunvoluciones cerebrales, este matutino a mayor gloria de su creador, que soy yo... ¡ja, ja, ja!

Este fin de semana estuve en el cine viendo una de animación, de las hechas con la técnica de stop motion con muñecos de plastilina. "La oveja Shaun: Misión calabaza" ("Shaun the sheep: The beast of Mossy Bottom", 2026), de Steve Cox y Matthew Walker. Está hecha por el británico estudio de animación Aardman, especializado en esa técnica. Aparte de tres cortos de Wallace y Groomit de los años 80 y 90, había visto con anterioridad otros seis largos de entre los varios más de la factoría Aardman: "La oveja Shaun, la película: Granjaguedón" ("A Shaun the sheep movie: Farmageddon", 2019), "Cavernícola" ("Early man", 2018), "La oveja Shaun: La película" ("Shaun the sheep: The movie", 2015), "¡Piratas!" ("The pirates! Band of misfits", 2012), "Wallace y Gromit: La maldición de las verduras" ("Wallace y Gromit: the curse of were-rabbit", 2005), y "Chicken run: Evasión en la granja" ("Chicken run", 2000).

A escondidas del granjero y su perro guardián, Shaun y el resto del rebaño están cultivando un pequeño huerto de calabazas con el fin de utilizarlas como decoración en el inminente festejo de Halloween, pero cuando están a punto de cosecharlas y tallarlas para la ocasión una torpeza del granjero acaba espachurrando todas las calabazas. Shaun recurre a la ciencia de andar por casa para tratar de solucionar el estropicio y tener sus calabazas de nuevo de un día para otro, pero su experimento se descontrola, el granjero desaparece y una misteriosa bestia aterroriza a todos, tanto a los animales de la granja como a los habitantes de la aledaña localidad de Mossy Bottom. Así que tratará de poner todo de su parte, con la ayuda del resto de animales, sorteando situaciones de lo más peliagudas, para tratar de enmendar el desaguisado.

Muy buena película (nota: 7), con sobresaliente técnica de animación lo más artesanal que ya no se estila, sin diálogos, solo gruñidos más o menos inteligibles, con muchos gags muy divertidos, recomendable para todos los públicos, y no solo para niños, es decir, de cero a cien años, con aires de terror, juguetón e ingenuo, como de infantil truco o trato de Halloween y, como siempre en las películas de Aardman, repletas de guiños cinéfilos y demás artes visuales, pues arranca cual si fuera el mítico videoclip de "Thriller" de Michael Jackson, y que principalmente homenajea películas tipo Frankenstein y en general del mito del aprendiz de brujo. Además, incluye de cuando en cuando, de refilón, ciertos detalles de crítica social, como nuestro excesivo apego a las nuevas tecnologías que nos aíslan de la vida que pasa a nuestro lado. Por cierto, no salgáis de la sala en cuanto comiencen los créditos finales, que hay un bonus entre ellos.

Casi que por los pelos llego a esta sección de sabiduría ajena, con estas citas que tendremos que recomponer en nuestras entendederas:

 - "Cual más cual menos, toda la lana es pelos"  (Refrán).

 - "Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar"  (Refrán).

Besos y abrazos,

Don.

_____

lunes, 2 de noviembre de 2026

Incomprensión y desespero matutino

¡Buenos días!

Todavía sin llegar a desesperarme del todo, que algo de esperanza me queda en que el otoño vuelva por sus canónicos fueros, me dejo llevar por la poco más que sutil brisa, como las pocas nubes que a veces me asombran, por este plácido día otoñal, en el que ni de lejos se vislumbra ni la más leve extraña amenaza. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 19ºC. Pues a pesar de este sereno vaivén que me mece, hoy tengo tanta prisa que ya ni espero que este matutino venga a mí, me voy yo a meter en su mundo, dando el primer paso, para tratar de comprenderlo y que me entienda.

Este pasado fin de semana estuve en el cine viendo "Hope" ("Hopeu", 2026), de Na Hong-jin, y con Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Taylor Russell, Cameron Britton, Alicia Vikander y Michael Fassbender. No había visto ninguna de las anteriores películas de largometraje de este director surcoreano.

En medio de un camino unos cazadores han encontrado una vaca muerta con terribles heridas, posiblemente matada por una misteriosa, enorme y terrible bestia, pero que extrañamente no ha sido devorada. Hasta allí acude el jefe de policía de la próxima localidad pesquera, cerca de la frontera con Corea del Norte, que apenas dispone de refuerzos pues la mayoría acudieron a sofocar los diversos incendios habidos en la zona. El policía dice a los cazadores que vayan al bosque cercano a buscar a la fiera mientras él vuelve al pueblo, donde la mayoría de los habitantes son ancianos, para organizar todo el dispositivo de busca y captura, pero cuando llega allí se encuentra un caos de destrozos y cadáveres de lugareños, horribles estragos causados por la feroz criatura.

Buena película (nota: 6), espectacular, entretenida, divertida con ese humor tan peculiar de los surcoreanos, con personajes torpes, un tanto estúpidos y a ratos miserables, perfectos antihéroes, todo un cóctel de géneros y referencias cinéfilas, pues es de intriga, misterio, acción a raudales, adrenalínica y con trepidante ritmo, monstruos alienígenas, ciencia ficción, supervivencia, todo regado con humor negro y a veces memo. Técnicamente estupenda, le lastra su excesiva duración y que no le vi demasiadas sublecturas, aunque parece hablarnos del miedo al diferente (¿el norcoreano?), de como vemos al otro desde nuestra incapacidad comunicativa y del que ignoramos casi todo. Empieza tranquila, con leve misterio, que va creciendo paulatinamente y luego acelerándose, sin saber gran cosa de lo que está pasando, sin abusar del gore, todo se intuye y el peligro es invisible, hasta que aparece el monstruo y ahí comienza el desenfreno, que tiene algo de videojuego.

No desesperemos, comprendo que llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas que deberíamos asumir como propias:

 - "Salen errados nuestros cálculos siempre que entran en ellos el temor o la esperanza".  (Molière).

 - "La desesperanza se basa en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza, en lo que ignoramos, que es todo".  (Maurice Maeterlinck).

 - "Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera".  (Gustave Flaubert).

Besos y abrazos,

Don.

_____