¡Buenos días!
No sé yo si esta floja primavera de los últimos días que se dejó comer el terreno por el verano galopante será capaz de decirle cuatro cosas a la cara, bien dichas, para que no vuelva hasta que le toque, cuando llegue su solsticio. De momento, calorazo para hoy también, con los bastante caniculares 36ºC de máxima previstos por los madriles. Y no quisiera seguir pensando mal, pero este matutino que ahora me recibe está demasiado cariñoso conmigo, ¿qué querrá de mí?... ¡a la mierda!, me da igual, con tal de que yo esté bien, ¡qué más da!
Ayer por la tarde no estuve en el cine, aunque sí viendo una serie de televisión, en Movistar+, de un arreón. Se trató de "Se tiene que morir mucha gente" (2026), creada por Victoria Martín, basada su propia novela homónima (2022), dirigida por ella misma, Sandra Romero, y Nacho Pardo, e interpretada por Anna Castillo, Laura Weissmahr, Macarena García, Sofía Otero, Alba Galocha, y Óscar de la Fuente. Consta de una temporada de seis capítulos de unos 30 minutos de duración cada uno. De su segunda codirectora había visto la película de largometraje que dirigió, "Por donde pasa el silencio" (2024), y otra serie más que codirigió, "Los años nuevos" (2024).
Tres treintañeras amigas de toda la vida, desde primaria, cuando estaban juntas en el colegio, lo siguen siendo veinte años después, más o menos. La primera trabaja como guionista (es la única mujer en ese equipo) en un programa humorístico nocturno de entrevistas televisivas, está desquiciada, frustrada, le cae mal todo del mundo, es desagradable con todos, está totalmente enganchada a los ansiolíticos y dice a todos que está deprimida. La segunda, con la que comparte piso, es lesbiana, aspirante a actriz que trabaja como camarera, y encadena fracasos amorosos. Y la tercera, a punto de dar a luz, está casada con un hombre muy adinerado y treinta años mayor que ella (podría ser su padre). Las dos primeras son invitadas al casoplón de la tercera a una fiesta donde se revelará el sexo del bebé de esta. La crisis existencial de la primera hará detonar toda una traca de eventos que cambiará la vida de todas. La primera seguirá complicándose la existencia a sí misma; la segunda, tras ser despedida por su jefe, iniciará una relación amorosa con una vana influencer, la novia de este; y la tercera se irá a vivir al piso de las otras dos cuando toma conciencia de que ni es feliz con su marido ni quiere ser madre ni la vida de mantenida que lleva.
Buena serie (nota: 6) esta comedia un tanto gamberra, ácida y sarcástica, que me gustó aunque no llegó a cumplir del todo con las expectativas que puse en ella, que fue de menos a más, cuyo título destila la ironía de desear que desaparezcan todos los que nos son ingratos, como le sucede a la enfadada y hastiada protagonista con la mayoría de los que la rodean, incluidas sus muy amigas, sin tener muy claro ninguna de las tres que quieren de la vida... pero peor todavía es la nada edificante parte oscura de la conciencia de la protagonista, anclada en la inmadura infancia, que se rebela y la empuja a obrar todavía peor, todo un Pepito Grillo deslenguado que dice sin filtros lo que piensa, para mal, que a veces queda ahí, pero en otras sale por su boca o se refleja en sus actos, para desconcierto del resto. Una mirada crítica y un tanto cínica, con su puntito de mala leche, a ciertos aspectos de nuestra sociedad actual, tales como el postureo y la hipocresía social, de trabajos precarios, redes sociales y sus vanidosos actores que nos alienan y banalizan... pero también va de amistoso apoyo emocional (entre mujeres en este caso) cuando alguien está de bajón y más bajo no puede caer. Muy buenas las actuaciones de las cuatro protagonistas, las tres amigas y la malévola conciencia de la primera... por cierto, chocante la dulce carita de la niña que la interpreta con la procacidad y mala baba que destila su personaje.
Bueno, pues antes de que empecéis a pensar mal, no os podáis contener y me digáis cualquier barbaridad (sea a la cara o por redes sociales), ya mismo os digo que aquí está la sabiduría ajena, con estas citas para tratar de reconciliarnos con lo que sea menester:
- "La buena educación consiste en ocultar el mucho bien que pensamos de nosotros y el poco bien que pensamos del otro". (Mark Twain).
- "No lo que decimos, sino lo que pensamos, es lo que se trasluce en nuestro semblante". (Florence Nightingale).
- "Lo que hacemos es resultado directo no solo de qué y cómo pensamos, sino de qué y cómo sentimos". (Warren Bennis).
- "El verdadero amigo es aquel que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte". (Len Wein).
Besos y abrazos,
Don.
_____
No hay comentarios:
Publicar un comentario