¡Buenos días!
Está entrando cada vez más nubosidad a este amanecer primaveral, para algunos quizá amenazante, que muy probablemente nos empapará con algún que otro buen chaparrón de vitalidad y ganas de vivir. Y eso que saldremos ganando con ello. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 23ºC... primavera en todo su esplendor, de lo más variada en sus facetas, que lo distinto a cada rato nos da mejor perspectiva y no nos adocena. Pues antes de salir, tras los besos y abrazos, me adentro por un rato en este paraíso matutino, que los momentos de felicidad lo son más por su brevedad y fugacidad, aceptando todo lo que quiera traerme, que ya me las apañaré para disfrutar de sus preciados dones como buenamente me parezca y pueda.
Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La isla de Amrum" ("Amrum", 2025), de Fatih Akin, basada en la homónima novela de memorias infantiles (2024) de Hark Bohm, también coguionista de la película junto con el director, y con Jasper Billerbeck, Laura Tonke, Lisa Hagmeister, Detlev Buck, Matthias Schweighöfer, y Diane Kruger. De su director, alemán de origen turco, había visto seis de sus anteriores películas de largometraje: "Oro puro - Rheingold" ("Rheingold", 2022), "En la sombra" ("Aus dem nichts", 2017), "Goodbye Berlín" ("Tschick", 2016), "Soul kitchen" (2009), "Al otro lado" ("Auf der anderen seite", 2007), y "Contra la pared" ("Gegen die wand", 2004).
Primavera de 1945 en la isla de Amrum, al norte de Alemania. Quedan pocos días para que termine la II Guerra Mundial con la rendición del país. Un chaval de 12 años vive con su madre y hermanos pequeños, en la casa familiar en la que ya vivía su tía. Su padre está ausente, prisionero de guerra. Ayuda a alimentar a la familia con pequeños trabajillos que hace para la madre de su mejor amigo, una granjera que cultiva patatas, pagándole esta con comida. Su madre, ferviente creyente en la ideología nazi, acaba de dar a luz a su nuevo hermano y entra en tal depresión, en parte de postparto, en parte por la muerte de Hitler, que se niega a comer, salvo si le traen pan blanco con mantequilla y miel. Así que el muchacho, muy preocupado por ella, inicia la casi imposible búsqueda de esos escasos y preciadísimos alimentos, que tratará de conseguir bien directamente, bien mediante trueque por otros bienes, a toda costa, buscándose la vida.
Estupenda película (nota: 8), que me fue ganando paulatinamente, con serenidad, bonita, agradable y entrañable a pesar de lo que nos narra a través de la mirada del chico protagonista, de su confusión, que no acaba de entender del todo la cruda realidad que se le va abriendo camino poco a poco y que durante el proceso perderá la inocencia infantil, irá madurando a marchas forzadas, tomando conciencia del mundo (y la familia) en los que vive. Drama, relato de iniciación, pero también cuento o fábula que nos habla de nuestra actualidad, como por ejemplo de no excluir, de aceptar al otro, que es tan de aquí solo por el mero hecho de ya estar aquí como los que ya están, que no se es de donde se nace, sino de donde se pace, que dice el refrán.
Pues ya entramos por méritos propios en el jardín de las delicias matutinas, cuyos frutos, ni prohibidos ni prohibitivos, son estas citas:
- "Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno". (Karl Popper).
- "El paraíso de los tontos es el infierno de los cuerdos". (Thomas Fuller).
- "Cuando el infierno son los demás, el paraíso no es uno mismo". (Mario Benedetti).
- "La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados". (Jean Paul Richter).
Besos y abrazos,
Don.
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