lunes, 11 de mayo de 2026

Me desvivo por los matutinos

¡Buenos días!

La primavera va a lo suyo, no se muere, vive para vivir y hacernos vivir, henchida de su natural efervescencia de ánimo juvenil, revoltosa y revuelta de tormentas como en este pasado fin de semana, hoy algo más serena, con sol y nubes y posibilidad de algunas esporádicas gotas de lluvia más. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 18ºC. Y ya me estoy muriendo por pasar este tan necesario ratito de desconexión con el mundo real en el matutino, para darnos entre nosotros, y cuando salga poder darme donde sea menester.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Yo no moriré de amor" (2026), de Marta Matute, y con Julia Mascort, Sonia Almarcha, Tomás del Estal y Laura Weissmahr. Es la primera película de largometraje de su directora, basada en vivencias suyas, y la triunfadora del reciente Festival de Málaga.

Una joven de 18 años vive con sus padres en una localidad de Madrid. Su hermana mayor está casada y vive en Barcelona. La madre empieza a manifestar prematuramente incipientes síntomas de alzhéimer. La situación pilla por sorpresa a la chica, se avergüenza de ello, en principio trata de evadirse y desentenderse de la situación sumergiéndose más en su natural disfrute de la vida, se cabrea con el mundo, pero a medida que los meses y años van pasando y la enfermedad va empeorando a pasos agigantados y sin remisión posible, deberá aprender a compaginar su deber de colaborar en el cuidado de su madre con sus ganas de vivir la vida, tan propias de su edad, proceso durante el que se surgirán tensiones familiares, momentos de rabia y reproches, hasta lograr adaptarse a la nueva situación, ¡qué remedio!

Muy buena película (nota: 7) este drama familiar intimista, emotivo en su sequedad y aspereza, pues las relaciones afectivas entre los miembros de esta familia son más bien poco afectuosas, aunque por sus adentros se tengan cariño, cosa que no demuestran explícitamente o que les cuesta tiempo y esfuerzo el demostrarlo. De maneras contenidas y pausadas, sin prisas, sutiles, narrado con naturalidad y autenticidad me fue ganando poco a poco hasta su final, lo mejor para mí, que lo dice todo (del proceso que hemos visto hasta entonces), acabando con una imagen estática, como de bodegón, con ese vaso de leche a medio terminar. A través de su personaje principal, esa joven que tiene que asumir responsabilidades de cuidador antes de tiempo, sacrificando parte de su juventud en ello, nos habla de cómo afecta a las familias el hecho de que uno de sus miembros sufra una enfermedad neurodegenerativa sin solución, del síndrome del cuidador quemado, de la falta de las muy necesarias ayudas públicas para estos casos, y de la falta de recursos sanitarios públicos para ayudar en ello, que los privados van al negocio puro y duro en detrimento del verdadero cuidado.

Bueno, ya anhelo expectante la sabiduría ajena, con estas citas que espero despierten nuestro interés:

 - "Jamás en la vida encontraréis ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de vuestra madre".  (Honoré de Balzac).

 - "La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos".  (Vicente Blasco Ibáñez).

 - "La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas".  (Viktor Frankl).

Besos y abrazos,

Don.

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