¡Buenos días!
No parece haber adiós que valga con este sempiterno discurrir de nubes grises y pertinaces lluvias que desde hace bastantes semanas nos abruman, y hoy ahí siguen, ¡Dios, qué cansinas!, y en siguientes días también lo harán, a tenor de las previsiones, que también apuntan a que la máxima será de unos 12ºC por los madriles, pero aun así yo me despido de ellas, aunque sigan rondándome por la cabeza, e incluso empapándome, para disfrutar de lo que toque en cada momento, sin que me den tanto la tabarra. Y ahora toca disfrutar en todo su ser de este matutino, al menos hasta que se vaya de mí, siempre afectuosamente tras los necesarios y muy reconfortantes besos y abrazos, para quedar siempre en mi recuerdo.
Este fin de semana estuve en el cine viendo "Tres adioses" ("Tre ciotole", 2025), de Isabel Coixet, basada en el libro de relatos "Tres cuencos. Rituales para un año de crisis" ("Tre ciotole. Rituali per un anno di crisi", 2023) de Michela Murgia, y con Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Silvia D’Amico, Galatea Bellugi y Sarita Choudhury. De su directora he visto la mayoría de sus anteriores largometrajes, a saber, "Un amor" (2023), "Nieva en Benidorm" (2020), "La librería" ("The bookshop", 2017), "Nadie quiere la noche" ("Nobody wants the night", 2015), "Aprendiendo a conducir" ("Learning to drive", 2014), "Ayer no termina nunca" (2013), "Mapa de los sonidos de Tokio" ("Map of the sounds of Tokio", 2009), "Elegy" (2008), "La vida secreta de las palabras" ("The secret life of words", 2005), "Mi vida sin mí" ("My life without me", 2003), "A los que aman" (1998), y "Cosas que nunca te dije" ("Things I never told you", 1996).
Tras una discusión aparentemente trivial, una pareja se separa... él decide irse porque cree (sin motivo aparente) que ha dejado de amarla, refugiándose en los fogones del restaurante que posee y del que es chef. Ella, profesora de gimnasia en un instituto de secundaria, se sume en la melancolía y pierde el apetito, no solo por el trauma del desamor sino también a causa de un grave problema de salud (física) del que no es consciente. Cuando su médico le anuncia esto, tras la conmoción inicial y el pertinente tratamiento, todo cambiará en su vida, pues la comida le sabe mejor que antes y nuevos deseos alientan sus ganas de vivir, disfrutando más de todo.
Estupenda película (nota: 8), este drama romántico, delicioso por momentos, con algún toque cómico, sobre el desamor y el amor, la muerte y la vida, todo un canto a la celebración vital a pesar de los pesares, que me encantó tanto por lo que se narra como por su modo de hacerlo, pausada e introspectivamente, sensible y contenidamente, que me fue gustando cada vez más conforme avanzaba. Me pareció su mejor película desde esas dos joyitas que son para mí tanto "A los que aman" (1998) como "Mi vida sin mí" ("My life without me", 2003). Esta última, por cierto, me vino a la mente viendo la hoy glosada pues tiene similar planteamiento inicial en cuanto a la enfermedad y la muerte, pero ambas evolucionan por distintos derroteros, aunque similares en cierto modo. Por cierto, no os levantéis y vayáis de la sala en cuanto empiecen los créditos finales, mal hábito de los poco habituales y más impacientes espectadores, pues os perderíais un chistoso momento que se queda "interruptus" al principio de la cinta, tanto como el "coitus" que pudo ser y no fue entre la pareja poco antes de romper.
Pues ya toca despedirse, así que hagámoslo de la mejor manera posible, con las consabidas citas de sabiduría ajena, hoy tres, como no podía ser de otro modo:
- "¡Lo terrible no es la llegada de la muerte, sino el adiós a la vida!". (Maurice Maeterlinck).
- "Las despedidas siempre duelen, aun cuando haga tiempo que se ansíen". (Arthur Schnitzler).
- "Siempre he pensado que los adioses son tremendamente bellos: está bien decírselos a ciertas cosas. El hola está lleno de posibilidades, aunque un adiós elegante es algo extraordinario. Incluso en la despedida existe gracia y, aun en la tristeza, siempre queda un espacio para la alegría". (Isabel Coixet).
Besos y abrazos,
Don.
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