jueves, 5 de febrero de 2026

Sueño matutino a todo tren

¡Buenos días!

Los trenes de borrascas no cesan de llegar, parar un rato para chorrearnos, y seguir su curso por las celestes vías, invisibles tras tanta humareda nubosa. Ya casi que estoy empezando a soñar con sol a raudales, y eso que no soy muy amigo del astro rey, que le va bien a los reptiles pero no a mí, que churrascarme bajo él no va conmigo, pero amodorrarme con un poco de su calorcito no estaría mal. La máxima prevista para hoy por los madriles, donde sigue lloviendo hoy sin aparente solución de continuidad, será de unos 14ºC, con avisos amarillos por ventoleras varias. ¡Uf!... Bueno, me ensueño, me embeleso con otro de mis matutinos, que ya llega pitando a mi vida y me la hará mucho más agradable.

Ayer por la tarde no estuve en el cine, pero sí viendo una película, en Netflix, una de las nominadas a los Óscar de este año y que, en su día, hace unos tres meses, se me pasó de la cartelera cinematográfica. Se trató de "Sueños de trenes" ("Train dreams", 2025), de Clint Bentley, basado en la novela homónima (2011) de Denis Johnson, y con Joel Edgerton, Felicity Jones, William H. Macy, y Kerry Condon. Es la primera película que veo de su director.

En los primeros años del siglo XX un jornalero, huérfano desde niño y solitario, que trabaja cada temporada como leñador talando bosques y, cuando el ferrocarril va a llegar a su zona, como peón en el montaje de las vías, conoce a una chica, se enamoran, se casan y tienen una hija, pero durante un incendio en los montes cercanos a su cabaña ellas fallecen mientras él está lejos trabajando y vuelve a quedar solo, sumido en la tristeza, esperando su regreso, que solo se produce en apariciones y sueños, en los que también se manifiesta un hombre al que vio como asesinaban, sin hacer nada por evitarlo, lo que le remuerde la conciencia.

Buena película (nota: 6), de ritmo muy pausado, bastante lacónica aunque con recurrente voz en off, que me llegaba con dificultad, sin entender su propósito del todo, pero que gracias a su magnífica fotografía, bellas imágenes y maneras contemplativas, introspectivas y reflexivas (con similares maneras a las de la obra de Terrence Malick), no llegué a desengancharme del todo de ella, cual vagón ferroviario llevado a una vía muerta, así que seguí traqueteando por su metraje hasta que consiguió interesarme algo más hacia el final, conectando, percibiendo su sentido sin llegar a aprehenderlo completamente. En cualquier caso, apenas vi correlación entre su título y lo que trata de hablarnos, de la pérdida de un ser querido y poder reconectar con la vida tras ello, de nuestra conexión con la implacable naturaleza, de la que formamos parte, y su intrincada red de sutiles relaciones; también de entender el sentido de la vida, de saber disfrutarla en la medida de lo posible y de saber apreciar todo lo bello que nos brinda, a pesar de las desgracias vividas, como las del protagonista desde su nacimiento hasta su muerte. Una historia de toda una vida... por esto me recordó a otra película que vi hace unos meses y trata similar tema, la celebración de una vida corriente, "La vida de Chuck" ("The life of Chuck", 2024) de Mike Flanagan, que me gustó muchísimo más.

Pues ni en sueños pensaba que iba a llegar tan puntual a su cita con nosotros la sabiduría ajena, con estas citas, no tantas como para parar un tren, sino las necesarias y suficientes:

 - "Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica".  (Amado Nervo).

 - "La existencia sería intolerable si no hubiera ensueños".  (Anatole France).

 - "Si hubiéramos de destruir todos los sueños y visiones de los hombres, la Tierra perdería su forma y su colorido, y nos adormeceríamos en la más triste estolidez".  (Anatole France).

 - "A medida que el hombre sabio envejece, se siente más y más feliz y en paz; y al fin y al cabo está regresando a su casa. Es como el viajero que se aproxima a su destino y recoge el equipaje dejando el tren sin ninguna pesadumbre".  (Sri Nisargadatta).

Besos y abrazos,

Don.

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miércoles, 4 de febrero de 2026

Matutino zocato, que no zoquete

¡Buenos días!

Llevamos ya tantos días recibiendo borrascas por nuestra izquierda geográfica, según la orientación convencional del globo terráqueo, convención tan absurda o lógica como cualquier otra que lo ponga patas arriba, que en una esfera arriba y abajo, izquierda y derecha, adelante o atrás, está en todas partes y en ninguna a la vez, según se mire, que ya no sé por cuál de mis facetas me está lloviendo, que lo hace a diestro y siniestro, más que de arriba a abajo, debido a tanta ventolera, que más airadas serán incluso mañana, a tenor de los pronósticos. Bueno, antes de que me maree y atonte más, reblandecido por tanta agua caída del cielo, decir que la máxima prevista para hoy por los ya muy empapados (que no enmadrados) madriles será de unos 11ºC. Pues eso, línea a línea, escribiendo de izquierda a derecha, a dos manos, sin dar preferencia a ninguna, a ver si consigo terminar este matutino sin decir demasiadas tonterías.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "La chica zurda" ("Zuopiezi nuhai", 2025), de Shih-Ching Tsou, y con Shi-Yuan Ma, Janel Tsai, Nina Ye, y Teng-Hui Huang. Es la primera película de largometraje, en solitario, de su directora taiwanesa y estadounidense.

Una madre (divorciada) llega a la capital (Taipei) desde una localidad de provincias con sus dos hijas, una adolescente que terminó sus estudios secundarios y otra mucho más pequeña, que es zurda. Alquila un local en un mercado nocturno y monta un puesto de comida callejera. La cría corretea sola, fascinada en su nuevo ambiente, por las callejas del mercado al aire libre pues su madre no da abasto con su trabajo y su hermana mayor va a lo suyo y no se hace mucha cuenta de la niña. Tanto la madre como la hermana mayor tienen sus propias cuitas, que las ausentan, la primera con problemas económicos para poder pagar el alquiler del local de su nuevo negocio y poder mantener a su familia (monoparental), la segunda con el jefe de la tienda en la que trabaja. Las algo distantes relaciones con la familia de la madre tampoco ayudan.

Buena película (nota: 6), aunque no me llegó especialmente la historia que nos cuenta, y eso que me gustó mucho su sincopado modo de narrárnosla, además de sus imágenes, todo un muy hermoso caleidoscopio nocturno de esa ciudad. Aun teniendo su propio estilo, por las correrías de la niña, parece tener aires de "The Florida project" (2017) de Sean Baker, el oscarizado director del año pasado por "Anora" (2024), no en vano él es productor, coguionista y montador de la película hoy glosada, y además ambos codirigieron hace poco más de veinte años otra película (que no he visto), y ella ha sido la habitual productora de las películas de él, vamos, toda una simbiosis cinematográfica la de ambos. Es tanto drama familiar como comedia (puntualmente), por algunos de los graciosos momentos protagonizados por la cría, que además de destilar crítica social nos habla de secretos familiares, de madres e hijas, de resiliencia femenina y apoyo mutuo para poder seguir adelante a pesar de los pesares, y también crítica de absurdas tradiciones, creencias, supersticiones, totalmente fuera de tiempo y lugar y que algunos continúan manteniendo sin pensar en su sinsentido, pues el abuelo hace creer a la nieta que su mano izquierda es la del diablo y no debería usarla para hacer cosas, que lo correcto es hacerlas con la derecha, y ella, asustada, se pone a hacer con la zurda cosas malas con las que tratar de ayudar a su madre.

Pues este mano a mano con el matutino de hoy parece llegar a su fin, no sin antes unas citas de sabiduría ajena, que seguro avivan nuestras entendederas:

 - "Algunos hay que parecen zurdos de las dos manos".  (Alejandro Casona).

 - "Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia".  (Simone Weil).

 - "No hay blanco y negro, izquierda y derecha para mí nunca más, solo hay arriba y abajo, y abajo está muy cerca del suelo".  (Bob Dylan).

Besos y abrazos,

Don.

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martes, 3 de febrero de 2026

¡Ay, me da que (se) vuelve matutino!

¡Buenos días!

El invierno, cual si estuviera de vuelta de todo, lleva ya un montón de días, parece que sin fin, queriendo regresar al otoño del que partió, con otro día más de muy gris y espesa nubosidad, pertinaces lluvias y cierta incomodidad térmica a poco que el viento se revuelva más de lo normal. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 8ºC, más propia del invierno, así que parece que este se hubiera arrepentido algo de volver atrás. Pues eso, ya tenemos a otro matutino por aquí, volviendo con nosotros, volviéndose tan matutino como siempre, por eso de aparecer en nuestras vidas al filo del alba de cada jornada.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Aída y vuelta" (2026), dirigida por Paco León, e interpretada por Carmen Machi, Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, Eduardo Casanova, Melani Olivares, David Castillo, Canco Rodríguez, Secun de la Rosa, Pepa Rus, Óscar Reyes, Emilio Gavira... y varios otros más. Quinta película (de largometraje) como director de este también actor, tras "Rainbow" (2022), "Kiki, el amor se hace" (2016), "Carmina y amén" (2014) y "Carmina o revienta" (2012). Además, también vi la estupenda serie de televisión creada por él, "Arde Madrid" (2018).

"Aída" fue una serie cómica de grandísimo éxito popular que se emitió durante diez temporadas, entre 2005 y 2014, caracterizada por su humor políticamente muy incorrecto, impertinente, irreverente, de lenguaraces diálogos e insolentes situaciones, que a algunos incomodaba y a otros incluso escandalizaba, y más a la luz de las nuevas sensibilidades de hoy en día (cosas de la a veces demasiado exacerbada corrección política). En esta ficción, en la que los actores se interpretan a sí mismos, la serie afronta el rodaje del último capítulo de su decimocuarta temporada en 2018, que podría ser la última, pues algunos de ellos, y principalmente su actriz principal, ya están saturados, casi hasta la extenuación mental, de sus caricaturescos personajes, mientras otros no dejan de meterse en charcos más allá de la ficción, con sus declaraciones públicas e incluso privadas (que salen a la luz inopinadamente).

Película interesante (nota: 5) esta comedia que no me hizo reír gran cosa, si acaso en ratos sueltos, que va más allá de la mera nostalgia para los fans de la serie, que yo no lo era, aunque viera capítulos sueltos de cuando en cuando, pero sí de la magnífica serie de la que se emancipó, "Siete vidas" (1999-2006). Lo que más me interesó fue su ejercicio de metaficción (en cine de la televisiva serie), quizá autoficción, con las que juguetea, fueron las reflexiones, más o menos de refilón, que hace sobre diversas cuestiones de actualidad relativas a los cómicos y su muy serio trabajo, tales como la fama y su gestión, la pesadez de algunos fans, la salud mental, los límites de la libertad de expresión, en concreto del humor y de la diferente sensibilidad para encajarlo de cada cual, las redes sociales y su peligrosísima inmediatez en eso del malicioso señalamiento y del acoso, también del acoso laboral y sexual (principalmente de las actrices), de la cancelación por un quítame allá esas pajas, que tal y como se dice en la película, me dan más miedo las hordas que persiguen a Frankenstein que él mismo.

Pues ya mismo, a la vuelta de la esquina, están las citas de sabiduría ajena, estas:

 - "Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás otra".  (Charles Caleb Colton).

 - "Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte".  (Antonio Machado).

 - "Cuantas más vueltas le doy más cosas comprendo, y cuantas más cosas comprendo más miedo me da".  (Henry James).

 - "Hay algo que da esplendor a todo cuanto existe; es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina".  (Gilbert Keith Chesterton).

Besos y abrazos,

Don.

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lunes, 2 de febrero de 2026

Suprema martingala matutina

¡Buenos días!

Este invierno parece que nos sigue dando gato por liebre, lluvias otoñales por frío invernal, pues continúa lloviendo sin parar, casi sin parar, hasta la suma extenuación, no de la nubosidad, que ni se cansa ni nos deja, como hoy, sino la nuestra, cual si hubiésemos jugado un intenso partido contra ella y nos hubiese chorreado sin contemplaciones. La máxima prevista por los madriles será de unos 11ºC. Pues como si tanta nube no fuera suficiente, el no va más, me dejo obnubilar por otro más de mis matutinos, dejándome embaucar, para que se lo crea, y hacer lo que quiera de él sin que se dé cuenta, para que llegue lo más alto posible.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "Marty Supreme" (2025), de Joshua Safdie, y con Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Kevin O'Leary, Tyler Okonma, Abel Ferrara, y Fran Drescher. Había visto una de las anteriores películas (de largometraje) de su director, "Diamantes en bruto" ("Uncut gems", 2019), esta codirigida con su hermano Ben Safdie.

Año 1952. Un arrogante joven neoyorquino de 23 años, sinvergüenza y embaucador, que trabaja como vendedor en la zapatería de su tío, pasa su tiempo libre jugando al pimpón en los billares y apostando por su victoria, estafando a unos y a otros, con lo que obtiene un dinero extra. Sueña con ir a un torneo internacional en Londres y luego al campeonato del mundo. Renuncia a su trabajo y lo arriesga todo por ir al torneo, donde acaba por ser vencido en la final. Pero no desiste de su desmedida ambición por lo que más desea, llegar a ser el mejor del mundo en su deporte, a costa de lo que sea, lo que le va llevando de mal en peor.

Muy buena película (nota: 7), básicamente porque me tuvo entretenidísimo y divirtió con el frenético vaivén de peripecias de su protagonista, y eso que duró dos horas y media, que no es una biográfica por mucho que esté muy libremente basada en la vida, en una breve parte de su juventud, de un tipo real. Adrenalínico modo de narrar, muy parecido al de su anterior película (la que vi) siguiendo a su pícaro y liante protagonista (todo un perla, como irónicamente dice Rosalía en su reciente canción a un ex), en la obsesiva búsqueda de un qué sé yo (su egocéntrica gloria), mientras va dejando embolados y chanchullos por doquier. Un personaje nada edificante, que se hace querer a pesar de los pesares, en busca de su grandeza, el lado oscuro del grandilocuente sueño americano, del que se hace a sí mismo, a base de marrullerías, no sin ir dejando (virtuales) cadáveres por el camino, es decir, del precio a pagar por ser lo más (en lo que sea).

Pues entre las artimañas de estos matutinos, para que sigamos por un ratito más con ellos, está el encandilarnos con las citas de sabiduría ajena, hoy estas:

 - "La sabiduría suprema consiste en tener sueños lo bastante grandes como para no perderlos de vista mientras se persiguen".  (William Faulkner).

 - "Una vida feliz es imposible. El fin supremo al que debe aspirar un hombre es una carrera heroica".  (Friedrich Nietzsche).

 - "El placer supremo es obtener lo que se anhela".  (Tales de Mileto).

 - "No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema".  (Alejandro Dumas).

 - "La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo".  (Víctor Hugo).

Besos y abrazos,

Don.

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