Ya
casi ni me creo que vaya a terminar este verano, cuyo fin ya atisbo a ver con
mi supervisión, encaramado a este último día de agosto, pero tendremos que
seguir tirando de nuestra superresistencia al calor para poder sobrellevarlo, o
superllevarlo, hasta que él mismo decida evaporarse, escampe y nos queden unos
estupendos días de mayor frescor. De momento, hoy tendremos por los madriles
33ºC de máxima, con mínimas superando la veintena, cosa que no ayuda mucho a
conciliar bien el sueño nocturno.
Ayer
por la tarde estuve en el cine viendo una de animación por ordenador, de la
Pixar, "Los increíbles 2" ("Incredibles 2"), de
Brad Bird. Es, obviamente, la continuación de las andanzas de la familia de
superhéroes (matrimonio y tres hijos, todos con supertalentos) que conocimos en
"Los increíbles" ("The incredibles", 2004),
del mismo director. Además de esta, también había visto otra de sus anteriores,
la estupenda "Ratatouille" (2007), esta codirigida con Jan Pinkava.
Tras
una no muy afortunada intervención de la familia Increíble para detener a un
supermalo, se refuerzan las ideas de los gobernantes de proscribir a todos los
superhéroes y prohibir que manifiesten sus superpoderes en público, cosa que
sucede. Un magnate, contrario a esta opinión, decide mejorar su imagen para
revertir la prohibición, y se lo propone a la madre de la familia, quien debe
combatir con el nuevo supervillano mientras es retransmitida la acción en
directo; así que el padre debe quedarse de amo de casa, asumiendo totalmente
las tareas domésticas, actividad tan heroica como la que más (aunque él no lo
crea). Mientras tanto, con la ausencia de la madre por su nuevo trabajo, el
bebé de la familia empezará a dar sus primeros pasos... quería decir, a mostrar
sus primeros superpoderes, para asombro de todos.
Una
muy buena película (nota: 7), con acción, aventuras y estupendos golpes
cómicos, muy divertida y entretenida, y que no desfallece en todo su metraje,
con algunos destilados muy inteligentes y otros que no me acabaron de
convencer. Desde luego, virtuosismo técnico. Una vuelta de tuerca más, con
actualización de las novedades sociológicas de estos días (dar relevancia a lo
femenino del mundo, tradicionalmente soslayado) a lo contado en la primera, que
también allí se apuntaban. También nos habla de la cotidianidad familiar, por
muy superhéroes que sean, de la idiotización a la que nos someten las
pantallas, antaño la caja tonta, hoy en día los cachivaches para juegos y
conectar en redes sociales virtuales. Y como en la anterior, reivindicación de
lo diferente a la presunta normalidad, normalmente subyugado por la estúpida
brutalidad (o viceversa) de la masa aborregada.
Por
cierto, como siempre, precediendo a un largo Pixar se proyecta un corto, normalmente
y casi siempre mejores que el propio largo. Esta vez se trató de "Bao",
de Domee Shi: Una melancólica mujer prepara baos (especie de empanadillas
orientales cocidas al vapor) para el desayuno de su marido y ella. Él se los
come apresuradamente y sale para el trabajo. Ella queda sola terminando de
comer los que quedan y cuando va a meterse en la boca el último, este grita y
toma vida animada, convirtiéndose en un pequeño bebé de pan, que va creciendo a
toda prisa conforme el día avanza gracias a los esmerados cuidados de la mujer.
Estupenda
historia (nota: 8), divertida y entrañable, esta ensoñación sobre
el síndrome del nido vacío, que me trajo leves reminiscencias a la magnífica
escena de arranque de "Up" (2009) de Pete Docter y Bob Peterson, también de
la Pixar; y a esa magistral y exquisita joya de la animación que es "El cuento de la princesa Kaguya" ("Kaguyahime no
monogatari", 2013) de Isao Takahata.
Ahora
unas citas de sabiduría ajena, que tal vez nos hagan resaltar las increíbles
maravillas que encierra este variado mundo:
- "Cuando yo tenía catorce años, mi padre
era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me
parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete
años". (Mark Twain).
- "La ciencia, a pesar de sus progresos
increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas
zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber,
por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de
misterio". (Gregorio Marañón).
- "No veo lógico rechazar datos porque
parezcan increíbles". (Fred Hoyle).
- "En algún sitio algo increíble espera
ser descubierto". (Carl Sagan).
Besos
y abrazos,
Don.
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