¡Buenos días!
Tras varios días de serenidad otoñal, muy soleada, algo subida de temperatura, empiezo ya a no recordar claramente como es o debería ser esta estación según los cánones... así que confío en que en próximos días me lo muestre él mismo cuando vuelva de donde quiera que se haya perdido y nos manifieste su natural ser, de momento oculto para mí. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 22ºC. Pues me pongo ya con este nuevo matutino, que al final engarzaré con el resto para que ninguno se me pierda, en íntima unión que ponga muchísimo más difícil el que rompamos nuestra buena relación.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Blue heron" (2025), de Sophy Romvari, y con Eylul Guven, Réti Iringó, Ádám Tompa, Edik Beddoes, y Amy Zimmer. Es la primera película de largometraje de esta directora canadiense.
A finales de la pasada década de los 90, una familia inmigrante húngara, matrimonio y cuatro hijos, acaba de mudarse a una nueva casa en Vancouver desde otra ciudad del país. El mayor, adolescente, que tuvo la madre en un anterior matrimonio, es bastante problemático, siempre sumido en su mundo interior, con extrañas ideas y comportamientos que asustan al resto, y que no hace caso a nadie ni se atiene a norma alguna. Los padres, desesperados, incluso tras haber acudido a numerosos especialistas y a pesar del amor y comprensión con el que lo tratan, no saben muy bien qué hacer con él, pues ven un potencial peligro tanto para el propio muchacho como para el resto de la familia y vecindario, motivo por el cual han estado cambiando de domicilio con cierta regularidad. La hermana pequeña, de 8 años, observa con atención todo... lo que alcanza a ver, oír y comprender.
Muy buena película (nota: 7), espléndidamente narrada, de un modo tremendamente honesto y natural, casi que con estilo documental (de hecho, tiene elementos documentales) y con algún toque de realismo fantástico, basada en la propia experiencia infantil de su directora, con lo que el punto de vista es el de la hija pequeña y de cuando, veintitantos años mayor, trata de comprender lo vivido entonces a base de difusos recuerdos. Nos habla, a través de la fragilidad de los recuerdos, de lo que nos queda de ellos en la distancia, también de la infancia, de los traumas familiares y la autoinculpación por no haber sabido abordarlos adecuadamente, de no llegar a alcanzar a comprender los problemas del otro, y de refilón y totalmente fuera de plano, de acoso escolar.
Ahora, sin solución de continuidad, toca enlazar con la sabiduría ajena, con estas citas espero que bien trabadas:
- "El niño enlaza el pasado con el futuro". (Oswald Spengler).
- "El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente". (Gustave Flaubert).
- "El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios". (Madame de Staël).
Besos y abrazos,
Don.
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