¡Buenos días!
El otoño debería ya de estar ajustando cuentas con este veranillo sobrevenido, fuera de tiempo y lugar, un tanto inoportuno, que todavía estamos padeciendo o disfrutando, según los casos, en estos últimos días por estos lares madrileños. De momento, la máxima prevista para hoy por los madriles se mantiene, unos 27ºC, aunque parece que mañana comenzará a cambiar la cosa, a normalizarse. Bueno, como siempre, llegó el oportuno momento de loguearme para contactar con otro de mis matutinos, que tanto estimo, de gran valor para mí, aunque nada hay que estimar pues nada me cuestan.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "El precio de la red" ("The social reckoning", 2026), de Aaron Sorkin (también coguionista), y con Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy Magnussen y Bill Burr. Es la cuarta película de largometraje como director de este también muy afamado guionista de otras películas y series de TV, de quien había visto dos de sus anteriores, sus dos primeras, "El juicio de los 7 de Chicago" ("The trial of the Chicago 7", 2020) y "Molly's game" (2017).
A finales de la década pasada, una joven ingeniera de datos que trabajaba en Facebook (hoy Meta) trata de hacer llegar a sus superiores el descubrimiento que ha hecho de que los algoritmos que condicionan las búsquedas y resultados de sus usuarios empujan a estos hacia posiciones de máxima radicalidad sociopolítica, más probable cuanto más se abuse de las plataformas, pero ni compañeros ni jefes le dan la más mínima oportunidad de explicarse. Por otro lado, un reportero de investigación del Wall Street Journal está tratando de escribir un artículo de fondo sobre los tejemanejes de las grandes empresas tecnológicas, centrándose en los peligros de las redes sociales. El periodista acabará por contactar con la analista informática y ambos, en mutua colaboración, emprenderán un tortuoso viaje para tratar de destapar los nocivos efectos de las redes sociales sobre la sociedad y que las empresas tratan de ocultar a toda costa en aras del máximo beneficio posible, sin otros miramientos.
Estupenda película (nota: 8), basada en un caso real que, aunque tenía maneras visuales un tanto convencionales (como tantas otras), me pareció muy entretenida y que tocaba temas muy interesantes (para reflexionar), con guion y diálogos muy bien tramados y que me enganchó desde el principio, ya desde su mismo prólogo, una situación de lo más delirante y kafkiana, como igualmente sucedía en el arranque de "La red social" ("The social network", 2010) de David Fincher, no en vano es el guionista de ambas, centrada esta en el meteórico ascenso de Mark Zuckerberg y su imperio tecnológico (Facebook y demás), personaje que en la hoy glosada es un secundario (esencial), un Asperger de manual, como también me lo pareció su personaje femenino principal. Thriller sobre la investigación de como el algoritmo de Facebook realzó exponencialmente, a sabiendas, la difusión de desinformación, el consecuente odio que producía y la polarización y violencia políticas que acabó en el tremebundo asalto al Capitolio en enero de 2021, narrado a saltos temporales entre finales de la pasada década y principios de esta, y en dos situaciones paralelas, la de la investigación periodística, y la de la preparación de la futura declaración del capitoste tecnológico, asesorado por su equipo, ante el Congreso estadounidense para rendir cuentas sobre ello, muy teatral, cual ensayo de una función entre bastidores.
Calculo más o menos atinadamente que ha llegado el momento de la sabiduría ajena, con la que siempre mantengo una espléndida relación, mediante estas citas que no me cuesta nada dejaros aquí para que interaccionéis con ellas... controlaos, no os vengáis demasiado arriba en caso de que os provoquen discusión mental en vosotros mismos:
- "Se puede pecar contra la verdad lo mismo por omisiones calculadas como por informaciones inexactas". (Pablo VI).
- "Ser el más rico del cementerio no es lo que más me importa... Acostarme por la noche y pensar que he hecho algo genial, eso es lo que más me importa". (Steve Jobs).
- "Vuestro tiempo tiene un límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario". (Steve Jobs).
Besos y abrazos,
Don.
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