¡Buenos días!
Parece que hay luz al final del túnel de pasados días de muy gris nubosidad y lluvias, pues ya llevamos dos soleadas jornadas, más o menos, con algunas nubes que quieren enturbiar, cual tapujos, la verdadera luminosidad que el sol trata de infundirnos. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 18ºC. Bueno, pues ya parece perfectamente constatable que estamos en otro matutino en el que, como en los otros, de verdad me encuentro realmente bien y a gusto, sabiendo siempre a qué atenerme... y también que son cosa (cosecha) mía.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Verity. La sombra de un engaño" ("Verity", 2026), de Michael Showalter, basada en la novela homónima (2018) de Colleen Hoover, y con Anne Hathaway, Dakota Johnson, y Josh Hartnett. De este director había visto dos de sus anteriores películas de largometraje, "Los ojos de Tammy Faye" ("The eyes of Tammy Faye", 2021) y "La gran enfermedad del amor" ("The big sick", 2017).
Una novelista, con muy escaso éxito de ventas y apuros económicos, es contratada como negro (escritor anónimo que lo hace en lugar de otro famoso para provecho de este) por el marido de una exitosísima novelista de enorme tirón comercial, conocida como Verity, para que termine una serie de novelas de intriga, que esta dejó apenas esbozadas debido al trágico accidente que sufrió y la dejó postrada en una silla de ruedas e imposibilitada para cualquier actividad, con protagonistas un tanto nihilistas y amorales, a las que el gran público está muy enganchado. Tiene que desplazarse, hasta que termine su encargo, a vivir a la casa familiar, donde residen el matrimonio y el niño de ambos. Conforme va entrando en el oscuro mundo de la famosa literata, a través de sus escritos, y descubriendo sus inquietantes secretos, verdades y mentiras, tratando de discernir entre realidad y ficción, su estabilidad mental se irá resintiendo cada vez más.
Interesante película (nota: 5), para pasar un rato entretenido, sin alharacas, de muy cuidada factura visual, con la que al principio no estaba especialmente interesado, y eso a pesar de su toque sensual y recatadamente erótico envuelto en colorido papel de celofán (incluidos desnudos pechos y su culmen, fugazmente esbozados, de Dakota), pero que al final, en el último de sus varios giros de guion, todos concentrados al final, cual apoteósica traca de fuegos artificiales, me dejó un interesante poso reflexivo sobre verdades, mentiras, su retorcimiento, y que podemos creer y no, y si podemos realmente saber lo que pasó de verdad. Nada es lo que parece. Es un thriller psicológico oscuro y su puntito de intrigante inquietud, con etéreos aires de Hitchcock, entremezclado con una algo turbia historia romántica a modo de triángulo un tanto paralítico en uno de sus vértices.
Sin lugar a duda, ya llegó el momento de la sabiduría ajena, con estas citas, de las que siempre podréis comprobar su auténtica autoría:
- "Un escritor es intrínsecamente incapaz de decir la verdad; por eso llamamos ficción a lo que escribe". (William Faulkner).
- "Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción". (Lord Byron).
- "Nuestras imaginaciones suelen comúnmente engañarnos, no permitiéndonos ver que no siempre es lo más verdadero lo que parece lo más verosímil". (José Francisco de Isla).
Besos y abrazos,
Don.
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