lunes, 27 de abril de 2026

Matutino que reverbera en silencio

¡Buenos días!

Silenciosamente, el sol asoma en este amanecer de hoy y nos mira atónitos en nuestro bullicio vital, cual enjambre de nimias criaturas, zumbando imperceptiblemente de aquí para allá, rebotando contra el mismo aire que nos envuelve. Y lo hace velado por algunas nubes, que ni osan hacerle sombra más que en efímeros momentos, lo que hará que las máximas suban por los madriles, según lo previsto, hasta unos 27ºC. ¡Ah!, y ahora que caigo, tengo que ponerme ya a repiquetear el teclado para dar sentido a este matutino a través de los chispazos que centellean por entre mis sinapsis neuronales, tratando de dar luz a mis entendederas.

Este fin de semana estuve en el cine viendo "El sonido de la caída" ("In die sonne schauen", 2025), de Mascha Schilinski, y con Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Luise Heyer, Lea Drinda, Susanne Wuest, y muchos otros más, que es una película bastante coral. Es la primera que veo de esta directora alemana.

Historia de cuatro mujeres, más o menos emparentadas, que viven su infancia o adolescencia, cada una en época diferente, en una misma granja familiar del norte de Alemania, a lo largo de los últimos cien años. Marcadas por los ecos del pasado, viven su presente, tanto sus secretos como sus miedos y traumas, reprimidos y no expresados.

No me dijo gran cosa (nota: 4) este drama familiar, a lo largo de cuatro generaciones (décadas 1910, 1940, 1980 y actualidad), una sucesión de estampas y sensaciones a flor de piel, a modo de puzle temporal, desperdigados retazos de las vidas de esas mujeres, de enorme belleza estética, estilística y formal, muy pictóricas y también como de avejentada foto de tonos sepia, pero al que no le vi el sentido, no me llegó, e incluso en ciertos momentos me incomodó, con algunas escenas algo truculentas y sórdidas, aunque muy veladas por cierta pátina de desvaimiento. Sin embargo, en otros, los menos, me encantó. También le pesó, por lo que a mí respecta, su sobredosis de metraje (más de dos horas y media). Historia sobre ciertas íntimas vivencias de diversos personajes femeninos, de las violencias y abusos, físicos y psíquicos, sufridos y callados, encerradas en su ensimismamiento, con una constante presencia de la muerte flotando por doquier, sea la de allegados como la de ellas mismas. En cierto modo también nos habla de cómo esos traumas femeninos se van transmitiendo, de uno u otro modo, generación tras generación.

Me suena que ahora es el momento de la sabiduría ajena, con estas citas que hoy se cayeron por aquí:

 - "Creo que aquello en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en pequeños momentos, cuando no están intentando enseñarnos. Estamos hechos de pequeños fragmentos de sabiduría".  (Umberto Eco).

 - "Toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz y solo quien ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, solo éste ha vivido de verdad".  (Stefan Zweig).

 - "Tenemos que vivir, no importa cuántos cielos hayan caído".  (D. H. Lawrence).

Besos y abrazos,

Don.

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