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jueves, 8 de octubre de 2026

Me veo reflejado en los matutinos

¡Buenos días!

El otoño se regodea en sí mismo, admirándose de la belleza que nos regalará a no mucho tardar, o de sí mismo, no sé si choteándose, en este día de descanso lluvioso, tras varios anteriores (y no pocos) pasados por agua, con sol y algunas nubes y una máxima prevista por los madriles de unos 19ºC. Y entro en otro matutino que me mira cual si yo fuera él, y viceversa, quedando ambos prendados tanto el uno del otro como de uno mismo, ensimismados, tanto transitiva como reflexivamente, tanto monta, monta tanto.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Narciso" (2026), de Marcelo Martinessi, y con Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Nahuel Pérez Biscayart y Mona Martínez. Es la segunda película de largometraje de este director paraguayo, tras "Las herederas" (2018).

Paraguay, segunda mitad de los años 50. Narciso, un joven que estuvo un tiempo trabajando en Buenos Aires, regresa a su país entusiasmado con el rock & roll que allí descubrió, y logra convencer al dueño y director de la emisora de radio en la que trabaja, anclado en las rutinas tradicionales y no sin resistencias por su parte, para que programe un espacio en el que se escuche esa clase de música, considerada un acto inmoral y pervertidor de la juventud por parte de las autoridades gubernamentales de la férrea y terrible dictadura militar que acaba de germinar. Al final accede, y Narciso se convierte en una sensación nacional y símbolo de libertad, adorado y deseado por mujeres y hombres (y él que se deja querer por ambos). Tras su última actuación radiofónica, aparece brutalmente asesinado... ¿Quién le mató?... En un país donde reina el terror y el silencio, la verdad será ahogada, incinerada, sofocada.

Buena película (nota: 6), con sus más y sus menos, que no va de descubrir quien cometió el asesinato, que se da por sentado, basada en el caso real de un locutor asesinado en 1959 en aquel país, que comienza por el final, con el asesinato (fuera de foco) y continúa a partir de un año antes. Historia misteriosa, oscura, sombría, de atmósfera turbia, casi que opresiva, con cierto aire grotesco por momentos tratando de recrear aquellos años terribles. Es una película extraña, que no me acababa de convencer en ciertos momentos, pero en otros me fascinaba por algunas de sus imágenes, gustándome especialmente en las fases en las que se representa la radionovela sobre Drácula, con los actores disfrazados para la ocasión, aunque sea por radio, ya que había público en directo en aquellas retransmisiones. Vampírica historia con cierta relación, algo críptica, con la situación sociopolítica de aquel entonces en Paraguay.

Ya sabéis la especial relación que mantengo con la sabiduría ajena, a la que admiro cual si fuera mía, pues me induce atinadas reflexiones, bastantes veces de mi propio yo, como bien podría ser con las citas de hoy:

 - "Un hombre no trata de verse reflejado en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solo lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros".  (Confucio).

 - "Quien se conoce bien a si mismo puede conocer muy pronto a los demás hombres. Todo se reduce a un reflejo".  (Georg Christoph Lichtenberg).

Besos y abrazos,

Don.

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