viernes, 3 de abril de 2026

Salvado por los matutinos

¡Buenos días!

Al rescate de este nuevo día que ahora comienza viene el sol asomando por el horizonte, insuflándonos mayores ganas de disfrutar de todo lo que nos da, incluidas algunas nubes que nos arropen si tal necesitamos, con una máxima prevista por los madriles de unos 22ºC, con fresca brisa para aliviarnos de incipientes calores en caso de necesidad. Y a este matutino me arrimo, por extraño que me parezca, pues confío en que vele por mí y me haga compañía por un ratito en este proyecto común que juntos compartiremos.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Proyecto Salvación" ("Project Hail Mary", 2026), de Phil Lord y Christopher Miller, basada en la novela homónima (2021), en inglés, de Andy Weir, y con Ryan Gosling y Sandra Hüller. De este par de directores había visto dos de sus anteriores películas, ambas de animación, "La Lego película" ("The Lego movie", 2014) y "Lluvia de albóndigas" ("Cloudy with a chance of meatballs", 2009).

Un profesor de ciencias en un instituto, un eminente biólogo molecular de ideas bastante heterodoxas que tuvo que dejar la investigación por desavenencias con sus colegas, a los que ponía en solfa, despierta de su hibernación, solo en una nave espacial a años luz de la Tierra, sin recordar quien es ni el porqué está allí. Descubre que sus otros dos compañeros de viaje (piloto e ingeniera) han fallecido y poco a poco va recuperando su memoria y sabiendo cuál era su misión, la de averiguar el enigma de una misteriosa sustancia (o ser vivo microscópico) que está provocando la extinción del sol, y de otras estrellas aledañas, lo que acabará con la Tierra y la vida que contiene en unos años, utilizando su conocimiento científico y sus originales e ingeniosas ideas para resolver problemas.

Buena película (nota: 6), buenrrollista, simpática y divertida, para pasar entretenido un rato, demasiado largo a mi parecer, que dura más de dos horas y media, sin mayores consideraciones ni especiales alharacas. No es especialmente original y además bastantes escenas me recordaron, más o menos indisimuladamente, a otras muchas del género (la ciencia ficción), como por ejemplo a la para mí magistral "La llegada" ("Arrival", 2016) de Denis Villeneuve, por eso de comunicarse con el otro, de tratar de entenderle y de hacerse entender. También nos habla de colaborar entre distintos para encontrar mejores y más rápidas soluciones a los problemas, de soledad y amistad (que también es una película de coleguitas), de preocuparse, de velar el uno por el otro.

Ahora, en prenda de buena amistad, este matutino nos deja estas citas de sabiduría ajena, quizá tabla de salvación ante eventuales encuentros inesperados:

 - "La soledad puede servir en un momento dado, casi siempre después de un período de mucha intensidad, pero hay que salir, proyectarse en el otro".  (Debra Winger).

 - "Nos salvamos juntos o nos hundimos separados".  (Juan Rulfo).

 - "Es el otro el que siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es porque otros nos han ido salvando la vida, incesantemente".  (Ernesto Sábato).

 - "La única salvación de la especie consiste en tolerar nuestras diferencias étnicas y religiosas y culturales".  (Ariel Dorfman).

Besos y abrazos,

Don.

_____

jueves, 2 de abril de 2026

Matutino que procura ideales

¡Buenos días!

El día de hoy bien podría cuadrar con ciertos ideales de primavera, a saber, pimpolludo verdor, flores por doquier, vivificante sol, algunas nubes de alivio, todavía brisa fresca, y una máxima prevista por los madriles de unos 19ºC. Así que este matutino también se suma, más o menos ciegamente, a esos ideales, dejándose contagiar por ellos, y las ideas empiezan a retozar por entre mis neuronas, cosquilleándome disfrutonamente, mientras procuro que no se me desmanden más allá de lo tolerable, tratando de encauzarlas entre los límites de esta cuartilla virtual, al dictado de mis dedos tecleando.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Dos fiscales" ("Dva prokurora",2025), de Sergei Loznitsa, basada en la novela autobiográfica homónima de Georgy Demidov, escrita en 1969 y publicada en 2009, y con Aleksandr Kuznetsov, Alexander Filippenko, Anatoli Belyj y Vytautas Kaniusonis. Es la tercera película que veo de las de este director ucraniano, tras "Donbass" (2018) y "En la niebla" ("V tumane", 2012).

En la Unión Soviética de 1937, cuando el régimen de terror estalinista está en su apogeo, al preso de una prisión le ordenan quemar en una estufa miles de cartas confiscadas a los presos políticos allí detenidos, acusados falsamente de cualquier delito y sistemáticamente torturados, en las que piden clemencia a quien las lea. Una de ellas, escrita en un cartón con la propia sangre del preso a modo de tinta y dirigida al fiscal de la zona, contra todo pronóstico llega a su destino. El recién nombrado fiscal, un joven idealista del partido comunista que tres meses antes terminó sus estudios de derecho y de inmediato le asignaron ese cargo, que confía sin dudar en la justicia soviética, deseoso de cumplir con su deber, hace todo lo posible por encontrar y entrevistarse con el prisionero, a pesar de las muchas trabas que le ponen los dirigentes de la enorme prisión. Tras el encuentro tiene fundadas sospechas de que algo turbio sucede en ese penal, así que se dirige a Moscú a informar a sus superiores, a las más altas instancias de la fiscalía general, en un período en el que las purgas pueden afectar a cualquiera.

Muy buena película (nota: 7), de mirada fría y aséptica, seca, de gran sobriedad formal, con fotografía de tonos apagados, mucho, muy pictórica y algo tenebrista, entre el ocre y el gris, como de lóbrega mazmorra, todo muy lúgubre, de tiempo suspendido en las eternas esperas que su protagonista padece resignadamente, terrorífica sin un ápice de violencia explícita, siempre en latente tensión muy amenazante, en un devenir kafkiano de búsqueda de justicia, asfixiada por toneladas de burocracia, en un proceso donde el acusador honrado (y molesto) acaba fatalmente engullido por las fauces que representa sin saber de su peligro. Un desolador retrato de cómo funcionan los regímenes tiránicos, basados en el miedo, que vale para los de entonces y para los de ahora, los que son y quieren ser por la indocta borreguez de muchos.

Bueno, en todo matutino ideal que se precie no puede faltar la sabiduría ajena, hoy con estas citas, que siempre procuro que más o menos se ajusten a derecho... quería decir, al tema tratado en cada matutino:

 - "Cuando la rigidez se convierte en un fin en sí mismo y cuando una idea se convierte en ideología, entonces es peligrosa para todo el mundo que no comulgue con ella".  (Michael Haneke).

 - "Donde no hay justicia, es peligroso tener razón".  (Francisco de Quevedo).

 - "Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral".  (Anatole France).

 - "Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve".  (Henry David Thoreau).

Besos y abrazos,

Don.

_____

miércoles, 1 de abril de 2026

Matutino de lo más creíble

¡Buenos días!

No os lo vais a creer, aunque si dudáis siempre podréis consultar el parte meteorológico, pero la primavera está en todo su esplendor, haciendo más calorcito a cada día que pasa, como hoy, en el que se esperan unos 21ºC de máxima por los madriles, con mucho sol y algunas díscolas nubes. Y también doy fe de que me encantan los matutinos y me creo todo lo que me digan porque jamás me decepcionaron con eso, así que, a golpe de tecla, lo voy plasmando por aquí para que quede constancia formal de ello. Y cúmplase.

Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo "Yo te creo" ("On vous croit", 2025), de Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, y con Myriem Akeddiou, Laurent Capelluto, Natali Broods, Marion de Nanteuil, Alisa Laub, Mounir Ben-Naoum, Ulysse Goffin y Adèle Pinckaers. Es la primera película de largometraje de este par de directores, francesa ella, belga él.

Una mujer, divorciada desde hace varios años, tiene que presentarse con su hija e hijo en el juzgado por una nueva solicitud por la custodia compartida de ellos presentada por el padre, dado que alega que la madre le impide verlos, incumpliendo una anterior sentencia que dictaminó esa custodia compartida. La madre aduce que tiene sobrados motivos para hacer lo que ha estado haciendo durante los dos últimos años, empezando porque sus hijos ya manifestaron de palabra y por escrito que no le quieren ver.

Una estupenda película (nota: 8), de esas que todo el mundo debería ver, en la que los hechos narrados, muy apegados a la realidad, suceden casi en tiempo real, durante la algo más de una hora que dura, tanto de los momentos previos a la vista oral ante la jueza, como esta misma, donde se escuchan los puntos de vista de todos los intervinientes. Todo con unas maneras formales minimalistas, de un modo impactante y contundente, sin contemplaciones, con fría asepsia, con intensidad, mascándose la tensión, con primeros planos alternos tanto de los que hablan como de los que escuchan (con sus reacciones gestuales y amagos de protesta ante lo que oyen). En cuanto a las actuaciones, impresionante la protagonista, de quitarse el sombrero, sin desmerecer a los demás, entre los que hay actores no profesionales (he leído que los que hacen de abogados son auténticos letrados). Tuve la sensación todo el rato de ser el juez que tiene que tomar la decisión a tenor de las diversas versiones y alegatos. Nos habla, y provoca reflexión, sobre diversas cuestiones, tales como la lucha legal sobre la custodia de los hijos, la desprotección de las víctimas en un impersonal sistema judicial, la lentitud de este, la violencia parental contra los hijos, e incluso los abusos (sexuales incluidos), la presión psicológica que sufren los menores, y la desesperación y desolación de una madre tratando de ser creída. En cierto modo tiene relación con una portentosa película francesa que vi hace unos años, magistral, "Custodia compartida" ("Jusqu'à la garde") de Xavier Legrand.

Bueno, llegó el momento de tomar declaración a la sabiduría ajena, con este par de citas que creo, no, estoy seguro de que son buenas, muy buenas, juzgad por vosotros mismos:

 - "Muchos son buenos si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia".  (Francisco de Quevedo).

 - "Cuanto menos creíble parece una calumnia, más perdura en la mente de los necios".  (Casimir Delavigne).

Besos y abrazos,

Don.

_____