¡Buenos días!
Se agradece que la primavera sea tan voluble, tan inesperada siempre, con el meteoro justo que nos dice todo de ella en ese preciso momento, hoy indecisa de si manifestarse lluviosa o no con la alternancia de sol y nubes. La máxima prevista para hoy por los madriles será de unos 18ºC. Y gracias a mis matutinos por estar siempre ahí, a mi lado, cuidando de mí, como yo trato de hacer con ellos tecla a tecla, tratando de que no se me permuten ni letras ni palabras ni frases, para que conserven todo su sentido para mí... y para el resto.
Este fin de semana estuve en el teatro viendo la obra "Las gratitudes", basada en la novela superventas "Les gratitudes" (2019) de Delphine de Vigan, adaptada para el teatro por Marta Betoldi a partir de la traducción de Pablo Martín Sánchez, dirigida por Juan Carlos Fisher, e interpretada por Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto. De su director había visto anteriormente otro montaje teatral, la de la excelentísima obra "Prima facie", que vi hace un par de años.
Una mujer mayor ha ingresado hace poco en un geriátrico y anda algo desconcertada, no le gusta el sitio, siente que ha perdido algo a lo que no puede poner nombre, no encuentra las palabras. Padece afasia, un deterioro cognitivo del cerebro que le va imposibilitando paulatinamente la facultad del habla, pues van desapareciendo las conexiones entre los conceptos y objetos y las palabras que los denominan, confundiendo unas con otras. Recibe periódicamente en su habitación las visitas de un amable logopeda de la residencia de ancianos que intenta frenar la progresión de su enfermedad, y la de una joven que era su vecina y que cuando era niña y su madre la dejaba sola por varios días, corría a refugiarse en casa de la mujer, que la cuidaba y trataba como a la hija que no pudo tener. El gran deseo de la anciana es encontrar a las personas que cuando ella era niña le salvaron la vida, y poder agradecérselo antes de no poder articular palabra.
Muy buena obra de teatro (nota: 7), conmovedora y divertida por momentos, bonita, con estupendas actuaciones, especialmente de su protagonista, estructurada cual retablo de estampas, breves momentos entre la anciana y el logopeda, la anciana y la joven, y así sucesivamente, alternándose ambas situaciones sin entremezclarse (hasta la estampa final), progresando paulatinamente a lo largo del tiempo. Nos habla de diversas cuestiones, como de la vejez, de su soledad y otras soledades, de cuidarnos los unos a los otros, de la importancia de las palabras, y sobre esas buenas personas que, para bien, marcaron nuestras vidas, que nos ayudaron, y de la deuda de agradecimiento que tenemos hacia ellos, que hay que manifestar verbalmente sí o sí, antes de que por azares del destino ya no podamos hacerlo por haber esperado demasiado, cosa de la que probablemente nos arrepintamos.
Llegó el momento de agradecer a los otros que no soy yo por esas citas de sabiduría que por aquí suelo desparramar a cuenta de la obra de teatro, o película de cine, que acabo de ver:
- "Uno piensa que tendrá tiempo de decir las cosas, y cuando se quiere dar cuenta ya es demasiado tarde. Uno piensa que basta con dar muestras de cariño, con hacer gestos, pero no es verdad, hay que decir lo que se siente". (Delphine de Vigan).
- "Es de bien nacidos ser agradecidos". (Refrán).
- "La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás". (Marco Tulio Cicerón).
- "Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma". (Marcel Proust).
Y antes de despedirnos, no podemos dejar de escuchar una de las canciones en español que más me gustan, "Gracias a la vida" de Violeta Parra, muy especialmente en la versión, la mejor para mí, cantada por la maravillosa voz de Mercedes Sosa.
Besos y abrazos,
Don.
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